Oraciones

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Oraciones

Plegaria por un enfermo

Soy todo tuyo María
Súplica a Dios
Consagración al Corazón de Jesús

Consagración al Corazón Inmaculado de María
Oración a la Madre de bondad, de amor y de misericordia  
Oración para el día de ayuno

Oración de intercesión al P. Slavko

Oración a San Pío de Pietrelcina

La meditación de la Palabra para los días jueves

Plegarias de sanación interior y de liberación

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Coronillas

Rezo de la coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias: "Rosario de la Paz"
Rezo de la Corona al Sagrado Corazón de Jesús

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Novenas

Novena a la Reina de la Paz

Novena al Espíritu Santo

Novena de la Divina Misericordia

Novena de Oración y Ayuno: Consagración de la Argentina

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Santo Rosario

Los Misterios de la Luz del Santo Rosario: Los textos bíblicos

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Reflexiones

Reflexiones de la Madre Teresa sobre la oración

Las distracciones en la oración

El Poder del Santo Rosario

Más sobre el poder del Rosario

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Devociones

La devoción de los cinco primeros sábados


Devociones al Glorioso Patriarca San José-Los treinta días a San José (Para obtener una gracia extraordinaria)


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Plegaria por un enfermo  

     El 22 de junio de 1985 la Sma. Virgen, dictándole a Jélena Vasilij la oración por un enfermo, le dijo:

     “Queridos hijos: ¡La oración más hermosa que pueden rezar por un enfermo es precisamente ésta!”.

     La Virgen agregó que el mismo Jesús la ha aconsejado. El Señor quiere que durante el rezo de esta plegaria, tanto el enfermo como quien intercede por él, se abandonen con confianza en las manos de Dios.

   

     “¡Oh, Dios mío! El enfermo que se encuentra ante Ti ha venido a exponerte su voluntad, pidiéndote lo que juzga es para él la cosa más importante. Dios mío, infunde Tú en su corazón este convencimiento: ¡Lo importante es que gocemos de salud en el alma!.

     ¡Señor, que en todo se cumpla sobre él tu santa Voluntad! Si quieres su curación que se cure, pero si Tu voluntad es otra, que siga llevando su cruz.

     También te pido por cuantos intercedemos por él: purifica nuestros corazones para hacernos dignos de transmitir, por nuestro medio, Tu divina misericordia.

       Señor, protégelo y alivia sus penas. Que en él se cumpla Tu santa voluntad. Que por su medio sea revelado Tu Santo Nombre. Ayúdale a llevar con valentía su cruz”.

 

Se recita tres veces el “Gloria”

 

Soy todo tuyo María  

Virgen María, Madre mía, me consagro a ti

y confío en tus manos toda mi existencia.

Acepta mi pasado con todo lo que fue.

Acepta mi presente con todo lo que es.

Acepta mi futuro con todo lo que será.

Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy,

todo lo que he recibido de Dios.

Te confío mi inteligencia, mi voluntad, mi corazón.

Deposito en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores,

mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías.

Custodia mi vida y todos mis actos

para que le sea más fiel al Señor

y con tu ayuda alcance la salvación.

Te confío ¡Oh María! mi cuerpo y mis sentidos

para que se conserven puros y me ayuden en el ejercicio de las virtudes.

Te confío mi alma

para que tú la preserves del mal.

Hazme partícipe de una santidad igual a la tuya;

hazme conforme a Cristo, ideal de mi vida.

Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi juventud,

para que tú me ayudes a no envejecer en la fe.

Te confío mi capacidad y deseos de amar;

enséñame y ayúdame a amar como tú has amado

y como Jesús quiere que se ame.

Te confío mis incertidumbres y angustias

para que en tu corazón yo encuentre seguridad,

sostén y luz en cada instante de mi vida.

Con esta consagración me comprometo a imitar tu vida.

Acepto las renuncias y sacrificios que esta elección comporta

y te prometo, con la gracia de Dios y con tu ayuda,

ser fiel al compromiso asumido.

¡Oh María!, soberana de mi vida y de mi conducta,

dispón de mí y de todo lo que me pertenece,

para que camine siempre junto al Señor bajo tu mirada de Madre.

¡Oh María! Soy todo tuyo

y todo lo que poseo te pertenece ahora y siempre. ¡Amén!

 

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Súplica a Dios 

     La Sma. Virgen le dictó la siguiente oración a Jelena el
22/6/85, aconsejándole que la recitasen en su grupo de oración:

 

Oh, Dios, nuestro corazón está en profunda oscuridad,

a pesar de nuestra unión a tu Corazón.

Nuestro corazón se debate entre Vos y satanás.

¡No permitas que eso ocurra!

Todas las veces que el corazón está dividido

entre el bien y el mal,

que sea iluminado por tu luz

y que reencuentre la unidad.

No permitas nunca

que en nosotros haya dos amores,

que puedan en nosotros coexistir dos creencias.

Que nunca cohabiten en nosotros

la mentira y la sinceridad,

el amor y el odio,

la honestidad y la deshonestidad,

la humildad y el orgullo.

Ayúdanos, en cambio,

para que nuestro corazón se eleve hacia Vos, como el de un niño.

Haz, Señor, que nuestro corazón esté radiante de paz

y que de ella tenga siempre nostalgia.

Haz que puedan habitar en nosotros

tu santa voluntad y tu amor.

Que deseemos, al menos algunas veces, ser tus hijos.

Y cuando, Oh Señor, deseemos ser tus hijos,

acuérdate de nuestros pasados deseos

y ayúdanos a nuevamente acogerte.

Te abrimos nuestros corazones

para que viva en nosotros tu santo amor.

Te abrimos nuestras almas

para que sean tocadas por tu santa misericordia,

que nos ayudará a ver claramente todos los pecados,

y nos hará comprender

que es el pecado el que nos hace impuros.

Deseamos, Dios, ser tus hijos

humildes y devotos,

para poder volvernos

tus hijos amados y sinceros,

así como el Padre quiere de nosotros.

Jesús, hermano nuestro, ¡ayúdanos!

a que obtengamos del Padre su bondad

y a que seamos buenos hacia Él.

Ayúdanos, Oh Jesús,

a comprender bien lo que Dios nos da,

porque a veces renunciamos a hacer

una buena acción, casi como si fuese un mal para nosotros. 

 

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Consagración al Corazón de Jesús

     "Oren y oren. Toda la parroquia debe rezarle todos los días a los Corazones de Jesús y de María durante la novena de la Inmaculada Concepción". Ese mismo día (28/11/83) la Sma. Virgen dictó las dos siguientes oraciones:

 

Oh, Jesús, sabemos que eres manso (Mt 11,29),

que has dado tu corazón por nosotros,

que fuiste coronado de espinas por nuestros pecados.

Sabemos que aún hoy ruegas por nosotros,

para que no nos perdamos.

Jesús, acuérdate de nosotros si caemos en el pecado.

Con tu corazón santísimo

haz que nos amemos entre todos nosotros.

Haz que desaparezca el odio entre los hombres.

Muéstranos tu amor.

Todos nosotros te amamos

y deseamos que nos protejas,

con tu Corazón de Buen Pastor.

¡Entra, Jesús, en cada corazón!

Golpea a la puerta de nuestros corazones,

sé paciente y tenaz con nosotros.

Estamos aún encerrados en nosotros mismos

porque no hemos comprendido tu voluntad.

Golpea sin cansarte, Oh Jesús,

haz que nuestros corazones se abran a Ti,

al menos acordándonos de la Pasión

que sufriste por nosotros.

Amén.

 

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Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María,

ardiente de bondad,

muéstranos tu amor.

Que la llama de tu Corazón, Oh María,

descienda sobre todas las personas.

Te amamos inmensamente.

Imprime un amor verdadero en nuestro corazón.

Que nuestro corazón por ti suspire.

Oh, María, dulce y humilde de corazón,

acuérdate de nosotros cuando pecamos.

Tú sabes que nosotros, los hombres, somos pecadores.

Mediante tu sacratísimo y maternal corazón,

cúranos de toda enfermedad espiritual.

Haz que seamos capaces de ver la belleza de tu corazón maternal,

y así poder ser convertidos por la llama de tu corazón. Amén.

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     Oración a la Madre de bondad, de amor y de misericordia

 

Oh Madre mía, 
Madre de Bondad, de Amor 

y de Misericordia, 

te amo inmensamente y 

me presento ante Ti. 
Por tu bondad, amor y gracia, sálvame. 
Yo deseo ser tuyo y 
te amo inmensamente; 

deseo que Tú me protejas. 
Desde lo más profundo de mi corazón 
te ruego, Madre, concédeme tu bondad 
para que por medio de ella alcance el Cielo. 
Yo te ruego, por tu infinito amor. 
que me concedas la gracia 

de poder amar a todos los hombres, 
como Tú amaste a Jesucristo. 
Te ruego que me concedas la gracia 
de ser generoso contigo. 
Me ofrezco completamente a Ti, 
y deseo que estés conmigo 
en cada uno de mis pasos, 
porque Tú eres llena de gracia 
y deseo no olvidarlo nunca jamás. 
Y si alguna vez perdiera la gracia, 
te ruego que mc ayudes a recuperarla. Amén.  
(Dictada el 19/IV/83).

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Oración para el día de ayuno

(Miércoles y viernes)

 

     Padre amoroso, hoy he decidido ayunar.
Recuerdo que tus profetas ayunaban,

que Jesús Nuestro Señor ayunó,

y que también lo hicieron sus discípulos.

La Santísima Virgen también ayunó

y ahora me invita a que yo lo haga.

     Padre Eterno, te ofrezco este día de ayuno.

Que a través de él pueda yo estar más cerca tuyo,

me muestre tus caminos y abra mis ojos

para que reconozca tus muchos dones.

Que mi corazón rebose de amor hacia Ti y hacia mi prójimo.

     Señor, que este ayuno me haga crecer en comprensión

hacia el hambriento, el que está desposeído, el pobre.

Haz que vea mis posesiones como dones del peregrinar

que deben ser compartidos.

Dame también la gracia de la humildad

y la fuerza para hacer tu Voluntad.

     Señor, que este ayuno me limpie de los malos hábitos,

calme mis pasiones, y aumente en mí tus virtudes.

Y tú, Madre mía, obtén para mí la gracia de ayunar con alegría,

que mi corazón pueda cantar contigo

un canto de acción de gracias.

Pongo en tus manos mi decisión de ayunar con firmeza.

Enséñame, a través del ayuno, a ser más y más

como tu Hijo Jesucristo, por medio del Espíritu Santo.
Amén.

 

     Queridos hijos, hoy los invito a renovar la oración y el ayuno, aún con mayor entusiasmo, hasta que la oración se convierta en alegría para ustedes. Hijitos, quien ora no teme el futuro y quien ayuna no teme el mal. Les repito una vez más: sólo con la oración y el ayuno hasta las guerras pueden ser detenidas, las guerras de vuestra incredulidad y de vuestro miedo por el futuro (25/01/2001)

 

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Oración de intercesión al P. Slavko

 

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre de los Cielos, ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo Redentor del mundo, ten piedad del nosotros

Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

San José, ruega por nosotros.

Padre Slavko, Intercede por nosotros.
Amado hijo de nuestra Madre María, ....
Hijo fiel de nuestro Hermano Francisco, ....

Apóstol consagrado a Nuestra Señora, Reina de la Paz, ....
Administrador santo de los sagrados misterios de Dios, ....
Celoso abogado de la paz entre Dios y el hombre, ....
Abogado incansable de la paz entre toda la humanidad, ....
Vigoroso abogado de la paz entre las naciones, ....
Maestro ejemplar de la oración del corazón, ....
Ministro de Sagradas Liturgias, ....
Díscípulo de la Gospa que discierne su mensaje, ....
Terapista amable de los que están heridos y sufren, ....
Providente generoso de huérfanos y necesitados, ....
Custodio santo del Santuario de la Gospa, ....


Oremos,
     Padre Slavko, la Gospa te llamó a su santo santuario en la Parroquia de Santiago Apóstol para que pudieras discernir y diseminar sus mensajes de paz al mundo, y fueras ministro al servicio amoroso de los peregrinos de todas las naciones. Por tu vida santa y tus obras, consagrado a la Reina de la Paz, tú ni siquiera notaste el paso de esta vida a la otra, precisamente como Nuestra Madre Bendita lo prometió. Ya que ella nos asegura tu constante intercesión por nosotros, te pido con confianza que continúes guiándome en mi peregrinar en esta vida, y encomiendo a través tuyo los deseos de mi corazón al Corazón de mi Madre Inmaculada y al Sagrado Corazón de su Hijo, Jesús.

     Te pido en el nombre de Jesucristo Nuestro Señor, que vive y reina con Nuestro Padre, en la unidad del Espíritu Santo. Amén. 

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ORACIÓN A SAN PÍO DE PIETRELCINA

 

Padre Pío,

tú viviste en el siglo del orgullo,

y fuiste humilde.

 

Padre Pío,

tú pasaste entre nosotros en la época 

de las riquezas soñadas, jugadas y adoradas,

y permaneciste pobre.

 

Padre Pío,

junto a ti ninguno oía la Voz,

y tú hablabas con Dios.

Cerca de ti ninguno veía la Luz,

y tú veías a Dios.

 

Padre Pío,

mientras nosotros corríamos afanosos,

tú te quedabas de rodillas

y veías el Amor de Dios clavado a un Madero,

herido en las manos, en los pies y en el corazón,

para siempre!

 

Padre Pío,

ayúdanos a llorar delante de la Cruz,

ayúdanos a creer delante del Amor,

ayúdanos a sentir la Misa como llanto de Dios,

ayúdanos a buscar el perdón como abrazo de paz,

ayúdanos a ser cristianos con las heridas

que derraman sangre de caridad fiel y silenciosa,

como las heridas de Dios!

Amén.

Oración compuesta por

+Angelo Comastri

Arzobispo de Loreto

 

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La meditación de la Palabra para los días jueves

     Desde Medjugorje nuestra Madre del Cielo nos invita a que leamos todos los jueves (si es posible ante el Santísimo) el pasaje de Mateo, cap. 6 versículos del 24 al 34 que aquí transcribimos:

     24 Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.
     25 « Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
     26 Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?
     27 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?
     28 Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.
     29 Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
     30 Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?
     31 No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?
     32 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
     33 Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
     34 Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal. (Mt 6,24-34)

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Plegarias de sanación interior y de liberación

Padre Gabriel Amorth


     Señor Jesús, Tú has venido a curar los corazones heridos y atribulados, te ruego que cures los traumas que provocan turbaciones en mi corazón; te ruego, en especial, que cures aquellos que son causa de pecado.

     Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psíquicos que me han afectado en tierna edad y de las heridas que han provocado a lo largo de toda la vida. Señor Jesús, Tú conoces mis problemas, los pongo todos en tu Corazón de Buen Pastor.

     Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazón, que cures las pequeñas heridas que hay en el mío. Cura las heridas de mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga permanecer en el dolor, en la angustia, en la preocupación.

     Cura, Señor, todas esas heridas íntimas que son causa de enfermedades físicas. Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón divino. Ayúdame a ser humilde y benigno.

     Concédeme, Señor, la curación del dolor que me oprime por la muerte de las personas queridas. Haz que pueda recuperar la paz y la alegría por la certeza de que Tú eres la Resurrección y la Vida.

     Hazme testigo auténtico de tu Resurrección, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de tu presencia viviente entre nosotros. ¡Amén!

 

     Oh, Señor, Tú eres grande, Tú eres Dios, Tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y con la ayuda de los Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, ser liberados del maligno que nos ha esclavizado. Oh, Santos, venid todos en nuestra ayuda!

     De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.

     Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.

     De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.

     De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.

     De toda forma de desorden en la sexualidad, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.

     De la división de la familia, de toda amistad mala, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.

     De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor.

     Oh, Señor, que dijiste: “la paz os dejo, mi paz os doy”, por intercesión de la Virgen María concédenos ser liberados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Jesucristo Nuestro Señor. ¡Amén!

 

     Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí.

     Fúndeme, Señor, modélame, lléname de Ti, utilízame.

     Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.

     Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.

     Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.

     Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador y Señor, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada. !Amén!

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ALGUNAS JACULATORIAS

    *      Jesús, María, os amo, salvad almas

    *      Jesús, José y María os doy el corazón y el alma mía

    *      Jesús, mi Dios y mi Todo

    *      Todo por Jesús

    *      Jesús, yo confío en Ti

    *      Providencia Divina del Corazón de Jesús, provéenos Tú

..  *      Todo lo puedo en Cristo que me fortalece

    *      Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí

    *      Jesús manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al Vuestro

    *      Madre llena de aflicción de Jesucristo las llagas graba en mi corazón

    *      Todo a la Mayor Honra y Gloria de Dios

    *      Señor, muéstranos tu Poder

    *      Donde está tu tesoro, allí está tu corazón

    *      Ven Señor no tardes

    *      Dulzura del Corazón de Jesús, sáname

    *      Sangre de Cristo lávame, Sangre de Cristo sáname

    *      Ven Espíritu Santo, mora en mí

    *      Espíritu Santo ilumínanos y santifícanos

    *      María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a vos

    *      María, Madre de Gracia y Madre de Misericordia en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora

    *      Virgen Santísima no permitáis que vivamos ni muramos en pecado mortal

    *      Por las ánimas benditas del purgatorio, te suplicamos Señor que les des el descanso eterno 
         por tu Bendita  Pasión

    *      Santos Ángeles de la Guarda velad sobre nosotros

 

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Coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias: "Rosario de la Paz"

 

            El rezo de la coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias, es una devoción conocida de nuestra Iglesia, y que ya se rezaba en Medjugorje antes del inicio de las apariciones de la Sma. Virgen.

            En los comienzos de las apariciones, Nuestra Madre Reina de la Paz invitó a rezar esta coronilla por la Paz - en el mundo, en nuestros corazones, en nuestras familias -, de ahí que se lo ha conocido como el "Rosario de la Paz", si bien no es propiamente el Rezo del Santo Rosario. Luego vendrán sus invitaciones a rezar el tercio del Santo Rosario - 5 misterios - y más tarde el Rosario completo - 15 misterios -.

            De hecho, hasta el día de hoy en San Santiago Apóstol, Parroquia de Medjugorje, al terminar cada Santa Misa, los celebrantes y los todos fieles puestos de rodillas, continúan rezando todos los días la coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias.

            Este rezo consiste en la recitación - ¡Con el corazón como pide Ntra. Madre! - de un Credo (la “cuenta” que está sola) y luego se reza un PadreNuestro, un AveMaría y un Gloria por cada grupito de tres cuentas (los siete grupos).

 

            Esta coronilla también suele rezarse con la intención de:

 

 Recitación Diaria en Honor de las Santas Llagas

 

A cada invocación:

Padre Nuestro

Ave maría

Gloria

 

+ 1. Por la santa llaga de la mano derecha.

+ 2. Por la santa llaga de la mano izquierda.

+ 3. Por la santa llaga del pie derecho.

+ 4. Por la santa llaga del pie izquierdo.

+ 5. Por la santa llaga del sagrado costado.

+ 6. Por la Efusión del Espíritu Santo.

+ 7. Por el Santo Padre.

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Corona al Sagrado Corazón de Jesús
    
Esta corona al Sagrado Corazón de Jesús era rezada todos los días por San Pío de Pietrelcina por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones.

1.- ¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste "En verdad os digo: pedid y obtendréis, buscad y encontraréis, golpead y se os abrirá", he aquí que yo golpeo, yo busco, yo pido la gracia de .....
PadreNuestro, AveMaría, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

2.- ¡Oh Jesús mío!Tú que dijiste "En verdad os digo: cualquier cosa que pidáis a Mi Padre, en Mi Nombre, Él  os lo concederá", he aquí que a Tu Padre, en Tu Nombre, yo pido la gracia de .....
PadreNuestro, AveMaría, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

3.- ¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste "En verdad os digo: pasarán el cielo y la tierra pero mis palabras no morirán", he aquí que apoyado en la infabilidad de Tus santas palabras, yo pido la gracia de .....
PadreNuestro, AveMaría, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

  Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros miserables pecadores y concédenos las gracia que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María, tuya y nuestra tierna Madre.
  San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Rezar un Salve.

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Novena de la Divina Misericordia

     El Viernes Santo comienza la Novena de la Divina Misericordia en preparación a la Fiesta de la Divina Misericordia. Durante esta novena, llevaremos a todas las almas, aún las más endurecidas, a la fuente de la Misericordia que brota del Corazón de Jesús. 
     Jesús le dijo a Santa Faustina: "Deseo que durante esos nueve días lleves a las almas a la Fuente de Mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte... Y no rehusaré nada a ningún alma que traerás a la Fuente de Mi Misericordia" (Diario 1209). 
     Piensen en el bien que podemos hacer con nuestras oraciones en este tiempo. En efecto, al rezar esta novena con todo el corazón, estaremos respondiendo al llamado de la Virgen el 25 de marzo del 2001: "Hijitos, viven un tiempo en el que Dios les da grandes gracias, pero ustedes no saben cómo aprovecharlas bien".
     ¡Saquemos provecho de estas gracias para nuestra propia conversión y para la conversión de tantos! 

Texto de la Novena a la Divina Misericordia en: 
http://www.divinamisericordia.org/novena1.html

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Fiesta de la Divina Misericordia

     El Domingo siguiente a Pascua es el Día de la Divina Misericordia oficialmente instituido en toda la Iglesia por el Santo Padre. La Fiesta de la Divina Misericordia es ahora celebración oficial de la Iglesia! Recordemos que le dijo Jesús a Sor Faustina a propósito de ese día:    

      "Hija mía, habla al mundo entero de la inconcebible (138) misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese (dentro de los 8 días previos o posteriores al "Domingo de la Misericordia") y reciba la Santa Comunión, obtendrá el perdón total de las culpas y las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias... La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas (139), deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia." (Diario 699).

     Todos debemos aprovechar la Fiesta de la Divina Misericordia y difundirla, con las promesas del Señor, a cuanto hermano encontremos en el camino. 
     No debemos olvidar que la devoción no se completa sin las obras de misericordia: a través de actos concretos como visitar enfermos, o transmitiendo la Palabra del Señor o mediante la oración, sobre todo de intercesión por aquellos que aún no conocen el amor de Dios. 
     Recomendamos leer la información que brindan nuestros hermanos difusores de la Divina Misericordia: http://www.divinamisericordia.com

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Novena de Consagración de la Argentina

Novena de Oración y Ayuno por nuestra Patria!

Queridos hermanos:
                            En el corazón de muchos de nosotros está la convicción de la absoluta necesidad de orar por la Argentina. Muchas son las iniciativas en ese sentido y todas excelentes. Esta novena también se suma al mismo objetivo, con el agregado del ayuno. Nuestra Madre, Reina de la Paz, nos dice que con oración y ayuno es posible detener las guerras, toda guerra, la guerra de nuestros corazones y las de las sociedades y naciones. Vivimos momentos de anarquía que pueden volverse aún peores. El pecado parece reinar: corrupción en la política, en las costumbres, en los medios, ofensas gravísimas a Dios, atentados contra la familia, contra la vida, leyes o proyectos de leyes que van contra la Ley de Dios,... y la lista es interminable. Pero, cada uno de nosotros puede hacer mucho con su oración y ayuno, con sus gestos y actos de amor, con la aceptación de los sacrificios de cada día. Y todos juntos, como Iglesia, hacer que nuestros ruegos lleguen hasta el mismo Señor que es Señor de la historia y que puede -con su gracia- cambiar los corazones y convertir este mal que nos aqueja en bendiciones.
                            Coronan esta novena los actos de consagración a los Sagrados Corazones de Jesús y de María para encontrar en ellos refugio, consuelo y salvación.

                            Que el Señor, por intercesión de su Santísima Madre, y Madre nuestra, nos dé la paz y devuelva la alegría.
                                                       MENSAJEROS de la REINA de la PAZ

 

Nota: La novena es una adaptación de la propuesta por Sor Emmanuel en su reciente mensaje de Children of Medjugorje.

 

 

 

Consagremos nuestra patria al 

Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón Inmaculado de María


¡Atraigamos una lluvia de gracias sobre la Republica Argentina!



     En respuesta a las peticiones hechas en Fátima y en Medjugorje de consagrar cada nación al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón Inmaculado de Maria, invitamos a todos aquellos que lo deseen a unirse en oración durante esta:


Novena de Oración y Ayuno 

     Concretamente consiste en la oración ininterrumpida durante los nueve días de la Novena, 24 horas al día, apoyada por cualquiera que se sienta inspirado por esta iniciativa. Cada persona puede comprometerse a hacer una hora de oración (en el día o en la noche), dondequiera que esté, y ofrecer un Rosario, una Misa, Adoración, el Vía Crucis o cantos de alabanza, de acuerdo a sus posibilidades y ofrecer un día de ayuno o de omitir tan solo una comida.
     Esta Novena debe ser rezada en profunda comunión con la Iglesia entera. Culminará con una oración de consagración (adjunta) que está inspirada en la consagración del mundo por el Papa en 1984 y en la reciente oración pronunciada en Roma el 7 de Octubre de 2000 para el ingreso al Tercer Milenio. La Novena puede ser rezada en casa, en comunión con todos los demás participantes; o con varias personas congregadas para ese propósito. Pueden hacer un horario para su grupo de oración o parroquia para que se anoten. Durante este tiempo también pueden realizar obras de misericordia en favor del prójimo, tomar la iniciativa para pedir perdón, visitar enfermos, dar limosnas... ¡También pueden proponer esta iniciativa a los miembros de su familia, amigos, parroquia, comunidad vecinal, grupo de oración, etc., de modo tal que tenga mucho fruto!

 

Oración de Consagración

     En unión con toda la humanidad, en comunión con la Iglesia entera y con nuestro Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, dirigimos a Ti, oh Padre, por las manos de María y de su Corazón Inmaculado, esta súplica especialmente por Argentina.
     Padre, envía a Tu Espíritu Santo, a fin de que cada uno de nosotros pueda convertirse en instrumento de Tu paz.

¡Del hambre y la guerra, líbranos!
¡De la guerra nuclear, de la incalculable autodestrucción, de toda clase de guerra, líbranos!
¡De los pecados contra la vida del hombre desde el momento de su concepción, líbranos!
¡De toda clase de injusticia en la vida de la sociedad, tanto nacional como internacional, líbranos!
¡De la facilidad con que pasamos por encima de los mandamientos de Dios, líbranos!
¡Del intento por extinguir la verdad misma de Dios en los corazones humanos, líbranos!
¡De la falta de conciencia del bien y del mal, líbranos!
¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!

     Madre de Cristo y Madre de todos los hombres, pedimos tu protección e intercesión. Jesucristo, el Redentor del mundo te confió a nosotros como nuestra Madre; ruega a tu Hijo por nosotros que envíe en abundancia al Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad que es la fuente de Vida. Acoge al Espíritu para nosotros y con nosotros, tal como hiciste en el día de Pentecostés con los primeros discípulos.
     Madre, Tú  sabes y conoces nuestros sufrimientos y esperanzas. Hoy te confiamos a Argentina, nuestro país. Te suplicamos que nos acompañes en nuestro camino; nosotros que, como el Apóstol Juan, deseamos acogerte en nuestras casas, aprender de ti a ser semejantes a Jesús.

     Dentro del refugio de tu misericordia, buscamos refugio, ¡oh Santa Madre de Dios!
     Asístenos en las dificultades diarias que la vida nos presenta a cada uno de nosotros.
     A Ti, la Aurora de Salvación, confiamos el futuro y la entrada al nuevo Milenio. Te confiamos a todas las personas, comenzando por aquellos que son los más débiles y que sufren más: los niños no nacidos, aquellos cuya vida está amenazada, aquellos que nacieron en la pobreza, a los jóvenes que buscan un sentido a sus vidas, a los refugiados, a los desempleados, a quienes son probados por la enfermedad, a las familias que están divididas, a las personas ancianas privadas de asistencia y a todos los que están solos y sin esperanza.
     Guía a tus hijos para que con tu ayuda, todos podamos reconocer a Cristo como Luz del Mundo.
     ¡Qué el infinito poder de la Redención se eleve nuevamente sobre la historia del mundo, el poder del Amor Misericordioso del Padre! ¡Qué el Espíritu Santo transforme las conciencias! ¡Qué Él sane nuestros recuerdos y purifique nuestros corazones! Qué el Señor siempre reine entre nosotros, Él que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Acto de