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Encuentros de Reflexión |
| Reflexiones sobre los Mensajes de Medjugorje |
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Los Encuentros tuvieron lugar los 2dos. y 4tos. sábados de mes durante el año 2000, en el Convento de Santo Domingo (Venezuela 395, esquina Defensa), Buenos Aires. Además del tema desarrollado, hubo un tiempo para oraciones e intercambio de preguntas y respuestas. AVISO: a partir del mes de enero de 2001 hay receso. Comunicaremos la fecha en que se reiniciarán. A continuación transcribimos los temas de reflexión de los primeros encuentros. Próximamente continuaremos incorporando los temas de reflexión que siguieron a éstos. Aquel
primer día en Medjugorje
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Aquel
primer día en Medjugorje
En estos encuentros hablaremos, ante todo, de los mensajes de la Santísima
Virgen. Y especialmente aquellos que nos da en Medjugorje, porque nos
sentimos parte de esta escuela en la que todos nosotros somos alumnos. Nos reunimos no para ejercitar la memoria sino para que, evocando los mensajes, ejercitemos el corazón.
Mucho se habló y se
habla de la historia de las apariciones, de cómo fueron aquellos
primeros días y hasta uno se complace en comentar y recordar ciertos
detalles. Sin embargo, si concordamos en que lo que, desde entonces,
viene ocurriendo en Medjugorje no ha sido fabricado, sino que en
verdad nuestra Madre aparece, deberíamos convenir que todo, hasta lo
aparentemente trivial, posee un sentido profundo a desentrañar. ¿Qué ocurrió?
¿Cuáles son los datos con que contamos?
Tales son los
elementos. Ahora, tratemos nosotros de ver qué más podemos llegar a
vislumbrar de ese frustrado encuentro del primer día.
Conviene no apartarnos
ahora de esta gracia tan grande y singular: el ser visitados por María.
Otro dato que es una
característica si no exclusiva al menos muy común en la historia de
las apariciones de María: sus elegidos interlocutores son niños, a
quienes llama. Y muy posiblemente escoge y llama a niños porque para
entrar al misterio al cual invita, el misterio del Reino, hay que ser
o hacerse como niños.
María nos llama para
introducirnos al Misterio de Amor. Ella viene a que participemos de la
gracia inconmensurable del Amor.
Ya Dios se había manifestado en la amistad a su profeta Elías, en la
dulce brisa de la montaña del Horeb.
Sin embargo, pese a
todo, no hubo encuentro aquel primer día. Entonces, cabría
preguntarse:¿Aquel 24 de Junio, por qué no se acercaron? ¿Qué se
los impidió?
En el maravilloso
relato del Génesis se nos dice –en lenguaje poético de imágenes y
similitudes- que después de pecar el hombre y su mujer, cuando al
caer la brisa de la tarde oyeron los pasos de Dios por el jardín, se
escondieron. ¡Qué imagen de intimidad, la que el hombre tenía con
Dios!
Estaban ocultos pero el
Señor Dios llamó al hombre y le dijo: "¿Dónde estás?".
El Señor debe
sanarnos, a eso viene nuestra Madre.
Si estamos temerosos,
angustiados, la respuesta es el abandono confiado y la purificación
de nuestros corazones en la reconciliación con Dios.
Encomedemos nuestras
intenciones, las de perseverar en el camino de abandono a Dios, de
apertura de nuestros corazones a nuestra Madre, siempre Virgen,
siempre María, en su advocación de Santa María del Buen Aire.
Advocación ésta protectora de los navegantes. De ella, Santa Maria
di Bonaria, toma el nombre D. Pedro de Mendoza para dárselo al puerto
que funda: Santa María del Buen Aire. La advocación se refiere al
aire, a los vientos de navegación, de la navegación a vela. El buen
aire es, entonces, el que conduce, el que lleva, no el que arrastra y
destruye y hunde. Santa María del Buen Aire, ruega por nosotros! |
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El segundo día
Sabemos que el 25 de junio se celebra el día de la Reina de la Paz en
Medjugorje y en todas partes donde estos mensajes llegan. Sabemos
también cuál es la razón de esta conmemoración: si bien la Santísima
Virgen aparece por vez primera el 24, recién este segundo día es el
del encuentro con los chicos.
Sí, este es tiempo de gracia, es tiempo de misericordia.
Sabemos que la misericordia de Dios no tiene límites, que es
infinita, que es eterna. Pero el tiempo sí lo tiene. Todo tiempo
tiene un término y éste –nos lo recuerda la Madre de Dios- también
lo tendrá. No significa que luego, al terminar este tiempo, Dios
dejará de ser misericordioso, pero,seguramente, todo será mucho más
difícil porque no estarán las gracias especiales a nuestro alcance
como lo están ahora y porque, al parecer por lo que la Reina de la
Paz reveló, no habrá mucho tiempo disponible para recorrer el camino
de la conversión.
Dijimos que los seis niños, en aquella tarde del 25 de junio de 1981,
no fueron solos. Son acompañados por muchos que de alguna manera han
creído lo que oyeron decir o por curiosos que vienen a comprobarlo,
porque algo les dice que puede ser cierto, que la Virgen realmente
aparece en Medjugorje. Los seis chicos se han encontrado con la Madre de Dios (todavía Ella no habría de revelar quién es pero todos lo intuyen ya). Es desde entonces que los seis la ven como ese primer día. En lo que sea posible transferir a nuestro pobre lenguaje, para describir una realidad tan sublime, se dirá que la ven bellísima, más allá de toda experiencia posible, de mediana estatura, muy joven, de tez mate, de ojos celestísimos, que entreven rizos de cabello negro y que está vestida de gris, con un blanco velo, sobre su cabeza una corona de estrellas y sobre una nube, no tocando la tierra. No toca la tierra porque Ella habita el Cielo. Su contacto con la tierra son y han de ser estos videntes, sus profetas, los que hablan en su nombre y nos transmiten la gracia de sus mensajes.
Ivanka es, como el día anterior, la primera en verla. También es la
primera en hablarle. Le pregunta por su madre, quien recientemente había
muerto. "Está bien, está conmigo" dice la Virgen en su
celestial voz. Ya
nos detuvimos reflexionando brevemente sobre la fe y la gracia y la
importancia de, primero, estar alerta al llamado y, luego, de
responder al mismo. Ahora, podemos además meditar sobre estas apariciones. La
fe vuelve evidente lo oculto, audible la Palabra. Creemos porque el
testimonio es el de la Verdad. Creemos por la autoridad de quien lo
transmite y la autoridad la da el mismo Dios a quien hace su mensajero
y profeta. La autoridad es la misma vida de Pablo desde aquel
encuentro en Damasco, la vida que ofrece a Dios en sacrificio hasta el
martirio. La Iglesia repite junto al sacerdote que preside la Misa –en una de sus fórmulas- lo siguiente: "Señor, que podamos discernir los signos de los tiempos". Demos gracias a Dios porque podemos discernir los signos de estas apariciones, porque no despreciamos lo que Él nos da, porque creemos que realmente su Madre se aparece en estos días. Porque sentimos su llamado y porque acudimos a él. Démosle gracias por la fe.
Decíamos que las apariciones son Evangelio no escrito, parte de la
Revelación o Revelación en acto. ¿Cuál es el Evangelio no escrito
de nuestros días? Ante todo el saber que Dios se acerca hoy al
hombre. Viene a nuestro encuentro y tiene que hablarnos como nosotros
entendemos, como un hombre. Así lo hizo antes, habló con palabras de
hombres, a través de profetas y finalmente a través de Él mismo
hecho hombre, que no deja de ser Dios. Así vino a hablarnos y nos
habla hoy. Pero además nos está hablando con el lenguaje sencillo y
dulce de la Madre. De esta Madre de Jesús, Madre de la fe y la misión.
Dios, quien inició esa gran marcha al encuentro del hombre, en la
humanidad, desde su Encarnación, vuelve por María, en tiempos de
gran alejamiento, a encontrarse con nosotros. Que descubran en tí, Oh María, en tu visita, la presencia oculta de tu Hijo, y que el Espíritu se efunda en nosotros para que salte nuestro corazón de alegría y con la boca proclamemos en alabanzas las maravillas que Dios hace en nosotros y que su nombre es Santo.
Tengamos siempre presente que las apariciones y los signos son
necesarios, por eso Dios los da. No necesarios para satisfacer nuestra
curiosidad ni para forzar nuestra respuesta cuando nos empecinamos en
no aceptar el amor de Dios sino para ayudarnos cuando estamos
desorientados en la búsquda, cuando nuestra fe es débil.
Todos sabemos cuando hablamos de señales -señales del Cielo- a qué
nos referimos. Vale la pena, sin embargo, profundizar algo el tema al
menos por dos motivos, para que nos ayude a estar atentos y para que
no nos quedemos solamente en las señales. Porque, precisamente, el
riesgo que se corre es el de tomar por dos vías opuestas: una es ignorar
cualquier señal y la otra es quedarse en la señal y no
avanzar.
Ayer el Bautista desde el desierto preparaba las almas para el
encuentro con Dios. Hoy la Mujer (que aparece por vez primera el día
del Bautista) viene hasta el desierto de la humanidad, donde Dios no
está, para llamarnos a la conversión del corazón. Viene a decirle
al mundo ateo que Dios existe. Pero, viene a mucho más, a gestarnos,
a mostrarnos su presencia orante, porque cuando desciende a la tierra
muestra lo que hace en el Cielo, reza con nosotros y por nosotros. Repasemos con espíritu
nuevo sus mensajes: Al
inicio en Medjugorje había una profusión de señales. Ahora no es así,
hay un tiempo para cada cosa y este es, dentro del período de gracia,
otro tiempo. Hoy -nos dice la Reina de la Paz- nosotros mismos
debemos ser las señales para que otros crean y se conviertan.
"Queridos hijos! También hoy los invito a la oración. Hijitos,
sean portadores gozosos de paz y de amor en este mundo sin paz. Sólo
con la oración llegarán a ser mis apóstoles de la paz en este mundo
sin paz. Por eso, oren hasta que la oración se convierta en gozo para
ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!" (25 de
abril de 1999) |
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Es
el 26 de junio el día del primer mensaje. Los chicos están muy felices pero, al mismo tiempo, esa emoción se mezcla con la incertidumbre y la perplejidad hacia todo lo que les está ocurriendo. Han sentido, como el día anterior, el llamado. Han nuevamente experimentado una fuerza misteriosa que los atrae hacia la Virgen. Cuentan que ese día el terreno está resbaladizo por efecto de lluvias y resulta difícil escalar las pendientes rocosas aunque de escasa elevación. De pronto, todos los presentes ven un fuerte relámpago sobre una determinada área, esto se repite tres veces. Los chicos salen disparados hacia ese punto, ya del monte Crnica, que se sitúa a unos 300 metros del lugar de las primeras apariciones (Podbrdo). De rodillas caen sobre el terreno. Están viéndola. La aparición durará más tiempo esta vez. Por momentos desaparece, entonces oran y la ven reaparecer. ¡Es maravillosa! Está resplandeciente, alegre, sonriente, envuelta en luz. Vicka, por consejo de su abuela, había traído agua bendita. Cuando se encuentra delante de la Virgen, luego de decirle "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", la rocía con el agua, agregando: "Si eres la Virgen quédate con nosotros, sino vete de aquí". La única respuesta es su sonrisa. Mirjana le pregunta su nombre. Ella responde:"Soy la Beata (la Dichosa) Virgen María" Ivanka le dice: "¿A qué has venido? ¿qué quieres de nosotros?" -"He venido porque aquí hay verdaderos creyentes. Deseo estar con ustedes para convertir y reconciliar al mundo entero", responde la Virgen. Después del encuentro todos ven una luz. Por su parte, los chicos, pese a que es pleno día , dicen haber visto las estrellas. Durante el descenso vuelve a aparecerse la Virgen, pero sólo a Marja, quien la ve llorando junto a la cruz y recibe este primer mensaje: "¡Paz, paz, paz y sólo paz! Debe reinar la paz entre el hombre y Dios y entre los hombres." "Reconcíliense, conviértanse." Aquella tarde, por vez primera también, los jóvenes se quedan con la multitud rezando el Santo Rosario, al que le agregan el Credo y los siete Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
En este tercer día, lo
primero ha sido la confirmación de la identidad de esa Bellísima
Mujer que, desde hace dos días, vienen viendo los chicos. María Signo de estos tiempos
Veíamos que María es
el gran signo de estos tiempos, signo de la presencia de Dios en
la historia de la salvación que se sigue desplegando hasta que
llegue a su culminación. Signo de la lucha espiritual entre la
Mujer y el Dragón, el otro signo de estos tiempos. La Reina de la Paz nos enseña que la historia de la salvación y nuestra propia misión se irá develando en la meditación de los misterios del Santo Rosario. De la oración proviene la develación de lo oculto de estos tiempos, en la medida de la gracia que trae la luz sobre el misterio. Es Cristo quien va abriendo los sellos.
Lo primero, a partir de
la misma apariencia que asume la Santísima Virgen en Medjugorje,
es que notamos grandes concordancias en los signos. Como al
Arca, también Ella es precedida por los relámpagos del poder
divino. Aparece coronada, Madre, acompañada de ángeles,
dolorida por el parto de estos nuevos hijos. Ella es la Madre de
la Palabra Encarnada, es el Arca que contiene en su seno a la
Palabra de Dios hecho hombre. Si sagrada es el arca de acacia
porque está consagrada a Dios mucho más sagrada es su persona.
Sobre el Arca se posaba el Espíritu en forma de nube, por el
Espiritu que en Ella se posa Dios entra en la humanidad en el
seno de María. María, Miriam, Mariam, es la Mujer de Sión, la
de las doce tribus de Israel y también la Mujer de Pentecostés,
Madre de la Iglesia, junto a los doce Apóstoles. Es la Mujer
que viene a luchar por sus hijos contra satanás, la serpiente
antigua o dragón. La misión de la Virgen no se reduce, entonces, sólo a la del profeta, a hablarnos en nombre de Dios, sino que Cristo ha delegado en Ella la lucha contra satanás en defensa de sus hijos. Y esto Ella lo dice. La lucha entablada y llegando a su culminación entre la Mujer y el Dragón es el otro signo. Estos son los signos de los tiempos, de estos tiempos. María y las Escrituras
Este es el tiempo de
la Mujer. Aquella Mujer anunciada por Dios en el Génesis es
María. Quizás la mejor interpretación no sea ninguna excluyente sino la que a todas incluye. Porque quien vence a Satanás es Cristo, hijo de María, y por Él, Dios encarnado, la humanidad. Pero, es a María a quien Dios le ha dado la misión de aplastar a la serpiente. Ella ha sido la humilde que el Omnipotente elevó a lo más alto del Reino de los Cielos haciéndola Reina, la que evoca el salmo 45 sentada a la derecha del Rey.
Es decir, al final de
la historia de la salvación –y precisamente acá está
nuestro tema, que la Revelación está en acto porque la salvación
está en acto- es María quien da la última y definitiva
batalla. Pero, la batalla no la da sola ("Queridos
hijos, los necesito. Sin ustedes nada puedo hacer.")
sino junto a su propía estirpe, a sus hijos nuevos. A estos
hijos de los que está encinta, de quienes siente dolores de
parto, por quienes llora. Por eso mismo, por esos hijos, es la
humanidad, nueva, la que está comprometida junto a María en la
lucha final y decisiva. Mensajes de esperanza y de paz
Al seguir los mensajes
nos damos cuenta que estamos viviendo en el corazón de las
profecías mesiánicas. Estamos viviendo un tiempo de
gracia, de preparación –y por ello de purificación- al Espíritu
de un nuevo Pentecostés. "Los purificaré de todas sus
impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y
pondré en ustedes un espíritu nuevo..Infundiré en ustedes mi
Espíritu..." Ez 36,25-27. Vamos camino a la gran visión
de esperanza del Apocalípsis, al hombre del corazón nuevo que
habitará la tierra nueva y los nuevos cielos. (Ap. 21).
A partir de la hora del
Gólgota, desde cuando María es Madre de todos los hombres, el
más tierno corazón de mujer que Dios haya creado, está
abierto a la pobre humanidad pecadora. Dios lo santificó por
encima de todo lo creado en la oferta sublime del Gólgota y lo
divinizó al glorificarla en los Cielos. ¡Este es el Corazón
de María ofrecido a los hombres!
En su Corazón concibe,
gesta y alumbra porque el Espíritu sopla y viene al llamado de
la Esposa a hacer su obra. María llama a su Corazón para guiar
a los hombres a Cristo. María protege en su Corazón a los
hijos que respondiendo al llamado se han vuelto elegidos.
Por eso también, más
que a anunciarnos la llegada del Reino, que Cristo viene para
reinar, que su Corazón Inmaculado ha de triunfar (su belleza
derrotará la furia de satanás) viene a edificar el Reino en
nosotros. Y, precisamente, cuando el Reino se levante en
nuestros corazones Cristo reinará y su Corazón habrá
triunfado. María, decíamos, es el Signo. Y gran signo también es la lucha que se ha entablado entre la Mujer y el Dragón. Ocurre ahora, éste es el sello que ha abierto el Cordero. El dragón busca la destrucción, desolación, aniquilación y la Mujer viene en el amor a traer la victoria del amor. Misión del
Corazón de María
Así como el Arca era
el signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo en la
marcha por el desierto, y era la que daba la victoria en las
batallas, ante quien los enemigos huían despavoridos en su
presencia, así también es hoy, en que la Mujer del Apocalipsis
es llevada al desierto de nuestro mundo sin Dios. Su sola
presencia hace huir a los demonios. Ella va acompañando nuestro
camino en el desierto. Con Ella nos sentimos seguros. Su Corazón
es nuestro refugio, y como el antiguo Israel con la Tienda del
Encuentro, en su Corazón nos unimos a Dios.
La Revelación en acto
es su presencia, que no sólo renueva la gracia de una manera
fundamental y alimenta la fe y la esperanza sino que viene –en
el Nombre de Dios- en actitud convocante para desarrollar su
plan de batalla para el combate definitivo. Por ello, éstas son
sus últimas Apariciones. El Espíritu y la esposa llaman al Cordero: ¡Ven! Y el Reino se instaura entre los hombres. Para que llegue este Reino:
Entre
las montañas Hoy nuestra
reflexión va a ser acerca de los montes de Medjugorje. No tanto
por su apacible paisaje entre suaves montañas sino por el
significado que tienen las montañas en la historia salvífica.
Vez pasada hablamos de la Mujer, de los signos. Hoy de las montañas,
de Medjugorje. La montaña es esa parte de tierra que se eleva al cielo, el hombre terrenal se eleva cuando contempla el cielo, cuando trasciende su propia realidad concreta y busca a Dios. María nos llama a la montaña, eligió las montañas como eligió Dios las montañas de la Palestina. La Gospa cita a los suyos a sus apariciones nocturnas en la montaña, en el Podbrdo, en el Krizevac. La montaña, además, es refugio en las batallas (Judit, Mac). En las batallas espirituales subir a la montaña es entrar en oración profunda. Mi refugio ante las embestidas del enemigo debe ser la oración. En una montaña, la del Krizevac, jóvenes haciendo el Via Crucis rompieron con la drogadicción. Porque oraron, suplicaron desde el corazón. Desde
Medjugorje se está haciendo un poderoso llamado al mundo para
su conversión, su regreso a Dios. Y el llamado, aunque lo oímos
de los labios de la Virgen, lo está haciendo el mismo Dios por
medio de su Enviada. Medjugorje está entre montañas, invitando
a ir hacia ellas. Ahí está el Monte de la Cruz, Krizevac,
y ahí somos convocados para meditar el Via Crucis. Para que
hagamos el ascenso penitencial reviviendo la Pasión de
Cristo. Sabiendo que por la cruz encontramos la meta. y sabiendo
también que la cruz no es definitiva. Que la cruz está
suspendida entre una y otra vida. Entre este tiempo y la
eternidad. Milón
de San Amando (S. IX) le dice a la Virgen: "Tú
abres las puertas del paraíso. Eva las había cerrado
recogiendo del árbol prohibido el pomo portador de muerte. Pero
tú, mientras sobre las ramas de la cruz pende, fruto de salvación,
el fruto de tu carne, asistiendo con tus llantos, con los que
viene al mundo la alegría, conduces los hijos adoptivos al más
alto cielo del cual has encontrado la llave." Debemos
subir a la montaña y las subidas están en nuestro corazón
(Sal 84). Por eso mismo toda peregrinación, todo ascenso a esas
montañas es antetodo camino interior. Peregrinar es caminar
hacia dentro sostenidos por la gracia. María nos
invita a subir a la morada de Dios, el monte Sión, a
encontrarlo en la adoración eucarística donde Ella está
presente porque donde está Dios está María. Ella que como
Nueva Jerusalén está sobre el Sión, para cobijar a sus hijos
en su Corazón. Mensajes de la Reina de la Paz sobre la oración (Navidad del 83) ¡Oren hijos míos! Nada más puedo decirles sino que oren. Sepan que en sus vidas no hay nada más importante que la oración. Sólo orando aprenderán a orar. En la oración cotidiana ustedes comenzarán, día a día, a escuchar a Dios que habla en sus corazones. Es necesario que aprendan a entender la voz de Dios en sus corazones. Dios siempre quiere hablarles; la oración es una conversación con Él. Él desea mostrarles qué es lo que Él espera de ustedes, y hacerles conocer su voluntad. Por ello, oren cada día con el corazón. Si no oran no pueden conocer sus vocaciones. (noviembre de 1991). Toda oración que viene del corazón es agradable a Dios. Tomen sus rosarios y reunan a sus niños, a sus familias junto a ustedes. Ese es el camino para llegar a la salvación. Dénle el buen ejemplo a sus niños; dénle el buen ejemplo a aquellos que no creen. (A Jelena) Hay muchos que terminan sus oraciones sin haber entrado nunca en ellas.(setiembre de 1985). ¡Oren, oren! Si oran los protegeré y estaré con ustedes. (6/12/83). ¡Oren, oren con fervor! Incluyan al mundo entero en su oración. Oren porque la oración lo mantiene a uno vivo.(13/11/83). Es necesario orar mucho y no decir "Si hoy no hemos rezado no es nada serio". La oración es el único camino que lleva a la paz. Si oran y ayunan obtendrán todo lo que pidan. (fines de octubre de 1983). Lo importante es que rueguen al Espíritu Santo para que descienda sobre ustedes. Teniendo el Espíritu se tiene todo. La gente se equivoca cuando se dirige únicamente a los santos para pedir algo. (21/10/83) ¡Oren, oren, oren! De las charlas nada han de sacar, sólo de la oración. Si alguien les pregunta de mí y qué es lo que digo, respondan: 'La explicación no sirve para nada. Sólo orando comprenderemos mejor.' (A Jelena) Necesito sus oraciones. ¡Dénme sus corazones! (9/11/83) Hijos queridos, esta tarde quiero pedirles que oren más durante la novena por la efusión del Espíritu Santo sobre sus familias y sobre su parroquia. Oren y no se arrepentirán. Dios los gratificará con los dones con que ustedes lo glorificarán durante toda sus vidas en la tierra. (2/6/85). (A Jelena) Las tinieblas reinan en todo el mundo. Las personas son atraídas por muchas cosas y se olvidan de lo más importante....El motivo de mi presencia es mi deseo de salvarlos y de salvar, mediante ustedes, al mundo entero...La oración es el único camino para salvar al género humano.(30/7/87). (A Jelena) Oh,hijitos recuerden que la única manera de estar siempre conmigo y de conocer la voluntad del Padre es por la oración. Es por eso que hoy los llamo nuevamente. No dejen que mis llamados no produzcan efecto. Continúen rezando a pesar de todo y comprenderán la voluntad y el amor del Padre. (16/5/87) Oren por mis intenciones. (21/7/89). Hoy no son ni las obras ni las palabras las que cuentan. Lo importante es sólo orar para permanecer en Dios. (9/9/86). Cuando les digo oren, oren, oren, no quiero solamente significar que aumenten el número de horas de oración sino también que crezcan en el deseo de orar y de estar en contacto con Dios y que estén imbuidos de un deseo continuo de oración. (26/6/84).
(A Ivan durante una aparición inesperada en su casa) Deseo que en este tiempo el pueblo ore conmigo. Y cada vez más. Ayunen estrictamente los miércoles y viernes. Reciten todos los días el rosario, si es posible los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos. (14/8/84). Oren y sentirán que estoy presente. Al inicio de la oración hay que estar ya preparados...Si hay pecados es necesario extirparlos. De otro modo no se puede entrar en la oración. Si tienen preocupaciones es preciso que las encomienden a Dios. La oración debe ser gozar en Dios, florecer en Dios, estar llenos de paz, estar llenos de alegría. Sin la oración de la mañana sus trabajos no van bien. Oren, entonces, a la mañana y a la tarde. Deben entender que sus trabajos no pueden ser hechos bien sin la oración. Permítanle a Jesús que realice grandes obras en ustedes. La puerta del corazón está cerrada. Permítanle que la abra. Se abre con sus oraciones, con sus ayunos, con sus conversiones. Ustedes pueden recibir una gracia inmediatamente o dentro de un mes o de aquí a diez años. Yo no necesito 100 o 200 Padrenuestros. Es mejor rezar uno solo pero con el deseo de encontrar a Dios. Todo lo deben hacer con amor, aceptar todas las contrariedades, todas las dificultades. Todo con amor. ¡Dedíquense al amor! (9/3/85). (A Jelena) Hijos queridos, deben entender que es necesario que oren. La oración no es un juego. La oración es un coloquio con Dios. En toda oración deben escuchar la voz de Dios. No se puede vivir sin la oración. La oración es la vida. (10/9/84). Oren cuanto más puedan. Oren como puedan, pero oren siempre cada vez más. De sus corazones espero generosidad y oración. (21/2/84). Los tengo a todos en mis brazos. Me pertenecen. Necesito sus oraciones para que me pertenezcan enteramente. Deseo ser todo para ustedes y que ustedes sean todos míos. Recibo sus oraciones. Las recibo con alegría. (23/2/84). (A Jelena) Hijos míos, les repito, oren. Sepan que en sus vidas lo más importante es la oración. Antes que nada, oren. No me canso de pedirlo. (3 y 4/1/84). ¡Oren y ayunen! Deseo que la oración se renueve cada día en sus corazones. Oren más, sí, cada día más. (11/12/83). (A Jelena) Oren porque la oración es vida. A través de ella y en ella vivan en la oración. Comiencen a invocar todos los días al Espíritu Santo. Lo más importante es orar al Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo desciende sobre la tierra entonces todo se vuelve claro y se transforma. A veces es mejor no venir a Misa que venir a la carrera e irse deprisa. Les recomiendo muy especialmente que asistan todos los días a la Santa Misa. La Misa representa la forma más elevada de oración. Durante la Misa deben ser humildes y respetuosos y prepararse a ella con cuidado. (Creer que la oración es el único medio de salvación no es ser reduccionista sino esencialista. No es reducir todo a la oración sino ir a lo esencial.) También recordemos que la adoración es la perfecta oración. En la adoración se ama al amor, se hace la voluntad de Dios. En la adoración la nada acoje al Todo, la miseria a la Misericordia, la creatura al Creador, el pecador al Salvador. Sabemos que
a la Santa Madre de Dios también se la llama sede de sabiduría,
nadie conoce las cosas de Dios y Dios mismo como Ella. Les
propongo que, para evidenciarlo aún más, cambiemos la palabra
"sabiduría" del texto del libro del Eclesiástico en
el pasaje del capítulo 4 versículos 11,12 y 14 por el nombre
de la Virgen para ver hasta qué punto esto es así. Tendremos
que: Y para
finalizar este encuentro recordemos las palabras del himno
Akatistós en el que se la saluda así: Piedras
de Medjugorje Una de las características del paisaje de Medjugorje son las piedras diseminadas por todos lados, no es que se trate de un terreno rocoso sino de tierra con piedras, como si las hubieran esparcido, como si en la tierra se hubiera sembrado piedras. En tales condiciones los cultivos presentan dificultades. Para el tiempo del comienzo de las apariciones sólo había vid y tabaco. El tabaco ya ha desaparecido. El precio del tabaco lo ponía el gobierno comunista y lo que recibían por la cosecha era ínfimo, por eso los hombres emigraban. Muchos partían para Alemania y desde allí enviaban dinero con el que podían sustentar al resto de la familia. Dura realidad aquella, como la de las piedras.
¿Qué es la piedra? Creación sin vida. ¡Cuántas evocaciones!
¡Cuántos significados diversos! La Sagrada Escritura nos
ofrece una rica variedad de ellos. Así, por ejemplo, recordamos
a Jesús en el desierto de Judá, ese imponente desierto de
macizos de piedras erosionadas, siendo tentado por satanás
quien le dice: "Dí a esta piedra que se convierta en
pan". Imagen totalmente opuesta a la expresada por el Señor
cuando dice: "¿qué padre, si el hijo le pide pan le
dará una piedra?". Cierto que el tentador conoce el
poder de Dios, aunque su soberbia pretenda ignorarlo o
desafiarlo, y sabe que Dios puede sacar de las piedras hijos de
Abraham o, como decía la Virgen en La Salette a Maximine y a
Melanie, si los hombres se convierten, Dios hará brotar papas
de las piedras. Esto después de anticiparles el castigo a que
se dirigían por haberse alejado del Señor: fracaso en las
cosechas, hambruna, miseria, enfermedad.
La piedra es muda pero sin embargo suele decir mucho. A veces
como testigo de hazañas o de la presencia de Dios, como en
Betel; como las que indicaban que las aguas del Jordán se habían
abierto ante el paso del Arca de la Alianza. O la piedra erigida
en altar, ungida, consagrada. Creo que era Lansberg quien
escribió: "de tanto en tanto veo pequeñas piedras blancas
en mi camino, puede que sean mojones, simples piedras
indicadoras, en todo caso yo creo que son pequeñas lunas en mi
asolado desierto". Las primeras piedras (Eucaristía, oración del corazón, confesión) CONFESIÓN Volvemos a un tema del cual nunca terminaremos de, ya no de meditar sino de trabajar sobre él. Se trata de la conversión. Conversión es don y conquista, decíamos. Es la obra de Dios que va cambiando nuestro corazón, como consecuencia a la respuesta que nosotros damos a su llamado. La gracia de Dios, el don de la conversión, el llamado, si no tiene respuesta se pierde; se vuelve gracia no recibida. ¡Cuántos llamados, cuántas gracias, cuántas bendiciones que no son recibidas! En Jeremías (Jer 3,22) se nos presenta la dramaticidad del llamado que hace Dios:"¡Vuelvan, hijos apóstatas, yo los sanaré de sus apostasías! -Aquí estamos, venimos hacia Ti, porque Tú eres el Señor, nuestro Dios."
Cuando digo sí, cuando me pongo en marcha, el Señor actúa
sobre mí. Y tanto más lo hará cuanto mayor sea mi respuesta,
mi apertura. Una cosa es si entorno la puerta de mi corazón y
otra muy distinta si la abro de par en par. Además cuánto
mayor sea mi perseverancia mayor será la conversión.
Pero en ese camino hay obstáculos, piedras, pruebas... Y
a veces, muchas, caemos. Pero debemos saber que cuando caemos no
debemos quedarnos ahí sino ir a Jesús para que Él nos levante
y podamos seguir. No hay que esperar, hay que ir pronto a la confesión.
El enemigo nos llenará de escrúpulos pero no debemos oirlo...
Los obstáculos del camino, las piedras, es decir las pruebas
lejos de ser un castigo son las que nos permiten hacer el camino
de perfección, de santidad, ascender, ganar en fe y en amor.
Dice la Escritura: "Si he permitido que la prueba fuera
tan grande es para que experimentases el poder de la oración". ORACIÓN Oren más cada vez. Cada uno puede orar aún 4 horas al día. Pero sé que muchos no lo entienden porque piensan que viven solamente del trabajo. (El P. Tomislav le hace llegar a la Virgen: "Si digo ésto a la gente entonces se van del todo". Ella le responde: "¡Si ni siquiera tú comprendes! Es apenas la sexta parte del día de ustedes") (24/4/84). (A Jelena) Cuando oren deben orar más. La oración es conversación con Dios. Orar significa oir al Señor, sentir sus inspiraciones (20/4/84). Deseo ser todo para ustedes y que ustedes sean todos míos. Recibo sus oraciones. Las recibo con alegría (23/2/84). Necesitan fuerza en la oración. Que puedan orar en el recogimiento, por mucho tiempo y con fervor (25/1/84). Oren y ayunen, porque sin la oración nada pueden hacer (19/1/84) (A Jelena) ¡Oren, oren y sólo oren! La oración debe ser para ustedes no solamente un hábito sino una fuente de felicidad. Deben vivir de oración (1/12/83) (A Jelena)
Oren, y háganlo con fervor. Incluyan al mundo en la oración.
Oren porque la oración hace vivir. (Del diario de Vicka). Oren, oren. Es necesario creer firmemente, confesarse regularmente y comulgar. Es la única salvación (Agrega Vicka: "La oración preferida de la Virgen es el Credo. Cuando lo rezamos Ella no deja de sonreir. Creo que nunca la hemos visto tan feliz como cuando recitamos esta oración") (10/2/82)
De Las Moradas de Santa Teresa de Jesús. En sus escritos
el Castillo es el alma, o la realidad espiritual. El
Castillo tiene aposentos, que la Santa llama moradas. Son las
muchas habitaciones que el Señor dice que hay en el Reino. Él
fue a prepararnos una.
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