Adoración Eucarística Perpetua

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Noticias recientes
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Videoconferencias sobre las Capillas de Adoración Perpetua
P. Justo A. Lofeudo-CEI-16 Junio 2008-Quebec
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7 de junio de 2008
Complacencia del Santo Padre por iniciativa de Congregación para el Clero


     El Santo Padre Benedicto XVI se ha dirigido, por medio de la Secretaria de Estado, a la Congregación para el Clero manifestando su personal consentimiento por lo que se refiere a la iniciativa de difundir en todo el mundo la Adoración Eucarística Perpetua y la maternidad espiritual para la santificación de los sacerdotes

 

     El Sumo Pontífice "agradecido por tan atento detalle y por los sentimientos que se le han trasmitido, mientras augura que el amor y la devoción a Jesús Eucaristía y la devoción a María, Madre de Cristo Sumo Sacerdote, done a los presbíteros un nuevo fervor de vida y de apostolado, imparte Su bendición apostólica" como prenda de tal augurio.

 

Carta del Cardenal Hummes con motivo de la Fiesta del Corazón de Jesús. Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes
(Sobre la Adoración Eucarística y Oraciones de y por los sacerdotes)

La Santa Sede pide promover la Adoración Perpetua

     La Congregación para el Clero llama, desde Roma, a los Obispos de todo el mundo para que desde todas partes de la tierra se eleve la adoración incesante al Santísimo, día y noche, y frente a la presencia eucarística del Señor se dé gracias, alabe, pida y repare por las faltas cometidas.

   
El fin del movimiento propuesto y que se solicita promover, es el de la santificación del clero y el de suscitar santas vocaciones al sacerdocio. Al mismo tiempo, apelando a las mujeres consagradas, se propende a acompañar espiritualmente a todos los llamados al sacerdocio ministerial, con una suerte de maternidad espiritual para que adopten espiritualmente a sacerdotes ayudándolos con la oferta de sí mismas, la oración y la penitencia.

    
La iniciativa parte de la conciencia acerca de la íntima unión que existe entre el sacerdocio y la Eucaristía, unión de profunda intimidad con Cristo y de la que participa la Santísima Virgen como Madre de la Iglesia y Madre de los sacerdotes. Es por ello que a María Santísima especialmente se le confía todos los sacerdotes y este movimiento espiritual en torno de la adoración perpetua, del que participarán clérigos, religiosos y laicos unidos en constante adoración y en espíritu de genuina y real reparación y purificación.

 

     Los documentos emanados de la Congregación para el Clero fueron emitidos el 8 de Diciembre de 2007-Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la Bienaventurada Virgen María

 

Para información completa ver: www.clerus.org/clerus


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¡Adoren ininterrumpidamente al Santísimo Sacramento del Altar!

 

Queridos hijos, adoren ininterrumpidamente al Santísimo Sacramento del Altar. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en adoración. En ese momento se obtienen gracias particulares (Mensaje del 15 de marzo de 1984).

 

Queridos hijos, hoy los invito a enamorarse del Santísimo Sacramento del altar. Hijitos, ¡Adórenlo en sus parroquias! Así estarán unidos al mundo entero. Jesús será su Amigo y ustedes no hablarán de Él como de alguien a quien escasamente conocen. La unión con Él será alegría para ustedes y se convertirán en testigos del amor que Jesús tiene por cada criatura. Hijitos, cuando ustedes adoran a Jesús están también cerca mío. Gracias por haber respondido a mi llamado (Mensaje del 25 de setiembre de 1995).


Invocación al Espíritu Santo

para cuando comenzamos la adoración

 

Espíritu Santo que aleteabas por encima de las aguas primordiales

y pusiste orden en el caos.

Espíritu Santo que has hablado desde antiguo por boca de los profetas,

que te manifestaste en el susurro suave de una brisa en el Horeb

mostrando tu intimidad con Elías,

y en el fuerte viento de Pentecostés, mostrando tu fuerza y tu poder.

Tú que eres el Amor,

quien nos enseña toda la verdad.

Tú que obraste en el seno de la Virgen, que ya estaba plena de Ti en su corazón,

concibiendo en la carne al Hijo de Dios.

Tú que por las palabras del sacerdote traes al mismo Hijo en el altar:

Ven, ahora, con tu poder y en la íntima amistad.

Ven, llénanos de Ti, Santo Espíritu.

Sopla sobre nuestras vidas

y despeja toda tiniebla.

Llénanos con tu luz. ¡Ilumínanos!

Trae la santidad a nuestras vidas

y haz de nosotros esos adoradores que busca el Padre:

en espíritu y en verdad.

Ven, para que adorando demos testimonio de Jesucristo.

Ven, en el Nombre de Jesús, por la intercesión de María.

¡Ven, Espíritu Santo! ¡Ven!


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LLAMADO URGENTE!

El AMOR no es amado!

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     Este es un llamado al amor, a adorar a Aquél a quien todo le debemos. El Señor no puede estar solo! El Señor es digno de adoración, de alabanza, de honor y de gloria!

 

     Necesitamos adoradores que se postren ante Jesús Eucaristía para decirle cuánto lo aman, qué agradecidos están de su misericordia, de su perdón, de su salvación. Que estén dispuestos a reparar por todas las blasfemias, injurias, indiferencias  con las que Él es continuamente ofendido, y a interceder por la salvación de todos aquellos que lo ofenden.

     Debemos clamar al Señor también por Argentina, por su conversión como pueblo, por cada uno de nosotros y por la paz del mundo entero. Rogar por nuestro Papa, por nuestra Iglesia, por todos los sacerdotes, religiosas, religiosos y el mismo Pueblo de Dios.

     Debemos estar dispuestos a ofrecer al Señor una hora (tan sólo 1 hora!) a la semana de nuestro tiempo para transformarlo en eternidad.


     Nuestra Santísima Madre nos decía en San Nicolás: "Bienaventurados los que adoráis al Hijo. Bienaventurados los que oráis en esta hora" (mensaje del 18/03/89), y desde Medjugorje nos ruega: "Continúen adorando al Santísimo Sacramento. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en adoración. Ese es el momento en que se reciben dones particulares" (mensaje del 15/03/84); "Hoy los invito a enamorarse del Santísimo Sacramento del altar. Hijitos, ¡Adórenlo en sus parroquias! Así estarán unidos al mundo entero. Jesús será su Amigo y ustedes no hablarán de Él como de alguien a quien escasamente conocen. La unión con Él será alegría para ustedes y se convertirán en testigos del amor que Jesús tiene por cada criatura. Hijitos, cuando ustedes adoran a Jesús también están cerca mío" (mensaje del 25/09/95).

     Roguemos a la Santísima Virgen, Madre de la Eucaristía, para que mueva los corazones y haga de ellos adoradores, y los traiga al pie del Santísimo Sacramento.
     Nada hay más importante ni impostergable que esto, porque es Dios mismo con quien vamos a encontrarnos. 

     En Buenos Aires, los horarios son los indicados en esta página. 

     Invitamos a los hermanos de otras regiones y países a ADORAR a Jesús Vivo y presente en el Santísimo Sacramento del Altar en sus parroquias, capillas, colegios, instituciones.

¡Alabado sea Jesucristo!

Coordinación general: 
P. Justo Antonio Lofeudo (reginapacis@mensajerosdelareinadelapaz.org
Carmen Hoyos (4953-1454, después de 21 hs; e-mail: melahp@argentina.com)

 

Recomendamos la lectura del artículo: La Adoración Eucarística Perpetua

Unión Mariana para la Adoración Perpetua

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San Pedro Julián Eymard y sus consejos espirituales sobre la adoración:

“La adoración eucarística tiene como fin la persona divina de nuestro Señor Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento. Él está vivo, quiere que le hablemos, Él nos hablará. Y este coloquio que se establece entre el alma y el Señor es la verdadera meditación eucarística, es -precisamente- la adoración. Dichosa el alma que sabe encontrar a Jesús en la Eucaristía y en la Eucaristía todas las cosas...”.

“Que la confianza, la simplicidad y el amor los lleven a la adoración”.


“Comiencen sus adoraciones con un acto de amor y abrirán sus almas deliciosamente a la acción divina. Es por el hecho de que comienzan por ustedes mismos que se detienen en el camino. Pues, si comienzan por otra virtud y no por el amor van por un falso camino… El amor es la única puerta del corazón”. 

“Vean la hora de adoración que han escogido como una hora del paraíso: vayan como si fueran al cielo, al banquete divino, y esta hora será deseada, saludada con felicidad. Retengan dulcemente el deseo en su corazón. Digan: “Dentro de cuatro horas, dentro de dos horas, dentro de una hora iré a la audiencia de gracia y de amor de Nuestro Señor. Él me ha invitado, me espera, me desea”.

“Vayan a Nuestro Señor tal como son, vayan a Él con una meditación natural. Usen su propia piedad y amor antes de servirse de libros. Busquen la humildad del amor. Que un libro pío los acompañe para encauzarlos en el buen camino cuando el espíritu se vuelve pesado o cuando los sentidos se embotan, eso está bien; pero, recuerden, nuestro buen Maestro prefiere la pobreza de nuestros corazones a los más sublimes pensamientos y afecciones que pertenecen a otros”.

“El verdadero secreto del amor es olvidarse de sí mismo, como el Bautista, para exaltar y glorificar al Señor Jesús. El verdadero amor no mira lo que él da sino aquello que merece el Bienamado”.

“No querer llegarse a Nuestro Señor con la propia miseria o con la pobreza humillada es, muy a menudo, el fruto sutil del orgullo o de la impaciencia; y sin embargo, es esto que el Señor más prefiere, lo que Él ama, lo que Él bendice”.

“Como sus adoraciones son bastante imperfectas, únanlas a las adoraciones de la Santísima Virgen”.

“Se están con aridez, glorifiquen la gracia de Dios, sin la cual no pueden hacer nada; abran sus almas hacia el cielo como la flor abre su cáliz cuando se alza el sol para recibir el rocío benefactor. Y si ocurre que están en estado de tentación y de tristeza y todo los lleva a dejar la adoración bajo el pretexto de que ofenden a Dios, que lo deshonran más de lo que lo sirven, no escuchen esas tentaciones. En estos casos se trata de adorar con la adoración de combate, de fidelidad a Jesús contra ustedes mismos. No, de ninguna manera le disgustan. Ustedes alegran a Su Maestro que los contempla. Él espera nuestro homenaje de la perseverancia hasta el último minuto del tiempo que debemos consagrarle”.


“Oren en cuatro tiempos: Adoración, acción de gracias, reparación, súplicas”.

“El santo Sacrificio de la Misa es la más sublime de las oraciones. Jesucristo se ofrece a su Padre, lo adora, le da gracias, lo honra y le suplica a favor de su Iglesia, de los hombres, sus hermanos y de los pobres pecadores. Esta augusta oración Jesús la continúa por su estado de víctima en la Eucaristía. Unámonos entonces a la oración de Nuestro Señor; oremos como Él por los cuatro fines del sacrificio de la Misa: esta oración reasume toda la religión y encierra los actos de todas las virtudes...”:

“1. Adoración: Si comienzan por el amor terminarán por el amor. Ofrezcan su persona a Cristo, sus acciones, su vida. Adoren al Padre por medio del Corazón eucarístico de Jesús. Él es Dios y hombre, su Salvador, su hermano, todo junto. Adoren al Padre Celestial por su Hijo, objeto de todas sus complacencias, y su adoración tendrá el valor de la de Jesús: será la suya.

2. Acción de gracias: Es el acto de amor más dulce del alma, el más agradable a Dios; y el perfecto homenaje a su bondad infinita. La Eucaristía es, ella misma, el perfecto reconocimiento. Eucaristía quiere decir acción de gracias: Jesús da gracias al Padre por nosotros. Él es nuestro propio agradecimiento. Den gracias al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo...


3. Reparación
: por todos los pecados cometidos contra su presencia eucarística. Cuánta tristeza es para Jesús la de permanecer ignorado, abandonado, menospreciado en los sagrarios. Son pocos los cristianos que creen en su presencia real, muchos son los que lo olvidan, y todo porque Él se hizo demasiado pequeño, demasiado humilde, para ofrecernos el testimonio de su amor. Pidan perdón, hagan descender la misericordia de Dios sobre el mundo por todos los crímenes... 

4. Intercesión: súplicas
: Oren para que venga su Reino, para que todos los hombres crean en su presencia eucarística. Oren por las intenciones del mundo, por sus propias intenciones. Y concluyan su adoración con actos de amor y de adoración. El Señor en su presencia eucarística oculta su gloria, divina y corporal, para no encandilarnos y enceguecernos. Él vela su majestad para que osen ir a Él y hablarle como lo hace un amigo con su amigo; mitiga también el ardor de su Corazón y su amor por ustedes, porque sino no podrían soportar la fuerza y la ternura. No los deja ver más que su bondad, que filtra y sustrae por medio de las santas especies, como los rayos del sol a través de una ligera nube.  

El amor del Corazón se concentra; se lo encierra para hacerlo más fuerte, como el óptico que trabaja su cristal para reunir en un solo punto todo el calor y toda la luz de los rayos solares. Nuestro Señor, entonces, se comprime en el más pequeño espacio de la hostia, y como se enciende un gran incendio aplicando el fuego brillante de una lente sobre el material inflamable, así la Eucaristía hace brotar sus llamas sobre aquellos que participan en ella y los inflama de un fuego divino... Jesús dijo: «He venido a traer fuego sobre la tierra y cómo quisiera que este fuego inflamase el universo». «Y bien, este fuego divino es la Eucaristía», dice san Juan Crisóstomo. Los incendiarios de este fuego eucarístico son todos aquellos que aman a Jesús, porque el amor verdadero quiere el reino y la gloria de su Bienamado”.


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La Contemplación Eucarística
Extraído de una meditación del P. Raniero Cantalamessa, La Eucaristía: nuestra santificación


            Pero ¿qué significa, concretamente, hacer contemplación eucarística? En sí misma, la contemplación eucarística no es otra cosa que la capacidad, o mejor aún, el don de saber establecer un contacto de corazón a corazón con Jesús presente realmente en la Hostia y, a través de Él, elevarse hasta el Padre en el Espíritu Santo.

Todo esto, en el mayor silencio posible, tanto exterior como interior. El silencio es el esposo de la contemplación que la custodia, como José custodiaba a María. Contemplar es establecerse intuitivamente en la realidad divina (que puede ser Dios mismo, un atributo suyo o un misterio de la vida de Cristo) y gozar de su presencia. En la meditación prevalece la búsqueda de la verdad, en la contemplación, en cambio, el goce la Verdad encontrada (aquí “Verdad” está escrito con letra mayúscula, porque la contemplación tiende siempre a la persona, al todo y no a las partes).

        
Los grandes maestros de espíritu han definido la contemplación como “una mirada libre, penetrante e inmóvil”, o bien como “una mirada afectiva sobre Dios”. Por eso realizaba una óptima contemplación eucarística aquel campesino de la parroquia de Ars que pasaba horas y horas inmóvil, en la iglesia, con su mirada fija en el sagrario y cuando el santo cura le preguntó por qué estaba así todo el día, respondió : “Nada, yo lo miro a él y él me mira a mí”. Esto nos dice que la contemplación cristiana nunca tiene un único sentido, ni tampoco está dirigida a la “Nada” (como sucede en ciertas religiones orientales, particularmente el budismo). Son siempre dos miradas que se encuentran: nuestra mirada sobre Dios y la mirada de Dios sobre nosotros. Si a veces se baja nuestra mirada o desaparece, nunca ocurre lo mismo con la mirada de Dios. La contemplación eucarística es reducida, en alguna ocasión, a hacerle compañía a Jesús simplemente, a estar bajo su mirada, dándole la alegría de contemplarnos a nosotros que, a pesar de ser criaturas insignificantes y pecadoras, somos sin embargo el fruto de su pasión, aquellos por los que dio su vida: “Él me mira!”. 

        
La contemplación eucarística no es, pues, impedida de por sí por la aridez que a veces se puede experimentar, ya sea debido a nuestra disipación o sea en cambio permitida por Dios para nuestra purificación. Basta darle a ésta un sentido, renunciando también a nuestra satisfacción derivante del fervor, para hacerle feliz a Él y decir, con palabras de Charles de Foucauld: “Tu felicidad, Jesús, me basta”; es decir, me basta que tú seas feliz. Jesús tiene a disposición la eternidad para hacernos felices a nosotros; nosotros no tenemos más que este breve espacio de tiempo para hacerle feliz a Él. ¿Cómo resignarse a perder esta oportunidad que ya nunca más volverá? A veces nuestra adoración eucarística puede parecer una pérdida de tiempo pura y simplemente, un mirar sin ver; pero, en cambio, ¡cuánto testimonio encierra! Jesús sabe que podríamos marcharnos y hacer cientos de cosas mucho más gratificantes, mientras permanecemos allí quemando nuestro tiempo, perdiéndolo “miserablemente”.

        
Contemplando a Jesús en el sacramento del altar, realizamos la profecía pronunciada en el momento de la muerte de Jesús en la cruz : Mirarán al que traspasaron (Jn 19, 37). Es más, dicha contemplación es ella misma una profecía, porque anticipa lo que haremos por siempre en la Jerusalén celeste. Es la actividad más escatológica y profética que se pueda realizar en la Iglesia. Al final ya no se inmolará el Cordero, ni se comerá su carne. Esto es, cesará la consagración y la comunión; pero nunca se acabará la contemplación del Cordero inmolado por nosotros. Esto, en efecto, es lo que hacen los santos en el cielo (cfr. Ap.5, 1ss.). Cuando estamos ante el sagrario, formamos ya un único coro con la Iglesia de lo alto: ellos delante y nosotros, por decirlo así, detrás del altar; ellos en la visión, nosotros en la fe.

En el libro del Éxodo leemos que cuando Moisés bajó del monte Sinaí no sabía que la piel de su rostro se había vuelta radiante, por haber hablado con Él (Ex 34,29). Moisés no sabía ni tampoco nosotros lo sabremos (porque es bueno que sea así); pero quizás nos suceda también a nosotros que, volviendo entre los hermanos después de esos momentos, alguien vea que nuestro rostro se ha hecho radiante, porque hemos contemplado al Señor. Y éste será el más hermoso don que nosotros podremos ofrecerles..

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  • ·   Para quienes siguen un camino de adoración

  • ·   Para quienes comienzan a emprenderlo

  • ·   Para quienes quieren aprender a adorar

  • ·   Para todos los que desean responder al llamado del Padre que busca "adoradores en espíritu y verdad", y del Hijo que dice a todos "Vengan a Mí"

Los invitamos a participar de la:

Adoración Eucarística comunitaria guiada y meditada,
con reflexiones y cantos,

a cargo del Párroco R. P. Francisco Baigorria y
el Grupo Mensajeros de la Reina de la Paz.

Todos los jueves a continuación de la Santa Misa de las 19 hs y hasta las 21 hs.
La Santa Misa estará precedida por la Adoración con el Rezo del Santo Rosario meditado y con cantos.

¡Bendito, Alabado y Adorado sea Jesucristo
en el Santísimo Sacramento del altar!

Los esperamos!

Grupo de Oración de los Mensajeros de la Reina de la Paz -  Parroquia San Ignacio de Loyola - Alsina y Bolívar - Jueves de 18 a 21 hs.


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El valor de una hora de adoración en la AEP

 

            Una hora de adoración ante el Santísimo tiene siempre, se haga donde se haga, un inmenso valor. La decisión de adorar regularmente, quiera Dios que a diario, al Santísimo, verdaderamente es importante y de gran trascendencia para nuestra vida, y la de los que nos rodean, más de lo que nos podemos imaginar. En definitiva, se trata de venir a encontrarnos con Jesucristo ¡resucitado y vivo!, invisible para los ojos corporales, pero real, con una realidad que, cuando llega a hacérsenos patente, nos cambia la vida, porque aunque no lo percibamos, Él exhala continuamente virtud. «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o por una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» ha dicho el Papa Benedicto XVI (Carta Encíclica Deus Caritas est).

            «El Maestro está aquí y te llama». Si el que anduvo hace dos mil años por Palestina y «pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo», o sea, curando a los aquejados por toda clase de males, ha resucitado y está aquí -y lo está -, ¡qué importante es venir, respondiendo a su llamada, a estar con Él! ¿Acaso no nos damos cuenta de que somos unos pobres indigentes para el bien, y no nos sentimos aquejados por tantos males, físicos o morales, nosotros mismos, nuestras familias, nuestro país,... el mundo entero?

            El mismo Jesús, en una revelación a la Beata Alejandrina Mª da Costa (1904-1955), le manifestó: «Habla en mi nombre y di que todos los que reciban la Sagrada Comunión con humildad, fervor y amor los seis primeros jueves consecutivos y hagan una hora de adoración ante es Sagrario en íntima unión conmigo, les prometo el Cielo».

            Si esto promete el Señor, en su magnanimidad e infinita Misericordia, a quien lo reciba y lo adore una hora “solamente” durante seis primeros jueves consecutivos, ¿qué valor tendrá recibirlo y perseverar en la hora de adoración hasta el final de la vida? ¿Quizás, además de la nuestra, no salvaríamos, por nuestra intercesión, muchas otras? ¿No nos dijo nuestra Madre en Fátima que “muchas almas se pierden porque no hay nadie que pida y se sacrifique por ellas”? Sí, sólo en el cielo nos daremos plena cuenta de su valor.

            Entonces, si una hora de adoración es ya tan importante, ¿el hecho de que se haga en la capilla o iglesia de la Adoración Perpetua, añade algún valor? 

            Ante todo, debemos caer en la cuenta de que el valor de nuestra hora de adoración no se lo da ni el esfuerzo o sacrificio que nos cuesta algunas veces venir, más si es en horas intempestivas de la noche o de la madrugada, que humanamente valoramos como de algún mérito; ni siquiera se lo da la firmeza de nuestro compromiso o nuestra fidelidad, virtudes especialmente apreciadas, por lo “exóticas”, en estos tiempos. Todo esto, aún teniendo valor, no constituye más que los “dos panes y cinco peces”. ¿Qué es una hora o dos entre las ciento sesenta y ocho de la semana o ante las miles de la vida que Dios nos regala? Y en definitiva, si tenemos salud, fuerzas y ganas, o firmeza y fidelidad para venir, ¿a quién se lo debemos sino a Él?

            No, el verdadero valor de nuestra hora de adoración está justamente en que ya no es nuestra sino suya, porque se la hemos ofrecido y entregado. ¡Y Él  la ha aceptado! (lo demuestra facilitando y permitiendo que la podamos hacer). Y quien prometió que “ni un vaso de agua que deis a alguno de estos mis hermanos más pequeños, quedará sin recompensa”, ¿dejará de agradecer la hora fiel que le ofrecemos a Él directamente? ¡A Él, que no se deja ganar por nadie en generosidad!

            Y sobre todo, ¿dejará de hacer con nuestra pequeña hora, con esos apenas “dos panes y cinco peces que tenía un muchacho que había por allí”, el milagro de “dar de comer a más de cinco mil hombres” que tanto le interesa hacer?          

            Nuestra hora de adoración Le permite, a través de la Sagrada Hostia en la exposición permanente de la capilla, derramar su Misericordia a toda la Humanidad, como le dijo a Santa Faustina Kowalska, especialmente a todos los que se acerquen por allí. Y son cientos, miles, seguro que más de cinco mil, los que a lo largo del año pasan, y a muchos, a poco que lo deseen y pidan, “les dará de comer”. Bien sabe que si no, “desfallecerán por el camino”.

            Además, acompañándole, entre todos, las veinticuatro horas del día, estamos, en la pequeña medida de que somos capaces, correspondiendo a su Amor, que le hizo quedarse, Él siempre el primero, con nosotros todos los días - las veinticuatro horas - ... ¡hasta el fin del mundo!

            Y, sencillamente, viniendo día y noche, estamos proclamando a nosotros mismos, a la Iglesia y al mundo entero, que creemos que Él está aquí y que valoramos y agradecemos que lo esté, y manifestamos, y se lo expresamos a Él, que es lo mejor que nos ha pasado, que es nuestro gozo y alegría, ... que es la Defensa de nuestra vida, que nos ha tocado un Lote hermoso - infinitamente más grande que “el gordo” -, ¡que nos encanta nuestra Heredad! (cf Sal 15).


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Adoración Eucarística Perpetua

"El año 2000 será intensivamente eucarístico.
En el sacramento de la Eucaristía el Salvador,
quien tomó la carne en el seno de María hace 20 siglos,
continúa ofreciéndose Él mismo a la humanidad
como fuente del Divino Amor." JP II (Tertio Millenio Adveniente)

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¿Por qué rendimos culto de adoración a la Eucaristía?
¿En qué consiste la Adoración Eucarística Perpetua?
Y ¿por qué es importante que sea perpetua?
¿Cómo se logra? ¿Cuáles son los frutos? ¿Qué dice la Iglesia sobre este tipo de adoración?
¿Qué nos dice nuestra Madre Santísima?
Citas acerca de la Adoración
Requerimientos

P. Justo Antonio Lofeudo
E-mail: reginapacis@mensajerosdelareinadelapaz.org


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¿Por qué rendimos culto de adoración a la Eucaristía?
 
   Porque la Eucaristía es nada menos que Jesús, todo Jesús en su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Así como al encarnarse se hizo hombre en el seno de la Virgen para dar inicio a la Salvación, así también al instituir aquel primer Jueves Santo la Eucaristía decidió permanecer con nosotros para siempre en la Sagrada Hostia y en el Vino consagrado. Es siempre Jesús, Verbo eterno, el que al hacerse hombre oculta su divinidad, es el mismo que volviéndose Eucaristía oculta, además, su humanidad.
    Si no muestra, entonces, el Señor su humanidad y su gloria, es porque quiere que vayamos a Él en la fe. Si queda oculta a nuestros sentidos su inmensa belleza y no hace presente su dignidad es porque quiere que lo amemos por lo que Él mismo es, nuestro Señor, nuestro Dios.
    Por ello, la Adoración Eucarística expresa nuestra fe y nuestro amor y respeto hacia su presencia así como nuestra respuesta a su mismo amor, que ha dispuesto no abandonarnos y permanecer con nosotros -a través de la Eucaristía- hasta el fin de los tiempos.
"Digno es el Cordero inmolado de recibir honor, gloria y alabanza." (Ap 5:12)
    A quien contemplamos y adoramos es al Hijo de Dios vivo que dio la vida por nosotros y que permanece con nosotros por amor. Es, por ello, justo y necesario que al amor personal de Cristo -que tuvo y tiene por cada uno de nosotros- respondamos nosotros personalmente con nuestro compromiso de guardar sus mandamientos, y con el culto de adoración.
    Mediante la adoración eucarística damos testimonio de nuestra fe, de que Jesús verdaderamente está presente en la Eucaristía -con su Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad-.
    Además, por medio de la adoración reparamos por todas las blasfemias, indiferencias, desprecios con que el mismo Señor es ofendido.

¿En qué consiste la Adoración Eucarística Perpetua?
   
En adorar al Santísimo Sacramento día y noche durante todos los días del año.

Y ¿por qué es importante que sea perpetua?
 
   Porque es la mejor manera de responder al amor de Jesús. Él nos ama con amor eterno. Por su amor se ha quedado entre nosotros en el Santísimo Sacramento. Adorarlo en forma permanente, sin interrupción, es responder a la fidelidad y eternidad de su amor.
    Pero, por sobre todo, es importante porque Jesús así lo quiere, porque inconmensurable es su alegría cuando le entregamos una hora de adoración frente al Santísimo Sacramento. A Santa Margarita María Alacoque (su apóstol del Sagrado Corazón) le dijo: "Ardo de sed, mi sed es la de ser honrado por los hombres en el Santísimo Sacramento."
    Por otra parte, al expandir las horas de adoración y cubrir todo el día y toda la noche durante todos los días del año, todos los fieles tienen oportunidad en convertirse en adoradores.

¿Cómo se logra la Adoración Eucarística Perpetua?
     Encontrando personas que quieran adorar a su Señor comprometiéndose a ofrecerle al menos una hora a la semana. Cada persona se compromete a darle al Señor una hora (fija) por semana de adoración. Con lo poco de cada uno se alcanza algo tan grande como adorar a nuestro Dios sin interrupción. De ese modo todos y cada uno van integrando una cadena de adoración continua del Santísimo Sacramento del altar. El encadenar voluntades y disponibilidades personales para un fin tan elevado necesariamente hace de los adoradores comunión, y a cada persona le permite desarrollar su espiritualidad eucarística, es decir, crecer en su relación de intimidad con el Señor, y así progresar de una práctica de piedad a una genuina devoción.
    Por una parte, el Señor jamás debe quedar expuesto sin la presencia de al menos un adorador; por la otra, nadie debe temer que al comprometerse a una hora fija todas las semanas haya veces que no pueda cumplir con el empeño asumido. Para estos casos siempre están los coordinadores que se hacen cargo de las emergencias.

¿Cuáles son los frutos a esperar de la adoración?
    
Ante todo, cuando el fiel está en adoración, recibe del Señor grandes gracias. Él mismo lo prometió: "Vengan a mí los que estén cansados y afligidos que yo los aliviaré." (Mt 11:28). Cuando adoramos su presencia eucarística Jesús nos consuela, nos da la paz, nos alivia de todas nuestras penas, sosiega nuestro espíritu, nos libra de los temores, nos da fortaleza, nos ilumina, orienta nuestras vidas y nos regala las gracias que necesitamos. Por medio de la contemplación del misterio, de la adoración, la Eucaristía se vuelve el centro de la vida del creyente, y éste se camina hacia una verdadera relación personal con Cristo, se acrecienta la intimidad con Él, nos volvemos amigos del Señor. Asimismo, siendo la Eucaristía el sacramento de la unidad también se desarrolla y afianza la comunidad. El Santo Padre Juan Pablo II dijo que el mejor modo y también el más efectivo y seguro para traer paz duradera a la tierra es a través del gran poder de la adoración eucarística. La Eucaristía trae paz a los corazones.
    Tengamos en cuenta además que no es posible comparar lo dado con lo recibido ya que la hora que al Señor dedicamos tiene valor de eternidad.
    Los grandes problemas que aquejan a la humanidad están más allá de soluciones humanas. Necesitamos la intervención de Dios y tal intervención vendrá por medio del poder del Santísimo Sacramento.
    Adorándolo logramos lo mismo que la mujer hemorroísa del Evangelio, porque tocamos con la fe el Corazón de Jesús y de él sale el Poder de su Amor que nos sana, y sus gracias y bendiciones para todo el mundo.
    Vemos, entonces, que de la adoración se desprenden grandes gracias personales y comunitarias porque por la adoración de un solo fiel grandes gracias se derraman sobre la humanidad.
    Nuestra adoración alimentará la devoción de otros a la Eucaristía, otras personas sentirán el impulso de acudir a los sacramentos, nuevas vocaciones religiosas despertarán, nuevas conversiones a la verdadera fe se manifestarán, familias enteras se beneficiarán con la unidad y la paz descenderá sobre el mundo.

¿Qué dice la Iglesia sobre este tipo de adoración?
     En su primera encíclica, Redemptor Hominis, el Papa Juan Pablo II, nos dice que nuestro objetivo primordial en la vida es el de avanzar y perseverar en la piedad y vida Eucarística, y que la celebración litúrgica de la eucaristía y la adoración privada se complementan entre sí para que nuestro amor sea completo.
    En su encíclica del 24 de febrero de 1980 "Sobre el Misterio y Culto de la Eucaristía" escribía Juan Pablo II : "...Seamos generosos con nuestro tiempo al ir a encontrarlo en la adoración y contemplación, llenos de fe y listos para hacer reparación por las grandes faltas y crímenes del mundo. Que nuestra adoración nunca cese." El Santo Padre también ha dicho: "La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad de Adoración Eucarística... (Cada uno de nosotros) tiene que estar vigilante para que este Sacramento reciba en retorno amor por amor... Nuestro culto comunitario en la Misa debe ir junto a nuestro culto personal a Jesús en Adoración Eucarística para que nuestro amor sea completo..."
    El Papa invita a todo el pueblo de Dios a amar a Jesús en el Santísimo Sacramento y a hacer de la Eucaristía el centro mismo de cada Parroquia por medio de la adoración.
    "El modo más seguro y efectivo de establecer la paz duradera en la faz de la tierra es a través del gran poder de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento" (Juan Pablo II en ocasión del inicio de la Adoración Perpetua en la Basílica de San Pedro, el 2-12-81).

    En Dominicae Cenae, el Santo Padre nos dice: "El estímulo y la profundización del culto eucarístico son pruebas de auténtica renovación, la cual el Concilio ha puesto como objetivo central. La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad de culto eucarístico."
    "En la Santa Eucaristía –este es también el significado de la Adoración Perpetua- entramos en este movimiento de amor desde el cual todo el interior progresa y toda eficacia apostólica brota" (Juan Pablo II en su meditación del 6-6-80 en la Basílica de Montmarte).
    En Christifidelis Laici: "Abran, sí, abran de par en par las puertas a Cristo. ¡Abranse a su poder de salvación!"
    Por su parte Pablo VI, en el momento de mayor culminación del Concilio Vaticano II, escribió la profética encíclica Mysterium Fidei en la que declara que la Eucaristía es el "centro espiritual" de la Parroquia. "Cristo es el verdadero Emmanuel, Dios con nosotros. Día y noche está con nosotros". Él reintegra la moralidad, alimenta las virtudes, consuela a los afligidos, da fuerza a los débiles. Propone su propio ejemplo a aquellos que se allegan hacia Él para que así aprendan a ser como Él, mansos y humildes de corazón, y todos aquellos que se acercan al Santísimo Sacramento en adoración experimentan lo preciosa que es la vida escondida con Cristo en Dios y el "gran valor de la conversación con Cristo, porque no hay nada que dé más consolación en la tierra, nada más eficaz para avanzar por el camino de la santidad." Porque "dentro de la Sagrada Hostia está Cristo, el Redentor del mundo." Y en "Credo de la gente de Dios" decía: " El Santísimo Sacramento es el corazón latente de cada una de nuestras iglesias", agregando: "y es nuestro dulce deber honrar y adorar en la Santa Hostia lo que nuestros ojos no ven, el Verbo Encarnado, que ellos no pueden ver."

    La Beata Faustina Kowalska relata en su diario lo siguiente: "Cuando me encontraba en la iglesia esperando el momento de mi confesión vi los mismos rayos (como los que aparecen en la imagen de la Divina Misericordia) que salían de la custodia y que se esparcían por toda la iglesia. Esto duró durante todo ese período. Después de la bendición los rayos volvieron de nuevo a la custodia y aparecían claros y brillantes como un cristal. Le pregunté a Jesús si Él había condescendido en convertir en luz el fuego de su amor en todas las almas que estaban frías. Bajo la influencia de estos rayos hasta el corazón más frío, el que fuese como un bloque de hielo, se calentaría, el que fuese duro como roca se deshacería en polvo." En otra ocasión le dice el Señor a su instrumento para la difusión de la Divina Misericordia: "Quiero recordarte, hija mía, que siempre que oigas el reloj tocar las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola, invocando su omnipotencia por todo el mundo, particularmente por los pobres pecadores". Y agrega esto que es muy importante: "Hija mía, trata de hacer lo mejor que puedas las estaciones del Via Crucis a esa hora, siempre que tus deberes te lo permitan. Y si no puedes hacerlas, entonces al menos entra en la Capilla un momento y adora, en el Santísimo Sacramento, a mi Corazón que está lleno de Misericordia". Y concluye: "Demanda veneración a mi Misericordia de todas las criaturas " (Citas de Diario I,55 y V, 145).

    "La Adoración Perpetua ofrece a nuestro pueblo la oportunidad de unirse con aquellos que están en la vida religiosa para orar por la salvación del mundo, por todas las almas y por la paz en la tierra. No podemos subestimar el poder de la oración y lo diferente que hará al mundo" (Madre Teresa de Calcuta).

¿Qué nos dice nuestra Madre Santísima?
     Ya en sus apariciones en Fátima enseñaba a los niños el valor de la adoración y cómo la respuesta al amor de Dios tiene valor de redención. Tal el significado de la oración dada a los pastorcitos: "Dios mío, yo creo en Ti, te adoro, confío en Ti, espero en Ti y te amo. Te suplico que perdones a los que no creen en Ti, no te adoran, no confían en Ti, ni esperan, ni te aman".
   
Por medio del ángel de Fátima recordamos que la adoración libera el poder de Dios para la conversión del mundo. El mismo ángel, al presentarle a los tres niños el cáliz y la Sagrada Forma, les hizo repetir : "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente, te ofrezco el santísimo cuerpo de Jesucristo, su preciosísima sangre, alma y divinidad presente en todos los tabernáculos del mundo en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencia con que se te ofende. Por los infinitos méritos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María te suplico la conversión de todo el mundo". Postrados en adoración los niños veían la sangre colar de la Hostia en señal del divino sacrificio reparador de las ofensas inferidas a Dios y de la gracia de conversión que descendía para salvación de las almas.

    En muchas otras apariciones, la Virgen Santísima recuerda la verdadera y real presencia del Señor en la Eucaristía y la importancia de la adoración. Así, en San Nicolás dice: "Debe ser el Señor único centro de adoración de sus fieles. Es ésta una invitación para adorar a Jesús eucarístico, ya sea con la oración o en solemne silencio. El Señor está allí presente y llega a los corazones anhelantes de su amor. Renovad diariamente, tanto externa como interiormente, este acto de ofrecimiento, como reparación por las almas infieles, por los que, por ignorancia, viven apartados de Dios. Adorad a Jesús y su gracia os envolverá. ¡Alabado sea su Santo Nombre!" (mensaje 1535).

    En Medjugorje varias veces se refiere a la adoración. En sus mensajes nos dice: "Adoren al Santísimo sin interrupción", "Enamórense de Jesús en la Eucaristía", "Cuando los fieles adoran al Santísimo reciben grandes gracias y yo siempre estoy allí, junto a ellos en adoración a mi Hijo".

    Los grandes santuarios marianos centran su espiritualidad en el culto eucarístico. Entre otros recordemos a Lourdes, Medjugorje, San Nicolás.

    En Medjugorje surgieron, como respuestas a los mensajes de la Reina de la Paz, dos comunidades de vida consagrada –son las comunidades "Reina de la Paz" fundada por el P. Tomislav Vlasic y "Oasis de la Paz" del P. Gianni Sgreva- que adoran a Jesús en el Santísimo Sacramento día y noche.

    El Santo Padre, en su encíclica Incarnationis Mysterium, dice: "Durante 2000 años la Iglesia ha sido la cuna en la que María coloca a Jesús y lo entrega a la adoración y contemplación de todos los pueblos. Que la humildad de la Novia haga que brille aún más la gloria y el poder de la Eucaristía, la que Ella celebra y atesora en su corazón".

    La Adoración Perpetua hace, de Cristo, Rey y trae su Reinado sobre la tierra. Él prometió: "Reinaré en cada corazón, en cada hogar, en cada país del mundo entero. Reinaré por el amor omnipotente y todopoderoso de mi Corazón Eucarístico". Como dice el P. Martin Lucia, misionero de la Adoración Perpetua: "En eso consiste el triunfo del Corazón Inmaculado que la Santísima Virgen profetizó en Fátima".

CITAS ACERCA DE LA ADORACIÓN
   
El Señor está verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento. Él dijo: "Yo soy el pan de vida bajado del cielo" (Jn 6:35). Jesús es fiel a su promesa, Él nos dice: "Sepan que estoy con ustedes hasta el fin de los tiempos" (Mt 28:30).
    El Amor debe ser retribuido con amor: "Donde está tu tesoro allí está tu corazón" (Mt 6:21).
   
Cuando fijas tus ojos en la Sagrada Hostia y miras con los ojos de tu corazón estás viendo al Hijo de Dios que dijo: "La voluntad de mi Padre que me ha enviado es que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día" (Jn 6:40).

P. Justo Antonio Lofeudo
E-mail: reginapacis@mensajerosdelareinadelapaz.org


Documentos de la Iglesia
:
Constitución de la Liturgia Sagrada. (Vaticano II. Cap. 1 Secc. 10-14)
Dominicae Cenae: Misterio y Culto de la Eucaristía. (Todo; en especial Cap. 1, Secc 3)
Mysterium Fidei: Misterio de la Fe. (Muy importante)
Inaestimabile Donum: Instrucciones acerca del Culto Eucarístico (Todo, en especial Secc B)
Eucharistiae Sacramentum: Santa Comunión y Culto Eucarístico fuera de la Misa.
Ecclesia de Eucharistia

ANEXO
Requerimientos básicos para la Adoración Perpetua

  • Se recomienda no utilizar tabernáculos de vidrio o transparentes. La adoración debe ser del Santísimo expuesto en la custodia u ostensorio. Tener además reclinatorios. Agua bendita. Disponer de Biblia, oraciones para la adoración y meditaciones. Velas. Arreglos florales.

  • Llevar un libro donde se consignen los nombres y firmas de los adoradores que asisten y donde también se incluyan los que visitan al Santísimo.

  • También es conveniente tener otro libro donde se consignen los favores recibidos (no las peticiones).

  • Disponer de un cartel en el que se establezca la prohibición de usar radio o grabadores o teléfono portátil (sí se puede usar walkman); la prohibición de llevarse el material de lectura; recordar que está prohibido por el derecho canónico dejar expuesto a Jesús en soledad (siempre debe haber al menos una persona adorando) por lo que si no puede la persona concurrir es ella responsable de buscar quien la sustituya (deberá contactar a las personas que están antes o después para ver si la pueden reemplazar) (en caso de emergencia debe contactar al coordinador); al ingresar y abandonar la capilla la genuflexión es con ambas rodillas; no está permitido hablar ni fumar; la vestimenta debe ser correcta (estamos ante el Rey de Reyes). Las flores no deben colocarse en el altar sino al pie del mismo o a la base de una estatua de la Santísima Virgen.

  • Es aconsejable tener una Misa dedicada a todos los que han adorado al Santísimo durante el año.

  • Ocasionalmente puede haber interés en organizar una vigilia de oración de un grupo o quizás niños que vengan durante el día con sus maestras o catequistas para orar ante el Santísimo por una intención especial o por alguien en particular. Esa ocasión es excelente para enseñar la importancia de la oración y de la adoración y todo el amor y reverencia que merece nuestro Señor y también para educar acerca del valor de la reparación eucarística.

    "Yo soy el pan bajado del cielo."
    "El que cree en mí no morirá".
    "Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y Yo en él da mucho fruto, porque separados de mí nada pueden hacer."
    "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí."
    "Estoy a la puerta y llamo, si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos."
    "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas."
    "El que tenga sed venga a mí; y beba el que cree en mí."
    "Vengan a mí todos los que estén afligidos y agobiados que Yo los aliviaré."
    "Les dejo la paz, les doy mi paz."
    "No teman. Yo he vencido al mundo."
    "Estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos."
    "Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí."
    "Yo soy Rey."
    "Tengo sed" 

BENDICIÓN PAPAL

La siguiente bendición el Santo Padre Juan Pablo II la hizo extensiva a todo el año jubilar :

"En ocasión del Gran Jubileo del Año 2000 a todos los fieles que durante la adoración de nuestro Misericordiosísimo Salvador en el Santísimo Sacramento del altar recen la coronilla de la Divina Misericordia por los enfermos y aquellos que en el mundo estén muriendo en esa hora, yo imparto, como prenda de una abundancia de gracias divinas, mi sentida bendición apostólica."
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La Organización de la Adoración Perpetua (AEP)
 

     Lo importante es saber que la AEP reposa sobre dos pilares y que si alguno de los dos falta o está incompleto la AEP o no tiene lugar o decae al tiempo. Estos pilares son las predicaciones, que son inspiraciones recibidas por el P. Martin Lucia y éste es el fuego que debe arder en uno para ser transmitido a los demás. A las personas hay que hacerlas conscientes de qué es la adoración y a Quien adoramos en el Santísimo Sacramento.

     El otro pilar es la organización, son los coordinadores. Nombrar los principales colaboradores que son los de turno o faja horaria (se divide el día en cuatro turnos o fajas: madrugada, mañana, tarde y noche o sea de O a 6; 6 a 12; 12 a 18, y 18 a 24 hs, respectivamente) es primera prioridad.

     Luego, los coordinadores de hora. Siempre hacer hincapié a los coordinadores que de los encuentros que cada coordinador de hora tenga con su grupo horario, de las instrucciones que les den, sobre todo en relación a la sustitución, depende que ellos tengan más o menos trabajo.

 

Cómo se inicia y cómo procede la AEP

 

     Se inicia con las prédicas en la parroquia que quiera tener su capilla de AEP (Supongo ya elegido el lugar, capilla o salón de entrada independiente).

     En ese mismo momento, mientras se hablá, otros coordinadores o colaboradores reparten la invitación que consta de tres puntos: Nombre, apellido, teléfonos y domicilio, 2) Faja o turno horario que elige (si lo sabe sino que lo dejen en blanco porque eso se verifica al llamar. Si ya saben día u hora o ambos que lo indiquen), 3) Si desean ayudar a la organización siendo coordinadores.

     Al final de tu charla o a la salida de la Misa, se recogen las invitaciones. No hay que dejar que las invitaciones las llenen después porque no llegan más, por un motivo o por otro.

     Las Misas son las dominicales, es decir, la de la víspera, el sábado, y todas las del domingo. Esto durante dos o tres domingos.

Nota: También quien puede predicar es el propio párroco (el tema es que no sea sólo el anuncio típico).

 

     Hacia la segunda semana hay que reunir, generalmente el lunes siguiente al segundo domingo, a los que se han candidateado a coordinadores más los que se elijan habiendo con ellos, más todo el que quiera participar. En esa reunión se explica bien el rol de cada coordinador y se reparten las invitaciones.

     En ese momento se llevan las fichas invitaciones llenadas por las personas en las Misas.

     Las invitaciones hay que apilarlas en cinco grupos. Uno para cada turno y otro para aquellos que no pusieron nada o que pusieron más de un turno.

 

     El coordinador. general. es quien conserva todas las fichas invitaciones. Luego de separadas (es importante que esto lo hagan o que vean las fichas) el coord. gral. prepara cuadros por cada turno con los datos extraídos de las invitaciones, y luego da a cada coord. de turno la respectiva lista o cuadro, reteniendo para sí la quinta lista indefinida.

     Es aconsejable que trabajen en Excell y que tengan un mismo formato. Se instruye a los coordinadores de turno para que al llamar agradezcan a las personas su elección, le digan la gracia que significará para ellos y para todos. Luego, el motivo de la llamada:
     Determinar el día y la hora que elegirán, verificando además los otros datos. Se les dice además que ya serán llamados antes del comienzo, para una reunión e instruirlos sobre la AEP y que se les dará otros datos de interés (los coord. de su hora, de su turno, el gral., baño, teléfono disponible, estacionamiento, nombre y teléfono de otros adoradores de la misma hora de otros días, del mismo día, y de hora precedente y siguiente del mismo día).

     Los coord. de turno deberán comenzar a llamar a los que ya fijaron día y hora, luego los que sólo pusieron uno de los dos o día u hora, luego a los que sólo pusieron el turno. Es decir, se va de lo más definido a lo menos definido. Para qué? Para ir llenando el cuadro. Como se tiene el cuadro de los días de la semana con las horas se va viendo dónde hay agujeros y a las personas de menor definición se las va induciendo a llenar las horas no cubiertas.

     Una vez que los coord. de turno hayan llamado a todos pasan la planilla al coord. gral, para que éste llame a los de la quinta lista, los que no tenían ningún turno o más de uno.

 

     Si no se alcanza a llenar todas las horas habrá que ir a parroquias vecinas pero para esto es el párroco quien debe ponerse en contacto. Esto que parece fácil a veces no es nada fácil, lamentablemente.

 

     En cuanto al mecanismo de sustitución o reemplazo de los adoradores es el siguiente:

     Cuando saben de antemano que van a faltar que busquen primero entre sus amistades, conocidos o parientes quien lo sustituya en esa hora o durante el período (ej. 4 semanas de vacaciones, es decir, 4 horas). Esto es muy importante para nosotros, que así sea porque es la forma de conseguir nuevos adoradores.

     Si no han podido encontrar quien los suplante entonces que se pongan en comunicación con los otros adoradores de la misma hora de otro día (hoy por mí, mañana por ti).

     En épocas de vacaciones pueden cubrirse recíprocamente, es decir, los que salen un mes (enero, p. ej.) por los que se van en otro mes (febrero) y recíprocamente los que ya volvieron cubren a los que se van.

     También pueden acudir (sobre todo si es un solo caso) a los de las horas anterior o posterior del mismo día (deberá hacer dos horas).

     Recién cuando trata todos estos medios y no consigue a ninguno el adorador llama al coord. de hora para avisarle y éste tendrá que proveer entre la lista de oro (las personas que se ofrecen a cubrir a otros) o sino tendrá que ir él mismo.

     Es importante que el coord. de hora tenga reuniones con su grupo horario para que se conozcan porque de allí salen las sustituciones. También para que se sientan comunidad ya que esta es una comunidad muy peculiar porque está desplegada a lo largo del tiempo.

 

     El trabajo del coordinador de hora empieza cuando está todo el turno lleno y entonces recibe del coord. de turno la planilla con su hora y la de los adoradores, además de las horas precedente y siguiente que deberá suministrar a cada adorador.

     Es este coord. quien llama al adorador para decirle cuándo comienza la AEP, cuándo será la primera reunión con los adoradores, y darle todos los datos, Es aconsejable que durante los dos primeros meses llame anticipadamente al adorador para recordarle su compromiso.

 

     El llamado a la adoración es para todos, no hay que excluir a nadie. Lo único que hay que elegir muy bien quiénes han de ser los coordinadores y quitar a elementos no confiables o problemáticos.

 

     Ahora lo principal es poner todo en el corazón de María Santísima. Nuestros intercesores son Ella, san José, santa Teresita, san Pío de Pietrelcina, la Beata Madre Teresa y también al Beato Francisco de Fátima, el enamorado de “Jesús escondido”.

 

Puntos para considerar en el contacto con quien se anotó para la Adoración Eucarística Perpetua (AEP):

 

  • Agradecer por la hora que le dará al Señor

  • Recordar el gran beneficio personal y para la ciudad que significa la AEP

  • Recordar que la AEP será en la Capilla de ...

  • Hay veces que las personas se agobian porque piensan en términos de compromiso y temen fallar. Tranquilizarlas diciendo que hay mecanismos de sustitución en caso de ausencias que serán explicados antes de comenzar con la AEP.

  • CONFIRMAR DÍA y HORA elegidos. Volcarlo en la planilla

  • Verificar los datos de domicilio y otro teléfono u otra observación que pudiera haber.

  • Informar que se lo volverá a llamar para una reunión general antes de la inauguración

  • Se estima la inauguración hacia .... Será cuando todas las horas estén cubiertas.

  • Si la persona muestra mucho interés preguntarle si estaría dispuesta eventualmente a hacer otra hora o a cubrir alguna hora en caso de ausencias o si querría ser coordinador. En cualquier caso afirmativo apuntarlo.

  • Preguntas que surjan serán respondidas en la reunión general antes del inicio.

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Testimonios

Testimonios sobre la Adoración Eucarística Perpetua

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25 de enero de 2008

Testimonio de una adoradora perpetua de la Capilla del Hospital de Reggio Emilia (Italia)

 

Me llamo Emanuela, tengo 48 años y vivo en Reggio Emilia.

Escribo este testimonio, que se refiere a aspectos estrictamente personales, para dar gloria al Señor, en particular a Jesús presente en el Santísimo Sacramento del Altar.

 

Desde el 1ro. de enero de este año 2008, en la capilla del Hospital Santa Maria Nuova de Reggio Emilia, comenzó la adoración perpetua al Santísimo Sacramento. Como tantos otros hermanos y hermanas que han ofrecido una o más horas a la semana, participo puntualmente de la adoración yendo a la capilla para permanecer junto a nuestro Señor, que se nos ofrece ininterrumpidamente para colmarnos de toda gracia.

Para presentar mi testimonio de manera exhaustiva debo regresar al pasado, un pasado lejano que, sin embargo, ha dejado profundas heridas en mi corazón y en mi vida.

Tenía 15 años cuando mi madre y mi padre, después de mucha “violencia”, se divorciaron y, desde entonces, vivieron en el más profundo rencor. Sin entrar en detalles, confieso que en todos estos años jamás pude perdonar a mi madre que se casó con otro hombre y que a mí y a mi hermana nos relegó a un rincón de su vida.

Con la ayuda de la gracia de Dios llegué a reconciliarme con mi padre tres días antes que muriese, en 1994.

Volviendo al presente, ahora les cuento qué gran gracia he recibido ante el Santísimo Sacramento expuesto en la capilla del hospital.

Hace unos 15 días atrás supe que mi madre tenía leucemia y, justo algún día después, que estaba internada, casi al fin de la vida, en este hospital. Ayudada por el Espíritu Santo convencí a su marido que no la visitase durante unas horas y, apenas llegada yo a su habitación, la alcé (ahora pesa poquísimo) y con una silla de ruedas la acompañé a la capilla de la adoración (ella estaba un poco aturdida pero consciente y consentía).

Cuando estuvimos frente al Señor (mamá quiso que la acercase para estarle cerquísima!) lo miré y le ofrecí todo mi sufrimiento pasado y presente, y ambas rezamos en silencio. Recibí de inmediato, de parte del Señor, el valor de preguntarle a mi madre si había perdonado a papá (hasta aquel momento era tabú pronunciar su nombre) y ella me respondió que sí, y rezamos entonces por el alma de mi padre. Infinita, visceral era mi alegría. Sentí que un océano de Amor y de gratitud invadía mi corazón y toda mi persona. Dejé que el Amor obrase en mí y me abriese al perdón. Desde hacía tanto tiempo que rezaba para lograr perdonar! En ese momento sentí que la roca que tenía dentro se disolvía como nieve al sol.

Mi madre, aunque sufriente, estaba serena, y -¡gracia de las gracias!- decidió confesarse después de muchísimos años que no lo hacía. ¡Justo en ese momento entraba un sacerdote a la capilla!

Salí de la capilla llena de alegría y las personas con las que me cruzaba en los corredores del hospital al verme me miraban perplejas.

Sí, he reencontrado a mi mamá. Su cuerpo está marcado por la enfermedad y decrépito pero su alma está limpia y pronta.

Quizás dentro de poco nos dejará, pero será en la paz y en la esperanza.

Estoy segura que papá la está esperando para abrazarla una vez más y juntos intercederán por nosotras sus hijas.

Después de 30 años, delante de Jesús Eucaristía, ¡he reencontrado a mi familia!

Estoy segura que Él me ayudará a permanecer en su paz y a perdonar también a aquel hombre por el cual mi madre nos abandonó... PORQUE NO HAY NADA IMPOSIBLE A DIOS!
Emanuela


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