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de enero de 2001 Queridos
hijos, hoy los invito a renovar la oración y el ayuno, aún con mayor
entusiasmo, hasta que la oración se convierta en alegría para ustedes.
Hijitos, quien ora no teme el futuro y quien ayuna no teme el mal. Les
repito una vez más: sólo con la oración y el ayuno hasta las guerras
pueden ser detenidas, las guerras de la incredulidad y del miedo por el
futuro. Estoy con ustedes y les enseño, hijitos: es en Dios que está
su paz y su esperanza. Por eso, acérquense a Dios y pónganlo en el
primer lugar en sus vidas. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de febrero de 2001 Queridos
hijos, éste es un tiempo de gracia. Por eso, oren, oren, oren hasta que
comprendan el amor de Dios por cada uno de ustedes. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de marzo de 2001 Queridos
hijos, hoy también los invito a abrirse a la oración. Hijitos, viven
en un tiempo en que Dios les da grandes gracias, y ustedes no saben
aprovecharlas. Se preocupan de todo lo demás, menos del alma y de la
vida espiritual. Despierten del sueño cansado de su alma y digan a Dios
con todas sus fuerzas: Sí. Decídanse por la conversión y la santidad.
Estoy con ustedes, hijitos, y los invito a la perfección de su alma y
de todo lo que hacen. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de abril de 2001 Queridos
hijos, también hoy los invito a la oración. Hijitos, la oración hace
milagros. Cuando estén cansados y enfermos y no sepan cuál es el
sentido de sus vidas, tomen el rosario y oren; oren hasta que la oración
se vuelva para ustedes un encuentro gozoso con su Salvador. Estoy con
ustedes e intercedo y oro por ustedes, hijitos. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de mayo de 2001 Queridos
hijos, en este tiempo de gracia los invito a la oración. Hijitos,
trabajan mucho pero sin la bendición de Dios. Bendigan y busquen la
sabiduría del Espíritu Santo para que los guíe en este tiempo, a fin
de que comprendan y vivan en la gracia de este tiempo. Conviértanse,
hijitos, y arrodíllense en el silencio de su corazón. Pongan a Dios en
el centro de su ser, para que puedan en alegría testimoniar las
bellezas que Dios les da continuamente en su vida. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado!
25
de junio de 2001 XX
Aniversario de las Apariciones Queridos
hijos, estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición
maternal. Hoy especialmente, cuando Dios les da abundantes gracias, oren
y busquen a Dios a través mío. Dios les da grandes gracias, por eso
hijitos, aprovechen este tiempo de gracia y acérquense a mi corazón
para que pueda conducirlos a mi Hijo Jesús. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! 25
de julio de 2001 Queridos
hijos, en este tiempo de gracia los invito a acercarse aún más a Dios
a través de la oración personal. Aprovechen el tiempo de reposo y den
a su alma y a sus ojos el reposo en Dios. Encuentren la paz en la
naturaleza y descubrirán a Dios Creador, a Quien podrán agradecer por
todas las creaturas; entonces encontrarán gozo en sus corazones. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! 25
de agosto de 2001 Queridos
hijos, hoy los invito a todos a decidirse por la santidad. Que para
ustedes, hijitos, la santidad esté siempre en primer lugar en sus
pensamientos y en cada situación, en el trabajo y en las palabras. Así,
la pondrán en práctica poco a poco, y paso a paso la oración y la
decisión por la santidad entrarán en sus familias. Sean verdaderos con
ustedes mismos y no se aten a las cosas materiales sino a Dios. Y no
olviden, hijitos, que la vida de ustedes es pasajera como una flor. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de setiembre de 2001 ¡Queridos
hijos! También hoy los invito a la oración, especialmente hoy cuando
satanás quiere la guerra y el odio. Yo los invito de nuevo, hijitos:
oren y ayunen para que Dios les dé la paz. Testimonien la paz a cada
corazón y sean portadores de paz en este mundo sin paz. Yo estoy con
ustedes e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. Y no teman,
porque quien ora no teme el mal y no tiene odio en su corazón. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! 25
de octubre de 2001 Queridos
hijos, también hoy los invito a orar con todo el corazón y a amarse
los unos a los otros. Hijitos, ustedes han sido elegidos para
testimoniar la paz y la alegría. Si no hay paz, oren y la recibirán.
Por medio de ustedes y de su oración, hijitos, la paz comenzará a
fluir en el mundo. Por eso, hijitos, oren, oren, oren porque la oración
obra milagros en el corazón de los hombres y en el mundo. Yo estoy con
ustedes y doy gracias a Dios por cada uno de ustedes que ha acogido con
seriedad la oración y la vive. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! 25
de noviembre de 2001 Queridos
hijos, en este tiempo de gracia los invito nuevamente a la oración.
Hijitos, oren y preparen sus corazones para la venida del Rey de la Paz,
de modo que con su bendición Él dé la paz al mundo entero. Ha
comenzado a reinar la inquietud en los corazones y el odio rige en el
mundo. Por eso, ustedes que viven mis mensajes sean luz y manos
extendidas hacia este mundo sin fe, para que todos puedan conocer al
Dios del amor. No lo olviden, hijitos, yo estoy con ustedes y los
bendigo a todos. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! 25
de diciembre de 2001 Queridos
hijos, hoy los invito y los animo a la oración por la paz. Los invito
especialmente hoy, cuando traigo en mis brazos a Jesús recién
nacido, a unirse a Él por la oración y volverse un signo para
este mundo sin paz. Anímense los unos a los otros, hijitos, a la
oración y al amor. Que su fe sea para los otros un estímulo para
creer más y amar más. Los bendigo a todos y los invito a estar más
cerca de mi Corazón y del Corazón del Niño Jesús. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! |
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25
de enero de 2002 Queridos
hijos, en este tiempo, mientras todavía
tienen la mirada puesta en el
año pasado, los invito, hijitos, a mirar profundamente en sus
corazones y a decidirse a estar más cerca de Dios y a la oración.
Hijitos, ustedes están aún atados a las cosas terrenales y poco a la
vida espiritual. Que esta invitación mía de hoy sea también para
ustedes un estímulo para decidirse por Dios y por la conversión de
cada día. No pueden convertirse, hijitos, si no dejan los pecados y
no se deciden por el amor hacia Dios y hacia el prójimo. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! 25
de febrero de 2002 ¡Queridos
hijos! En este tiempo de gracia los llamo para que lleguen a ser
amigos de Jesús. Oren por la paz en sus corazones y trabajen por su
conversión personal. Hijitos, solamente así podrán llegar a ser en
el mundo testigos de la paz y del amor de Jesús. Ábranse a la oración
para que la oración se vuelva para ustedes una necesidad. Conviértanse,
hijitos, y trabajen para que muchas más almas conozcan a Jesús y Su
amor. Yo estoy cerca de ustedes y los bendigo a todos. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! 25
de marzo de 2002 Queridos
hijos, hoy los invito a
unirse a Jesús en la oración. Ábranle su corazón y denle todo lo
que está dentro de él: las alegrías, las tristezas y las
enfermedades. Que éste sea para ustedes el tiempo de la gracia. Oren,
hijitos, y que cada instante sea de Jesús. Yo estoy con ustedes e
intercedo por ustedes. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de abril de 2002 Queridos
hijos, alégrense conmigo en este tiempo de primavera, cuando toda la
naturaleza se despierta y sus corazones anhelan el cambio. Ábranse,
hijitos, y oren. No olviden que yo estoy con ustedes y deseo llevarlos
a todos a mi Hijo para que Él les dé el don del amor sincero hacia
Dios y hacia todo lo que viene de Él. Ábranse a la oración y pidan
a Dios la conversión de sus corazones. Todo lo demás Él lo ve y lo
provee. Gracias
por haber respondido a mi llamado.
25
de mayo de 2002 Queridos
hijos, hoy los invito a poner la oración en el primer lugar en sus
vidas. Oren y que la oración, hijitos, sea gozo para ustedes. Estoy
con ustedes e intercedo por todos ustedes, y ustedes, hijitos, sean
portadores gozosos de mis mensajes. Que la vida de ustedes
conmigo sea alegría. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de junio de 2002 Queridos
hijos, hoy oro por ustedes y con ustedes para que el Espíritu Santo
los ayude y les aumente la fe, de modo que acepten aún más los
mensajes que les doy aquí, en este lugar santo. Hijitos, comprendan
que éste es un tiempo de gracia para cada uno de ustedes, y conmigo,
hijitos, ustedes están seguros. Deseo conducirlos a todos por el
camino de la santidad. Vivan mis mensajes y pongan en vida cada
palabra que les doy. Que estas palabras sean preciosas para ustedes
porque vienen del Cielo. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de julio de 2002 Queridos
hijos, hoy me alegro con su Santo Patrono y los invito a estar
abiertos a la voluntad de Dios para que la fe crezca en ustedes y, a
través de ustedes, en las personas que encuentren en su vida
cotidiana. Hijitos, oren hasta que la oración se vuelva alegría
para ustedes. Pidan a sus santos protectores que los ayuden a
crecer en el amor hacia Dios. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de agosto de 2002 Queridos
hijos, hoy también estoy con ustedes en oración para que Dios les dé
una fe aún más fuerte. Hijitos, la fe de ustedes es pequeña y, a
pesar de ello, no son ni siquiera conscientes hasta qué punto no están
listos para buscar de Dios el don de la fe. Es por eso que estoy con
ustedes para ayudarlos, hijitos, a comprender mis mensajes y vivirlos.
Oren, oren, oren y sólo en la fe y por medio de la oración sus almas
encontrarán la paz, y el mundo la alegría de estar con Dios. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de setiembre de 2002 Queridos
hijos, también en este tiempo de inquietud los invito a la oración.
Hijitos, oren por la paz para que en el mundo cada hombre sienta amor
por la paz. Sólo cuando el alma encuentra paz en Dios se siente
plena, y el amor comenzará a derramarse en el mundo. Hijitos, ustedes
están especialmente llamados a vivir y a dar testimonio de paz -paz
en sus corazones y familias- y, a través de ustedes, la paz también
se derramará en el mundo. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de octubre de 2002 Queridos
hijos, hoy también los invito a la oración. Hijitos, crean que con
la oración sencilla se puede obrar milagros. Por medio de la oración
ustedes abren sus corazones a Dios y Él obra milagros en sus vidas.
Al observar los frutos, el corazón de ustedes se llena de gozo y de
gratitud hacia Dios por todo lo que Él hace en sus vidas y, a través
de ustedes, por los otros. Oren y crean, hijitos, Dios les da gracias
y ustedes no las ven. Oren y las verán. Que el día esté lleno
de oración y de agradecimiento por todo lo que Dios les da. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de noviembre de 2002 Queridos
hijos, hoy también los invito a la conversión. Abran su corazón a
Dios, hijitos, por medio de la santa confesión y preparen sus almas
para que el Pequeño Jesús pueda nuevamente nacer en sus corazones.
Permítanle transformarlos y conducirlos por el camino de la paz y de
la alegría. Hijitos, decídanse por la oración. Particularmente
ahora, en este tiempo de gracia, que su corazón anhele la oración.
Estoy cerca de ustedes e intercedo ante Dios por todos ustedes. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de diciembre de 2002 ¡Queridos
hijos! Éste es tiempo de grandes gracias, pero también es tiempo de
grandes pruebas para todos aquellos que quieren seguir el camino de la
paz. Por eso, hijitos, nuevamente los invito: oren, oren, oren, no con
palabras sino con el corazón. Vivan mis mensajes y conviértanse.
Sean conscientes del don que Dios me ha concedido al permitirme estar
con ustedes, especialmente hoy cuando en mis brazos tengo al Pequeño
Jesús, Rey de la Paz. Deseo darles la paz; ustedes llévenla en sus
corazones y dénsela a los otros hasta que la paz de Dios reine
en el mundo. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! |
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de enero de 2003 Queridos
hijos, con este mensaje los invito nuevamente a orar por la paz.
Especialmente ahora, cuando la paz está en crisis, sean ustedes
quienes oren y den testimonio de paz. Sean paz, hijitos, en este mundo
sin paz. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de febrero de 2003 Queridos
hijos, hoy también los invito a orar y a ayunar por la paz. Como ya
les he dicho, también ahora se los repito, hijitos, sólo con la
oración y el ayuno las mismas guerras pueden ser detenidas. La paz es
un don precioso de Dios. Búsquenla, pídanla y la recibirán. Hablen
de la paz y lleven la paz en sus corazones. Cuídenla como si fuese
una flor que necesita de agua, ternura y luz. Sean aquellos que llevan
la paz a los demás. Estoy con ustedes e intercedo por todos ustedes. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de marzo de 2003 Queridos
hijos, aún hoy los llamo a orar por la paz. Oren con el corazón
hijitos, y no pierdan la esperanza porque Dios ama a sus criaturas. Él
desea salvarlos, uno por uno, a través de mis venidas aquí. Los
invito al camino de la santidad. Oren, porque en la oración ustedes
están abiertos a la voluntad de Dios; así, en todo lo que hacen,
cumplen la voluntad de Dios en ustedes y a través de ustedes. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de abril de 2003 Queridos
hijos, hoy también los invito a abrirse a la oración. Durante
esta última cuaresma comprendieron cuán pequeños son y qué
pequeña es la fe de ustedes. Hijitos, hoy también decídanse por
Dios, para que Él, en ustedes y a través de ustedes, cambie los corazones
de los hombres y también sus corazones. Sean alegres portadores
de Jesús Resucitado en este mundo sin paz que anhela a Dios y todo lo
que es de Dios. Estoy con ustedes, hijitos, y los amo con un amor
especial. Gracias
por haber respondido a mi llamado.
Queridos
hijos, hoy también los invito a la oración. Renueven su oración
personal y especialmente oren al Espíritu Santo para que les ayude a
orar con el corazón. Intercedo por todos ustedes, hijitos, y los
invito a todos a la conversión. Si ustedes se convierten, alrededor
de ustedes todos serán renovados, y la oración será alegría para
todos ellos. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de junio de 2003 Queridos hijos, con
gran alegría, hoy también los invito a vivir mis mensajes. Estoy con
ustedes y les agradezco porque en sus vidas han puesto en práctica lo
que les digo. Los invito a vivir aún más mis mensajes con renovado
entusiasmo y alegría. Que para ustedes la oración sea vida
cotidiana. Gracias por haber
respondido a mi llamado. 25 de julio de 2003 Queridos hijos, hoy
también los invito a la oración. Hijitos, oren hasta que la oración
llegue a ser alegría para ustedes. Solamente así, cada uno descubrirá
la paz en su corazón y su alma estará satisfecha. Ustedes sentirán
la necesidad de testimoniar a los demás el amor que sienten en su
corazón y en su vida. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Dios por
todos ustedes. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de agosto de 2003 Queridos
hijos, hoy también los invito a agradecer a Dios en su corazón por
todas las gracias que les da y también a través de los signos y
colores de la naturaleza. Dios desea acercarlos a Él y los exhorta a
darle gloria y alabanza. Por eso, los invito nuevamente, hijitos,
oren, oren, oren, y no lo olviden: yo estoy con ustedes. Intercedo
ante Dios por cada uno de ustedes hasta que su alegría en Él sea
plena. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de setiembre de 2003 ¡Queridos
hijos! También hoy los invito a acercarse a mi corazón. Únicamente
así comprenderán el don de mi presencia aquí entre ustedes. Deseo,
hijitos, conducirlos al corazón de mi Hijo Jesús, pero ustedes se
resisten y no quieren abrir sus corazones a la oración. Los llamo
nuevamente, hijitos, a que no sean sordos sino que comprendan mi
llamado que es la salvación para ustedes. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos
hijos! Nuevamente los invito a consagrarse a mi corazón y al corazón
de mi Hijo Jesús. Deseo, hijitos, conducirlos a todos por el camino
de la conversión y de la santidad. Solamente así, a través de
ustedes, podemos llevar el mayor número posible de almas por el
camino de la salvación. No tarden, hijitos, sino digan con todo su
corazón: deseo ayudar a Jesús y a María para que muchos más
hermanos y hermanas conozcan el camino de la santidad. Así sentirán
la satisfacción de ser amigos de Jesús. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado! 25
de noviembre de 2003 Queridos
hijos, los invito para que este tiempo sea para ustedes un incentivo aún
mayor para orar. En este tiempo, hijitos, oren para que Jesús nazca
en todos los corazones, especialmente en aquellos que no lo conocen.
Sean amor, alegría y paz en este mundo sin paz. Estoy con ustedes e
intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. Gracias
por haber respondido a mi llamado. 25
de diciembre de 2003 Queridos hijos, también hoy
los bendigo a todos con mi Hijo Jesús en brazos y se los traigo, a Él
que es el Rey de la Paz, para que les dé su paz. Estoy con ustedes y
los amo a todos, hijitos. Gracias
por haber respondido a mi llamado. |
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de enero de 2004 Queridos
hijos, hoy también los invito a orar. Oren, hijitos, de manera
especial por todos aquellos que no han conocido el amor de Dios. Oren
para que sus corazones se abran y se acerquen a mi Corazón y al Corazón
de mi Hijo Jesús, para que podamos transformarlos en hombres
de paz y de amor. Gracias
por haber respondido a mi llamado.
Queridos
hijos, hoy también, como nunca antes, los invito a abrir su corazón
a mis mensajes. Hijitos, sean aquellos que atraen las almas a Dios y
no los que las alejan. Estoy con ustedes y los amo a todos con amor
especial. Éste es tiempo de penitencia y de conversión. Desde lo
profundo de mi corazón los invito: sean míos con todo el corazón y
entonces verán que su Dios es grande porque les dará abundancia de
bendiciones y de paz. Gracias
por haber respondido a mi llamado.
Queridos
hijos, hoy también los invito a abrirse a la oración. Especialmente
ahora, en este tiempo de gracia, abran sus corazones, hijitos, y
expresen su amor al Crucificado. Solamente así ustedes descubrirán
la paz y la oración comenzará a fluir desde el corazón hacia el
mundo. Sean ejemplo, hijitos, y un incentivo para el bien. Yo estoy
cerca de ustedes y los amo a todos. Gracias
por haber respondido a mi llamado.
Queridos
hijos, hoy también los invito a vivir aún más intensamente mis
mensajes, en la humildad y en el amor, para que el Espíritu Santo los
llene con su gracia y con su fuerza. Sólo así serán testigos de la
paz y del perdón. Gracias
por haber respondido a mi llamado.
Queridos
hijos, hoy también los exhorto a consagrarse a mi Corazón y al Corazón
de mi Hijo Jesús. Sólo así serán cada día más míos y se alentarán
unos a otros siempre más, en la santidad. Así el gozo reinará en
sus corazones y serán portadores de paz y de amor. Gracias
por haber respondido a mi llamado.
Queridos
hijos, hoy también hay
alegría en mi corazón. Deseo agradecerles porque hacen que mi plan
sea realizable. Cada uno de ustedes es importante, por eso, hijitos,
oren y alégrense conmigo por cada corazón que se ha convertido y que
ha llegado a ser instrumento de paz en el mundo. Los grupos de oración
son fuertes y, a través de ellos, puedo ver, hijitos, que el Espíritu
Santo obra en el mundo. Gracias
por haber respondido a mi llamado. Queridos
hijos, también hoy los invito a ser amor allí donde haya odio y
alimento allí donde haya hambre. Abran sus corazones, hijitos, y que
sus manos estén tendidas y sean generosas para que, a través de
ustedes, cada criatura dé gracias a Dios Creador. Oren, hijitos, y
abran sus corazones al amor de Dios; ustedes no pueden hacerlo si no
oran. Por eso, oren, oren, oren. |
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Año
2005
25 de julio de 2005 25
de agosto de 2005 25
de setiembre de 2005 |
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Año
2006
25
de abril de 2006
25
de mayo de 2006
25
de agosto de 2006
25
de setiembre de 2006 |
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Año
2007 ¡Queridos
hijos! También
hoy los invito nuevamente a la conversión. Abran sus corazones. Éste
es tiempo de gracia, mientras estoy con ustedes, aprovéchenlo. Digan:
“Éste es el tiempo para mi alma”. Yo estoy con ustedes y los amo
con un amor inconmensurable. ¡Gracias por haber respondido a
mi llamado! ¡Queridos hijos! También hoy, con gran gozo en mi corazón, los invito a la conversión. Hijitos, no olviden que todos ustedes son importantes en este gran plan que Dios guía a través de Medjugorje. Dios desea convertir el mundo entero y llamarlo a la salvación y al camino hacia Él, que es el principio y el fin de todo ser. De manera especial, hijitos, los invito a todos desde lo profundo de mi Corazón, a abrirse a esta gran gracia que Dios les da a través de mi presencia aquí. Deseo agradecer a cada uno de ustedes por sus sacrificios y oraciones. Estoy con ustedes y los bendigo a todos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!
25
de julio de 2007
25 de agosto de 2007 ¡Queridos
hijos! También hoy los invito a la conversión. Hijitos, que su vida
sea un reflejo de la bondad de Dios y no del odio ni de la
infidelidad. Oren, hijitos, para que la oración se convierta en vida
para ustedes. Así podrán descubrir en su vida la paz y la alegría
que Dios da a aquellos que tienen el corazón abierto a Su amor. Y
ustedes, que están lejos de la misericordia de Dios, conviértanse
para que Dios no desatienda sus oraciones y no sea tarde para ustedes.
Por eso, en este tiempo de gracia, conviértanse y pongan a Dios en el
primer lugar en su vida. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!
25
de diciembre de 2007 |
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Año
2008 ¡Queridos hijos! En este tiempo de gracia, los invito nuevamente a la oración y a la renuncia. Que su día esté hilvanado de pequeñas y fervientes oraciones por todos aquellos que no han conocido el amor de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!
25 de marzo de 2008 ¡Queridos
hijos! Los invito a
trabajar en vuestra conversión personal. Están aún lejos del
encuentro con Dios en vuestro corazón. Por eso, transcurran el
mayor tiempo posible en oración y adoración a Jesús en el Santísimo
Sacramento del altar para que Él los cambie y ponga en vuestros
corazones una fe viva y el deseo de la vida eterna. Todo pasa,
hijitos, sólo Dios permanece. Estoy con ustedes y los aliento con
amor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!
25
de mayo de 2008
25 de junio de 2008 ¡Queridos
hijos! También hoy con
gran alegría en mi corazón los invito a seguirme y a escuchar mis
mensajes. Sean portadores alegres de paz y de amor en este mundo sin paz.
Estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi Hijo Jesús, el Rey de
la Paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ¡Queridos
hijos! En este tiempo en el que piensan en el descanso del cuerpo, los
invito a la conversión. Oren y trabajen para que su corazón anhele a
Dios creador que es el verdadero reposo de su alma y de su cuerpo. Que
Él les revele su rostro y les dé su paz. Estoy con ustedes e
intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber
respondido a mi llamado!
25 de setiembre de 2008 |
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Año
2009
25
de junio de 2009 |
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Año
2010
25
de febrero de 2010
¡Queridos hijos!
También hoy deseo llamarlos a todos a que sean fuertes en la oración
y en los momentos en que las tentaciones los asalten. Vivan en alegría
y en humildad su vocación cristiana y den testimonio a todos. Estoy
con ustedes y los llevo a todos ante mi Hijo Jesús, Él será para
ustedes fuerza y apoyo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos!
Hoy estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal
de paz, y los exhorto a vivir aún más su vida de fe, porque aún son
débiles y no son humildes. Los exhorto, hijitos, a hablar menos y a
trabajar más en su conversión personal, para que su testimonio sea
fecundo. Y que su vida sea una oración continua. ¡Gracias por haber
respondido a mi llamado! ¡Queridos
hijos! Los miro y veo en su corazón muerte sin esperanza, inquietud y
hambre. No hay oración ni confianza en Dios, por eso el Altísimo me
permite traerles esperanza y alegría. Ábranse. Abran sus corazones a
la misericordia de Dios y Él les dará todo lo que necesitan y llenará
sus corazones con la paz, porque Él es la paz y su esperanza. ¡Gracias
por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos!
Hoy, mi Hijo Jesús y yo deseamos darles abundancia de gozo y de paz
para que cada uno de ustedes sea un alegre portador y testigo de la paz
y de la alegría en los lugares en que viven. Hijitos, sean bendición y
sean paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!
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