Adoración Eucarística Perpetua

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6 de julio de 2011



 

Queridos hermanos:

    Con gran alegría y gratitud a Dios Ntro. Señor, les comunicamos que ya está disponible la edición argentina de "Una Guía para el adorador". 
   

En palabras del P. Justo Lofeudo: 

    El objetivo que me propuse al escribir esta guía es hacer descubrir y conocer el inmenso tesoro de la Eucaristía y, al mismo tiempo, estimular a las personas el deseo de adorar al Señor y de amarlo en este Santísimo Sacramento. Espero haber contribuido en algo a tan alta meta.

    La guía, que es un pequeño libro de bolsillo escrito en forma coloquial, contiene también las reflexiones luminosas del Papa Benedicto XVI sobre la adoración eucarística.  

    Quienes deseen adquirirlo pueden hacerlo dirigiéndose al Sr. Gustavo Wingord en la dirección: gwingord@wingord.com.ar
 

Que el Señor los colme de sus bendiciones

P. Justo Antonio Lofeudo MSE

 

Para la compra (valor $ 15.= más gastos de envío por Correo Argentino, pagos por depósito/transferencia) contactar:

gwingord@wingord.com.ar


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3 de mayo de 2009

Pedido de oración por el Santo Padre 
a todas las Capillas de Adoración Perpetua

El Cardenal D. Antonio  Cañizares, 
Prefecto del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, pidió –y lo hizo con mucho énfasis resaltando la necesidad y la urgencia- que en todos las Capillas de AEP se rece por el Santo Padre, en todos los turnos y en todo el mundo. 
Está siendo muy atacado.


    
Como Prefecto de la Congregación, recibió los días 23 y 24 de abril en Roma la visita de la Comunidad de Misioneros del Santísimo Sacramento -cuyo carisma es la promoción, organización y fundación de la Adoración Perpetua en las Parroquias y en las diócesis- y pidió que en todas las Capillas de Adoración Perpetua, en todos  los turnos, se rece por el Santo Padre que, como sabemos, está siendo muy atacado. Les transmitimos su pedido, el cual fue percibido por la Comunidad, por la insistencia, como muy urgente. 

     En su reciente carta a los sacerdotes y fieles de la arquidiócesis de Toledo, entre otros conceptos, agregó:
     "Quered mucho y apoyad al Papa. Queredlo muchísimo, orad para que Dios le consuele, le fortalezca, le dé sabiduría, nos lo conserve y proteja, para el bien del mundo y de la Iglesia. Con mi gratitud y bendición para todos".


Queridos hermanos, pongamos esta intención como prioridad de las Horas Santas, muchas gracias, rogamos su difusión.


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Videoconferencias sobre las Capillas de Adoración Perpetua
P. Justo A. Lofeudo-CEI-16 Junio 2008-Quebec
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7 de junio de 2008
Complacencia del Santo Padre por iniciativa de Congregación para el Clero


     El Santo Padre Benedicto XVI se ha dirigido, por medio de la Secretaria de Estado, a la Congregación para el Clero manifestando su personal consentimiento por lo que se refiere a la iniciativa de difundir en todo el mundo la Adoración Eucarística Perpetua y la maternidad espiritual para la santificación de los sacerdotes

 

     El Sumo Pontífice "agradecido por tan atento detalle y por los sentimientos que se le han trasmitido, mientras augura que el amor y la devoción a Jesús Eucaristía y la devoción a María, Madre de Cristo Sumo Sacerdote, done a los presbíteros un nuevo fervor de vida y de apostolado, imparte Su bendición apostólica" como prenda de tal augurio.

 

Carta del Cardenal Hummes con motivo de la Fiesta del Corazón de Jesús. Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes
(Sobre la Adoración Eucarística y Oraciones de y por los sacerdotes)

La Santa Sede pide promover la Adoración Perpetua

     La Congregación para el Clero llama, desde Roma, a los Obispos de todo el mundo para que desde todas partes de la tierra se eleve la adoración incesante al Santísimo, día y noche, y frente a la presencia eucarística del Señor se dé gracias, alabe, pida y repare por las faltas cometidas.

   
El fin del movimiento propuesto y que se solicita promover, es el de la santificación del clero y el de suscitar santas vocaciones al sacerdocio. Al mismo tiempo, apelando a las mujeres consagradas, se propende a acompañar espiritualmente a todos los llamados al sacerdocio ministerial, con una suerte de maternidad espiritual para que adopten espiritualmente a sacerdotes ayudándolos con la oferta de sí mismas, la oración y la penitencia.

    
La iniciativa parte de la conciencia acerca de la íntima unión que existe entre el sacerdocio y la Eucaristía, unión de profunda intimidad con Cristo y de la que participa la Santísima Virgen como Madre de la Iglesia y Madre de los sacerdotes. Es por ello que a María Santísima especialmente se le confía todos los sacerdotes y este movimiento espiritual en torno de la adoración perpetua, del que participarán clérigos, religiosos y laicos unidos en constante adoración y en espíritu de genuina y real reparación y purificación.

 

     Los documentos emanados de la Congregación para el Clero fueron emitidos el 8 de Diciembre de 2007-Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la Bienaventurada Virgen María

 

Para información completa ver: www.clerus.org/clerus


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¡Adoren ininterrumpidamente al Santísimo Sacramento del Altar!

 

Queridos hijos, adoren ininterrumpidamente al Santísimo Sacramento del Altar. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en adoración. En ese momento se obtienen gracias particulares (Mensaje del 15 de marzo de 1984).

 

Queridos hijos, hoy los invito a enamorarse del Santísimo Sacramento del altar. Hijitos, ¡Adórenlo en sus parroquias! Así estarán unidos al mundo entero. Jesús será su Amigo y ustedes no hablarán de Él como de alguien a quien escasamente conocen. La unión con Él será alegría para ustedes y se convertirán en testigos del amor que Jesús tiene por cada criatura. Hijitos, cuando ustedes adoran a Jesús están también cerca mío. Gracias por haber respondido a mi llamado (Mensaje del 25 de setiembre de 1995).


Invocación al Espíritu Santo

para cuando comenzamos la adoración

 

Espíritu Santo que aleteabas por encima de las aguas primordiales

y pusiste orden en el caos.

Espíritu Santo que has hablado desde antiguo por boca de los profetas,

que te manifestaste en el susurro suave de una brisa en el Horeb

mostrando tu intimidad con Elías,

y en el fuerte viento de Pentecostés, mostrando tu fuerza y tu poder.

Tú que eres el Amor,

quien nos enseña toda la verdad.

Tú que obraste en el seno de la Virgen, que ya estaba plena de Ti en su corazón,

concibiendo en la carne al Hijo de Dios.

Tú que por las palabras del sacerdote traes al mismo Hijo en el altar:

Ven, ahora, con tu poder y en la íntima amistad.

Ven, llénanos de Ti, Santo Espíritu.

Sopla sobre nuestras vidas

y despeja toda tiniebla.

Llénanos con tu luz. ¡Ilumínanos!

Trae la santidad a nuestras vidas

y haz de nosotros esos adoradores que busca el Padre:

en espíritu y en verdad.

Ven, para que adorando demos testimonio de Jesucristo.

Ven, en el Nombre de Jesús, por la intercesión de María.

¡Ven, Espíritu Santo! ¡Ven!


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LLAMADO URGENTE!

El AMOR no es amado!

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     Este es un llamado al amor, a adorar a Aquél a quien todo le debemos. El Señor no puede estar solo! El Señor es digno de adoración, de alabanza, de honor y de gloria!

 

     Necesitamos adoradores que se postren ante Jesús Eucaristía para decirle cuánto lo aman, qué agradecidos están de su misericordia, de su perdón, de su salvación. Que estén dispuestos a reparar por todas las blasfemias, injurias, indiferencias  con las que Él es continuamente ofendido, y a interceder por la salvación de todos aquellos que lo ofenden.

     Debemos clamar al Señor también por Argentina, por su conversión como pueblo, por cada uno de nosotros y por la paz del mundo entero. Rogar por nuestro Papa, por nuestra Iglesia, por todos los sacerdotes, religiosas, religiosos y el mismo Pueblo de Dios.

     Debemos estar dispuestos a ofrecer al Señor una hora (tan sólo 1 hora!) a la semana de nuestro tiempo para transformarlo en eternidad.


     Nuestra Santísima Madre nos decía en San Nicolás: "Bienaventurados los que adoráis al Hijo. Bienaventurados los que oráis en esta hora" (mensaje del 18/03/89), y desde Medjugorje nos ruega: "Continúen adorando al Santísimo Sacramento. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en adoración. Ese es el momento en que se reciben dones particulares" (mensaje del 15/03/84); "Hoy los invito a enamorarse del Santísimo Sacramento del altar. Hijitos, ¡Adórenlo en sus parroquias! Así estarán unidos al mundo entero. Jesús será su Amigo y ustedes no hablarán de Él como de alguien a quien escasamente conocen. La unión con Él será alegría para ustedes y se convertirán en testigos del amor que Jesús tiene por cada criatura. Hijitos, cuando ustedes adoran a Jesús también están cerca mío" (mensaje del 25/09/95).

     Roguemos a la Santísima Virgen, Madre de la Eucaristía, para que mueva los corazones y haga de ellos adoradores, y los traiga al pie del Santísimo Sacramento.
     Nada hay más importante ni impostergable que esto, porque es Dios mismo con quien vamos a encontrarnos. 

     En Buenos Aires, los horarios son los indicados en esta página. 

     Invitamos a los hermanos de otras regiones y países a ADORAR a Jesús Vivo y presente en el Santísimo Sacramento del Altar en sus parroquias, capillas, colegios, instituciones.

¡Alabado sea Jesucristo!

Coordinación general: 
P. Justo Antonio Lofeudo (reginapacis@mensajerosdelareinadelapaz.org
Carmen Hoyos (4953-1454, después de 21 hs; e-mail: melahp@argentina.com)

 

Recomendamos la lectura del artículo: La Adoración Eucarística Perpetua

Unión Mariana para la Adoración Perpetua

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San Pedro Julián Eymard y sus consejos espirituales sobre la adoración:

“La adoración eucarística tiene como fin la persona divina de nuestro Señor Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento. Él está vivo, quiere que le hablemos, Él nos hablará. Y este coloquio que se establece entre el alma y el Señor es la verdadera meditación eucarística, es -precisamente- la adoración. Dichosa el alma que sabe encontrar a Jesús en la Eucaristía y en la Eucaristía todas las cosas...”.

“Que la confianza, la simplicidad y el amor los lleven a la adoración”.


“Comiencen sus adoraciones con un acto de amor y abrirán sus almas deliciosamente a la acción divina. Es por el hecho de que comienzan por ustedes mismos que se detienen en el camino. Pues, si comienzan por otra virtud y no por el amor van por un falso camino… El amor es la única puerta del corazón”. 

“Vean la hora de adoración que han escogido como una hora del paraíso: vayan como si fueran al cielo, al banquete divino, y esta hora será deseada, saludada con felicidad. Retengan dulcemente el deseo en su corazón. Digan: “Dentro de cuatro horas, dentro de dos horas, dentro de una hora iré a la audiencia de gracia y de amor de Nuestro Señor. Él me ha invitado, me espera, me desea”.

“Vayan a Nuestro Señor tal como son, vayan a Él con una meditación natural. Usen su propia piedad y amor antes de servirse de libros. Busquen la humildad del amor. Que un libro pío los acompañe para encauzarlos en el buen camino cuando el espíritu se vuelve pesado o cuando los sentidos se embotan, eso está bien; pero, recuerden, nuestro buen Maestro prefiere la pobreza de nuestros corazones a los más sublimes pensamientos y afecciones que pertenecen a otros”.

“El verdadero secreto del amor es olvidarse de sí mismo, como el Bautista, para exaltar y glorificar al Señor Jesús. El verdadero amor no mira lo que él da sino aquello que merece el Bienamado”.

“No querer llegarse a Nuestro Señor con la propia miseria o con la pobreza humillada es, muy a menudo, el fruto sutil del orgullo o de la impaciencia; y sin embargo, es esto que el Señor más prefiere, lo que Él ama, lo que Él bendice”.

“Como sus adoraciones son bastante imperfectas, únanlas a las adoraciones de la Santísima Virgen”.

“Se están con aridez, glorifiquen la gracia de Dios, sin la cual no pueden hacer nada; abran sus almas hacia el cielo como la flor abre su cáliz cuando se alza el sol para recibir el rocío benefactor. Y si ocurre que están en estado de tentación y de tristeza y todo los lleva a dejar la adoración bajo el pretexto de que ofenden a Dios, que lo deshonran más de lo que lo sirven, no escuchen esas tentaciones. En estos casos se trata de adorar con la adoración de combate, de fidelidad a Jesús contra ustedes mismos. No, de ninguna manera le disgustan. Ustedes alegran a Su Maestro que los contempla. Él espera nuestro homenaje de la perseverancia hasta el último minuto del tiempo que debemos consagrarle”.


“Oren en cuatro tiempos: Adoración, acción de gracias, reparación, súplicas”.

“El santo Sacrificio de la Misa es la más sublime de las oraciones. Jesucristo se ofrece a su Padre, lo adora, le da gracias, lo honra y le suplica a favor de su Iglesia, de los hombres, sus hermanos y de los pobres pecadores. Esta augusta oración Jesús la continúa por su estado de víctima en la Eucaristía. Unámonos entonces a la oración de Nuestro Señor; oremos como Él por los cuatro fines del sacrificio de la Misa: esta oración reasume toda la religión y encierra los actos de todas las virtudes...”:

“1. Adoración: Si comienzan por el amor terminarán por el amor. Ofrezcan su persona a Cristo, sus acciones, su vida. Adoren al Padre por medio del Corazón eucarístico de Jesús. Él es Dios y hombre, su Salvador, su hermano, todo junto. Adoren al Padre Celestial por su Hijo, objeto de todas sus complacencias, y su adoración tendrá el valor de la de Jesús: será la suya.

2. Acción de gracias: Es el acto de amor más dulce del alma, el más agradable a Dios; y el perfecto homenaje a su bondad infinita. La Eucaristía es, ella misma, el perfecto reconocimiento. Eucaristía quiere decir acción de gracias: Jesús da gracias al Padre por nosotros. Él es nuestro propio agradecimiento. Den gracias al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo...


3. Reparación
: por todos los pecados cometidos contra su presencia eucarística. Cuánta tristeza es para Jesús la de permanecer ignorado, abandonado, menospreciado en los sagrarios. Son pocos los cristianos que creen en su presencia real, muchos son los que lo olvidan, y todo porque Él se hizo demasiado pequeño, demasiado humilde, para ofrecernos el testimonio de su amor. Pidan perdón, hagan descender la misericordia de Dios sobre el mundo por todos los crímenes... 

4. Intercesión: súplicas
: Oren para que venga su Reino, para que todos los hombres crean en su presencia eucarística. Oren por las intenciones del mundo, por sus propias intenciones. Y concluyan su adoración con actos de amor y de adoración. El Señor en su presencia eucarística oculta su gloria, divina y corporal, para no encandilarnos y enceguecernos. Él vela su majestad para que osen ir a Él y hablarle como lo hace un amigo con su amigo; mitiga también el ardor de su Corazón y su amor por ustedes, porque sino no podrían soportar la fuerza y la ternura. No los deja ver más que su bondad, que filtra y sustrae por medio de las santas especies, como los rayos del sol a través de una ligera nube.  

El amor del Corazón se concentra; se lo encierra para hacerlo más fuerte, como el óptico que trabaja su cristal para reunir en un solo punto todo el calor y toda la luz de los rayos solares. Nuestro Señor, entonces, se comprime en el más pequeño espacio de la hostia, y como se enciende un gran incendio aplicando el fuego brillante de una lente sobre el material inflamable, así la Eucaristía hace brotar sus llamas sobre aquellos que participan en ella y los inflama de un fuego divino... Jesús dijo: «He venido a traer fuego sobre la tierra y cómo quisiera que este fuego inflamase el universo». «Y bien, este fuego divino es la Eucaristía», dice san Juan Crisóstomo. Los incendiarios de este fuego eucarístico son todos aquellos que aman a Jesús, porque el amor verdadero quiere el reino y la gloria de su Bienamado”.


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La Contemplación Eucarística
Extraído de una meditación del P. Raniero Cantalamessa, La Eucaristía: nuestra santificación


            Pero ¿qué significa, concretamente, hacer contemplación eucarística? En sí misma, la contemplación eucarística no es otra cosa que la capacidad, o mejor aún, el don de saber establecer un contacto de corazón a corazón con Jesús presente realmente en la Hostia y, a través de Él, elevarse hasta el Padre en el Espíritu Santo.

Todo esto, en el mayor silencio posible, tanto exterior como interior. El silencio es el esposo de la contemplación que la custodia, como José custodiaba a María. Contemplar es establecerse intuitivamente en la realidad divina (que puede ser Dios mismo, un atributo suyo o un misterio de la vida de Cristo) y gozar de su presencia. En la meditación prevalece la búsqueda de la verdad, en la contemplación, en cambio, el goce la Verdad encontrada (aquí “Verdad” está escrito con letra mayúscula, porque la contemplación tiende siempre a la persona, al todo y no a las partes).

        
Los grandes maestros de espíritu han definido la contemplación como “una mirada libre, penetrante e inmóvil”, o bien como “una mirada afectiva sobre Dios”. Por eso realizaba una óptima contemplación eucarística aquel campesino de la parroquia de Ars que pasaba horas y horas inmóvil, en la iglesia, con su mirada fija en el sagrario y cuando el santo cura le preguntó por qué estaba así todo el día, respondió : “Nada, yo lo miro a él y él me mira a mí”. Esto nos dice que la contemplación cristiana nunca tiene un único sentido, ni tampoco está dirigida a la “Nada” (como sucede en ciertas religiones orientales, particularmente el budismo). Son siempre dos miradas que se encuentran: nuestra mirada sobre Dios y la mirada de Dios sobre nosotros. Si a veces se baja nuestra mirada o desaparece, nunca ocurre lo mismo con la mirada de Dios. La contemplación eucarística es reducida, en alguna ocasión, a hacerle compañía a Jesús simplemente, a estar bajo su mirada, dándole la alegría de contemplarnos a nosotros que, a pesar de ser criaturas insignificantes y pecadoras, somos sin embargo el fruto de su pasión, aquellos por los que dio su vida: “Él me mira!”. 

        
La contemplación eucarística no es, pues, impedida de por sí por la aridez que a veces se puede experimentar, ya sea debido a nuestra disipación o sea en cambio permitida por Dios para nuestra purificación. Basta darle a ésta un sentido, renunciando también a nuestra satisfacción derivante del fervor, para hacerle feliz a Él y decir, con palabras de Charles de Foucauld: “Tu felicidad, Jesús, me basta”; es decir, me basta que tú seas feliz. Jesús tiene a disposición la eternidad para hacernos felices a nosotros; nosotros no tenemos más que este breve espacio de tiempo para hacerle feliz a Él. ¿Cómo resignarse a perder esta oportunidad que ya nunca más volverá? A veces nuestra adoración eucarística puede parecer una pérdida de tiempo pura y simplemente, un mirar sin ver; pero, en cambio, ¡cuánto testimonio encierra! Jesús sabe que podríamos marcharnos y hacer cientos de cosas mucho más gratificantes, mientras permanecemos allí quemando nuestro tiempo, perdiéndolo “miserablemente”.

        
Contemplando a Jesús en el sacramento del altar, realizamos la profecía pronunciada en el momento de la muerte de Jesús en la cruz : Mirarán al que traspasaron (Jn 19, 37). Es más, dicha contemplación es ella misma una profecía, porque anticipa lo que haremos por siempre en la Jerusalén celeste. Es la actividad más escatológica y profética que se pueda realizar en la Iglesia. Al final ya no se inmolará el Cordero, ni se comerá su carne. Esto es, cesará la consagración y la comunión; pero nunca se acabará la contemplación del Cordero inmolado por nosotros. Esto, en efecto, es lo que hacen los santos en el cielo (cfr. Ap.5, 1ss.). Cuando estamos ante el sagrario, formamos ya un único coro con la Iglesia de lo alto: ellos delante y nosotros, por decirlo así, detrás del altar; ellos en la visión, nosotros en la fe.

En el libro del Éxodo leemos que cuando Moisés bajó del monte Sinaí no sabía que la piel de su rostro se había vuelta radiante, por haber hablado con Él (Ex 34,29). Moisés no sabía ni tampoco nosotros lo sabremos (porque es bueno que sea así); pero quizás nos suceda también a nosotros que, volviendo entre los hermanos después de esos momentos, alguien vea que nuestro rostro se ha hecho radiante, porque hemos contemplado al Señor. Y éste será el más hermoso don que nosotros podremos ofrecerles..

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  • ·   Para quienes siguen un camino de adoración

  • ·   Para quienes comienzan a emprenderlo

  • ·   Para quienes quieren aprender a adorar

  • ·   Para todos los que desean responder al llamado del Padre que busca "adoradores en espíritu y verdad", y del Hijo que dice a todos "Vengan a Mí"

Los invitamos a participar de la:

Adoración Eucarística comunitaria guiada y meditada,
con reflexiones y cantos,

a cargo del Párroco R. P. Francisco Baigorria y
el Grupo Mensajeros de la Reina de la Paz.

Todos los jueves a continuación de la Santa Misa de las 19 hs y hasta las 21 hs.
La Santa Misa estará precedida por la Adoración con el Rezo del Santo Rosario meditado y con cantos.

¡Bendito, Alabado y Adorado sea Jesucristo
en el Santísimo Sacramento del altar!

Los esperamos!

Grupo de Oración de los Mensajeros de la Reina de la Paz -  Parroquia San Ignacio de Loyola - Alsina y Bolívar - Jueves de 18 a 21 hs.


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El valor de una hora de adoración en la AEP

 

            Una hora de adoración ante el Santísimo tiene siempre, se haga donde se haga, un inmenso valor. La decisión de adorar regularmente, quiera Dios que a diario, al Santísimo, verdaderamente es importante y de gran trascendencia para nuestra vida, y la de los que nos rodean, más de lo que nos podemos imaginar. En definitiva, se trata de venir a encontrarnos con Jesucristo ¡resucitado y vivo!, invisible para los ojos corporales, pero real, con una realidad que, cuando llega a hacérsenos patente, nos cambia la vida, porque aunque no lo percibamos, Él exhala continuamente virtud. «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o por una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» ha dicho el Papa Benedicto XVI (Carta Encíclica Deus Caritas est).

            «El Maestro está aquí y te llama». Si el que anduvo hace dos mil años por Palestina y «pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo», o sea, curando a los aquejados por toda clase de males, ha resucitado y está aquí -y lo está -, ¡qué importante es venir, respondiendo a su llamada, a estar con Él! ¿Acaso no nos damos cuenta de que somos unos pobres indigentes para el bien, y no nos sentimos aquejados por tantos males, físicos o morales, nosotros mismos, nuestras familias, nuestro país,... el mundo entero?

            El mismo Jesús, en una revelación a la Beata Alejandrina Mª da Costa (1904-1955), le manifestó: «Habla en mi nombre y di que todos los que reciban la Sagrada Comunión con humildad, fervor y amor los seis primeros jueves consecutivos y hagan una hora de adoración ante es Sagrario en íntima unión conmigo, les prometo el Cielo».

            Si esto promete el Señor, en su magnanimidad e infinita Misericordia, a quien lo reciba y lo adore una hora “solamente” durante seis primeros jueves consecutivos, ¿qué valor tendrá recibirlo y perseverar en la hora de adoración hasta el final de la vida? ¿Quizás, además de la nuestra, no salvaríamos, por nuestra intercesión, muchas otras? ¿No nos dijo nuestra Madre en Fátima que “muchas almas se pierden porque no hay nadie que pida y se sacrifique por ellas”? Sí, sólo en el cielo nos daremos plena cuenta de su valor.

            Entonces, si una hora de adoración es ya tan importante, ¿el hecho de que se haga en la capilla o iglesia de la Adoración Perpetua, añade algún valor? 

            Ante todo, debemos caer en la cuenta de que el valor de nuestra hora de adoración no se lo da ni el esfuerzo o sacrificio que nos cuesta algunas veces venir, más si es en horas intempestivas de la noche o de la madrugada, que humanamente valoramos como de algún mérito; ni siquiera se lo da la firmeza de nuestro compromiso o nuestra fidelidad, virtudes especialmente apreciadas, por lo “exóticas”, en estos tiempos. Todo esto, aún teniendo valor, no constituye más que los “dos panes y cinco peces”. ¿Qué es una hora o dos entre las ciento sesenta y ocho de la semana o ante las miles de la vida que Dios nos regala? Y en definitiva, si tenemos salud, fuerzas y ganas, o firmeza y fidelidad para venir, ¿a quién se lo debemos sino a Él?

            No, el verdadero valor de nuestra hora de adoración está justamente en que ya no es nuestra sino suya, porque se la hemos ofrecido y entregado. ¡Y Él  la ha aceptado! (lo demuestra facilitando y permitiendo que la podamos hacer). Y quien prometió que “ni un vaso de agua que deis a alguno de estos mis hermanos más pequeños, quedará sin recompensa”, ¿dejará de agradecer la hora fiel que le ofrecemos a Él directamente? ¡A Él, que no se deja ganar por nadie en generosidad!

            Y sobre todo, ¿dejará de hacer con nuestra pequeña hora, con esos apenas “dos panes y cinco peces que tenía un muchacho que había por allí”, el milagro de “dar de comer a más de cinco mil hombres” que tanto le interesa hacer?          

            Nuestra hora de adoración Le permite, a través de la Sagrada Hostia en la exposición permanente de la capilla, derramar su Misericordia a toda la Humanidad, como le dijo a Santa Faustina Kowalska, especialmente a todos los que se acerquen por allí. Y son cientos, miles, seguro que más de cinco mil, los que a lo largo del año pasan, y a muchos, a poco que lo deseen y pidan, “les dará de comer”. Bien sabe que si no, “desfallecerán por el camino”.

            Además, acompañándole, entre todos, las veinticuatro horas del día, estamos, en la pequeña medida de que somos capaces, correspondiendo a su Amor, que le hizo quedarse, Él siempre el primero, con nosotros todos los días - las veinticuatro horas - ... ¡hasta el fin del mundo!

            Y, sencillamente, viniendo día y noche, estamos proclamando a nosotros mismos, a la Iglesia y al mundo entero, que creemos que Él está aquí y que valoramos y agradecemos que lo esté, y manifestamos, y se lo expresamos a Él, que es lo mejor que nos ha pasado, que es nuestro gozo y alegría, ... que es la Defensa de nuestra vida, que nos ha tocado un Lote hermoso - infinitamente más grande que “el gordo” -, ¡que nos encanta nuestra Heredad! (cf Sal 15).


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Adoración Eucarística Perpetua

"El año 2000 será intensivamente eucarístico.
En el sacramento de la Eucaristía el Salvador,
quien tomó la carne en el seno de María hace 20 siglos,
continúa ofreciéndose Él mismo a la humanidad
como fuente del Divino Amor." JP II (Tertio Millenio Adveniente)

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¿Por qué rendimos culto de adoración a la Eucaristía?
¿En qué consiste la Adoración Eucarística Perpetua?
Y ¿por qué es importante que sea perpetua?
¿Cómo se logra? ¿Cuáles son los frutos? ¿Qué dice la Iglesia sobre este tipo de adoración?
¿Qué nos dice nuestra Madre Santísima?
Citas acerca de la Adoración
Requerimientos

P. Justo Antonio Lofeudo
E-mail: reginapacis@mensajerosdelareinadelapaz.org


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¿Por qué rendimos culto de adoración a la Eucaristía?
 
   Porque la Eucaristía es nada menos que Jesús, todo Jesús en su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Así como al encarnarse se hizo hombre en el seno de la Virgen para dar inicio a la Salvación, así también al instituir aquel primer Jueves Santo la Eucaristía decidió permanecer con nosotros para siempre en la Sagrada Hostia y en el Vino consagrado. Es siempre Jesús, Verbo eterno, el que al hacerse hombre oculta su divinidad, es el mismo que volviéndose Eucaristía oculta, además, su humanidad.
    Si no muestra, entonces, el Señor su humanidad y su gloria, es porque quiere que vayamos a Él en la fe. Si queda oculta a nuestros sentidos su inmensa belleza y no hace presente su dignidad es porque quiere que lo amemos por lo que Él mismo es, nuestro Señor, nuestro Dios.
    Por ello, la Adoración Eucarística expresa nuestra fe y nuestro amor y respeto hacia su presencia así como nuestra respuesta a su mismo amor, que ha dispuesto no abandonarnos y permanecer con nosotros -a través de la Eucaristía- hasta el fin de los tiempos.
"Digno es el Cordero inmolado de recibir honor, gloria y alabanza." (Ap 5:12)
    A quien contemplamos y adoramos es al Hijo de Dios vivo que dio la vida por nosotros y que permanece con nosotros por amor. Es, por ello, justo y necesario que al amor personal de Cristo -que tuvo y tiene por cada uno de nosotros- respondamos nosotros personalmente con nuestro compromiso de guardar sus mandamientos, y con el culto de adoración.
    Mediante la adoración eucarística damos testimonio de nuestra fe, de que Jesús verdaderamente está presente en la Eucaristía -con su Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad-.
    Además, por medio de la adoración reparamos por todas las blasfemias, indiferencias, desprecios con que el mismo Señor es ofendido.

¿En qué consiste la Adoración Eucarística Perpetua?
   
En adorar al Santísimo Sacramento día y noche durante todos los días del año.

Y ¿por qué es importante que sea perpetua?
 
   Porque es la mejor manera de responder al amor de Jesús. Él nos ama con amor eterno. Por su amor se ha quedado entre nosotros en el Santísimo Sacramento. Adorarlo en forma permanente, sin interrupción, es responder a la fidelidad y eternidad de su amor.
    Pero, por sobre todo, es importante porque Jesús así lo quiere, porque inconmensurable es su alegría cuando le entregamos una hora de adoración frente al Santísimo Sacramento. A Santa Margarita María Alacoque (su apóstol del Sagrado Corazón) le dijo: "Ardo de sed, mi sed es la de ser honrado por los hombres en el Santísimo Sacramento."
    Por otra parte, al expandir las horas de adoración y cubrir todo el día y toda la noche durante todos los días del año, todos los fieles tienen oportunidad en convertirse en adoradores.

¿Cómo se logra la Adoración Eucarística Perpetua?
     Encontrando personas que quieran adorar a su Señor comprometiéndose a ofrecerle al menos una hora a la semana. Cada persona se compromete a darle al Señor una hora (fija) por semana de adoración. Con lo poco de cada uno se alcanza algo tan grande como adorar a nuestro Dios sin interrupción. De ese modo todos y cada uno van integrando una cadena de adoración continua del Santísimo Sacramento del altar. El encadenar voluntades y disponibilidades personales para un fin tan elevado necesariamente hace de los adoradores comunión, y a cada persona le permite desarrollar su espiritualidad eucarística, es decir, crecer en su relación de intimidad con el Señor, y así progresar de una práctica de piedad a una genuina devoción.
    Por una parte, el Señor jamás debe quedar expuesto sin la presencia de al menos un adorador; por la otra, nadie debe temer que al comprometerse a una hora fija todas las semanas haya veces que no pueda cumplir con el empeño asumido. Para estos casos siempre están los coordinadores que se hacen cargo de las emergencias.

¿Cuáles son los frutos a esperar de la adoración?
    
Ante todo, cuando el fiel está en adoración, recibe del Señor grandes gracias. Él mismo lo prometió: "Vengan a mí los que estén cansados y afligidos que yo los aliviaré." (Mt 11:28). Cuando adoramos su presencia eucarística Jesús nos consuela, nos da la paz, nos alivia de todas nuestras penas, sosiega nuestro espíritu, nos libra de los temores, nos da fortaleza, nos ilumina, orienta nuestras vidas y nos regala las gracias que necesitamos. Por medio de la contemplación del misterio, de la adoración, la Eucaristía se vuelve el centro de la vida del creyente, y éste se camina hacia una verdadera relación personal con Cristo, se acrecienta la intimidad con Él, nos volvemos amigos del Señor. Asimismo, siendo la Eucaristía el sacramento de la unidad también se desarrolla y afianza la comunidad. El Santo Padre Juan Pablo II dijo que el mejor modo y también el más efectivo y seguro para traer paz duradera a la tierra es a través del gran poder de la adoración eucarística. La Eucaristía trae paz a los corazones.
    Tengamos en cuenta además que no es posible comparar lo dado con lo recibido ya que la hora que al Señor dedicamos tiene valor de eternidad.
    Los grandes problemas que aquejan a la humanidad están más allá de soluciones humanas. Necesitamos la intervención de Dios y tal intervención vendrá por medio del poder del Santísimo Sacramento.
    Adorándolo logramos lo mismo que la mujer hemorroísa del Evangelio, porque tocamos con la fe el Corazón de Jesús y de él sale el Poder de su Amor que nos sana, y sus gracias y bendiciones para todo el mundo.
    Vemos, entonces, que de la adoración se desprenden grandes gracias personales y comunitarias porque por la adoración de un solo fiel grandes gracias se derraman sobre la humanidad.
    Nuestra adoración alimentará la devoción de otros a la Eucaristía, otras personas sentirán el impulso de acudir a los sacramentos, nuevas vocaciones religiosas despertarán, nuevas conversiones a la verdadera fe se manifestarán, familias enteras se beneficiarán con la unidad y la paz descenderá sobre el mundo.

¿Qué dice la Iglesia sobre este tipo de adoración?
     En su primera encíclica, Redemptor Hominis, el Papa Juan Pablo II, nos dice que nuestro objetivo primordial en la vida es el de avanzar y perseverar en la piedad y vida Eucarística, y que la celebración litúrgica de la eucaristía y la adoración privada se complementan entre sí para que nuestro amor sea completo.
    En su encíclica del 24 de febrero de 1980 "Sobre el Misterio y Culto de la Eucaristía" escribía Juan Pablo II : "...Seamos generosos con nuestro tiempo al ir a encontrarlo en la adoración y contemplación, llenos de fe y listos para hacer reparación por las grandes faltas y crímenes del mundo. Que nuestra adoración nunca cese." El Santo Padre también ha dicho: "La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad de Adoración Eucarística... (Cada uno de nosotros) tiene que estar vigilante para que este Sacramento reciba en retorno amor por amor... Nuestro culto comunitario en la Misa debe ir junto a nuestro culto personal a Jesús en Adoración Eucarística para que nuestro amor sea completo..."
    El Papa invita a todo el pueblo de Dios a amar a Jesús en el Santísimo Sacramento y a hacer de la Eucaristía el centro mismo de cada Parroquia por medio de la adoración.
    "El modo más seguro y efectivo de establecer la paz duradera en la faz de la tierra es a través del gran poder de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento" (Juan Pablo II en ocasión del inicio de la Adoración Perpetua en la Basílica de San Pedro, el 2-12-81).

    En Dominicae Cenae, el Santo Padre nos dice: "El estímulo y la profundización del culto eucarístico son pruebas de auténtica renovación, la cual el Concilio ha puesto como objetivo central. La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad de culto eucarístico".
    "En la Santa Eucaristía –este es también el significado de la Adoración Perpetua- entramos en este movimiento de amor desde el cual todo el interior progresa y toda eficacia apostólica brota" (Juan Pablo II en su meditación del 6-6-80 en la Basílica de Montmarte).
    En Christifidelis Laici: "Abran, sí, abran de par en par las puertas a Cristo. ¡Abranse a su poder de salvación!".
    Por su parte Pablo VI, en el momento de mayor culminación del Concilio Vaticano II, escribió la profética encíclica Mysterium Fidei en la que declara que la Eucaristía es el "centro espiritual" de la Parroquia. "Cristo es el verdadero Emmanuel, Dios con nosotros. Día y noche está con nosotros". Él reintegra la moralidad, alimenta las virtudes, consuela a los afligidos, da fuerza a los débiles. Propone su propio ejemplo a aquellos que se allegan hacia Él para que así aprendan a ser como Él, mansos y humildes de corazón, y todos aquellos que se acercan al Santísimo Sacramento en adoración experimentan lo preciosa que es la vida escondida con Cristo en Dios y el "gran valor de la conversación con Cristo, porque no hay nada que dé más consolación en la tierra, nada más eficaz para avanzar por el camino de la santidad." Porque "dentro de la Sagrada Hostia está Cristo, el Redentor del mundo." Y en "Credo de la gente de Dios" decía: "El Santísimo Sacramento es el corazón latente de cada una de nuestras iglesias", agregando: "y es nuestro dulce deber honrar y adorar en la Santa Hostia lo que nuestros ojos no ven, el Verbo Encarnado, que ellos no pueden ver." 

    “En poco más de un año el Papa Juan Pablo II produjo tres importantes documentos sobre la Eucaristía además de establecer el Año de la Eucaristía, de octubre de 2004 a octubre de 2005 y el Sínodo que le siguió. Los documentos fueron la Encíclica Ecclesia de Eucharistia, la instrucción Redemptionis Sacramentum, Mane nobiscum Domine.  Luego del Sínodo el Santo Padre Benedicto XVI escribió la Exhortación Apostólica post-sinodal Sacramentum Caritatis.

    “En muchos lugares –decía Juan Pablo II en Ecclesia de Eucharistia- la adoración del Santísimo Sacramento tiene cotidianamente una importancia destacada y se convierte en fuente inagotable de santidad. El culto que se da a la Eucaristía fuera de la Misa es de un valor inestimable en la vida de la Iglesia. Es hermoso estar con Él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (cf Jn 13:25), palpar el amor infinito de su corazón... ¿cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento”. 
    En Redemptionis Sacramentum, taxativamente se recomienda que en las ciudades y núcleos urbanos el Obispo diocesano designe una iglesia para la adoración perpetua (n. 140).  

    Análogamente, vuelve a insistir sobre el tema de la Adoración Perpetua, Benedicto XVI, en Sacramentum Caritatis (n. 66 y 67).

    En el día de la Inmaculada Concepción del 2007, el Cardenal Hummes, Prefecto de la Congregación para el Clero, invitó a los Ordinarios de todo el mundo a dedicar un templo a la Adoración Perpetua para el sostenimiento espiritual de todo el clero y para pedir más y santas vocaciones”, ver:

http://www.catolico.org/diccionario/mujer/adoracion_maternidad_espiritual.pdf

    La Beata Faustina Kowalska relata en su diario lo siguiente: "Cuando me encontraba en la iglesia esperando el momento de mi confesión vi los mismos rayos (como los que aparecen en la imagen de la Divina Misericordia) que salían de la custodia y que se esparcían por toda la iglesia. Esto duró durante todo ese período. Después de la bendición los rayos volvieron de nuevo a la custodia y aparecían claros y brillantes como un cristal. Le pregunté a Jesús si Él había condescendido en convertir en luz el fuego de su amor en todas las almas que estaban frías. Bajo la influencia de estos rayos hasta el corazón más frío, el que fuese como un bloque de hielo, se calentaría, el que fuese duro como roca se deshacería en polvo." En otra ocasión le dice el Señor a su instrumento para la difusión de la Divina Misericordia: "Quiero recordarte, hija mía, que siempre que oigas el reloj tocar las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola, invocando su omnipotencia por todo el mundo, particularmente por los pobres pecadores". Y agrega esto que es muy importante: "Hija mía, trata de hacer lo mejor que puedas las estaciones del Via Crucis a esa hora, siempre que tus deberes te lo permitan. Y si no puedes hacerlas, entonces al menos entra en la Capilla un momento y adora, en el Santísimo Sacramento, a mi Corazón que está lleno de Misericordia". Y concluye: "Demanda veneración a mi Misericordia de todas las criaturas " (Citas de Diario I,55 y V, 145).

    "La Adoración Perpetua ofrece a nuestro pueblo la oportunidad de unirse con aquellos que están en la vida religiosa para orar por la salvación del mundo, por todas las almas y por la paz en la tierra. No podemos subestimar el poder de la oración y lo diferente que hará al mundo" (Madre Teresa de Calcuta).

¿Qué nos dice nuestra Madre Santísima?
     Ya en sus apariciones en Fátima enseñaba a los niños el valor de la adoración y cómo la respuesta al amor de Dios tiene valor de redención. Tal el significado de la oración dada a los pastorcitos: "Dios mío, yo creo en Ti, te adoro, confío en Ti, espero en Ti y te amo. Te suplico que perdones a los que no creen en Ti, no te adoran, no confían en Ti, ni esperan, ni te aman".
   
Por medio del ángel de Fátima recordamos que la adoración libera el poder de Dios para la conversión del mundo. El mismo ángel, al presentarle a los tres niños el cáliz y la Sagrada Forma, les hizo repetir : "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente, te ofrezco el santísimo cuerpo de Jesucristo, su preciosísima sangre, alma y divinidad presente en todos los tabernáculos del mundo en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencia con que se te ofende. Por los infinitos méritos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María te suplico la conversión de todo el mundo". Postrados en adoración los niños veían la sangre colar de la Hostia en señal del divino sacrificio reparador de las ofensas inferidas a Dios y de la gracia de conversión que descendía para salvación de las almas.

    En muchas otras apariciones, la Virgen Santísima recuerda la verdadera y real presencia del Señor en la Eucaristía y la importancia de la adoración. Así, en San Nicolás dice: "Debe ser el Señor único centro de adoración de sus fieles. Es ésta una invitación para adorar a Jesús eucarístico, ya sea con la oración o en solemne silencio. El Señor está allí presente y llega a los corazones anhelantes de su amor. Renovad diariamente, tanto externa como interiormente, este acto de ofrecimiento, como reparación por las almas infieles, por los que, por ignorancia, viven apartados de Dios. Adorad a Jesús y su gracia os envolverá. ¡Alabado sea su Santo Nombre!" (mensaje 1535).

    En Medjugorje varias veces se refiere a la adoración. En sus mensajes nos dice: "Adoren al Santísimo sin interrupción", "Enamórense de Jesús en la Eucaristía", "Cuando los fieles adoran al Santísimo reciben grandes gracias y yo siempre estoy allí, junto a ellos en adoración a mi Hijo".

    Los grandes santuarios marianos centran su espiritualidad en el culto eucarístico. Entre otros recordemos a Lourdes, Medjugorje, San Nicolás.

    En Medjugorje surgieron comunidades religiosas que centran su vida en la adoración y propenden a la adoración perpetua.

    El Santo Padre, en su encíclica Incarnationis Mysterium, dice: "Durante 2000 años la Iglesia ha sido la cuna en la que María coloca a Jesús y lo entrega a la adoración y contemplación de todos los pueblos. Que la humildad de la Novia haga que brille aún más la gloria y el poder de la Eucaristía, la que Ella celebra y atesora en su corazón".

    La Adoración Perpetua hace, de Cristo, Rey y trae su Reinado sobre la tierra. Él prometió: "Reinaré en cada corazón, en cada hogar, en cada país del mundo entero. Reinaré por el amor omnipotente y todopoderoso de mi Corazón Eucarístico". Como dice el P. Martin Lucia, misionero de la Adoración Perpetua: "En eso consiste el triunfo del Corazón Inmaculado que la Santísima Virgen profetizó en Fátima".

CITAS ACERCA DE LA ADORACIÓN
   
El Señor está verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento. Él dijo: "Yo soy el pan de vida bajado del cielo" (Jn 6:35). Jesús es fiel a su promesa, Él nos dice: "Sepan que estoy con ustedes hasta el fin de los tiempos" (Mt 28:30).
    El Amor debe ser retribuido con amor: "Donde está tu tesoro allí está tu corazón" (Mt 6:21).
   
Cuando fijas tus ojos en la Sagrada Hostia y miras con los ojos de tu corazón estás viendo al Hijo de Dios que dijo: "La voluntad de mi Padre que me ha enviado es que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día" (Jn 6:40).

P. Justo Antonio Lofeudo
E-mail: reginapacis@mensajerosdelareinadelapaz.org


Documentos de la Iglesia
:
Constitución de la Liturgia Sagrada. (Vaticano II. Cap. 1 Secc. 10-14)
Dominicae Cenae: Misterio y Culto de la Eucaristía. (Todo; en especial Cap. 1, Secc 3)
Mysterium Fidei: Misterio de la Fe. (Muy importante)
Inaestimabile Donum: Instrucciones acerca del Culto Eucarístico (Todo, en especial Secc B)
Eucharistiae Sacramentum: Santa Comunión y Culto Eucarístico fuera de la Misa.
Ecclesia de Eucharistia

ANEXO
Requerimientos básicos para la Adoración Perpetua

  • Se recomienda no utilizar tabernáculos de vidrio o transparentes. La adoración debe ser del Santísimo expuesto en la custodia u ostensorio. Tener además reclinatorios. Agua bendita. Disponer de Biblia, oraciones para la adoración y meditaciones. Velas. Arreglos florales.

  • Llevar un libro donde se consignen los nombres y firmas de los adoradores que asisten y donde también se incluyan los que visitan al Santísimo.

  • También es conveniente tener otro libro donde se consignen los favores recibidos (no las peticiones).

  • Disponer de un cartel en el que se establezca la prohibición de usar radio o grabadores o teléfono portátil (sí se puede usar walkman); la prohibición de llevarse el material de lectura; recordar que está prohibido por el derecho canónico dejar expuesto a Jesús en soledad (siempre debe haber al menos una persona adorando) por lo que si no puede la persona concurrir es ella responsable de buscar quien la sustituya (deberá contactar a las personas que están antes o después para ver si la pueden reemplazar) (en caso de emergencia debe contactar al coordinador); al ingresar y abandonar la capilla la genuflexión es con ambas rodillas; no está permitido hablar ni fumar; la vestimenta debe ser correcta (estamos ante el Rey de Reyes). Las flores no deben colocarse en el altar sino al pie del mismo o a la base de una estatua de la Santísima Virgen.

  • Es aconsejable tener una Misa dedicada a todos los que han adorado al Santísimo durante el año.

  • Ocasionalmente puede haber interés en organizar una vigilia de oración de un grupo o quizás niños que vengan durante el día con sus maestras o catequistas para orar ante el Santísimo por una intención especial o por alguien en particular. Esa ocasión es excelente para enseñar la importancia de la oración y de la adoración y todo el amor y reverencia que merece nuestro Señor y también para educar acerca del valor de la reparación eucarística.

    "Yo soy el pan bajado del cielo."
    "El que cree en mí no morirá".
    "Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y Yo en él da mucho fruto, porque separados de mí nada pueden hacer."
    "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí."
    "Estoy a la puerta y llamo, si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos."
    "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas."
    "El que tenga sed venga a mí; y beba el que cree en mí."
    "Vengan a mí todos los que estén afligidos y agobiados que Yo los aliviaré."
    "Les dejo la paz, les doy mi paz."
    "No teman. Yo he vencido al mundo."
    "Estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos."
    "Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí."
    "Yo soy Rey."
    "Tengo sed" 

BENDICIÓN PAPAL

La siguiente bendición el Santo Padre Juan Pablo II la hizo extensiva a todo el año jubilar :

"En ocasión del Gran Jubileo del Año 2000 a todos los fieles que durante la adoración de nuestro Misericordiosísimo Salvador en el Santísimo Sacramento del altar recen la coronilla de la Divina Misericordia por los enfermos y aquellos que en el mundo estén muriendo en esa hora, yo imparto, como prenda de una abundancia de gracias divinas, mi sentida bendición apostólica."
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La Organización de la Adoración Perpetua (AEP)
 

     Lo importante es saber que la AEP reposa sobre dos pilares y que si alguno de los dos falta o está incompleto la AEP o no tiene lugar o decae al tiempo. Estos pilares son las predicaciones, que son inspiraciones recibidas por el P. Martin Lucia y éste es el fuego que debe arder en uno para ser transmitido a los demás. A las personas hay que hacerlas conscientes de qué es la adoración y a Quien adoramos en el Santísimo Sacramento.

     El otro pilar es la organización, son los coordinadores. Nombrar los principales colaboradores que son los de turno o faja horaria (se divide el día en cuatro turnos o fajas: madrugada, mañana, tarde y noche o sea de O a 6; 6 a 12; 12 a 18, y 18 a 24 hs, respectivamente) es primera prioridad.

     Luego, los coordinadores de hora. Siempre hacer hincapié a los coordinadores que de los encuentros que cada coordinador de hora tenga con su grupo horario, de las instrucciones que les den, sobre todo en relación a la sustitución, depende que ellos tengan más o menos trabajo.

 

Cómo se inicia y cómo procede la AEP

 

     Se inicia con las prédicas en la parroquia que quiera tener su capilla de AEP (Supongo ya elegido el lugar, capilla o salón de entrada independiente).

     En ese mismo momento, mientras se hablá, otros coordinadores o colaboradores reparten la invitación que consta de tres puntos: Nombre, apellido, teléfonos y domicilio, 2) Faja o turno horario que elige (si lo sabe sino que lo dejen en blanco porque eso se verifica al llamar. Si ya saben día u hora o ambos que lo indiquen), 3) Si desean ayudar a la organización siendo coordinadores.

     Al final de tu charla o a la salida de la Misa, se recogen las invitaciones. No hay que dejar que las invitaciones las llenen después porque no llegan más, por un motivo o por otro.

     Las Misas son las dominicales, es decir, la de la víspera, el sábado, y todas las del domingo. Esto durante dos o tres domingos.

Nota: También quien puede predicar es el propio párroco (el tema es que no sea sólo el anuncio típico).

 

     Hacia la segunda semana hay que reunir, generalmente el lunes siguiente al segundo domingo, a los que se han candidateado a coordinadores más los que se elijan habiendo con ellos, más todo el que quiera participar. En esa reunión se explica bien el rol de cada coordinador y se reparten las invitaciones.

     En ese momento se llevan las fichas invitaciones llenadas por las personas en las Misas.

     Las invitaciones hay que apilarlas en cinco grupos. Uno para cada turno y otro para aquellos que no pusieron nada o que pusieron más de un turno.

 

     El coordinador. general. es quien conserva todas las fichas invitaciones. Luego de separadas (es importante que esto lo hagan o que vean las fichas) el coord. gral. prepara cuadros por cada turno con los datos extraídos de las invitaciones, y luego da a cada coord. de turno la respectiva lista o cuadro, reteniendo para sí la quinta lista indefinida.

     Es aconsejable que trabajen en Excell y que tengan un mismo formato. Se instruye a los coordinadores de turno para que al llamar agradezcan a las personas su elección, le digan la gracia que significará para ellos y para todos. Luego, el motivo de la llamada:
     Determinar el día y la hora que elegirán, verificando además los otros datos. Se les dice además que ya serán llamados antes del comienzo, para una reunión e instruirlos sobre la AEP y que se les dará otros datos de interés (los coord. de su hora, de su turno, el gral., baño, teléfono disponible, estacionamiento, nombre y teléfono de otros adoradores de la misma hora de otros días, del mismo día, y de hora precedente y siguiente del mismo día).

     Los coord. de turno deberán comenzar a llamar a los que ya fijaron día y hora, luego los que sólo pusieron uno de los dos o día u hora, luego a los que sólo pusieron el turno. Es decir, se va de lo más definido a lo menos definido. Para qué? Para ir llenando el cuadro. Como se tiene el cuadro de los días de la semana con las horas se va viendo dónde hay agujeros y a las personas de menor definición se las va induciendo a llenar las horas no cubiertas.

     Una vez que los coord. de turno hayan llamado a todos pasan la planilla al coord. gral, para que éste llame a los de la quinta lista, los que no tenían ningún turno o más de uno.

 

     Si no se alcanza a llenar todas las horas habrá que ir a parroquias vecinas pero para esto es el párroco quien debe ponerse en contacto. Esto que parece fácil a veces no es nada fácil, lamentablemente.

 

     En cuanto al mecanismo de sustitución o reemplazo de los adoradores es el siguiente:

     Cuando saben de antemano que van a faltar que busquen primero entre sus amistades, conocidos o parientes quien lo sustituya en esa hora o durante el período (ej. 4 semanas de vacaciones, es decir, 4 horas). Esto es muy importante para nosotros, que así sea porque es la forma de conseguir nuevos adoradores.

     Si no han podido encontrar quien los suplante entonces que se pongan en comunicación con los otros adoradores de la misma hora de otro día (hoy por mí, mañana por ti).

     En épocas de vacaciones pueden cubrirse recíprocamente, es decir, los que salen un mes (enero, p. ej.) por los que se van en otro mes (febrero) y recíprocamente los que ya volvieron cubren a los que se van.

     También pueden acudir (sobre todo si es un solo caso) a los de las horas anterior o posterior del mismo día (deberá hacer dos horas).

     Recién cuando trata todos estos medios y no consigue a ninguno el adorador llama al coord. de hora para avisarle y éste tendrá que proveer entre la lista de oro (las personas que se ofrecen a cubrir a otros) o sino tendrá que ir él mismo.

     Es importante que el coord. de hora tenga reuniones con su grupo horario para que se conozcan porque de allí salen las sustituciones. También para que se sientan comunidad ya que esta es una comunidad muy peculiar porque está desplegada a lo largo del tiempo.

 

     El trabajo del coordinador de hora empieza cuando está todo el turno lleno y entonces recibe del coord. de turno la planilla con su hora y la de los adoradores, además de las horas precedente y siguiente que deberá suministrar a cada adorador.

     Es este coord. quien llama al adorador para decirle cuándo comienza la AEP, cuándo será la primera reunión con los adoradores, y darle todos los datos, Es aconsejable que durante los dos primeros meses llame anticipadamente al adorador para recordarle su compromiso.

 

     El llamado a la adoración es para todos, no hay que excluir a nadie. Lo único que hay que elegir muy bien quiénes han de ser los coordinadores y quitar a elementos no confiables o problemáticos.

 

     Ahora lo principal es poner todo en el corazón de María Santísima. Nuestros intercesores son Ella, san José, santa Teresita, san Pío de Pietrelcina, la Beata Madre Teresa y también al Beato Francisco de Fátima, el enamorado de “Jesús escondido”.

 

Puntos para considerar en el contacto con quien se anotó para la Adoración Eucarística Perpetua (AEP):

 

  • Agradecer por la hora que le dará al Señor

  • Recordar el gran beneficio personal y para la ciudad que significa la AEP

  • Recordar que la AEP será en la Capilla de ...

  • Hay veces que las personas se agobian porque piensan en términos de compromiso y temen fallar. Tranquilizarlas diciendo que hay mecanismos de sustitución en caso de ausencias que serán explicados antes de comenzar con la AEP.

  • CONFIRMAR DÍA y HORA elegidos. Volcarlo en la planilla

  • Verificar los datos de domicilio y otro teléfono u otra observación que pudiera haber.

  • Informar que se lo volverá a llamar para una reunión general antes de la inauguración

  • Se estima la inauguración hacia .... Será cuando todas las horas estén cubiertas.

  • Si la persona muestra mucho interés preguntarle si estaría dispuesta eventualmente a hacer otra hora o a cubrir alguna hora en caso de ausencias o si querría ser coordinador. En cualquier caso afirmativo apuntarlo.

  • Preguntas que surjan serán respondidas en la reunión general antes del inicio.

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Testimonios

Testimonios sobre la Adoración Eucarística Perpetua

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25 de enero de 2008

Testimonio de una adoradora perpetua de la Capilla del Hospital de Reggio Emilia (Italia)

 

Me llamo Emanuela, tengo 48 años y vivo en Reggio Emilia.

Escribo este testimonio, que se refiere a aspectos estrictamente personales, para dar gloria al Señor, en particular a Jesús presente en el Santísimo Sacramento del Altar.

 

Desde el 1ro. de enero de este año 2008, en la capilla del Hospital Santa Maria Nuova de Reggio Emilia, comenzó la adoración perpetua al Santísimo Sacramento. Como tantos otros hermanos y hermanas que han ofrecido una o más horas a la semana, participo puntualmente de la adoración yendo a la capilla para permanecer junto a nuestro Señor, que se nos ofrece ininterrumpidamente para colmarnos de toda gracia.

Para presentar mi testimonio de manera exhaustiva debo regresar al pasado, un pasado lejano que, sin embargo, ha dejado profundas heridas en mi corazón y en mi vida.

Tenía 15 años cuando mi madre y mi padre, después de mucha “violencia”, se divorciaron y, desde entonces, vivieron en el más profundo rencor. Sin entrar en detalles, confieso que en todos estos años jamás pude perdonar a mi madre que se casó con otro hombre y que a mí y a mi hermana nos relegó a un rincón de su vida.

Con la ayuda de la gracia de Dios llegué a reconciliarme con mi padre tres días antes que muriese, en 1994.

Volviendo al presente, ahora les cuento qué gran gracia he recibido ante el Santísimo Sacramento expuesto en la capilla del hospital.

Hace unos 15 días atrás supe que mi madre tenía leucemia y, justo algún día después, que estaba internada, casi al fin de la vida, en este hospital. Ayudada por el Espíritu Santo convencí a su marido que no la visitase durante unas horas y, apenas llegada yo a su habitación, la alcé (ahora pesa poquísimo) y con una silla de ruedas la acompañé a la capilla de la adoración (ella estaba un poco aturdida pero consciente y consentía).

Cuando estuvimos frente al Señor (mamá quiso que la acercase para estarle cerquísima!) lo miré y le ofrecí todo mi sufrimiento pasado y presente, y ambas rezamos en silencio. Recibí de inmediato, de parte del Señor, el valor de preguntarle a mi madre si había perdonado a papá (hasta aquel momento era tabú pronunciar su nombre) y ella me respondió que sí, y rezamos entonces por el alma de mi padre. Infinita, visceral era mi alegría. Sentí que un océano de Amor y de gratitud invadía mi corazón y toda mi persona. Dejé que el Amor obrase en mí y me abriese al perdón. Desde hacía tanto tiempo que rezaba para lograr perdonar! En ese momento sentí que la roca que tenía dentro se disolvía como nieve al sol.

Mi madre, aunque sufriente, estaba serena, y -¡gracia de las gracias!- decidió confesarse después de muchísimos años que no lo hacía. ¡Justo en ese momento entraba un sacerdote a la capilla!

Salí de la capilla llena de alegría y las personas con las que me cruzaba en los corredores del hospital al verme me miraban perplejas.

Sí, he reencontrado a mi mamá. Su cuerpo está marcado por la enfermedad y decrépito pero su alma está limpia y pronta.

Quizás dentro de poco nos dejará, pero será en la paz y en la esperanza.

Estoy segura que papá la está esperando para abrazarla una vez más y juntos intercederán por nosotras sus hijas.

Después de 30 años, delante de Jesús Eucaristía, ¡he reencontrado a mi familia!

Estoy segura que Él me ayudará a permanecer en su paz y a perdonar también a aquel hombre por el cual mi madre nos abandonó... PORQUE NO HAY NADA IMPOSIBLE A DIOS!
Emanuela


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Testimonios de la Adoración Perpetua de España y otros países

España

 

En Sevilla, un médico agnóstico sintió la curiosidad de saber qué ocurría en aquella capilla, la de san Onofre, por la que transitaba tanta gente y que además estaba abierta día y noche, y de algún modo siendo interpelado fue a comprobar personalmente qué era eso de la adoración perpetua. Ahora se levanta todas las mañanas media hora antes para permanecer en silencio frente al Santísimo. Cristo, a través de su presencia real en la Sagrada Eucaristía lo ha llamado a la fe.

 

También en Sevilla, una madre que acababa de enterrar a su hijo de 26 años corrió a la Capilla de la Adoración Perpetua para encontrarse con el Señor y recibir su consuelo.

 

Toledo, una madre de tres niños:

Una señora, madre de tres niños de 10, 8 y 5 años va todas las semanas a la adoración pese a que debe atender a sus hijos y a su marido. Ella eligió como una hora semanal de la medianoche a la una. Cuando se le preguntó porqué había elegido esa hora dijo: “Bueno, a mí me parecía una hora cómoda. Es una hora en la que nunca te cita el médico… En la que has acostado a los niños…”.

          Cuando se le dijo, entonces, para ti, no es lo mismo rezar en tu casa que llegarte hasta el Santísimo expuesto, respondió: “No, no es lo mismo, realmente no es lo mismo. Es verdad que el Señor está en todas partes, que le podemos descubrir en el rostro de todos los que nos rodean, que vemos su mano en todo lo que nos pasa, nos acontece y lo que vemos, pero el ponerse delante de su presencia es algo realmente especial.” Y agregaba, justificando su decisión de ir a adorar al Señor: “Lo primero que uno piensa es que verdaderamente en el corazón del Señor hay mucho amor que agradecer, que devolver, y también mucho agravio que compensar. Pero es que yo hoy también, en este mundo en que vivimos, me parece escucharle como dijo entonces: las raposas tienen su madriguera y las aves del campo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar, donde reclinar su cabeza. Pues creo que eso es la Adoración. El decir, pues, aquí estoy yo: reclina tu cabeza sobre mí.”

Y luego decía: “Pues, ¿quién no quiere ser más feliz? ¿Quién no quiere encontrar paz, un alivio para su desasosiego, un remanso donde descansar? Es que es algo que todos buscamos. El hombre hoy día es un ser desapacible, desilusionado, yo creo que porque pone su confianza donde no debe, porque busca su bienestar en sí mismo y confía mucho en su capacidad. Estamos rodeados de un muro de necedad, como el de los discípulos de Emaús, no terminamos de confiar ni de creer en Su Palabra. La clave está en buscar esa confianza… depositar esa confianza en quien debe depositarse: en la Misericordiosa Bondad de aquel a quien el Padre ha confiado nuestro cuidado. Así, pues es más fácil encontrar la paz, desde luego. La paz que tanto buscamos, que tanto necesitamos. Es muy fácil oír a la gente decir: “pues estoy con el bajón”; “estoy deprimido”; “es que , estoy desesperado”; “es que, qué impotencia”… Pues, es un poco, pues, eso, romper ese muro de necedad y abandonarse en Él, en su Misericordia y dejar que Él nos contagie de esa paz. El adorador no da nada. Una, dos horas, no es nada. El adorador recibe. Y recibe una medida abundante, generosa, rebosante…Recibe el ciento por uno de una alcuza que, nunca,  nunca se agota…”

 

Los siguientes testimonios vienen de Talavera de la Reina:

Una madre de tres chiquitos y que además está embarazada escogió como su hora santa, la hora semanal para estar con el Señor en adoración en la Capilla de las Madres Carmelitas, las 5 de la mañana porque dijo: “A esa hora los tengo a todos dormidos”.

 

Un señor que trabaja por turnos rotativos presentó al Coordinador de la Adoración Perpetua su planilla de turnos para ser anotado como adorador con una hora fija, pero necesariamente rotativa de acuerdo al tiempo que le dejaba libre sus turnos. Cuando se le dijo que no hacía falta, que dada su situación podía venir cuando quisiera no aceptó. Dijo que él quería tener el compromiso formal de una hora determinada de adoración al Señor.

 

     Algunos sacerdotes de Talavera, comentando el porqué se apuntaron para tener una hora fija semanal y qué representa esa momento de adoración en ellos, dijeron:

 

             Es un verdadero regalo, es cierto que supone un poco de sacrificio, pero lo que recibes es tanto que todo queda más allá del solo sacrificio.

        Es una verdadera alegría después del ajetreo diario y aun cuando los sacerdotes tenemos nuestros tiempos de oración, tener dos horas a la semana en silencio y soledad en total intimidad (y a la vez en comunión) con el Señor.

        Además de la adoración siempre hay un momento para pedir, interceder por tantas personas que lo necesitan.

 

        Como aportación tanto personal como eclesial, hay como dos cosas fundamentales que yo veo:

-           Se valora más el silencio y la Eucaristía (la experiencia de sin Mí no podéis nada)

-           Ver unidos a todos los grupos. Es una ocasión de comunión en la fe que todos tenemos de los diferentes grupos y asociaciones. Es un motivo de unidad y apoyo enormes

 

·           Me inscribí por poder aprovechar un regalo que el Señor me ofrecía. Elegí la noche por el valor de la soledad y expiación que ello conlleva. Es un momento de una intimidad mayor con el Señor. Una fuente de gracia incesante. Dios siempre actúa. Representa la fuente de la vida. Le diría a los sacerdotes que abran sin miedo sus parroquias a la adoración perpetua ya que el bien que se recibe es muy superior a cualquier accidente que pueda ocurrir, y además si el Señor lo permite Él también lo sufriría.

 

·           (De un sacerdote joven) Doy gracias a Dios por este regalo tan grande que es tener a Cristo presente en el Santísimo Sacramento las 24 horas del día, los 365 días del año. Como sacerdote veo que es un gran regalo del cielo. Personalmente me ayuda mucho el ver la fe y el amor de tantas personas que acuden a estar y rezar, pero lo que me llena de gozo es que no son 2 ó 3 las personas. Normalmente me encuentro siempre la capilla con 12 o 15 personas. Me ayuda mucho el saber que a cualquier hora del día o la noche puedo venir y sacar un tiempo especial para rezar. Para la ciudad de Talavera es un foco enorme de bendiciones. Puedo asegurar que ya se está notando la actuación de la gracia por medio de la adoración perpetua. Cómo las almas al ponerse en presencia de Dios transforman sus vidas. Pido al Señor que esto vaya en aumento para mayor gloria de Dios y bien de las almas.

 

Matrimonio adorador:

“Nosotros éramos de la adoración nocturna desde jóvenes y lo seguimos siendo pero estábamos un poco desanimados porque veíamos que no crecíamos en número, y nuestros propios pastores tenían ante nuestros ojos mucha frialdad para con Jesús Eucaristía. Venir a la adoración perpetua es un regalo inmerecido pero muy deseado, nos damos cuenta que no estamos tan solos como creíamos sino que las personas no tenían una iglesia abierta día y noche para adorar a su Señor, ahora sí estamos completos. Con el Señor a nuestro lado quién temerá, nuestro auxilio es el Señor y ahora ciertamente podemos decir los católicos que creemos firmemente que Jesús esta presente en la Eucaristía. ¡GRACIAS JESÚS!”

 

Adorador joven, de la madrugada:

“Me inscribí al oírlo en misa, me impactó la propuesta, sentí la necesidad, y la vez resonaban en mi las aquellas palabras de Jesús. Él se iba toda la noche para estar en oración con su Padre y en mi interior resonaba esto: “¿ni una hora habéis velado conmigo?”

          Esa hora representa en mi vida un momento de verdadera locura de alegría, poder estar delante de Dios, acompañándole y acompañándome él. De esa hora saco fuerzas para seguir adelante, reviso mi interior, mi vida y actualizo todo el bien que quiero realizar en ella”.

 

Auxi:

“Me apunté para que fuéramos muchos y pudiese haber adoración perpetua en Talavera, porque para mi es una necesidad; y pensé en todo el bien que se hacía a las personas que acudieran cada día.

          Los beneficios son inmensos, entro cansada y salgo nueva después de estar con mi Padre y abrirle mi corazón.

          Cuando llega mí día y mi hora, ni la nieve ni la lluvia, ni ningún impedimento me echa para atrás de mi cita con el Señor, el Santo Temor de Dios, el Amor a Dios y de Dios, es para mi tan grande que Él es primero que ninguna otra ocupación.”

 

Matrimonio que adora de medianoche a la una:

“Estábamos alejados de nuestra fe por el ajetreo de la vida y al escucharlo decidimos los dos en conjunto apuntarnos.

          Nos está sirviendo para unirnos más, retomar la fe que teníamos adormecida, centrar nuestra oración y sobre todo es una experiencia de recogimiento muy intensa con el Señor”.

 

Ana, joven farmacéutica:

“Pensé comprometerme y cumplirlo como un acto de adoración que le debo a Dios, tener un compromiso con Jesús y cumplirle a toda costa, venga lo que venga”.

 

Otra mujer joven:

“Necesitábamos esto en Talavera. Yo quise apuntarme los jueves por el significado que tiene ese día para mi como cristiana. Recibo mucha serenidad, e intensificado la oración y la relación con mis amigos. Hay más unión que antes.

          Creía que sólo iría la hora asignada, pero me sorprendo yendo todos los días después de trabajar un ratito… es como que te engancha, porque no voy a ver una imagen simbólica, sino al mismo Jesús”.

 

Belén (mujer joven):

“Para mi es una forma de dar testimonio como católica de que creo firmemente que Jesús está en la Eucaristía.

          Es un momento de compromiso y acercamiento con el Señor y aporta mucha paz y serenidad en mí día a día”.

 

Montse:

“Mi mayor deseo es estar con Jesús porque quiero, porque yo lo elijo, nadie me lo impone, siento esa libertad.

          Y es un momento de recogimiento muy intenso, teniendo conciencia clara de que estoy ante Jesús. Siento la necesidad de hacer algo por los demás, entonces rezar por tantas personas que lo necesitan me ayuda a profundizar más en la oración”.

 

Ismael:

“Cuando escuché la predicación sentí en mi interior la obligación y la oportunidad de devolver al Señor un poquito de mi tiempo ante tantos beneficios como de Él recibo.

          Para mí es un regalo estar con Él y un momento muy intenso de oración de adoración y reparación”.

 

Joven de 24 años:

“Me preocupaban mucho los sagrarios abandonados, en mi pueblo la Iglesia está cerrada continuamente y el Señor está solo, fui monaguillo pero luego me aparté muchísimo, tuve novia pero interiormente sentía una llamada del Señor a mayor compromiso con Él. Pero estuve mucho tiempo hacia delante y hacia atrás.

          Hacia el 2003 cuando vinieron las reliquias de Santa Teresita pasé casualmente por allí (yo no lo sabía) y al ver tanta gente entré, me impactó de lleno y comencé a leer su vida, empecé a comprometerme más en serio y retomé la oración y la vida de sacramentos pero lo pasé muy mal porque no avanzaba, no sabía qué hacer, de pronto conocí a un sacerdote y llevo unos meses dirigiéndome con él, la vocación al sacerdocio está latente en mí.

          Voy viviendo muchas pruebas pero a través de ellas voy creciendo y me voy fortaleciendo. Para mí la hora que paso con el Señor de 4-5 es mi hora de descanso con el Señor.

          Hay tanto que reparar, tanto amor como Él nos ofrece y tan poco correspondido…

          Es una hora para mí de mucha intimidad con quien tanto me ama”.

 

Matrimonio de madrugada 3-5:

“Para nosotros la Eucaristía es el centro de nuestra vida. Nos pusimos en la madrugada porque el Señor oraba más intensamente de noche y era cuando más solo estaba. Llegas aquí con tantos problemas y ocupaciones y notas el descanso que es estar a solas con el Señor. Las horas se nos hacen minutos y siempre nos queda el deseo de más”.

 

Otro matrimonio de madrugada:

“Nos gusta participar en cosas de la Iglesia, antes no era así porque yo soy tímida, pero mi marido hizo el camino de Santiago hace tres años y desde entonces hemos retomado toda nuestra fe con más intensidad y ahora esto es una forma de agradecer a Dios tanto como nos da.

          Esta hora es nuestra mejor hora, nos sentimos unidos como esposos en la oración y se nos pasa el tiempo volando, queremos que contéis con nosotros siempre que tengáis una necesidad además de nuestra hora”.

 

Madre de familia, adora de 14 a 15:

“El regalo de la adoración perpetua es indescriptible porque es íntimo, es recibir, es eliminar las toxinas de la semana. Yo sinceramente no sé porque me ama tanto Dios si no me lo merezco.

          Es acordarme en ese rato de todos los que necesitan tu oración, tanto el próximo como el que no sabes cómo se llama y debido al poco tiempo libre de que dispongo con la vida tan ajetreada que llevo, no dispongo de un minuto para nadie, siempre estoy corriendo de acá para allá.

          El Señor es mi mejor psicólogo y el más barato y además es el que nunca te regaña”.

 

Adoradora sin turno, diaria:

“Yo voy todos los días, estoy feliz, entro cansada y agobiada con miles de problemas y salgo nueva, Jesús me sana, me calma, me da la serenidad que necesito para continuar caminando.

          No podía haber pasado mejor cosa en Talavera, he cambiado mi ruta diaria y para mí es paso obligado y deseado, la capilla de la Adoración.

          Mira que adoro también en mi parroquia, pero como en la capilla de adoración no hay nada, ese silencio, recogimiento, ese clima de oración tan profunda, no la he encontrado en otros lugares”.

 

Joven adorador:

“Es un regalo maravilloso, nos hacía falta tener un lugar donde poder acudir al encuentro con nuestro Señor a cualquier hora del día o de la noche. Para mí son los momentos más maravillosos de la semana, es como parar a descansar al lado de Jesús, retomar continuamente su amistad y su amor. Es una cita que no dejo de agradecer cada día.

          ¡Cuánto lo necesitaba yo y cuánto lo necesitaba mi ciudad de Talavera!

          ¡Alabado sea el Señor siempre!”

 

Una señora que era escéptica:

“Cuando voy a la capilla y veo tanta gente a cualquier hora que vaya (porque a pesar de haberme comprometido yo era escéptica, me decía: “bah! No va a ir nadie”) me he visto felizmente sorprendida.

          Soy creyente y practicante de toda la vida, pero las visitas a la capilla me ha hecho ver que lo era por costumbre, por tradición, pero que no había experimentado la ternura y el amor misericordioso de Dios en mí, yo no le había dejado, me había limitado a cumplir sus normas.

          Ahora desde que voy a mi cita semanal además de las continuas visitas a cualquier hora, mi fe se ha enardecido, sobre todo para mí ver siempre la capilla con gente, me llena de gozo; y me interrogaba interiormente por mi fe. Gracias a todos los adoradores, gracias a las monjitas por esa salve que me hace traspasar mi corazón de Amor a Jesús. Gracias por este regalo, Señor!!!

 

Adoradora del mediodía:

“Para mi son horas como las de la madrugada, horas de intenso silencio y recogimiento y también horas en que el Señor está un poco más solo. Somos menos que durante otras horas pero no la cambio por nada. Después de trabajar y dejar tanto ruido atrás, recuperar el sonido del silencio la paz y la soledad es un verdadero descanso para mí. Llego fatigada y agobiada por el intenso trabajo y salgo renovada y fortalecida para continuar otro día más. Gracias Jesús por las horas del mediodía que me regalas.”     

 

Adorador de madrugada:

“Vengo de un pueblo a 60 km de Talavera, procuro pasar 2 horas con el Señor en la capilla de la Adoración Perpetua, porque siento la necesidad de devolver a Dios tanto como el me ofrece. Son las horas más maravillosas de mi jornada”.

 

Matrimonio que vive en Madrid los fines de semana:

“Yo trabajo en Talavera entre semana y después nos vamos a Madrid los viernes. Me puse un día de la semana para dejar libre el viernes pero me dijeron que hacía más falta este día y lo acepté aunque me suponía un poco de trastorno, pero merece la pena. Mi esposa se tiene que quedar con el bebe en la puerta esmerándome cuando no esta dormido, pero si se duerme entramos los tres. Estamos muy felices de poder adorar a nuestro Dios de esta manera”.

 

Adorador que vive en Madrid y viene todos los días a Talavera por trabajo:

“Salgo temprano de Madrid para escuchar Misa en la capilla de la Adoración Perpetua.           Luego adoro un ratito y me voy a trabajar. Cuando regreso a Madrid paso otro rato por la capilla, esto lo hago a diario y es para mi un gran regalo”.

 

Adoradora de madrugada:

“Me interpela continuamente la fidelidad de los adoradores de madrugada, sobre todo los que se hacen tantos kilómetros para estar con Jesús. Su ejemplo azuza mi pereza y me arrastra a ser más fiel a mí también”.

 

Madre de familia:

“Hace tiempo que en mi corazón sentía la llamada de Jesús  a rezar mas intensamente. Él mismo me ha facilitado los medios, cuando se empezó a buscar adoradores yo sabía que tenía que ser uno de ellos. La hora que me regala junto a Él cada semana le pregunto qué te puedo dar yo si Tú lo eres todo, y me doy cuenta que me dice que reciba, para así luego yo poder repartir cada semana. Después de la adoración salgo renovada y reparto más y mejor mi cariño, mi paciencia, mi amor a mi familia y en mi entorno. ¡Gracias Jesús!”

 

México e Italia

 

La experiencia recogida en distintas partes del mundo evidencia que son innumerables los testimonios de gracias recibidas. En México, donde me tocó abrir capillas de adoración perpetua, cuando visitábamos las casas del vecindario parroquial para complementar nuestra promoción de la adoración perpetua, di con una señora quien al recibirme lo primero que dijo fue que era divorciada con una hija a cargo, dentista, profesora universitaria, con mucho trabajo en su consultorio y que por todo ello no acudía ni siquiera a Misa dominical por faltarle tiempo. Pues bien –me dije- ya me está dando todas las excusas para decirme que le es imposible comprometerse con una hora a la semana. Grande fue mi sorpresa cuando agregó: “Sin embargo, cuando usted tocó el timbre de mi puerta, sentí que era el Señor que venía a invitarme y no puedo decirle que no. Sólo Él sabe el sacrificio que para mí comporta, pero anóteme para los domingos de 10 a 11 de la noche”. Más tarde, tras un mes de concurrir a la adoración, me envío una carta en la que me agradecía el haberse encontrado con el mejor amigo de su vida. A una de las coordinadoras de la adoración le confesaba que nunca pudo hacer una hora porque cuando se daba cuenta había pasado hora y media o más y que se sentía como una adolescente enamorada porque cuando llegaba la hora de la cita con el Señor, su hora santa, el corazón le palpitaba fuertemente.

 

En otra ocasión, también en México, cuando estaba predicando en una parroquia rural, aparecieron tres hombres que habían recorrido varios Kilómetros para que uno de ellos se confesara. Ocurría que los tres, que eran amigos, tenían el mismo horario de adoración, era los jueves de cuatro a cinco de la mañana, y quien venía a confesarse se había incorporado porque sus dos amigos, que eran católicos comprometidos, lo habían invitado a participar. A él lo traía el Señor, a quien hacía un mes que adoraba por vez primera en su vida. Este hombre nunca concurría a Misa. Ahora quería con todo su corazón reconciliarse con Dios después de toda una vida, cuarenta años, de alejamiento.

Estos son frutos de la Adoración Perpetua. Algunos totalmente inesperados, como aquel otro hombre, de profesión camionero, quien había aceptado reemplazar momentáneamente, por un par de semanas, a su cuñada quien había tenido que viajar. Él, que no quería ni hablar de curas ni de Iglesia, aceptó tan sólo para hacerle un favor. Pues, al cabo de esas dos semanas vino a anotarse porque “no sé, no puedo explicarlo, pero ahí, en la capilla, he sentido una paz que nunca había antes conocido”. Infinitos son los caminos del Señor.

 

En el 2001, poco antes del inicio de la adoración perpetua en la Basílica de Santa Anastasia en Roma, en una reunión del Papa con el clero de Roma, Don Alberto Pacini, rector de la basílica, le dijo al Santo Padre Juan Pablo II: “Tengo una noticia que sé lo va a poner muy contento”. Ante tales palabras el Papa miró fijamente hacia su interlocutor. “Sí, Santo Padre, dentro de un mes comenzamos en Santa Anastasia con la adoración perpetua al Santísimo Sacramento”. En ese momento, el Santo Padre hizo un gesto de júbilo alzando primero ambos brazos y luego comenzó a aplaudir. Él mismo había dicho que su mayor anhelo era que hubieran capillas de adoración en cada parroquia del mundo y mostraba especial predilección por la adoración perpetua.

 

En la ciudad de Turín, Italia, como suelo hacerlo siempre, les dije a los coordinadores que invitaran a todo el mundo y que no excluyeran a nadie. Una de las coordinadoras, contra el parecer de su marido, decidió invitar a una vecina suya protestante. ¿Cuál fue la respuesta de esa señora? "Esto es lo que yo estaba esperando!" Y se anotó con una hora semanal para adorar al Santísimo. Me cuentan que es fiel a su hora santa.

 

Urbino

Grazia:

“Soy una estudiante. El año pasado estuve viviendo en el centro de Urbino, en un lugar donde reina el caos, la falta de respeto, gritos continuos, tanto durante el día como por la noche y tratar de estudiar y aún de vivir normalmente era imposible.

          Estaba obligada a salir para estudiar. Sentía en mí un malestar y buscaba un lugar donde pudiese gustar de un poco de silencio. Volviendo de las vacaciones de Pascua y retomando la búsqueda de ese lugar, en uno de mis paseos, veo un edificio de ladrillos, como tantos en Urbino, y una grada. Subo entonces los escalones de aquella que inicialmente no me había parecido una iglesia. Encuentro un cartel con la escritura “aquí se tiene adoración perpetua”. Abrí la puerta y apenas entré comprendí claramente que el lugar que tanto buscaba era propiamente ese. Había encontrado un oasis de paz donde podía saborear el silencio y la comunión con Dios. Después de aquella primera vez comencé a ir frecuentemente a la iglesia de Santo Spirito donde sentía que mis malestares desaparecían y me encontraba con la serenidad y la paz del corazón.

          Participé de este secreto maravilloso a una amiga que vive conmigo y todas las veces que sonriendo le proponía salir se sobreentendía que fuéramos juntas a adorar al Señor.

          Desde entonces he afirmado mi relación con Dios Eucaristía, habiendo descubierto en Él al Dios que ama”.

Ivan:

“Tengo 26 años, soy estudiante y desde hace poco he comenzado un camino de fe que me ha llevado nuevamente a la comunión con el Señor. Reconozco en mi historia tantos dones que Dios ha derramado en mí y ahora no pasa día que no le agradezca. Particularmente desde cuando tuve la ocasión y la gracia de participar de momentos de adoración nació en mí un sentimiento y una conciencia nueva y siento la necesidad de estar siempre en gracia de Dios a pesar de que me descubro pecador”.

 

Mara:

“Soy empresaria, tengo 38 años y una vida siempre muy ocupada. Muchas veces no tengo tiempo de hacer todo lo que querría hacer y sin embargo una hora para el Señor me la he regalado. Mi fe era vacilante sino inexistente. Desde cuando comencé a participar a la hora de adoración eucarística algo ha cambiado, yo misma he cambiado y en torno a mí muchos han cambiado. No puedo expresar en pocas palabras lo que pruebo permaneciendo en silencio sola con el Señor. He elegido mi hora en la noche tarde y la alegría y la paz que encuentro estando ante su Presencia no tiene parangón. La luz que he encontrado así, siento que es importante y necesaria en mi vida de cristiana y estoy convencida que no podría dejarla más”.

 

Maria:

          “Por gracia del Señor hace 10 días que me he graduado. Llegué a Urbino en noviembre llena de miedos y de interrogantes. La madeja poco a poco se fue resolviendo desde que comencé a colaborar para la adoración eucarística perpetua. Recibí la fuerza, el apoyo y la serenidad para afrontar los obstáculos con tranquilidad. Tanto le pedí a Jesús, sean cosas materiales como espirituales. En estos meses he recibido mucho más de lo que había pedido”.

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Testimonio sobre la Adoración Perpetua

     Les ruego leer atentamente la entrevista que la Adoración Perpetua de Toledo, en su programa "Pan de Vida" de Radio Santa María, hizo a una adoradora. Lo que esta señora Elena dice no tiene desperdicio y a todos nos enseña muchísimo acerca de la adoración al Señor.

     Agradezco especialmente a María José, coordinadora de la AEP en Toledo, por el trabajo de transcripción de la audición.

     Para todos con mi bendición sacerdotal,

P. Justo Antonio Lofeudo


14 de diciembre de 2006

Hna. Carmen:

Tenemos con nosotros a Elena N., adoradora perpetua del turno de los martes de 12 a 1 de la madrugada

Elena N.:

Eso es.

H. C.

Creo que eres mamá… Perdona, te voy a decir un piropo: Yo no sé si la cara y la expresión que tienes es consecuencia de cómo adoras al Señor, pero tienes una cara y una luz en los ojos que es una preciosidad.

E. N.

Muchas gracias. Pues algo tendrá que ver eso y también lo que estoy escuchando que me está agradando mucho y me está llegando al corazón realmente.

No creo que mi testimonio sea tan elocuente como el de D. Emilio, el párroco de Yepes, ni mucho menos como los versos de S. Juan de la Cruz, pero intentaré expresarme lo mejor posible para hacer llegar a todos mi testimonio.

H .C.

Cuéntanos porqué empezó esta vivencia tuya de la adoración eucarística.

E. N.

Bueno, pues, fue Eufemio, nuestro querido compañero y coordinador, Eufemio, quien…

H. C… que nos mete a todos…

E. N. … quien cuando la Adoración Perpetua era todavía solamente un proyecto -pero él ya cumplía muy fielmente la misión que se le iba a encomendar, pues se me acercó al terminar una Misa en la Catedral, a la que yo había asistido con mis hijos y con mi marido. Recuerdo muy bien ese momento, porque… no sólo por la Misa que me dieron mis hijos…

Eufemio R. No, no. Se portaron bastante bien…

E. N. ¡Bueno…! Estábamos en la Sillería del Altar y, en fin, pues cualquier cosa que hagan allí, sonaba mucho. Pero lo recuerdo muy bien porque, desde ese momento, desde ese día, he bendecido esa ocasión en muchas… muchas veces, realmente. He dado gracias a Dios por ese encuentro que tuve casual con Eufemio, al que no conocía ni siquiera de vista…

H. C. Perdona, Eufemio no te deja decir “casual”. Dirá “Jesual”, porque todo es Providencia de Dios.

E. R. En las cosas del Señor no hay ninguna “casualidad”. Bueno, efectivamente…

E.N. Efectivamente…

E.R. Es que, en aquel momento, yo, con esa cara que le echo en algunas ocasiones a esto, pues dije, “yo a esta señora tengo que decirle que se haga de la Adoración Perpetua”, por una razón muy sencilla: ella tenía un constipado de pánico, pero me acuerdo que sentó a los niños allí en el escaloncito de… y se subió a leer. Y los niños, mientras estuvo leyendo –aunque ella diga lo contrario-, no dieron mucha guerra, luego, después, ya dieron un poco…

H.C. ¡Hombre!, leía su madre…

E.N. ¡Un poco!

E.R. Pero, hay una cosa muy importante que, y que viene muy bien, porque tú estás diciendo que tienes tres hijos, menores; nos has dicho antes que: 10, 8 y 5 años

E.N. Eso es.

E.R. Y, resulta que atender a tu marido, atender a esas tres criaturas… Muchas gentes nos dicen que no tienen tiempo. El otro día, en una… una señora que estuvo hablando con Paco y conmigo, diciendo que oía muy bien el programa y que le parecía muy bonito… Le digo: “Bueno, pues lo que tienes que hacer… -dijimos, mejor dicho-… lo que tienes que hacer es inscribirte…

-¡Huuuy! Resulta que ahora tengo los nietos, me falta tiempo…

Inscribirse en la Adoración Perpetua –y hago un inciso- no es cuestión de “tener tiempo”. Es cuestión de tener algo que tú tienes: Amor y decisión: voluntad. Porque ¿por qué elegiste la hora de 12 a 1 de la madrugada?

E. N. Bueno, a mí me parecía una hora cómoda. Es una hora en la que nunca te cita el médico… (risas)… En la que has acostado a los niños…

H. C. ¿Ves qué manera de ver la realidad? ¿Eh?

E.N. Es que es así realmente. Están acostados; están cenados; tienen sus necesidades cubiertas… pero, verdaderamente, es que a mí la noche me gusta, porque considero que en ella es más fácil el recogimiento. “La música callada y la soledad sonora” de la que hablaba San Juan de la Cruz, y que posibilitan tanto pues el elevarse, el recogerse y el entrar en oración. A mí me resulta más fácil durante la noche. Y verdaderamente, si uno lo ve, como es, pues, yo he consagrado, he dedicado, he comprometido una hora semanal de mi tiempo a la Adoración. Eso, por mucho que uno trabaje, no es nada. Una hora no es absolutamente nada. Sería realmente algo insignificante como obra, como acción, si no tuviera todo el valor que… y el sentido que Dios le da. El sentido que da hacer las cosas por amor a Dios. Verdaderamente me parece que, ni para mí ni para nadie, una hora es nada. Pero, sin embargo, es lo más importante de todo lo que hago.

H. C. Y cuando llegas por la noche –es muy personal-, pero después del trabajo del día, cuando llegas, con el Señor y en el Señor ¿qué haces? ¿De qué le hablas?... Perdona…

E. N. Verdaderamente, es algo, pues, muy íntimo y muy personal. Eso son cosas que hay que vivirlas para poder calibrarlas, como todas las cosas sublimes. Pero yo llego ahí y me desmadejo, me reclino y, bueno, pues a veces lloro; a veces me sonrío; otros ratitos habla Él; a ratos hablo yo… Me confieso, me excuso…

Paco R.: ¿Sueles utilizar los Evangelios o la Biblia para a raíz de meditar en alguna escena evangélica, entrar en ese diálogo con el Señor?

E. N. Pues sí. Hay veces que sí. Cada día leo el Evangelio y aprovecho para hacerlo en ese rato también. Y un libro que -mi libro de cabecera, del que no me separo- un libro que me regaló mi padre, que es la Oración de todas las Horas. Es un conjunto de meditaciones de un padre jesuita, del Padre Charles, que me parece una maravilla.

H. C. Yo lo conozco ese libro…

E. N. Es una maravilla. Una maravilla cada día más inalcanzable, porque ya no se encuentra casi en ningún sitio. Solamente a través de Internet se puede comprar en algunas librerías-anticuario, pero es realmente difícil encontrarlo. Bueno, pues eso sí lo hago. Y otras veces, simplemente, cierro los ojos y respiro, intentando, pues, llenarme del Espíritu que Él exhala sobre nosotros, nada más.

E. R. La poesía lo acaba de decir… (ininteligible)… callada

H. C. Me ha impresionado, porque ha dicho: me desmadejo, me reclino… Voy a ver si lo sé decir en minutos. Voy por las mañanas, todos los días, a dar clase a parapléjicos. Bueno, ha pasado una cosa muy bonita, con una anécdota que me han contado. Es un señor que no sabe si cree y hay una silla. O sea, le pide, el hijo del que se está muriendo, le pide a un sacerdote que vaya a -es que es la misma expresión que has dicho tú- confesar a su padre. Y entonces cuando llega se encuentra una silla al lado del enfermo, y, entonces, le empieza y dice: ¿Y esto? ¿Quién se sienta?

Y dice:

- No, no, esta silla siempre está ocupada.

Y entonces, le dice: ¿Qué?

- Sí, es que yo tengo un amigo que me dijo: A ti lo que te conviene es hablar con Dios. Ahora, como estás muy enfermo, lo que tienes que tener es… mira, te pones una silla al lado…. -Bueno, tú porque…. (ininteligible) hacer la adoración… pero el enfermo-, te pones una silla al lado y ya está. Bueno. Llega el momento que se muere este señor –por ser breve- se muere este señor, resulta que no estaba el hijo cuando muere (esto creo que es un hecho histórico). Y cuando vuelve… (murmullos), ¿lo has oído?...

E. N. Yo lo había oído también…

H. C. Y cuando vuelve, se lo encuentran levantado y puesto la cabeza en la silla, como reclinado… Es que ha sido tu expresión: Yo es que me reclino, me desmadejo… Si hubiera esa relación de trato de amistad, se encontraron muerto, con la cabeza como reclinado en el regazo de Jesús, del Amigo...

P. R. Entonces, para ti, Elena, no es lo mismo orar o rezar en tu casa que venir aquí, cuando está el Santísimo Expuesto.

E. N. No, no es lo mismo, realmente no es lo mismo. Es verdad que el Señor está en todas partes, que le podemos descubrir en el rostro de todos los que nos rodean, que vemos su mano en todo lo que nos pasa, nos acontece y lo que vemos, pero el ponerse delante de su presencia es algo realmente especial.

P. R. ¿Siempre que has tenido ese, digamos, esa gracia, o ha sido algo que te ha venido regalado, pues con el tiempo, con la perseverancia de acudir a esos ratos de encuentro con el Señor?

E. N. ¡Hombre!, yo creo que la Adoración Perpetua ha hecho mucho en este sentido. Cuando yo supe de ese proyecto que me anunciaba Eufemio, pues lo primero que uno piensa es que verdaderamente en el corazón del Señor hay mucho amor que agradecer, que devolver, y también mucho agravio que compensar. Pero es que yo hoy también, en este mundo en que vivimos, me parece escucharle como dijo entonces: las raposas tienen su madriguera y las aves del campo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar, donde reclinar su cabeza. Pues creo que eso es la Adoración. El decir, pues, aquí estoy yo: reclina tu cabeza sobre mí.

P. R. ¿Pero tú tenías ya un camino hecho de oración y de adoración’?

E. N. Bueno, yo siempre he vivido el tema… la fe, pues, de una manera muy íntima. Nunca he pertenecido, por así decirlo, a ningún Grupo, a ninguna Asociación, porque es algo…

P. R. A ningún movimiento…

E. N.  A ningún movimiento, porque aunque siempre, pues he estado, he tenido amigos pertenecientes a esos Grupos y me he movido en esos ambientes, pues siempre ha sido algo que me ha gustado vivir desde la intimidad. Aunque luego, claro, es fácil que eso aflore en tus relaciones sociales y en tu vida diaria, pero el pertenecer a esta “FRATERNIDAD DE ADORADORES”, me atrajo muchísimo porque me parecía que me iba a permitir seguir viviendo esa fe, pues como a mí me gustaba: desde la intimidad…

H. C: O sea, que sí perteneces a un Grupo: A la Fraternidad de Adoradores…

(Murmullos)

E. R. Acabas de utilizar un término que yo creo que es la primera vez que ha salido, que es lo de la Fraternidad de Adoradores… Muchas gracias.

Yo me he dado cuenta, y ya vamos para ir concluyendo, has hecho un énfasis, en una, cuando has estado explicando cómo haces la adoración, y es que has dicho: “A veces hablo yo; a veces habla Él”. Ese es el peligro, que hablamos, hablamos y hablamos…

P. R. No, ese no es el peligro, eso es lo bueno… El peligro es…

E. R. Que hablemos… hablemos… hablemos

(murmullos ininteligibles)

E. R. Que no escuchemos, ¿eh?

Bueno, Elena, ya para terminar, qué les dirías tú a los que están escuchando y que están con esa duda: yo querría pero no tengo tiempo o no he oído hablar… para animarlos…

E. N. Pues ¿quién no quiere ser más feliz? ¿Quién no quiere encontrar paz, un alivio para su desasosiego, un remanso donde descansar? Es que es algo que todos buscamos. El hombre hoy día es un ser desapacible, desilusionado, yo creo que porque pone su confianza donde no debe, porque busca su bienestar en sí mismo y confía mucho en su capacidad. Estamos rodeados de un muro de necedad, como el de los discípulos de Emaús, no terminamos de confiar ni de creer en Su Palabra. La clave está en buscar esa confianza… depositar esa confianza en quien debe depositarse: en la Misericordiosa Bondad de Aquél a quien el Padre ha confiado nuestro cuidado. Así, pues es más fácil encontrar la paz, desde luego. La paz que tanto buscamos, que tanto necesitamos. Es muy fácil oír a la gente decir: “pues estoy con el bajón”; “estoy deprimido”; “es que, estoy desesperado”; “es que, qué impotencia”… Pues, es un poco, pues, eso, romper ese muro de necedad y abandonarse en Él, en su Misericordia y dejar que Él nos contagie de esa paz. El adorador no da nada. Una, dos horas, no es nada. El adorador recibe. Y recibe una medida abundante, generosa, rebosante…

H. C. El ciento por uno…

E. N. El ciento por uno de una alcuza que, nunca,  nunca se agota…

P. R. Al Señor también le gusta lo pequeño: esa horita, que es pequeña cosa, pero de lo pequeño hace tanta cosa

E. N. Pero que es santa e importante…

Marijose. Gracias Elena…

E. N. De nada


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Frutos de la Adoración Eucarística Pereptua de Trieste-Italia

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¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar!

 

Trieste, abril de 2006. El párroco de SS. Pietro e Paolo, de Trieste, donde desde el Corpus Christi del año pasado 2005 hay adoración perpetua nos ha contado la noticia aparecida en una publicación: Trieste ha perdido el triste primado de ser la ciudad con mayor cantidad de suicidios en Italia y una de las de más alto índice en el mundo. Y esto ocurrió en este último año cuando los suicidios cayeron a menos de la mitad. La asociación de estos frutos con la adoración perpetua no podía dejar de hacerse porque esto ocurre cuando la AEP ni siquiera llega a los 10 meses. ¡Cuando el Señor es entronizado en la adoración incesante de sus fieles, Él se hace notar, y los suicidios cayeron drásticamente. ¡Y así lo sigue haciendo el Señor!


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Testimonios sobre la Adoración Eucarística Perpetua

P. Justo Antonio Lofeudo

 

¡Abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo! Con estas palabras el Santo Padre comenzaba su pontificado y, a través del mismo, las ha repetido en muchas oportunidades diversas. Abramos, pues, las puertas al Redentor. Precisamente, los misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento vamos por el mundo para que las puertas de la adoración al Señor en su presencia eucarística queden abiertas y nunca se cierren. Esto es lo que llamamos adoración perpetua: exposición permanente, día y noche, todos los días del año, del Santísimo para la adoración de los fieles. Para lograr esto se requiere una cadena continua de adoradores, en otros términos, una cadena inquebrantable de amor hacia el Señor. Esto se consigue cuando las personas se comprometen a adorar a Jesús, verdaderamente y realmente presente en el Santísimo Sacramento, al menos una hora a la semana. De ese modo se cubren las 168 horas semanales con al menos un adorador por hora. Sin este compromiso generoso no sería posible establecer la adoración perpetua ya que el Señor, cuando está expuesto, no puede quedar nunca solo.

Lamentablemente, hoy constatamos que las puertas de las iglesias están cerradas porque en ellas entran los ladrones pero no los feligreses o que algunas se han convertido en museos. Pero, nuestro Dios es un Dios vivo que debe ser honrado, amado y adorado. Así como la primera iglesia se unió en oración y por su oración cayeron las cadenas de Pedro y éste fue liberado de su prisión, así también hoy todos unidos en adoración incesante a nuestro Señor debemos abrir las puertas de la Iglesia y liberar a la humanidad de su esclavitud.

Este año eucarístico que comenzamos debe ser un año de intensa adoración y para ello nada mejor que establecer en cada ciudad y centro urbano, como lo pide el Santo Padre, capillas de adoración perpetua; capillas abiertas las 24 horas del día, todos los días del año, para que quienquiera visitar al Santísimo, a la hora que sea, pueda hacerlo.

Una capilla de adoración perpetua es un faro de luz en la noche del mundo, es un lugar de irradiación de gracias sin término, es una fuente de bendiciones, no sólo para quienes adoran y para la parroquia o comunidad, donde está establecida la capilla, sino para toda la humanidad.

La experiencia recogida en distintas partes del mundo evidencia que son innumerables los testimonios de gracias recibidas. Sólo por mencionar algunos, en México, en la arquidiócesis de Tlalnepantla, lindante con México D.F., donde me tocó abrir capillas de adoración perpetua, cuando visitábamos las casas del vecindario parroquial para complementar nuestra promoción de la adoración perpetua, dí con una señora quien al recibirme lo primero que dijo fue que era divorciada con una hija a su cargo, dentista, profesora universitaria, con mucho trabajo en su consultorio y que por todo ello no acudía ni siquiera a Misa dominical por faltarle tiempo. Pues bien –me dije- ya me está dando todas las excusas para decirme que le es imposible comprometerse con una hora a la semana. Grande fue mi sorpresa cuando agregó: “Sin embargo, cuando usted tocó el timbre de mi puerta, sentí que era el Señor que venía a invitarme y no puedo decirle que no. Sólo Él sabe el sacrificio que para mí comporta, pero anóteme para los domingos de 10 a 11 de la noche”. Más tarde, luego de un mes de concurrir a la adoración, me envío una misiva en la que me agradecía el haberse encontrado con el mejor Amigo de su vida. A una de las coordinadoras de la adoración le confesaba que nunca pudo hacer una hora porque cuando se daba cuenta había pasado hora y media o más y que se sentía como una adolescente enamorada porque cuando llegaba la hora de la cita con el Señor, su hora santa, el corazón le palpitaba fuertemente.

En otra ocasión, también en México, cuando estaba predicando en una parroquia rural, aparecieron tres hombres que habían recorrido varios Kilómetros para que uno de ellos se confesara. Ocurría que los tres, que eran amigos, tenían el mismo horario de adoración, era los jueves de cuatro a cinco de la mañana, y quien venía a confesarse se había incorporado porque sus dos amigos, que eran católicos comprometidos, lo habían invitado a participar. A él lo traía el Señor, a quien hacía un mes que adoraba por vez primera en su vida. Este hombre nunca concurría a Misa. Ahora quería con todo su corazón reconciliarse con Dios después de toda una vida, cuarenta años de alejamiento. Estos son los frutos de la adoración perpetua.

Algunos totalmente inesperados, como aquel otro hombre, de profesión camionero, quien había aceptado reemplazar momentáneamente, por un par de semanas, a su cuñada quien había tenido que viajar. Él, que no quería ni hablar de curas ni de Iglesia, aceptó tan sólo para hacerle el favor. Pues, al cabo de esas dos semanas vino a anotarse porque “no sé, no puedo explicarlo, pero ahí, en la capilla, he sentido una paz que nunca había antes conocido”. Infinitos son los caminos del Señor.

Nuestro carisma, como comunidad, es precisamente ese: el de abrir capillas de adoración perpetua por todo el mundo. Así, hemos abierto y seguimos haciéndolo en países de mayoría musulmana como Pakistán o Kazakistán, donde la parroquia católica se extiende por un radio de 30 kilómetros. Allí algunas personas tienen que hacer un largo camino, en distancia y tiempo, para cumplir con su hora santa, habida cuenta de que no existen los medios de locomoción que hay en occidente. También hemos abierto capillas en Corea, Filipinas y una en Moscú, en la capital de la Rusia Ortodoxa. En Roma estamos en la Basílica de Santa Anastasia, cerca del Circo Máximo y de Santa Maria in Cosmedin. Al respecto, existe una jugosa anécdota que deseo compartir. Poco antes del inicio de la adoración perpetua, en una reunión del presbiterio con el Obispo de Roma, luego de los informes de rutina a los que el Santo Padre prestaba la atención debida, pero que por la misma monótona rutina no provocaba más que la escucha silenciosa, Don Alberto Pacini de Santa Anastasia pidió la palabra y dijo: “Santo Padre, tengo una noticia que sé lo va a poner muy contento”. Ante tales palabras el Papa alzó la cabeza y miró fijamente hacia su interlocutor. “Sí, Santo Padre, dentro de un mes comenzamos en Santa Anastasia con la adoración perpetua al Santísimo Sacramento”. En ese momento, el Santo Padre saltó, literalmente, de júbilo alzando primero ambos brazos y luego comenzó a aplaudir. Él mismo había dicho que su mayor anhelo es que haya capillas de adoración perpetua en cada parroquia del mundo.

En España, por gracia de Dios, me ha tocado cooperar en la apertura de dos capillas de adoración perpetua. La primera en la diócesis de Málaga, en la parroquia del Purísimo Corazón de María en Cancelada, barriada de Estepona, y en la parroquia La Encarnación del Señor de Madrid (Hnos. García Noblejas 49).

En todos estos lugares, con nuestra adoración incesante, estamos dando el testimonio más elocuente de nuestra fe en la presencia verdadera, real, substancial de Jesús, hombre y Dios, en la Eucaristía. Y también que en Él ponemos nuestra prioridad pues el resto ha de venir por añadidura. Decía la Beata Madre Teresa de Calcuta que la gente preguntaba: “¿De dónde sacan las hermanas (Misioneras de la Caridad) la alegría y las fuerzas para hacer lo que hacen?”. Y respondía: “La Eucaristía no implica sólo el hecho de recibir, sino también el hecho de saciar el hambre de Cristo. Recién en 1973, cuando empezamos nuestra Hora Santa diaria –continúa la Madre- fue que nuestra comunidad comenzó a crecer y florecer”. Cuando le preguntaron a la Madre Teresa cuántos conventos tenía, ella respondió: “Tenemos 584 sagrarios”.

El Santo Padre, en la bula Incarnationis Mysterium, nos dice que desde hace dos mil años la Iglesia es la cuna en la que María coloca a Jesús y lo entrega a la adoración y contemplación de todos los pueblos, y cuando en 1981 se iniciaba la adoración perpetua en la Basílica de San Pedro en Roma, decía: “La mejor, más segura y efectiva manera de establecer la paz perdurable en la tierra es mediante el poder de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento”.

Hoy la situación del mundo está más allá de una solución humana, requiere de una intervención divina y ella vendrá a través de la adoración perpetua. Porque cuando a través de la adoración incesante, haciendo en la tierra lo que hacen en el Cielo, proclamamos que Cristo es Rey, Él ha de reclamar su Reino y la paz vendrá sobre la tierra porque “He aquí que vengo y hago nuevas todas las cosas”.


Un milagro cotidiano
(Testimonio del P. Roque Villano, párroco de Nuestra Señora del Valle, de Luis Guillón, Buenos Aires)

     "Jesús, fijando su mirada en ellos les dijo: Felices ustedes, los pobres, porque el Reino les pertenece. Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reinarán" (Lc 6:20-21). 
    
Lo que hemos visto y oído, lo que hemos tocado con nuestras manos, eso anunciamos:
     En un barrio del conurbano bonaerense, en medio de un pueblo pobre y con las necesidades básicas mínimas sin satisfacer, desde hace poco más de dos años -porque la misericordia de Dios es grande y porque sigue eligiendo a los que el mundo desprecia- Jesús Eucaristía es adorado día y noche en un pequeño oratorio en la esquina de Lagos García y Gifford, localidad de Luis Guillón, diócesis de Lomas de Zamora.

El pan nuestro de cada día
     Desde las 0 hs del día 23 de abril del Año Santo 2000, unos doscientos adoradores cubren su hora semanal de compañía y adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento. 
     Quien está frente a Él ora por todo y por todos, es la cara de la humanidad entera. Se arrodilla por quienes no pueden, no saben o no quieren. Se arrodilla y adora en nombre de los que están lejos, de los enfermos, los presos, los tristes, los moribundos. Cada adorador es, en su hora delante de Jesús, sacramento de la humanidad.
      Hasta ahora pudimos cubrir todas las horas de todos los días en lo que respecta a las guardias. Hasta ahora, con inundaciones, con cortes de luz, con la inseguridad que golpea a todos los barrios, con los feriados, con las innumerables contingencias que desestabilizan la vida de cualquier persona -digo- hasta ahora nunca el Santísimo quedó solo.
     No sé cuanto tiempo más durará el milagro. Cada día que pasa bendigo a Dios por el regalo y le suplico que suscite adoradores fieles y cuide a los que ha llamado. 

Una visita, otro mimo
     El P. Martin Lucia
venía por unas horas al país y nosotros no estábamos en el programa. Si podía, vendría a orar frente a Jesús en nuestro oratorio y, tal vez, bendecir a los adoradores que estuvieran en el oratorio cuando él llegara. Si todo iba bien, pasaría alrededor de las 16 hs. No hubo convocatoria formal, pero no faltó nadie. A las 15.30 hs de la fría tarde del domingo 23 de junio éramos más de doscientas personas esperando a quien venía siguiendo la exhortación del Papa y que por mandato del Papa consagró su vida a promover la Adoración perpetua al Santísimo Sacramento. 
     El P. Martin Lucia y un grupo de amigos llegó por fin y ya nadie se acordó ni de la espera, ni del frío, ni de las cosas pendientes que quedaron en casa. El tiempo se detuvo.
     El P. Lucia bendijo la pobreza, la fidelidad y el amor, y profetizó que desde este pequeño lugar vendrían múltiples gracias para nosotros, para el barrio, para la patria y para el mundo. "Aquí se gestará un gran milagro Eucarístico", dijo, y también nos tranquilizó: "No teman cuando desafían la noche para tomar su guardia, sepan que Dios les pone un ángel a cada uno para que los acompañe, y sepan que un ángel puede más que mil hombres armados". 
     "Sepan que cada minuto que ustedes le regalan a Jesús, Él lo toma y lo bendice y lo devuelve al mundo multiplicado en bendiciones infinitas, tal como multiplicó los panes de un jovencito para alimentar a una multitud. Aquí y ahora se están gestando un cielo nuevo y una tierra nueva...", y habría ser así, ya que después que el P. Lucia y sus acompañantes se marcharon, a nosotros nos costaba volver a lo habitual, nos demorábamos en la esquina hablando de las cosas de Dios. Todos teníamos un brillo nuevo en los ojos, una sonrisa nueva en los labios y un calorcito renovado en el corazón. 
     La pobreza, la desocupación, el hambre y el frío no son poesía. Casi duelen tanto que ni se los nombra, no son tema de conversación ni de declamación, casi lastiman tanto que sólo se lloran.
     Muchos adoradores nuestros vienen sin comer -y lo que es peor sin saber qué van a darle de comer a sus hijos-. Muchos vienen sin el dinero para el colectivo de mañana, muchos tiritando... Pero vienen. 
     No sabemos qué le cuentan a Jesús o que les dice Jesús a ellos... A veces, durante la hora de la adoración o antes de que se termine el día, por una vía insólita llegan a su casa alimentos, ropa o una noticia con forma de promesa de trabajo. Otros días no hay nada y, sin embargo, sucede un milagro más grande todavía: no hay nada pero hay paz, se aquieta el corazón y es como si estuvieran en posesión de un maravilloso secreto que guardan celosamente, algo que sólo Dios y ellos sabe y que los deja tranquilos. 

Como fotos
     Hay muchos hombres que pasan a saludar a Jesús a la madrugada antes de tomar el tren, aunque tengan que salirse del recorrido y alargarlo hasta diez cuadras.
     Hay señoras que cambian el itinerario de los mandados para tirarle un besito a Jesús desde la vereda del oratorio.
     Hay novios que acompañan a sus novias en su turno de adoración y novias que les retribuyen el gesto: así, juntos, multiplican el tiempo de Jesús y las bendiciones para todos.
     Hay personas que en cualquier reunión, cerca de la medianoche, empiezan a preguntar con insistencia la hora y hacer cálculos del tiempo empleado para volver al barrio y no admiten comentarios suspicaces para esta prisa: son los adoradores de las horas heroicas.
     Desde cualquier casa del barrio sabemos dónde está el Santísimo expuesto, y allí vuela el pensamiento y el corazón cuando se presenta un dolor, una urgencia, un problema o un milagro. Vuela el corazón a la Capilla de Adoración Perpetua porque allí se da el doble milagro de Jesús Eucaristía y un adorador, ambos mirándose, ambos expuestos.

(Extraído de un artículo de Espiritualidad del Semanario Cristo Hoy: Un milagro cotidiano)

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Encuentros de Adoración Eucarística

San Ignacio de Loyola-Bolívar y Alsina-Buenos Aires- Santa Misa, Rezo del Santo Rosario meditado y con cantos y Adoración - Todos los jueves de mes de 18 a 21 hs. Todo el año.

San Carlos, Basílica de María Auxiliadora-Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva- Buenos Aires
- Rezo del Santo Rosario meditado y con cantos y Adoración -Todos los primeros domingos de mes, de 17 a 19 hs. De marzo a diciembre.

Capilla del Hospital Ramos Mejía-Gral. Urquiza 609-Buenos Aires- Santa Misa y Adoración Eucarística comunitaria - Todos los sábados de 16.45 hs a 19 hs.

 

San Nicolás Tavelic- Av. R. Balbín 4925- Capital Federal- Santa Misa, Rezo del Santo Rosario meditado y con cantos y Adoración - Primeros sábados después del 25 de mes- 18.30 hs.


Adoración Eucarística para niños: Grupo "Pequeños Apóstoles de los Sagrados Corazones de Jesús y María", 1os. Sábados de mes, "Casa de la Catequesis"- Capilla de Adoración Perpetua - Sáenz 572 - Lomas de Zamora - Buenos Aires, de 16 a 17 hs.

Otros lugares de Encuentros de Adoración Eucarística
    
Hermanos de otros grupos nos han hecho llegar sus avisos:

  • Parroquia Madre de Misericordia - Mendoza 2280 esq. Brasil - Avellaneda - Buenos Aires -Todos los sábados de 8:00 a 12:00 hs. Para toda información, rogamos contactar a: miryamk@rec.utn.edu.ar

  • Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes - Av. Monroe y Freire. Para mayor información, por favor dirigirse a: paulafed@ciudad.com.ar

  • AlhElí - Grupo de Adoración Eucarística - Parroquia María Inmaculada -  Irigoyen 1749- Florida - Todos los viernes de 14 a 16 hs. A partir de Abril. Para otra información, rogamos contactar: alheli@animac.com.ar - www.animac.com.ar/alheli.htm

  • Parroquia de La Anunciación y Santo Cristo - Canals - Córdoba - Todos los jueves de 19 a 20 hs. Para otra información dirigirse a: parroquiacanals@canalsnet.com.ar  

  • Parroquia Ntra. Sra. de La Guardia - Belgrano esq. Zapiola – Bernal – Ingreso por el portón del colegio Belgrano 260 - Segundos sábados de mes a las 15 hs. Para mayor información dirigirse a: bamco_juanjose@yahoo.com.ar
  • Grupo eucarístico, amigos de Santísimo Sacramento- Parroquia de Santa Inés - Magdalena 3371 a 1/2 cuadra del Cementerio de Lanús. Todos los jueves de 9 a 12 hs y de 16 hs. hasta el inicio de la Santa Misa de 19 hs. Para mayor información dirigirse a: nestoragerez@yahoo.com.ar 

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Capillas Adoración Eucarística

Adoración Perpetua: Parroquia San Ignacio de Loyola - Bolívar y Alsina - Buenos Aires - Todos los días, durante las 24 hs, los 365 días del año. Capilla del Santísimo. Tel. 011-4331-2458/863; e-mail:

adoracionperpetua@mensajerosdelareinadelapaz.org

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Adoración Eucarística continuada: Capilla Santísimo Sacramento - Calle 12 de Octubre N°162 - Avellaneda - Buenos Aires. De lunes a viernes de 9 a 17 hs. Para mayor información rogamos comunicarse a los teléfonos: 011-4222-7795 ó 011-4222-5118. Ver: Capilla del Santísimo-Avellaneda
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Adoración Eucarística Perpetua: Capilla de Adoración Perpetua - Sáenz 572 - Lomas de Zamora -
Organiza el Movimiento de Adoración Eucarística Perpetua Diocesana de Lomas de Zamora-Buenos Aires. Para Informes, rogamos comunicarse al teléfono: 011-4245-5186.


Historia-Testimonio

     Hacia fines de 1997 nos visitó el P. Martín Lucía. El fruto de esta visita y las prédicas, teniendo como instrumento a los Mensajeros de la Reina de la Paz y luego de un par de reuniones informales con representantes de distintos movimientos diocesanos, es que oficialmente el grupo definitivo -con Justo Antonio Lofeudo a la cabeza- nos reunimos por vez primera el 25 de marzo de 1998 (Anunciación), y el trabajo dio a luz increíblemente la Noche de Navidad (9 meses de gestación), con la Santa Misa celebrada por el entonces Obispo Monseñor Desiderio Colino, impulsor ferviente de la AEP (quien además hizo el Prólogo de "Cartas a un hermano sacerdote"), priorizando una celebración íntima (que en realidad no lo fue tanto, ya que éramos unas 80 personas) a la que cualquier otro Ordinario presidiría en otra parroquia de su Diócesis y hasta en la misma Catedral, cuya distancia con la Capilla dista solamente una cuadra. 

     La exposición inicial del Smo. Sacramento en la Capilla de la Casa de la Catequesis (o Junta Diocesana, como se la denominaba entonces) se realizaba de 06 a 24 hs, muy pronto se ocuparon las noches de los días viernes, y con los meses se incorporaron algunas noches más. Dentro del mismo edificio del Seminario Catequístico, se finalizó la obra de una nueva Capilla "María, Reina de los Apóstoles", inaugurada el día del catequista (20 de agosto) por el reciente Obispo designado Monseñor Agustín Radrizzani, y ahí, pocos meses después el Amor de Dios Padre respondiendo a la oración de los adoradores, se manifestó en toda su plenitud a partir del 18 de enero de 2002, estableciéndose desde ese momento la Adoración Eucarística Perpetua.

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Adoración Perpetua: Parroquia de Fátima, ciudad de Concepción, provincia de Tucumán,  a cargo del Pbro. Camilo Zamorano.

 

     Vivimos en Tucumán, somos asiduos lectores de vuestra web, la cual es de permanente consulta y ayuda para nosotros en la distancia, siempre esperamos con ansiedad y deseo la transcripción de los mensajes que nuestra Madre nos hace conocer oportunamente.
     En esta ocasión queremos contarles, con mucha alegría, para compartirlo con ustedes y con todos aquellos que visitan la web, que se inauguró una nueva Capilla de Adoración Eucarística Perpetua en la Parroquia de Fatima en la ciudad de Concepción, prov. de Tucumán,  la cual esta a cargo d el Pbro. Camilo Zamorano, fue un gran esfuerzo pero con la providencia de Dios, como siempre, se pudo lograr.
     Nos gustaría, si así ustedes lo disponen, que puedan hacer una mención a esta inauguración en la web para que nuestros hermanos puedan conocer y saber que este movimiento esta dando sus frutos y mediante este testimonio otros puedan contagiarse también, en el lugar del país que sea o donde el Señor lo disponga.
     Si necesitan más información pueden comunicarse a este mail, tenemos fotos de la capilla si quieren conocerla.
Saludos cordiales, Estela Díaz y Omar Oppedisano

omar_oppedisano@yahoo.com.ar

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