Testimonios

CATERINA de Antonio Socci

          ¿Quién es Antonio Socci? Un muy conocido intelectual católico de Italia, miembro de Comunione e Liberazione (fundada por Don Luigi Giussani). Ha escrito importantes libros. Entre los últimos uno sobre Medjugorje, otro sobre Fátima (“Il quarto segreto di Fatima”, cuya tesis se vio confirmada por las recientes declaraciones del Santo Padre en su viaje a Fátima), y sobre Padre Pío. Además es columnista de “Libero” y escribe para otros medios.
         
Hace menos de un año, su hija Caterina, a una semana de graduarse como arquitecto, cayó imprevistamente en coma y desde entonces no ha salido de él. Caterina era una universitaria católica muy activa. Desde el comienzo de este tremendo drama, Antonio Socci ha escrito sobre ella demostrando una fe firme, una gran esperanza y mucho valor. Ha dado testimonio elocuente de qué significa ser verdaderamente cristiano y ha refrendado con lo que está viviendo lo que había sostenido y sostiene en sus escritos. Antonio es un alma grande, un creyente verdadero además de lúcido intelectual.

SALIÓ MI LIBRO “CATERINA”
          Hoy salió en librería mi libro “CATERINA, diario de un padre en la tempestad” (Rizzoli). A continuación anticipo el prefacio donde explico el porqué me metí en esta empresa. Antonio Socci.

Aquellos chicos en el leprosario…
          Muchas personas –escribiendo a mi blog– en el curso de los meses continuaron preguntándome cómo está Caterina y cómo se desarrolla su situación. Algunos me cuentan sus propias aflicciones, las pruebas que deben vivir y me preguntan cómo lograr no ser aplastados.
          He escrito este libro para ellos, para agradecer a los muchísimos que han rezado y rezan por Caterina. Pero, me atrevo (descaradamente) a mendigar aún oraciones ardientes porque seguimos en la tempestad o –al menos- estamos aún en camino. Un camino larguísimo, dramático y lleno de peligros y de incógnitas.
          Este libro quiere ser también un acto de fe en Jesús que nos exhorta a rezar como si ya hubiésemos obtenido lo que pedimos. Por tanto es un acto de agradecimiento.
          Junto a ellos quiere ser mi agradecimiento a Dios por habernos dado a Caterina. Le doy gracias por haberla creado y hecha cristiana. Le doy gracias por haberla hecho así tan buena y bella, también en el alma.
          Le doy gracias por el espléndido pueblo cristiano en el que creció y que la sostuvo en la terrible prueba presente. A este pueblo aún le pido, con gratitud, oraciones por nuestra princesa…
          Quiero, en fin, dar testimonio de lo que hasta ahora me ha sostenido, que me ha confortado, me ha dado valor, fuerza y también alegría, aún entre lágrimas. Porque quizás pueda ser un consuelo, fortaleza, y un abrazo para otros que se encuentran en la prueba.
          Es un gesto de amor que quiero hacer con Caterina y por Caterina, hacia muchos sufrientes que están solos, que no tienen la suerte de tener amigos a su lado, como los tenemos nosotros. Querría que se sintiesen cercanos.
          La Virgen nos exhorta a tener compasión del sufrimiento de todos como la tenemos por el dolor de nuestros hijos. Como si fuesen todos nuestros hijos.
          Desde el inicio del drama de Caterina, decidimos intentar también dar un socorro material, concreto.
          Hemos ayudado a los niños del lazareto de un país del Tercer Mundo (no puedo ser más preciso porque el régimen de ese país no tolera que se hable de lepra: pagarían las consecuencias los misioneros) quienes nos han derretido el corazón haciéndonos saber, a través de un maravilloso misionero, de que han rezado por Caterina.
          Los sentimos como parte de nuestra familia y de nuestra compañía.
          El dolor del mundo es un océano sin límites. Si nosotros hacemos nuestra pequeña parte, lo posible, del resto piensa Ella, la Madre dulce y bendita. También, por eso, con los derechos de autor de este libro, quiero continuar ayudando -mientras respire- a otras obras misioneras de caridad por los más pobres y abandonados.
          Por ejemplo, sostendremos el Meeting Point International (partner dell’Associazione Volontari per il Servizio Internazionale, AVSI) de la espléndida Rose Busingye[1] que en Kampala representa una luminosísima esperanza para tantas mujeres paupérrimas y enfermas de Sida[2].
          Queremos también ayudar –en recuerdo de Andrea Aziani (de quien hablo en el libro)– a los niños más pobres de las abandonadas periferias de Lima. Perú, para que puedan estudiar.
          Y también a una gran obra como es Radio María, que está cumpliendo un admirable esfuerzo misionero en África.
          Finalmente querríamos ayudar, con adopciones a distancia, a las pobres muchachitas cristianas de Pakistán, donde ser cristianos condena a una suerte pesadísima, a veces horrenda.
          De este modo, de un gran mal que ha golpeado a nuestra familia, por gracia de Dios, puedan nacer un bien y el confortar a tantos que están expuestos a duras pruebas.
          Con Caterina, ofrecemos nuestros sufrimientos para la gloria de Jesús, para que sea visible su misericordia ya aquí, y para la salvación de la entera humanidad (comenzando por aquellos que odian).

Antonio Socci

[1] Para comprender quién es Rose aconsejo leer Un’avventura per sé (de Paola Brizzi e Alberto Savorana), BUR 2008, pp. 17-25.
[2] En 2008 fue presentado en el festival de Cannes un documental sobre Rose y las mujeres del Meeting Point, Greater, que fue premiado por el jurado presidido por Spike Lee.


Por el Camino de la Gracia
por Roy Schoeman
Fuente: "El Regreso a casa", www.chniprodigos.org 

          Crecí como judío en un barrio de clase media en la ciudad de New York, hijo de refugiados judíos que habían huido de Alemania a los inicios del régimen de Hitler. Mis padres eran activos en la congregación “conservadora” local, y por el promedio americano, tuve una educación judía bastante religiosa. Asistí a estudios de religión después de la escuela, desde el primer grado hasta que llegué a la universidad. Tuve un Bar Mitzvah, y frecuentemente, aunque no siempre, asistía a los servicios del Sabbath y a las fiestas religiosas judías. Crecí en contacto con rabinos extraordinarios, a quienes Dios me dio para mi formación religiosa, y hasta tuve que debatir si yo tenía vocación religiosa. El verano al final de mis estudios secundarios, antes de comenzar la universidad, lo pasé viajando por todo Israel, con un rabino hasídico carismático y “místico”, el Rabino Shlomo Carlebach, quien todas las noches ofrecía un concierto, que era en realidad una estática sesión de alabanza hasídica. Por un tiempo pensé quedarme en Israel para estudiar en alguna de las yeshivas ultra ortodoxas que allí existen (y que constituyen lo más cercano del judaísmo a la “vida religiosa”) pero regresé para iniciar mis estudios en M.I.T. (Massachusetts Institue of Technology) en Matemática e Informática. En la universidad traté de preservar mi fervor religioso, y me mantuve activo en una congregación hasídica local, pero pronto caí en la moral y mentalidad más típica de M.I.T. Existe una estrecha relación entre la pureza, de mente y de conducta, y la intimidad con Dios. Aunque al principio Él no sea estricto en sus reglas, más tarde o más temprano, no puede esperarse que se mantenga la intimidad, si no se juega según sus reglas. A medida que abandoné sus reglas, perdí la intimidad. Al final de la universidad, el placer de la oración no era más que una memoria abstracta, y me había imbuido en los caminos del mundo. Después de algunos años diseñando sistemas de computadoras (ordenadores), decidí asistir a la Escuela de Negocios de Harvard para estudiar una maestría en Administración de Empresas (MBA). Como resultado de un trabajo excepcional, se me invitó a formar parte de la facultad, a la vez que continuaba mis estudios hacia un doctorado, en preparación a una carrera en la enseñanza universitaria.

         
Mientras sucedía todo esto, existía, no obstante, otra dimensión más profunda en mi vida. Al perder contacto con Dios, también perdí el sentido de propósito y dirección en mi vida. En cada disyuntiva, seleccionaba el sendero de menor resistencia, el sendero que, a los ojos del mundo, constituía el éxito (y estar en la facultad de la Escuela de Negocios de Harvard a los treinta años era casi un éxito). Sin embargo, a medida que completaba cada meta, me enfrentaba a un sentimiento cada vez más profundo de vacío, de falta de sentido en los éxitos. Ya para ese entonces, después de unos cuatro años enseñando en Harvard, me sentía deprimido interiormente y con una gran falta de sentido en mi vida, rayando en la desesperación. (Yo no era el único que me sentía así. Un colega en la facultad me confió que, al día siguiente del día en que su cátedra se convirtió permanente, después de una década de esfuerzos, casi renunció, abrumado por el sentimiento de vacío y la falta de sentido en todo por lo tanto había luchado). A pesar de que hacía mucho tiempo que había abandonado la vida de oración, mi consuelo mayor durante este periodo consistía en largas caminatas solitarias entre la naturaleza. Fue en una de estas caminatas que recibí una de las gracias más singulares de mi vida.

          Era temprano en una mañana a principios de junio, durante un descanso que me había tomado entre semana, para pasar dos o tres días junto al mar en Cape Cod, antes que llegaran las multitudes del verano. Estaba caminando por la playa, en las dunas entre Provincetown y Truro, solitario, junto a las aves que cantaban antes de que el resto del mundo despertara, cuando, por falta de mejores palabras, “caí en el cielo”. Me sentí, casi consciente y físicamente, en la presencia de Dios. Ví pasar mi vida frente a mí, viéndola como si estuviera repasándola en la presencia de Dios después de la muerte. Ví todo lo que me agradaría y todo lo que me pesaría. Me dí cuenta, en un instante, que el significado y el propósito de mi vida era amar y servir a mi Señor y Dios. Ví cómo Su amor me rodeaba y me sostenía en cada momento de mi existencia. Ví cómo todo lo que hacía tenía un contenido moral, para bien o para mal, y cómo todo contaba mucho más de lo que jamás pude imaginar. Ví cómo todo lo que me había acontecido en mi vida había sido lo más perfecto que podía haberse preparado para mi bien, por un Dios que era todo bueno, todo amor, y especialmente aquellas cosas que me habían causado más sufrimiento cuando sucedieron. Ví que los dos pesares mayores al momento de mi muerte serían, todo el tiempo y la energía desperdiciada preocupándome porque nadie me quería cuando en cada momento de mi existencia me encontraba en medio del inimaginable, inmenso mar del amor de Dios; y cada una de las horas desperdiciadas, sin hacer nada de valor a los ojos de Dios. La respuesta a cualquier pregunta que me surgía era respondida instantáneamente. Es más, no podía preguntarme nada sin que ya no supiera la respuesta, con una excepción de gran importancia - el nombre del Dios que se me revelaba como el significado y propósito de mi vida-. No pensé en Él como el Dios del Viejo Testamento, a quien llevaba en mi imaginación desde mi infancia. Oré para que me revelara su nombre, para saber qué religión debía seguir, para poder adorarlo debidamente. Recuerdo haber rezado diciendo “Permíteme conocer tu nombre - no me importa si eres Buda, y tengo que hacerme budista; no me importa si eres Apolo, y tengo que convertirme en un pagano romano; no me importa si eres Krishna y tengo que convertirme en Hindú;¡mientras que no seas Cristo y tenga que volverme cristiano!


          Esta profunda resistencia al cristianismo se basaba en un sentimiento de que el cristianismo era el “enemigo”, la perversión del judaísmo que había sido la fuente de dos mil años de sufrimiento para los judíos. Como resultado, este Dios que se había revelado a mí en la playa, y quien había escuchado mi oración, también había escuchado mi rechazo de conocerlo, y había respetado mi decisión. De modo que no recibí respuesta alguna a mi pregunta.


          Volví a mi casa en Cambridge y a mi vida ordinaria. Sin embargo, todo había cambiado. Pasaba todas mis horas libres en búsqueda de este Dios, en silencio en medio de la naturaleza, leyendo, y preguntando a otros sobre estas experiencias místicas. Como me encontraba en Cambridge, en la década de 1980, era inevitable el seguir algunas de las sendas de la Nueva Era, y terminaba leyendo mayormente escritos espirituales hindúes y budistas. Sin embargo, un día, caminando en la plaza de Harvard, me llamó la atención la cubierta de un libro en la vitrina de una tienda. Sin saber nada del libro, ni de su autor, compré “El Castillo Interior” de Santa Teresa de Avila. Lo devoré, encontrando un gran alimento espiritual en su interior, pero todavía no creía en las alegaciones del cristianismo.


          Continué en esta trayectoria ecléctica, indiscriminatoria, por exactamente un año. El día exacto en que se cumplió un año de mi experiencia en la playa, recibí la segunda gracia extraordinaria de mi vida. Admito con franqueza que, en todos los aspectos exteriores, lo que sucedió fue un sueño. No obstante, cuando me quedé dormido sabía muy poco de, ni tenía ninguna simpatía especial por, el cristianismo, ni ninguno de sus aspectos. Sin embargo, cuando desperté, me sentía completamente enamorado de la Santísima Virgen María, y no deseaba más nada que volverme tan totalmente cristiano como pudiera. En el “sueño”, fui conducido a una habitación y se me concedió una audiencia con la joven más bella que jamás podía haber imaginado. Sin mediar palabra, sabía que era la Santísima Virgen María. Ella estuvo de acuerdo en contestar cualquier pregunta que le hiciera, y recuerdo que me encontraba allí, barajando varias posibles preguntas en mi mente, y haciéndole cuatro o cinco de ellas. Me las contestó, y entonces me habló por varios minutos, y entonces terminó la audiencia. Mi experiencia de lo sucedido, y mis recuerdos, son de algo sucedido completamente despierto. Recuerdo todos los detalles, incluyendo naturalmente, las preguntas y las respuestas, pero todo palidece en comparación al aspecto más importante de esta experiencia: el éxtasis de estar en su presencia, en la pureza e intensidad de su amor.


          Cuando desperté, como ya mencioné, me sentía completamente enamorado de la Santísima Virgen María y sabía que el Dios que se me había revelado en la playa era Cristo. Todavía no sabía casi nada del cristianismo, y no tenía ni idea de la diferencia entre protestantes y católicos. Mi primera incursión en el cristianismo fue en una iglesia protestante, pero cuando toqué el tema de María con el pastor, su rechazo me hizo decir: ¡me voy de aquí! Mientras tanto, mi amor por María me inspiraba a pasar el tiempo en santuarios marianos, especialmente los de Nuestra Señora de La Salette (en el de Ipswich, Massachusetts, y en el de la aparición original, en los Alpes franceses) . Me encontré, sin anticiparlo, con frecuencia presente en misas, y aunque todavía no creía en la iglesia católica, sentía un intenso deseo de recibir la Comunión. Cuando me acerqué por primera vez a un sacerdote y le pedí que me bautizara, todavía no tenía ninguna creencia católica. “¿Por qué quieres ser bautizado?” Molesto, contesté: “¡porque quiero recibir la Comunión y ustedes no me dejan, si no estoy bautizado!”.  Pensé que me agarraría de la oreja y me echaría de allí; pero por el contrario, me dijo: ¡Ajá, ese es el Espíritu Santo, que está trabajando en ti!”.


          Todavía tuve que esperar varios años y madurar en mi fe antes del bautismo, pero mi amor a María y mi sed por la Eucaristía me guiaron, como una brújula, hacia mi meta. Le estoy infinitamente agradecido a Dios por mi conversión; le estoy infinitamente agradecido por las personas que ha puesto en mi camino, y le estoy particularmente agradecido por la oportunidad de haber escrito este libro, y a ti, amable lector, por haberlo leído.

Referencias

[Nota] La Bienaventurada Virgen María se apareció a dos pastorcitos en lo alto de los Alpes franceses en 1846, dándoles un mensaje de oración y arrepentimiento. La aparición, tomó el nombre del poblado más cercano, y se le conoce como “Nuestra Señora de La Salette”. Para una descripción, ver por ejemplo, Jean Jouen, A Grace Called La Salette (La Salette Publications, Attleboro, Mass., 1991), o Hno.
Francis Mary Kalvelage, F.I., Marian Shrines of France (Academy of the Immaculate, New Bedford, Mass., 1998).


El llamado de Dios

por Claudio de Castro
Fuente: "El Regreso a casa", www.chniprodigos.org 

          Solíamos ver a un hombre enfermo que asistía a misa todos los días y como un niño se maravillaba por las cosas del Señor. Con un esfuerzo sobrehumano se levantaba de su banca para ir a comulgar. Casi arrastraba los pies. Todos esperaban sabiendo que le movía un amor inmenso por Jesús Sacramentado.

          Cuando ya no pudo levantrase, el sacerdote le llevaba la comunión a su banca y al final, cuando era imposible bajarse del auto, el padre caminaba hasta él y le daba la hostia santa. Su rostro, afligido por el dolor, se transformaba cuando recibía a Jesús Sacramentado y una leve sonrisa le iluminaba el rostro.

          El dolor, las molestias, la incertidumbre, parecían quedar atrás. Sin que él lo supiera, muchos lo observaban. Yo era uno de ellos. A veces me sentaba a distancia para verlo, pero sobre todo, para recordarlo.

          Le conocí bien, era mi papá.

          No sé si te conté, pero fue hebreo. Se convirtió algunos años antes de morir. Muchas veces me detengo a reflexionar sobre este hecho. Y en la forma que transformó nuestras vidas.

          Dios lo llevó de la mano, desde niño, sin que él lo supiera, hasta el día en que murió. Y nos envolvió a todos en ese maravilloso misterio que a muchos les tiene reservado: la conversión.

          Se llamó Claudio. Su padre tuvo el nombre de Moisés Frank, y sus abuelos: Abraham y Samuel. Todos provenían de una familia con raíces hebreas, y eran profundamente religiosos, respetuosos de la Torá. Me cuentan que Abraham fue Rabino. Curiosamente mi papá nunca celebró su Bar Mitz-Vah. Tampoco le recuerdo en la Sinagoga. En cambio, nos acompañaba a misa.

          En algún lado escuché que estabas predestinado a la conversión. A través de los años recibimos señales de este cambio sobrenatural.
          En Costa Rica ocurrió un hecho significativo. Visitaba con mi mamá a Sor María Romero Meneses, en la Casa de María Auxiliadora. Una multitud de personas se preparaba para la procesión. Mi papá se mezcló entre el gentío. De repente un descubrimiento asombroso…
—¡Sor María!—exclamó mi mamá. Y señaló hacia la procesión—¡Mire donde va Claudio! Era quien cubría al Santísimo con el palio, al frente de la procesión.

—¿Puede creerlo?

—Sí Felicia—respondió sor María—Y también le veremos comulgar.
Esta profecía se cumplió al pie de la letra.

          A los años nos enteramos de lo ocurrido. La iglesia estaba abarrotada de gente. Una monjita atraviesa la iglesia con dificultad, llega donde está mi papá y le pregunta:
—¿Nos haría el favor de llevar el palio?

Sin meditarlo mucho, acepta. ¿Sabía acaso lo que era un palio?

Mientras escribo pienso en él y en ese momento. Ya no puede echar para atrás. Debió ser impresionante. Siendo Hebreo, lleva el palio en la Casa de la Virgen.

—¿Qué habrá sentido?

—¿Cómo es que Dios me busca a mí, habiendo tantos a mi alrededor?

          Nunca sabré con exactitud lo que sintió o lo que pensó. Seguramente esta experiencia lo estremeció hasta los huesos. La cercanía de Dios siempre estremece a las almas. Y las llama a vivir para Él y por Él.
          ¿Qué lo hizo cambiar? Esto ha sido un secreto celosamente guardado. Supo ser reservado. Y esperó.

          La cercanía de la muerte derribó las últimas murallas y le hizo dar el salto definitivo. Dios lo llamó y él respondió sin reservas.


Ambos parecemos escuchar:
—¿Claudio, me amas?

Y ambos respondemos:
—Señor, Tú sabes que Te amo.

 

La foto
          Dios no escatima medios para salvarnos. El ejemplo que nos brindan los santos es uno de ellos... Viendo su pequeñez, casi gritaron al unísono: “Tú eres Dios y nosotros simples mortales, ¿qué puedes esperar de nosotros? Y el buen Dios, sin hacerse esperar, les hizo entender. “Lo que busco es tu amor y tu confianza. No pido más”.

          Te contaré una anécdota sobre la forma como Dios nos mueve a la santidad de las maneras más insospechadas:
En mi oficina tengo una foto. Todo el que llega tiene que ver con ella.
—¿Es usted?—me preguntan.

—No—respondo—Es mi papá.

Aparece feliz, sorprendido y algo ilusionado, al lado de la Madre Teresa.
Es como una foto imposible.
Entonces les cuento la historia:
“Mi papá trabajaba en una aerolínea. Cierta tarde lo llamaron desde el aeropuerto. El empleado, con voz angustiosa le consultaba. Tenían a una ancianita que había perdido su vuelo a Guatemala.

—No sabemos qué hacer con ella. ¡Es increíble!... no trae maletas, ni dinero, ni nada.

Mi papá confundido le preguntó:

—¿Al menos saben el nombre de esta señora?

—Oh sí... es la Madre Teresa de Calcuta.

Ya puedes imaginar lo que sintió mi papá. Abordó el primer taxi que encontró y se dirigió al aeropuerto. Atendió a la madre Teresa, le consiguió un vuelo a Guatemala y se fue con ella... Durante el viaje hablaron. Nunca supimos de qué, pero lo podemos suponer. Mi papá le pidió algo para recordar su encuentro y ella le escribió esta frase en un librito de oraciones:
“Sé santo, porque Jesús que te ama es santo”.
En Guatemala trabajaba el jefe de mi papá. ¿Sabes cuál era la mayor ilusión de su vida? Pues conocer a la Madre Teresa. Y mi papá se la presentó. Fue el día de la foto. 
El jefe de mi papá dejó todo lo que hacía, y acompañó a la Madre Teresa hasta su destino final.
Me han contado la alegría inmensa con que este hombre iba, junto a la Madre Teresa, en ese viaje de horas interminables.
Esa es la historia de la foto.
Hay algo más que debes saber sobre ella. Fue uno de los tesoros que conservaba mi papá al momento de morir. Por eso la guardo como tal: un tesoro.
Es increíble, un encuentro casual y ha tocado tantas vidas. La mía, la de mis hermanos, la de mi mamá, la de mi papá y ahora la tuya.

          La santidad de una sola persona nos mueve a todos a la santidad. Ésta era una virtud de la Madre Teresa. Su santidad nos envolvía. Esparcía por doquier el dulce aroma de Jesús. Y no dejaba de recordarnos que Jesús, el Amado, vive en los pobres. En ellos nos espera.
          Tengo la foto aún en mi oficina. Allí la podrás ver. Sin embargo no olvides que lo verdaderamente importante no se puede ver. Y es el amor que pones en las cosas pequeñas. En lo sencillo. Esto es lo que nos hace santos. No la multitud de cosas que hacemos, sino el amor que ponemos en cada una.
          ¿Te has dado cuenta? Eres un santo que inicia su camino. La Madre Teresa lo sabía, por eso su mensaje, el que escribió en una pequeña página, también era para ti: “Sé santo, porque Jesús que te ama es santo”.

Ser morada de Dios
          “El que me ama, guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él” (Juan 14, 21)
          Nos falta ser morada de Dios. Si Dios habitara en nosotros haríamos las cosas que le agradan. Tendríamos valor y caridad. Iríamos por el mundo con el corazón puro.
Miraríamos con la mirada del Amor, mirada de caridad, mirada de hermano. Sin saberlo, mi papá se preparó para esto: “ser morada de Dios”.
          Recuerdo la tarde que me telefonearon al trabajo.
—Su papá está grave—me dijeron. Y fui al hospital a verlo.
El cáncer se le había propagado en el cuerpo y no había esperanzas.
Cuando llegué hablé con mi mamá.
—No hay mucho tiempo—le advertí—Pregúntale si desea un rabino o un sacerdote.
Al rato salió mi madre de la habitación y me dijo:
—Quiere un sacerdote.
Como pude conseguí uno y le expliqué lo que ocurría. Es una situación delicada. Un hebreo que desea convertirse. El sacerdote necesitaba estar completamente seguro.
Entró a conversar con mi papá y al rato nos llamó para que pasáramos.
—Se va a bautizar—dijo, mientras se colocaba la estola y sacaba el agua bendita y el aceite crismal.
Yo fui el padrino. Mi mamá, la madrina.
Ocurrió entonces un hecho sobrenatural. Y a la vez tan humano. Se quedó dormido, placidamente, en paz.
El médico telefoneó en ese momento para preguntar cómo seguía mi papá. La enfermera le reportó que dormía y me pasó el teléfono.
—Algo está mal—me dijo el doctor preocupado—Mejor voy para allá.
—Lo que ocurre—le expliqué—, es que se bautizó.
—Ahhhhh—replicó aliviado—Esos son campos en los que no tengo ingerencia.
Entonces me comentó asombrado:
—Es increíble. Durante tres días le he dado sedantes como para dormir a un elefante, sin resultados y ahora sencillamente... ¡se ha dormido!
          Ya todos hablaban de esto en el hospital cuando otro hecho dio que hablar. Al día siguiente trasladaron al recién bautizado, por su gravedad, a la sala de cuidados intensivos. De pronto, desde el pasillo, empezamos a escuchar los cantos religiosos que entonaba feliz, acompañado por el coro de las enfermeras, que durante largo rato se le unían y cantaban con él.
          Desde aquella maravillosa ocasión, comulgó cada día de su vida y nos dio ejemplo de fortaleza, confianza y abandono, en la voluntad de Dios.

Cuando el tiempo apremia
         
Mi vida la signaron los últimos años de mi padre. Su conversión al Catolicismo. Un proceso lento, con el tiempo de Dios, que llegó a madurar y dar frutos.Ya lo decía un santo sacerdote: “La conversión es cosa de un momento, la santidad, de toda la vida”.
          Recuerdo que cierto día encontré sobre su mesita de noche una biografía de San Martín de Porres.
—La habrá comprado en uno de sus viajes—pensé.
El libro tenía sus páginas gastadas por el uso.
          Sin que él lo supiera, cuando marchaba al trabajo, tomaba prestado su libro y me sumergía en el pasado. Así conocí al simpático Fray escoba, su humildad incomparable, el amor inmenso que le profesaba a Dios y los muchos milagros que realizó a lo largo de su vida.
          Dentro del libro descubrí varias estampitas de la Virgen y de San Martín.
          En ese momento no supe valorar y comprender lo que eso significaba.
          Creo que mi papá tampoco estaba muy seguro de ello, o aún no tenía fuerzas para reconocerlo. Pero sabía ya que el buen Jesús lo llamaba. Por eso su alma andaba inquieta y lo acercaba a la oración.
          Cuando murió, mi madre me entregó algunos de sus objetos más preciados: un rosario, la Biblia, un pequeño devocionario con oraciones, y uno de sus libros preferidos: “Imitación de Cristo”. Cuántas veces lo habrá leído y releído. Cuántas veces lo habrá consolado en los momentos dolorosos de su enfermedad. De él extraigo estos pensamientos marcados por la entrega y el abandono.
“El Señor: —Hijo, déjame hacer contigo mi voluntad, porque yo sé lo que te conviene. Tú piensas como hombre y sientes en muchas cosas según te persuade el afecto humano.
El Siervo: —Señor, es verdad lo que decís: mayor es vuestra solicitud por mí, que todo el cuidado que yo puedo tener conmigo mismo. Haced de mí todo lo que os agradare, con tal que mi voluntad sea recta y permanezca firme en vos, porque no puede ser sino bueno todo lo que dispongáis de mí. Si queréis que esté en tinieblas, bendito seáis; y si queréis que esté en luz, seáis también bendito. Si os dignáis consolarme, bendito seáis, y si queréis atribularme, seáis igualmente bendito para siempre”. Amén.


¿Y si los bebés pudieran ver el Cielo?

    
¡Miren bien! He aquí dos fotos de dos apariciones de María a la vidente Ivanka, en Medjugorje.

     Los "grandes" no tienen nada para ver y ¡sin embargo pareciera que el bebé de Ivanka está viendo la misma realidad que su mamá! Nuestros pequeñitos son preciosos, son todo pureza y quizás estén todavía completamente abiertos al mundo invisible...

     Permanezcamos a la escucha...


Entrevista al P. Jozo
Extraído de una entrevista al P. Jozo Zovko realizada por Jesús G. Sánchez-Colomer para el dossier del periódico Alba de España (publicada en abril de 2006) 

       
El padre Jozo Zovko fue párroco de Medjugorje durante diez meses, desde octubre de 1980 hasta que comenzaron las supuestas apariciones y fue encarcelado por las autoridades comunistas. Es, por lo tanto, un testigo de excepción de lo acontecido en Medjugorje durante estos 25 años.

¿Qué era Medjugorje hace veinticinco años y qué es ahora?
        Hace 25 años era un pueblo campesino con una vida tradicional: se reza, se va a la iglesia, los niños van a la escuela hasta que hacen carrera y salen del pueblo.

        Hoy, veinticinco años después, es un fenómeno mundial, un gran movimiento al que viene gente de todo el mundo. Como los aeropuertos de Londres o Chicago Medjugorje es un aeropuerto mundial de la conversión. Cuando estás en Medjugorje, te parece que todo el mundo está dentro, que todo el mundo es cristiano, católico, porque aquí vienen de todas partes para orar y reencontrarse con Dios. Es una gran escuela de vida cristiana, o una clínica cristiana donde se están curando las heridas y enfermedades del hombre moderno, que viene y cambia de vida. La Virgen le cambia la vida, y el hombre regresa a casa llevando luz y salud.

¿Qué se le pasó por la cabeza cuando los seis niños dijeron haber visto a la Virgen?

        Lo pasé muy mal. Lo primero que pensé era que los chicos estaban siendo manipulados por los comunistas. Luego pensé que estaban bajo el efecto de drogas, pero les hicieron análisis y estaban sanos. Al comenzar las persecuciones, eliminé también a los comunistas como promotores de la mentira.

Usted, contrario al principio a aceptar el testimonio de los niños, de repente cambió de actitud, ¿por qué?

        El domingo después de Misa pedí a los parroquianos que vinieran por la tarde: la iglesia se llenó y les dije: “Nuestra fe no puede ser una simple curiosidad. Tenemos a Jesús aquí. No dudamos que Cristo está presente en la Eucaristía, pero yo dudo mucho que la Virgen esté en la montaña. Si verdaderamente se aparece, no hay que tener miedo, lo demostrará con signos. Vamos a rezar para que el Señor nos haga ver”, y comenzamos a orar. Pero cuando llegó el momento de la aparición, les dije: “Idos a casa, no vayáis a la montaña”. Salí tras ellos y nadie me obedeció. Todos estaban en la montaña.

        Me quedé muy triste y regresé a la iglesia. Abrí la Biblia y comencé a orar por una señal: “Señor, Tú me has acompañado, me has manifestado siempre tu presencia, pero ante esta prueba tan dura, necesito una señal muy clara, como la que le diste a Israel cuando Moisés golpeó con el cayado y brotó agua”. En ese momento me responde una voz interior que me dice: “Sal fuera y protege a los niños”. Yo lo siento claramente. Dejo la Biblia sobre el banco, salgo de nuevo y me topo con los seis niños, que vienen corriendo y llorando, muy asustados, porque los perseguían los militares para detenerlos. Me pidieron que los escondiese, y les dije: “Id a la sacristía y orad”. Enseguida llegaron los militares, y uno de ellos preguntó: “¿Has visto a los niños?”. Yo respondí: “Sí, los he visto”, y salieron corriendo al Podbrdo, sin preguntar nada más.

        Un día después la parroquia estaba de nuevo llena. La gente estaba asustada y los comunistas, inquietos. Entonces uno de los niños vino corriendo: “Padre, tengo un mensaje para la parroquia.” Lo puse de pie sobre el altar. Venía corriendo descalzo y sus huellas se quedaron marcadas sobre él (era el pequeño Jakov, de diez años). Dijo: “La Gospa les pide que oren unidos, y Ella les protegerá”.

        Esa semana los llevaron a Mostar, los interrogaron y los amenazaron. Les dijeron que si seguían diciendo que veían a la Virgen, irían a la cárcel, que sus familias se quedarían sin trabajo, pero respondieron que no podían mentir, porque la habían visto. Yo nunca más les volví a preguntar.

Apenas mes y medio después, se acabó su ministerio en Medjugorje

        Me encarcelaron el 17 de agosto, y ya nunca volví como párroco.

¿Cuánto tiempo estuvo en prisión?

        Dieciocho meses.

¿Qué pensó al verse encerrado?

        Al principio estaba contentísimo, porque en nuestras cárceles no había sacerdotes, y pude confesar y hablar con mucha gente. Después detuvieron a otros dos frailes, y como veían que yo estaba bien, me llevaron a otra cárcel, aislado durante meses. No tenía contacto con el mundo. Estaba muy solo, pero a pesar de todo, fui feliz allí dentro.

¿Cómo?

        Amaba la oración, me refugiaba en la meditación, y vi que tenía que sufrir y dar testimonio. La gente iba a la cárcel por nada. Por ejemplo, un taxista que había indicado con la mano cómo ir a Medjugorje estuvo dos meses arrestado. Mucha gente ha sufrido por Medjugorje.

        Los comunistas estaban seguros de que, aislándome, se apagaría todo. Y como veían que aquello no se venía abajo, me sometieron. Me quitaron el hábito y me quitaron mi Biblia. Eso fue lo que más daño me hizo, quedarme sin la Palabra de Dios. La prisión me despojó de mi orgullo. Cuando te castigan, lo hacen pensando que te van a vencer, pero tan sólo estaban preparando el terreno para la semilla de la fe, porque todo lo referente a Medjugorje creció y fue a más.

¿Cuál es ese mensaje?

        El mensaje de Medjugorje se puede resumir en la parábola del hijo pródigo. Es la vuelta a casa. El peregrino, acompañado de la Madre y de la Iglesia, vuelve a la fe. No hay país lejano del que no vengan obispos, cardenales, sacerdotes, religiosos o fieles, y el mensaje que reciben es que Dios ama al hombre, no le deja perderse, y desea encontrar apóstoles modernos que expliquen al hombre que ha sido redimido. Este gran mensaje es la paz entre Dios y el hombre, y sin conversión no tendrá lugar la paz.

        La paz no es una idea, una cosa que vuela o que está en el aire. La paz va unida a Dios, y por tanto, encontrarse con Dios y volver a Dios es encontrar la paz. Esto es Medjugorje, una ocasión para reparar la vida poniendo todo lo que Cristo ha revelado. Es aquello que ha sido siempre misión para la Iglesia: anunciar y testimoniar el Evangelio, y hoy Medjugorje es una misión moderna que transmite el Evangelio. No se trata de ideas, sino de vida cristiana en la parroquia, de más compromiso en el día a día.

Habla de un mensaje de retorno a Dios, ¿cuál es el camino para retornar a Dios?

        El primer paso es estar juntos. Rezar unidos en familia y en la parroquia, como Iglesia. El segundo, alimentarse con la palabra divina, reconciliarse, dejar el pecado y unirse a través de la Eucaristía. Este camino que ha mostrado Cristo desde el inicio en la Iglesia es algo bien visible en Medjugorje. Esta llamada que se da aquí a vivir la santidad, a vivir como el hombre nuevo, no sucede por casualidad, no es una cosa cómica, ni un espectáculo, una provocación. Es una nueva educación cuyo centro es Jesús.

¿Cómo se puede entender ese mensaje?

        Si un sacerdote de cualquier idioma viene a Medjugorje, encontrará peregrinos que hablen su lengua. Si se pone a confesar 4 ó 5 horas, enseguida, al día siguiente, comprenderá lo que es Medjugorje, sólo por el hecho de sentarse en el confesonario.

        Si un hombre sin fe y sin formación viene a Medjugorje una semana, sólo mirando, enseguida verá lo que es ser cristiano. Puede verlo y recibirlo a través de la Iglesia que se une en la parroquia, en familia. Se verá en medio de un océano de oración, y recibirá la gracia para conocer y acercarse a Dios.

        El hombre que no es practicante aquí se convierte en practicante, porque es una alegría convertirse y participar como los demás, porque Medjugorje es un lugar donde el hombre puede ver la otra medalla nueva del cristianismo y de la Iglesia que está escondida en la vida cotidiana. Medjugorje es un lugar donde el hombre se encuentra en casa, donde ha ido al origen de su propia fe. El hombre sin fe es como el hombre que ha perdido los documentos, un “indocumentado”. No puede explicar quién es, de dónde viene, no sabe qué hace, no le puede creer nadie, porque no puede demostrar nada. Es un hombre que “falta”. Pero cuando uno llega a Medjugorje, enseguida se da cuenta: “¡Éstos son mi nombre y mi apellido, ésta es mi comunidad, éste es mi camino, ésta es mi realidad, mi Dios, ésta es mi Iglesia!”

        En 25 años, jamás ha recibido un testimonio de alguien que se arrepienta de haber perdido el tiempo al venir. No existe ese testimonio. En la playa podéis encontrar gente desilusionada que esperaba otra cosa de su viaje. En Medjugorje todos dicen que han encontrado algo más de lo que esperaban o necesitaban.

¿Cómo se explica esto?

        Medjugorje no tiene explicación, es un milagro. Es algo superior a nosotros, algo que no podremos explicar jamás.

Desde España, llegamos aquí y vemos la iglesia de Medjugorje con una santa envidia, por cómo se vive la fe. ¿Qué mensaje nos puede dar a los católicos en España?

        Cuando los extranjeros vemos vuestros santos, estos maestros de la vida cristiana religiosa, grandes teólogos y predicadores, nos causa envidia y admiración. Como nación habéis convertido a toda América Latina al cristianismo, la habéis hecho católica. Habéis hecho bellísimos santuarios, habéis hecho un país con timbres cristianos que no se pueden quitar. La naturaleza de España es católica. Sois una nación grande, fuerte y bendita. Pero ahora es un momento de prueba muy difícil, os faltan esos misioneros de antes. Sois un pueblo grande, pero sin aquello que tenía antes. Y no se ve lo que habrá en el futuro próximo, lo que tendrá mañana, porque ha entrado en una gran crisis.

        Siempre me ha llamado la atención que habéis tenido mil monasterios de clausura. Cuando lo conté no me creían. Sois una gran nación, abierta al mar por todas partes, con vuestros caminos abiertos, con un mundo ante vosotros. Y sin embargo, tenéis al frente un comandante, un Gobierno, que no sabe el camino. Habéis perdido la brújula. Por eso es importante que ahora se despierte vuestra nación.

Pero no se ven muchos peregrinos españoles por aquí...

        En Medjugorje falta España. Aquí se reza en idiomas africanos, asiáticos, han venido peregrinos de todo el mundo y han rezado en la parroquia, pero siempre ha faltado España. Yo le digo a la gente que venga y que juzgue por lo que vea, que no haga prejuicios, que os escuchen a los que han venido. Invitad a vuestros hermanos a visitar este lugar de gracia, sin prejuicios y abiertos al Espíritu. Yo estuve una vez en España, pero a la gente de allí no le interesa el mensaje de Medjugorje, y no fui bien recibido.

¿Puede enviar un mensaje para nuestras familias?

         Yo quiero, en nombre de la Virgen, que la familia no pierda su autenticidad. La familia es el lugar del amor, donde se da la vida y se aprenden todos los valores. Pero la familia sin Dios es como la casa sin ventanas. Es como el árbol sin frutos, seco y egoísta. No se puede sustituir el amor con el dinero y el bienestar. La familia tiene bienestar cuando vive el amor, la paz, la alegría, y cuando Cristo forma parte de ella. La familia debe ser rica porque tiene a Jesús. Debe vivir con Jesús, hospedar a Jesús. Cuando se cae el rosario de la mano de la madre de familia, si en su bolso se ven cremas y las llaves del coche y no se ve un rosario, algo va mal. y los padres que no están unidos con Dios no pueden mostrarse fuertes ante los hijos y ante la sociedad. Cuando un país pierde la familia, pierde su propio nombre, cae en el abismo. La familia es un sacramento del que no se puede prescindir. Al decir familia decimos Iglesia, y dentro, Cristo, el rostro de Jesús. La familia es fruto del amor de Dios, y cuando se corta esto, queda el egoísmo, el orgullo, la miseria. Si el mundo se queda sin familias cristianas, siempre habrá conflictos y guerra. ¿Qué quiere la Virgen? Que la familia viva unida, y muestre a todos el camino hacia Dios.

¿Y para los periodistas católicos?

        Los periodistas son voces y ojos a través de los que se puede dar Luz y Verdad, o se puede dar veneno. Además ser periodista no consiste solo en escribir un artículo. El periodista está siempre escribiendo, siempre anunciando, como san Pablo. Por eso, un buen periodista es un don de Dios. Podéis liberar a los demás, quemar la ignorancia. Tenéis que ser apóstoles, y no parar de escribir la Verdad y transmitir el mensaje de Amor. San Pablo nos dejó catorce epístolas, dando testimonio. La vuestra es una vocación muy particular, sois transmisores de la experiencia. Id a servir al Señor, y que vuestra última palabra, en cada reportaje, sea “Jesús”.

Usted que ha sido sacerdote perseguido, ¿puede enviar un mensaje para nuestros sacerdotes?

El sacerdote es un don, una gracia para los pueblos de Dios. Y le ha escogido del pueblo porque es un hombre que quiere saber, liberarse de su egoísmo, del miedo. Cuando los apóstoles cayeron al suelo por miedo a la luz, escucharon la voz del Hijo, alzaron los ojos y no vieron ni a Elías ni a Moisés, sólo a Jesús. Así los sacerdotes, en nuestra vida de consagración, sólo debemos ver a Jesús en todos: en los pecadores, en los débiles, en los frágiles, en los pobres... Son siempre Jesús. Está en mis manos la Eucaristía, está en mis ojos con el prójimo, en mi corazón, en la Biblia, en mi predicación, en mi vida, Jesús está por todos lados.

Pienso que el sacerdote, como misterio, no sabemos qué o quiénes somos. Si somos capaces de entender cómo somos de grandes, cómo somos de privilegiados, seguro que moriría más de uno del shock, sólo de saber lo que es. ¿Sabes lo que es la presencia divina a través del sacerdote? Tú coges un simple pan y dices: “Este es mi cuerpo”, y es Dios. ¿Sabéis lo que es eso? Nos supera. Supera nuestra capacidad humana. Pero Dios se ha hecho así de humilde y por eso debo crecer en humildad. Porque Él se manifiesta siempre más grande.

Cuando Dios ha decidido vivir entre nosotros, escogió a Jesús, el hombre, y lo consagró. Y a través del sacerdote, Él está presente. Si falta el sacerdote, no hay Iglesia, no hay Eucaristía, no hay perdón, faltan los sacramentos. Ser sacerdote no es una idea, no es un trabajo que se paga hasta la jubilación. Es un misterio que no tiene fin, que se esconde en lo divino. No es posible conocerlo aquí. Sólo se puede aceptar como signo, como gracia, como don.

El sacerdote es una gran bendición para todos, para los que sufren, los que buscan, los que no pueden, los que no saben, los que tienen necesidad, para todos los demás. Como dijeron los apóstoles: todos te buscan. Ésta es la palabra que vale para el sacerdote. Porque Él es sacerdote, por eso le han buscado. No porque fuese médico, abogado o profeta. Él ha sido Jesucristo, el hijo de Dios, toda la revelación. Por eso le buscan todos. Y esto es continuo en la naturaleza humana, que sigue buscando. Todos buscan a Jesús, y para encontrarle tiene que ser a través de la Iglesia, en el testimonio de la vida, la predicación y en los sacramentos. ¡Es demasiado! No se puede explicar. Sólo sé una cosa: somos pobres, pecadores, no somos dignos, hemos manchado los ojos y las manos, necesitamos lavarnos con humildad y crecer en penitencia. Yo debo disminuir para que el maestro crezca y resulte más grande.

Los sacerdotes, en España, deberéis como Jesús ser patriotas, humanistas, amar al hombre, amar a la patria, amar a Dios. Mostrad con vuestra vida y despertad el amor a Dios y a la patria. Sois responsables de España. ¡id a liberar España! Vayamos a ayudar a España, ayudemos a limpiar España como un bosque. Con vuestro amor, con una gota de vuestro amor, se puede hacer una transfusión en el cuerpo de España. Os saludo a todos. Que Dios os bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¿Vendría usted a España?

Yo estoy deseando ir a España y visitar a mis hermanos. Si me invitan iré.


Mons. Hnilica habla sobre Medjugorje

Publicamos a continuación la traducción de la entrevista realizada en octubre del 2004 por Marie Czernin, de la Revista Pur, al Obispo Pavel Hnilica, un viejo amigo del Papa Juan Pablo II, que vive en Roma desde los tiempos de su fuga de Eslovaquia en los años 50. 

Recomendamos su lectura y rogamos su difusión.

Mensajeros de la Reina de la Paz   

Obispo Hnilica, Ud. pasó mucho tiempo cerca del Papa Juan Pablo II y pudo compartir con él momentos muy personales. ¿Tuvo ocasión de hablar con el Papa sobre los acontecimientos de Medjugorje?

 

     Cuando en 1984 visité al Papa en Castel Gandolfo y almorcé con él, le conté acerca de la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María que había podido cumplir el 25 de marzo de aquel mismo año, en manera totalmente inesperada, en la Catedral de la Asunción en el Kremlin de Moscú, así como la Virgen lo había pedido en Fátima. Él quedó muy conmovido y dijo: “La Virgen te ha guiado hacia allí con su mano” y yo respondí: “No, Santo Padre, me ha llevado en brazos!”.  Luego me preguntó qué pensaba de Medjugorje y si yo había estado allí. Respondí: “No. El Vaticano no me lo ha prohibido pero me lo ha desaconsejado”. Entonces, el Papa me miró con mirada resuelta y dijo: “Ve de incógnito a Medjugorje, así como fuiste a Moscú. ¿Quién te lo puede prohibir?”. De este modo el Papa, sin darme un permiso oficial, había encontrado una solución. Luego, se dirigió a su estudio y tomó un libro sobre Medjugorje, escrito por René Laurentin. Comenzó a leerme alguna página y me hizo notar que los mensajes de Medjugorje están relacionados con los de Fátima: “Ves, Medjugorje es la continuación del mensaje de Fátima”. Fui tres o cuatro veces de incógnito a Medjugorje, pero el entonces Obispo de Mostar-Duvno Pavao Zanic me escribió una carta en la que me intimaba a no ir más a Medjugorje, en caso contrario le escribiría al Papa. Evidentemente, alguien le había informado de mis estadías, pero por cierto no tenía yo miedo del Santo Padre.

 

¿Tuvo después alguna otra posibilidad de hablar de Medjugorje con el Papa?

 

     Sí, la segunda vez que hablamos de Medjugorje –lo recuerdo bien- fue el 1 de agosto de 1988. Una comisión médica de Milán, que por entonces había examinado a los videntes, visitó al Papa en Castel Gandolfo. Uno de los médicos hizo notar que el Obispo de la diócesis de Mostar creaba dificultades. Entonces el Papa dijo: “Dado que es el obispo de la región, debéis escucharlo” y luego, volviéndose serio, agregó: “Pero, deberá rendir cuenta ante al ley de Dios de haber administrado el asunto justamente.” El Papa permaneció un momento pensativo y después dijo: “Hoy el mundo está perdiendo el sentido de lo sobrenatural, es decir, el sentido de Dios. Pero muchos reencuentran este significado en Medjugorje por medio de la oración, el ayuno y los sacramentos”. Fue el testimonio más bello y explícito sobre Medjugorje. Me impactó porque la comisión que había examinado a los videntes (se refiere a la declaración de Zadar) declaró entonces: Non constat sobrenaturalitate. Por lo contrario, el Papa había comprendido desde hacía tiempo que en Medjugorje ocurría algo sobrenatural. De los más variados relatos sobre los  acontecimientos de Medjugorje, el Papa se había podido convencer que en aquel lugar se encuentra a Dios.

 

¿No puede haber ocurrido que mucho de lo que ocurre en Medjugorje haya sido inventado y que antes o después se verá que el mundo cayó en un gran fraude?

 

     Hace algunos años. en Marienfried, hubo un gran encuentro de jóvenes al que también fui invitado. Entonces un periodista me preguntó: “Señor Obispo, ¿no piensa que todo lo que ocurre en Medjugorje tenga como origen al diablo?”. Le respondí: “Soy jesuita. San Ignacio nos enseñó que hay que discernir los espíritus y que cada evento puede tener tres causas o razones: humana, divina o diabólica”. Al fin tuvo que admitir que todo lo que ocurre en Medjugorje no es explicable desde el punto de vista humano, o sea que jóvenes totalmente normales atraigan a ese lugar millares de personas que llegan cada año para reconciliarse con Dios. Mientras tanto, a Medjugorje se lo llama el confesonario del mundo. Ni en Lourdes ni en Fátima se verifica el fenómeno de tantísimas personas que se confiesan. ¿Qué ocurre en un confesonario? El sacerdote libera a los pecadores del demonio. Le respondí al periodista: “Ciertamente, el demonio ha logrado hacer muchas cosas, pero hay algo que seguramente no puede hacer. ¿Puede el demonio mandar a las personas a confesarse para liberarse de sí mismo?”. Entonces el periodista se puso a reír y comprendió qué quería decir. La única razón que queda, por tanto, es ¡Dios! Después le referí al Santo Padre también esta conversación.

 

¿Cómo podría resumir en un par de frases el mensaje de Medjugorje? ¿Qué distingue estos mensajes de los de Lourdes o de Fátima?

 

     En todos estos tres lugares de peregrinación la Virgen invita a la penitencia, al arrepentimiento y a la oración. En esto, los mensajes de los tres lugares de apariciones se asemejan. La diferencia está en que los mensajes de Medjugorje duran desde hace 24 años. Esta continuidad intensa de apariciones sobrenaturales no ha disminuido en los últimos años. Tanto es así que siempre más intelectuales se convierten en este lugar.

 

Para algunas personas los mensajes de Medjugorje no son dignos de fe porque luego estalló la guerra. Por lo tanto, no sería lugar de paz sino de conflictos.

 

     Cuando en 1991 (exactamente 10 años después del primer mensaje: “¡Paz, paz y sólo paz!”) estalla la guerra en Bosnia-Hergezovina, yo me encuentro almorzando con el Papa y él me pregunta: “¿Cómo se explican las apariciones de Medjugorje si ahora en Bosnia está la guerra?”. La guerra fue verdaderamente algo terrible.

     Le respondí al Papa: “Y sin embargo ahora está ocurriendo lo mismo que aconteció en Fátima. Si entonces hubiésemos consagrado Rusia al Corazón Inmaculado de María se podría haber evitado la Segunda Guerra Mundial y también la difusión del comunismo y del ateísmo. Justo después que Ud., Santo Padre, llevó a cabo esta consagración en 1984, en Rusia hubieron grandes cambios a través de los cuales comenzó la caída del comunismo.      También en Medjugorje, al inicio, la Virgen advirtió que habrían de estallar guerras si no nos convertíamos, pero nadie tomó seriamente estos mensajes. Esto significa que si los obispos de la ex-Yugoslavia hubieran tomado seriamente los mensajes –naturalmente aún no puede la Iglesia conceder un reconocimiento definitivo, ya que las apariciones están en curso- quizás no se habría llegado a este punto”. El Papa me dijo: “Entonces el Obispo Hnilica está convencido de que mi consagración al Corazón Inmaculado de María haya sido válida”, y yo respondí: “Ciertamente que fue válida, el punto es sólo cuántos obispos han cumplido esta consagración en comunión (en unión) con el Papa”.

 

Volvamos nuevamente al Papa Juan Pablo y a su especial misión...

 

     Sí. Hace algunos años, cuando el Papa estuvo mal de salud y comenzaba a caminar con el bastón, le volví a contar lo de Rusia durante un almuerzo. Luego, se apoyó en mi brazo para que lo acompañase al ascensor. Ya temblaba mucho y repitió durante cinco veces, con voz solemne, las palabras de la Virgen de Fátima: “Finalmente mi Corazón Inmaculado triunfará”. El Papa sentía verdaderamente tener esa gran misión por Rusia. También entonces subrayó que Medjugorje no es otra cosa que la continuación de Fátima y que debemos redescubrir el significado de Fátima. La Virgen nos quiere educar en la oración, la penitencia y en una mayor fe. Es comprensible que una madre se preocupe de sus hijos que están en peligro y así hace la Virgen en Medjugorje. Le expliqué también al Papa que el mayor movimiento mariano parte hoy de Medjugorje. En todas partes hay grupos de oración que se reúnen en el espíritu de Medjugorje. Y él lo confirmó.

 

Algunos se maravillan de que ninguno de los videntes de Medjugorje, una vez crecidos, haya entrado en el convento o se haya hecho sacerdote. Este hecho ¿puede ser interpretado como un signo de nuestro tiempo?

 

     Sí, lo veo en modo positivo, porque podemos ver que estas personas que la Virgen ha elegido son simples instrumentos de Dios. No son ellos los autores que han elucubrado todo sino que son colaboradores de un más vasto proyecto divino. Solos no tendrían la fuerza. Hoy es particularmente necesario que la vida de los laicos se renueve. Hay, por ejemplo, también familias que viven esta consagración a la Virgen, no sólo monjas o sacerdotes. Dios nos deja la libertad. Hoy debemos dar un testimonio al mundo: quizás en el pasado tales testimonios límpidos se encontraban mayormente en los conventos, pero hoy necesitamos estos signos también en el mundo. Ahora bien, es sobre todo la familia la que debe renovarse porque la familia hoy se encuentra en una crisis profunda. No podemos conocer todos los planes de Dios pero, seguramente, debemos hoy santificar la familia. ¿Por qué hay menos vocaciones? Porque hay menos familias santas. También el matrimonio es una gran vocación.

 

¿Qué piensan hoy de Medjugorje sus colegas obispos?

 

     Marija Pavlovic-Lunetti, una de las videntes que aún recibe mensajes de la Virgen, una vez lloró delante mío porque había sabido que algunos obispos ponían en duda la autenticidad de los mensajes. El entonces Obispo de Mostar, Pavao Zanic, hasta había llegado a definirla como una mentirosa. Mi respuesta al Obispo de Mostar fue: “Usted se equivoca. Piense sólo en cómo se comportan normalmente los chicos en una gran familia. Si les es confiado un secreto especial, el día siguiente ya pelean y le cuentan el secreto a los otros. Si yo fuese la Virgen habría elegido un chico solo y no seis, porque me habría parecido demasiado arriesgado. Pero estos chicos fueron durante muchos años torturados (mentalmente quiere decir) por la policía y sin embargo no revelaron nada”.  Indudablemente, quizás estos mensajes no son tan profundos y misteriosos como los de Fátima, pero aquí se trata de una trasposición de los mensajes de Fátima, como lo ha entendido también el Papa. No bastan sólo grandes mensajes, que luego no pueden ser divulgados. A través de Medjugorje son divulgadas la oración continua y también la penitencia. Maravilla que en Medjugorje la gente ayune a pan y agua, aún dos veces a la semana, se consagre al Corazón de la Virgen y la veneren.

     En los años 80, una vez vinieron a mí seis obispos brasileros porque habían escuchado decir que yo me interesaba por Medjugorje. Me pidieron si podía lograr que pudiesen concelebrar una Santa Misa con el Papa. Luego querían ir a Medjugorje. El Papa accedió recibirlos pero su secretario, Mons. Stanislaw Dziwicz, dijo inmediatamente: “Os ruego no digáis que el Papa os ha recibido en una Misa privada porque vais a Medjugorje, sino que os ha invitado porque habéis venido del lejano Brasil”. Esto significa que naturalmente el Papa nunca ha reconocido explícitamente y oficialmente Medjugorje, porque no quiere anticipar al obispo de la diócesis de Mostar. El mismo Papa habría ido gustosamente a Medjugorje, pero para eso el Obispo de Mostar debería haber dado una clara señal.

     Cuando hace dos años el Papa fue a Croacia y hubo en Zagreb, en ocasión de la beatificación del Cardenal Stepinac, un encuentro de unos 50 obispos y del cual participé también yo. Entonces saludé los obispos que ya conocía. Luego, uno de ellos me dijo con cordialidad: “Soy el nuevo Nuncio Apostólico en Zagreb, y Ud. vendría a ser entonces ¡el Legado Apostólico de Medjugorje!”. Lo dijo no en tono despreciativo sino de amistad.       Aunque el Cardenal Kuharic, de Zagreb, nunca se pronunció públicamente sobre Medjugorje, me dijo sin embargo: “Allí ocurren cosas muy interesantes”. En 1994, 10 años después de la solemne consagración del mundo al Corazón de María, el Papa invitó a rezar especialmente por Bosnia, donde aún estaba la guerra. Fue entonces que fui a Medjugorje donde encontré al Obispo de Mostar. Él me preguntó porqué había ido a lo que respondí: “El Papa nos ha exhortado a rezar por la paz en Yugoslavia, en los santuarios marianos. Por ello hemos venido a un lugar de peregrinación que se encuentra próximo a estos acontecimientos”. El obispo me corrigió diciendo que no era un lugar de peregrinación sino sólo un lugar de oración. Entonces le pregunté cuál era la diferencia y le dije también que debíamos reconocer que la ayuda mayor que llegaba a Croacia y a Bosnia durante la guerra venía de los grupos de oración de Medjugorje. Aún así, el obispo quiso minimizar estos hechos. El Obispo de Split, en cambio, tuvo siempre una actitud muy positiva respecto de Medjugorje y es interesante constatar que su ciudad fue preservada de la guerra.

     En aquel tiempo el Papa me preguntó si era cierto que en Medjugorje y en Split no pasó nada durante la guerra. Sí, le respondí.

 

¿Ha cambiado la posición oficial de la Iglesia con respecto a Medjugorje en los últimos años?

 

     Sólo en los últimos 10 años, millones de personas han peregrinado a Medjugorje. Si la Iglesia creyese verdaderamente que en este lugar se divulga algo contrario a la fe o a la moral, entonces se habría visto obligada a tomar medidas contra Medjugorje. Habría hecho de todo para proteger a los hombres de este fenómeno. El hecho de que calla es un buen signo, un reconocimiento de Medjugorje. Basta deshojar el registro parroquial para ver cuántos sacerdotes celebran cada año la Santa Misa en Medjugorje. No vendrían si hubieran descubierto algo que pusiese en duda la veracidad de los mensajes. De los frutos se reconocerá si aquí ha crecido un árbol bueno o un árbol malo.

 

¿Cuál ha sido su experiencia espiritual personal en Medjugorje?

 

     Tuve la fortuna de poder encontrar personalmente a los videntes y así poder hacerme una idea clara sobre ellos. Llegué a ganarme la confianza de ellos y tuve la sensación de ser personalmente introducido a los misterios de Medjugorje, así como había ocurrido antes con Fátima y con Lourdes, cuando pude encontrar a Sor Lucía y al Obispo de Fátima. Fui feliz y me sentí también privilegiado de poder participar tan de cerca de los eventos de Medjugorje. Aún ahora, cuando a veces hablo con Vicka Ivankovic-Mijatovic o con Marija Pavlovic-Lunetti, me siento cercano a ellos. Por ello, pruebo ante ellos también una cierta responsabilidad, me siento parte de una gran familia.

 

En uno de los primeros mensajes, según lo que se dice, la Virgen afirmó que éstas serían las últimas apariciones. Muchas personas piensan con esto en el fin del mundo y en el Apocalipsis. ¿Cómo se lo debe interpretar correctamente?

 

     Sí, lo he escuchado, pero a menudo en las profecías se habla del “último día”. Ya san Pablo hablaba de ello. Nosotros vivimos en el último día, pero los verdaderos profetas nunca han indicado una fecha precisa en la que estas profecías se habrían de verificar.  Jesús mismo dijo que ni siquiera el Hijo del hombre conocía el momento en el que sería el “segundo adviento” y el “juicio final”: sólo el Padre lo sabe. Por ello, se puede decir lo mismo que se decía de Fátima: Medjugorje es la mayor intervención de Dios en la historia de la humanidad.

 

(A este respecto Mirjana ha aclarado recientemente que la Virgen no dijo que serían las últimas apariciones en absoluto sino que no volvería a aparecer en el futuro como lo ha hecho en estos tiempos. Se entiende con tanta frecuencia y en tantas partes del mundo).


Testimonios de los videntes de Medjugorje
(Extraído de Medjugorje-Torino Nro. 122)

 

De Mirjana Dragicevic Soldo

     El 24 de junio de 1981 estaba paseando con Ivanka cerca del Podbrdo cuando la Virgen apareció por vez primera. Desde entonces he tenido la aparición todos los días hasta la Navidad de 1982. En ese entonces vivía en Sarajevo. Aquel día de Navidad de 1982, en el momento de la aparición estaba sola en casa y cuando Ella me saludó, me anunció que nos veríamos sólo una vez al año, el 18 de marzo, y durante otras apariciones extraordinarias. Yo no quise aceptarlo. Para mi se inició un período dolorosísimo en el que deseaba morir para estar junto a Ella. De todos modos, lentamente, en la oración, Dios me dio la fuerza para comprender Su voluntad. Finalmente lo acepté. Desde 1987 veo a la Virgen cada día 2 del mes y oro con Ella por aquellos que aún no conocen el amor de Dios. Muy rara vez me da mensajes especiales. Más bien son encuentros dolorosos porque la Virgen esta casi siempre triste y a menudo veo lagrimas en su rostro. Por su comportamiento percibo cuán importante es orar por aquellos que no han conocido el amor de Dios. Ella invita a todos a rezar por los no creyentes, quiere que a través de la oración nos volvamos ejemplo para otros. La Virgen no quiere que vayamos y prediquemos sino que quiere que los que no creen puedan ver el amor de Dios en nosotros.

     Durante la aparición de los días 18 de marzo, la Virgen me comunica un mensaje, me explica el contenido, responde a mis preguntas. Al comienzo creía que esta aparición estaba vinculada a mi cumpleaños que es en la misma fecha, pero no es así.  Estas dos fechas, el 18 de marzo y el 2 de cada mes tienen un significado del cual no puedo decir nada.

     Durante la aparición no me doy cuenta que lloro, sólo luego caigo en la cuenta que mi rostro está lleno de lagrimas.

     Después de la aparición debo permanecer en recogimiento y en oración por una o dos horas. Solamente así recupero fuerzas como para volver a la vida normal.

     Muchas veces me preguntan acerca de los secretos, pero la Virgen dice que no debemos hablar de los secretos sino rezar. Quien la acepta a Ella como Madre y a Dios como Padre, no debe temer nada.

     La Virgen pide oración, conversión, ayuno, confesión, Santa Misa. Sólo querría repetir lo que nos dijo al inicio de las apariciones: "Hijitos míos, si debiesen elegir entre verme o la Santa Misa, decídanse siempre por la Santa Misa, porque allí está Jesús presente con ustedes".

     En todos estos años jamás ha dicho "oren y les daré o haré todo por ustedes", sino que siempre ha dicho "oren para que pueda interceder ante mi Hijo Jesús". Siempre Jesús en el primer lugar!

 

De Jakov Colo

     Cuando tuve la última aparición diaria no estaba en Medjugorje sino en viaje, en Miami. Participaba a un encuentro de oración. Esa tarde la Virgen me dijo que al día siguiente, 12 de setiembre de 1998, me habría de revelar el décimo secreto. Sabía que la Virgen había dejado de aparecérseles a Ivanka y a Mirjana después de esta revelación. Aún así cuando, después de revelarme el décimo secreto, la Virgen me dijo que desde ese momento sólo aparecería el día de Navidad, sentí que el mundo se venía abajo. Ese día fue un día muy, muy triste para mí, pero con la oración comprendí que es importante tener a la Virgen en el corazón.

     Ella dijo que a través de la oración y el ayuno podemos recibir todas las respuestas que buscamos. Puse mi vida en sus manos.

     La Virgen nos ha pedido orar delante del Crucifijo. Debemos darnos cuenta de cuánto hemos hecho y cuánto hacemos sufrir a Jesús.

     Algo grandioso: la Reina de la Paz en Medjugorje ha sido maestra de una generación entera.

     Era un niño y crecí con su presencia. Solamente nuestra generación ha de tener esta gracia porque un acontecimiento así no será más dado a la humanidad.

 

De Ivanka Ivankovic Elez

     Yo era una chica simple, común, pero el 24 de junio de 1981 mi vida cambió completamente. Ese día, habíamos ido a pasear con mi amiga Mirjana. Cuando ya volvíamos, algo atrajo mi mirada. Miré sobre la colina y vi a la Madre de Dios. Le dije a Mirjana: "Es la Virgen!". Mirjana me respondió: "Que tontería estás diciendo?". No me creyó. 

     Al día siguiente algo nos impulsó a volver al mismo lugar. Vinieron con nosotras Marija, Ivan, Vicka, Jakov, los campesinos de nuestra fracción y también de los alrededores. 
     Cuando vimos tres veces la luz, algo ocurrió en nosotros que nos hizo subir a la carrera por la colina, en medio de las piedras y las zarzas, como si algo nos hubiera llevado. Cuando llegamos delante de la Virgen pensé que no podía existir una belleza tal. Cualquier cosa que diga no puede llegar a describirla.

     Dos meses antes había muerto mi madre. Cuando me acerque a la Virgen estaba segura que era precisamente Ella, la Virgen, y entonces repentinamente le pregunté: "Virgen mía, dónde está mi mamá?". "Está conmigo", me respondió.

     Del 81 al 85 tuve apariciones diarias. En aquellos años la Virgen me contó su vida, el futuro de la Iglesia y el futuro del mundo. Yo he escrito todo esto y el escrito será entregado a quien y cuando la Virgen me lo diga.

     El 7 de mayo de 1985 fue la última aparición diaria para mí. Ese día la Virgen me confió el 10mo. secreto. Durante la aparición la Virgen estuvo conmigo una hora. Para mí fue muy difícil después no poder verla todos los días. Me dijo también que la vería durante toda mi vida cada 25 de Junio, el día del aniversario de las apariciones.

     Me concedió un gran don y yo soy testigo viviente de que la vida del más allá existe: durante aquella aparición, Dios y la Virgen me permitieron ver a mi mama! Fue una emoción que no puedo describir!

     Digo simplemente: Dios nos ha mostrado el camino (de la paz, la conversión, la oración, el ayuno, la confesión, la Santa Misa...) y a nosotros nos toca elegirlo para llegar al Paraíso.

     La Virgen nos invita a respetar el sacramento del matrimonio, a vivir cristianamente en las familias; nos invita a renovar la oración en familia, a leer la Biblia, a ir a Misa al menos los domingos; nos invita a la santa Confesión una vez al mes.

     Sólo con nuestra vida, con nuestro testimonio vivo, podemos ayudar a la Virgen para que se cumplan sus proyectos.


El siguiente testimonio nos viene de Méjico:

     Jorge tenía 14 años cuando sus padres se divorciaron. Siendo hijo único, esto le causó un cambio drástico en su carácter. Se volvió agresivo y, tristemente, lleno de odio a Dios, porque no entendía por qué el Señor permitió la desintegración de su familia. Como suele ocurrir en estos casos, los padres sintiéndose culpables, le daban y le permitían todo. Es tristemente común en este tiempo que situaciones de familias divididas y de hijos descuidados afectivamente, por tal razón, solamente satisfechos –al menos en apariencia- con cosas materiales se conviertan en factores desencadenantes de delincuencia juvenil.
     El caso es que hace un mes, Jorge asesinó a un joven en una riña. La familia del joven muerto quiso vengarse y le dispararon a Jorge, lo cual provocó que tuvieran que amputarle una pierna hasta la rodilla. Por otra parte, juzgado por el homicidio, se lo condenó a prisión por 20 años. Después de la recuperación de la operación fue a la cárcel. Su papá, que comenzó a acercarse a Dios a raíz de este triste suceso, le llevó en su primera visita a la cárcel una imagen pequeña de María Reina de la Paz, que tenían en el reverso las palabras del P. Jozo a los peregrinos de Latinoamérica:
"Ahora quiero regalarte esta imagen, no como un recuerdo, sino como un testimonio que tienes que llevar a tu patria, como señal de la presencia de María contigo. Si mañana te sientes triste, tómala y será tu consuelo; cuando llores, éste será tu pañuelo. Te la doy como testimonio y como ayuda para tu familia. Es una defensa, un arma, un guardián para tu familia. Te doy esta imagen para que cuando tengas que bendecir, bendigas con ella a los tuyos. No tengas miedo, la Virgen irá contigo. Si rezas delante de esta imagen, yo le pido al Señor para que tu familia sea siempre protegida. Amén."

     El papá de Jorge se percató que en el momento en que su hijo tomó la imagen en sus manos, algo sucedió en su corazón. Pero no fue sino hasta la siguiente visita que supo cuán profundamente la Reina de la Paz había conmovido el corazón de su hijo. Jorge le pidió a su padre que a la siguiente semana le llevara a un sacerdote, quería confesarse y pedirle perdón a Dios por haberlo odiado y por el crimen cometido. También le pidió que le suplicara al sacerdote que por favor le llevara a Jesús en la Eucaristía, porque quería comulgar.

     Me tocó en suerte (es nuestra hermana Helga quien nos relata) ir a la Misa donde el sacerdote pedía oraciones para su ingreso a la cárcel. Y recordé a una querida amiga que ha hecho mucho para difundir la imagen de la Reina de la Paz, no sólo en México, sino incluso en Centroamérica y el Caribe. Ella ha enviado réplicas de la estatua de Tihaljina a Guatemala, El Salvador, Honduras, Cuba y próximamente a Perú. También difunde las pequeñas imágenes en tamaño postal con las palabras del P. Jozo. La llamé y amablemente regaló mil imágenes pequeñas y una bastante más grande empotrada en madera de triplay y cubierta de acrílico, a fin de que fuera a visitar a los presos.
     De tal suerte, pues, que la Virgencita ya está dentro del reclusorio. Me he enterado que Jorge está fabricando rosarios y estoy segura que pronto los muchachos paristas tendrán contacto con nuestra Madre Santísima.
     Quería comunicarles esto porque creo que no hay forma mayor de agradecerles su solidaridad y su apoyo espiritual. María misma les está dando las gracias y además contesta sus oraciones. Le pido a Ella y a su Hijo Jesús, que a nombre de México los llenen de bendiciones, porque lo que ustedes han orado por nosotros sólo lo hacen los verdaderos hijos de María.

Posteriormente, recibimos de Helga este agregado al testimonio original:
     Fray Germán, el sacerdote que visitó la cárcel, me dijo que la Reina de la Paz les abrió las puertas de una manera increíble en el penal. Era sábado, día de visita y aquello estaba repleto de gente. Pero un vigilante los vio y vio la imagen e inmediatamente les dijo que pasaran por otro lugar.
     Los presos estaban muy conmovidos al recibir a la Virgen y no sólo se confesó Jorge, sino una veintena más de presos. Las pequeñas imágenes se las arrebataban esos pobres hermanos que han tenido la desgracia de caer ahí. Y todos ellos se acercaron a Fray Germán pidiéndole que los bendijera, que los tocara, que hiciera una oración por ellos.
     Aunque una vez al mes celebran la Santa Misa, como son tantos los que asisten y, por otro lado, en un solo espacio se lleva a cabo y casi al mismo tiempo la celebración de oficios de Testigos de Jehová, Evangélicos y otras denominaciones, los presos rara vez tienen oportunidad de acercarse al sacerdote. Por eso agradecieron tanto esta visita de Fray Germán y cuánto más la de la Madre bendita que se quedó ahí con ellos.
     Ya se está planeando otra visita y el envío de más material, porque según me contó Fray Germán, esos hombres tienen verdaderamente hambre y sed de Dios y de Su Palabra. Les ruego que no los olviden en sus oraciones y que sigan encomendándolos a la Virgencita.
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Un canto a la vida

Extraído de una charla que dio el P. Daniel Ange, teólogo y fundador de comunidades juveniles en Francia, a los jóvenes de la Comunità Cenacolo.

    Decía el P. Daniel Ange, en un encuentro con los chicos de la Comunità Cenacolo (de Sor Elvira) que tuvo lugar en 1997:

    "Esta mañana quiero hablarles de la vida... Ustedes saben que cuando la Virgen María apareció en Fátima, en un momento dado de sus manos partieron rayos de luz. Son los rayos del Espíritu Santo, y los videntes se vieron en la luz de Dios. Si vieron como fuego, como Dios los ve y los observa. Eso es lo que contó Sor Lucía. Hoy querría poner vuestra existencia en la luz del Espíritu Santo, que esta mañana María está invitando a que venga a habitar dentro de nosotros.
    Saben que toda la creación salió de una explosión de alegría y de amor, porque la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no podían más contener esa plenitud de amor.
    El amor necesita expandirse, darse, comunicarse. La primera creación es la de todos los ángeles, estos ángeles que son nuestros hermanos mayores y que se vuelven nuestros pequeños servidores, que son nuestros maestros en la alabanza, en la adoración. Luego, es la creación de todo el cosmos, la primera Palabra de Dios, el primer reflejo de la belleza de Dios y es por ello que los santos se han maravillado por el esplendor de la creación. Después creó el director de orquesta de toda la creación, para prestarle la voz a cada creatura: ¡el hombre! Las montañas, las flores, toda la creación no puede hablar, no tiene voz, en cambio nosotros podemos decir: "Abba Padre" en nombre de todas las creaturas que, al mismo tiempo, liberamos. El ministerio de la alabanza es importantísimo porque hacemos estremecer de alegría a toda la creación.....
    La creación había abandonado a la fuente del amor, entonces la fuente del amor viene a penetrar el espacio y el tiempo, y viene dentro de la historia hasta no dejarle el mínimo espacio vacío, hasta una muchachita, nuestra hermana, María de Nazaret.
    Sólo al llegar al 2000, el misterio de la encarnación de Jesús vuelve claro el misterio de mi propia concepción. Dios quiere iluminar el misterio de mi existencia, quiere dar luz nueva al hecho de que yo existo.
    Lo primero que diré es que tu concepción fue el primer Pentecostés. No tu bautismo sino tu concepción, cuando fuiste concebido. Ciertamente, yo no fui concebido por el Espiritu Santo como Jesús. Jesús recibió su humanidad exclusivamente de la Virgen María, sin la intervención de ningún hombre. En mi caso, en el tuyo, fue a través de los padres que Dios mismo nos dio su Espíritu Santo para que tuviésemos vida.
    Ahora quiero hacerles una pregunta: ¿Cómo pueden dos creaturas, un hombre y una mujer, hacer que exista una persona humana que es inmediatamente inmortal, que comienza a existir y no dejará nunca más de existir, inmortal como Dios?
    Juan Pablo II escribió en Evangelium Vitae, que es el documento de la Evangelización de estos años y que es una gran sinfonía a la belleza de la vida, que el hombre está llamado a una plenitud de vida que va más allá de su existencia terrenal, y que consiste en la participación de la misma vida de Dios. Yo soy, tú eres, una manifestación de Dios. Mi vida es una manifestación, es signo de su presencia, de su gloria. El hombre que vive es gloria de Dios, tú eres la gloria de Dios, ¡esto es extraordinario!
    Es también Juan Pablo II quien dice que en el hombre resplandece el reflejo de la misma realidad de Dios. Desde siempre la vida está en Él, la luz de los hombres consiste en ser generados por Dios y en participar de la plenitud de su amor. Dios no creó la muerte, no goza de la ruina de los vivientes, sino que todo lo ha creado para la existencia. Sí, Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, lo hizo a imagen y semejanza de su propia naturaleza bellísima y estupenda, maravillosa, extraordinaria naturaleza. Yo no puedo morir para siempre. Un día mi cuerpo también será glorioso en el Cielo como el cuerpo de María... Estamos hechos para la gloria. ¿Cómo hacen, entonces, un hombre y una mujer para lograr esto? La gloria eterna es un don personal porque soy único en el mundo; el rostro es el reflejo del alma, y es así que entre miles de millones de seres humanos en el mundo no hay dos que tengan el mismo rostro, la misma mirada, porque no hay dos que tengan la misma alma. Cada uno es totalmente único. Entre miles de espermatozoides uno solo fecunda el óvulo, uno, uno... y entonces, desde aquel instante primero que yo existo soy único e inmortal. Ello quiere decir que Dios intervino y el momento de mi concepción fue una efusión del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Dios que da la vida, es el vivificador, y donde esté el Espiritu Santo hay vida.
    Hay una palabra de Juan Pablo II que se dirige a aquellas que vivieron una profunda herida en la femineidad, en la maternidad: "...no os dejéis prender por el desánimo, no abandonéis la esperanza, el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros el perdón y su paz. En el sacramento de la reconciliación veréis que nada está perdido, podréis pedir perdón a vuestro niño que ahora vive verdaderamente en la gloria del Señor..." Tú puedes tener una relación con él, que humanamente vivió sólo algunas horas en nuestra tierra. Esta pequeña frase es para mí la más revolucionaria de Juan Pablo II, una de las frases más fulgurantes de todo lo que Pedro dijo en dos mil años, es una glorificación y una canonización de todas esta pequeñas víctimas inocentes de nuestros tiempos.
    Este año, según cifras de la ONU, a mil millones de niños les ha sido rechazada la vida, seis veces el número de todas las muertes por las guerras y los genocidios de este siglo. Mil millones de niños! Juan Pablo II nos dice que todos estos niñitos están en la gloria del Cielo, son aquellos que nos obtienen la vida de Dios, aquellos que suplican al Señor para que nos abramos a la plenitud de la vida de Dios; y serán ellos los que recibirán a sus padres en el Cielo, diciéndoles: "papá, mamá, ustedes no me quisieron en la tierra, pero yo los quiero en el Cielo. Ustedes están ante Dios, en mi casa, por ello en vuestra casa, les he preparado un puesto en la gloria." (Se entiende para los padres que se hayan arrepentido y regresado al Señor).
    Es la afirmación que desde el momento de su concepción un niño es inmortal. Es Dios quien me ha dado la vida, que me ha amado, porque para Él amar es dar la vida. Si me dio la vida es porque me deseó... "quiero que tú existas", aunque mis padres no me hayan deseado. Dios me ha deseado, de otro modo no existiría. Aunque la vida me hubiese sido transmitida fuera de la plenitud de amor, humanamente hablando, aunque si la transmisión de esta vida lo fue en un acto de violencia y el corazón de Dios está revuelto, aún en ese caso Dios me da la vida. Para hacer un parangón, es como si un sacerdote celebrase la Misa en estado de pecado y no pudo confesarse. Jesús tiene el corazón trastornado por esto, pero, sin embargo, el pan se vuelve Jesús a pesar del pecado del sacerdote. Quizás pude haber sido concebido en un pecado, pero aún así Dios me dio el Espíritu Santo. Y muchos de ustedes, jóvenes de esta generación, están heridos profundamente porque tal vez no fueron deseados ni circundados de amor. Un joven llorando me decía: "mi mamá el otro día me dijo que yo nací por error", y yo respondo en el nombre de Dios, jamás, jamás, jamás tu eres el fruto de un error. Aún cuando según tus padres eres el fruto de un accidente, tú, en cambio, eres el fruto del corazón de Dios.
    Dios da la vida incesantemente, a cada segundo continúa dándome la vida porque me ama. Si el Padre no lo amase a Gilberto, en esta fracción de segundo no estaría más Gilberto. Estarían las gafas por tierra, una pequeña remera, los zapatos. El vestido es bello, pero lo que está dentro del vestido es infinitamente más bello.
    Ciertamente, Dios sabía que llegaría yo a un mundo signado por el mal y el pecado, sabía perfectamente que quizás lo habría de abandonar, que por años iba a renegar de Él, que lo traicionaría, que quizás transcurriría toda mi vida fuera de su luz, y pese a todo me dio la vida porque sabía que su luz vencerían a mis tinieblas, que su perdón sería más fuerte que mi pecado, que su misericordia es más grande que mi miseria y que la última palabra espera a la luz, a la misericordia, a la vida, a Él..."

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Entrevista a Ivanka

    Ivanka Ivankovic es una de los tres videntes que no tiene más apariciones diarias de la Virgen.
    Fue el 6 de mayo del 85 –fecha en que recibió el décimo secreto- que la Madre Santísima le dijo que desde aquel momento se le aparecería una vez al año para el aniversario del 25 de junio. En el mes diciembre de ese año Ivanka se casó con Rajko Elez y en noviembre del 87 tuvo su primer hijo: Kristina.

    En la entrevista que transcribimos a continuación Kristina estaba presente junto a su madre. En un momento, para ilustrar lo que estaba diciendo, Ivanka puso sus manos sobre los ojos de Kristina y dijo: "El hecho de que la beba no vea a la madre ello no significa que la madre no vea a su hija". Obviamente se refería a nuestra situación de hijos con respecto a nuestra Madre del Cielo. Y agregó que para conocerla debemos abrir nuestros corazones, y por medio de la fe aceptarla como nuestra Madre amorosa que nos cuida y que siempre está con nosotros.
    Ivanka es de vida simple, oculta, sin pretensiones, humilde, sin ninguna ostentación hacia su persona. Se contenta con dejar que los mensajes hablen por sí mismos y trata de vivirlos en obediencia y fidelidad. Es la más alta de todos, es sosegada y trabajadora, tímida pero sensible a la creencia de los demás. Transmite la paz que vive en su interior y es capaz también de humor.

Ivanka ¿Por qué la Santísima Madre está acá?
- María es la Madre de Jesús. Está aquí en Medjugorje llamando a todos los pueblos del mundo al sendero que Jesús nos mostró. Ese sendero es el camino al Cielo.

¿Qué debemos hacer nosotros?
-Orar. Siempre hacer el bien a los otros. La Gospa nos pidió vivir sus mensajes de paz, oración, penitencia, ayuno, conversión y reconciliación.

Ivanka, ¿cómo es la Madre Santísima?
-Es inmensamente hermosa. Siempre viene con ángeles. Antes de que venga hay una gran luz.

¿Tienen los ángeles cuerpo?
-Sí, como bebés. Es posible tocarlos.

¿Alguna vez los tocaste?
-Sí. Los amo mucho.

¿Están a cada lado de la Virgen?
-Están sobre Ella.

Cuando tienes a Kristina entre tus brazos ¿piensas en los ángeles?
-Sí. Yo les rezo todos los días.

Cuando viene la Madre Santísima ¿está siempre con un vestido diferente?
-No todas las veces. Pero, para la Navidad usó un vestido de oro. En las mangas y en el borde del vestido tenía círculos de oro.

¿Era el mismo vestido de oro?
-Era luminiscente con oro que venía del mismo vestido.

¿Está a veces la Virgen triste?
-Sí.

¿Por qué?
-Ella ora por nosotros y espera conducirnos a la conversión pero no todos en el mundo están prestando atención.

Cuando pecamos, ¿eso hiere a la Santísima Virgen?
-Sí. Porque sabe cuánto nos hiere a nosotros el pecado. Nos ama tanto que su dolor es muy grande al ver cuánto nos hieren nuestros pecados.

Entonces, la Santísima Madre verdaderamente se preocupa de nosotros.
-Sí. Sé que Ella ama a cada persona de la tierra. Todos somos sus hijos.

¿Cómo sabes que nos ama a todos?
-Porque yo misma hice la experiencia de su amor. Sé –por los años con la Santa Virgen María- cuánto, como Madre nuestra que es, nos ama a cada uno de nosotros.

¿Por qué está preocupada por cada uno en el mundo?
-La Santísima Virgen es nuestra Madre. Ella no quiere que a ninguno de sus hijos le sea negada su presencia por la eternidad. Quiere que todos sus hijos estén con su Hijo Jesús. Quiere que todos sus hijos gocen de la felicidad del Cielo.

¿Ama Dios a todos en el mundo, aún a aquellos que pecan?
-Él los ama a todos. Somos sus hijos. Él envió a Jesús para redimirnos a todos del pecado. Dios perdona a cualquier pecador que le pida su perdón.

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Ivanka, ¿viste el Cielo, el Purgatorio y el Infierno?
-Ví el Purgatorio y el Cielo como si fuera en un film. Le dije a nuestra Madre que no quería ver el Infierno.

¿Cómo es el Cielo?
-Es muy, muy hermoso. Bellísimo.

¿Había casas en el Cielo?
-Yo no ví nada de eso.

¿Había árboles?
-No, yo sólo vi personas.

¿Tenían sus cuerpos?
-Sí, los tenían.

¿Qué usaban?
-Los ví con vestimentas grises.

¿Eran felices?
-Todos los que ví estaban llenos de una felicidad que no puedo explicar ni puedo olvidar.

¿Anhelas esa felicidad para ti?
-Experimento algo de esa felicidad cuando estoy con la Gospa y cuando oro.

¿Todos usaban vestimentas gris?
-Sí, pero no era la vestimenta lo que contaba. La vestimenta no era parte de la felicidad.

¿Qué más nos puedes decir acerca del Cielo?
-Dios nos hizo para el Cielo. Si oras lo sabrás.

¿Cómo era el Purgatorio?
-Todo oscuridad.

¿Pensaste que estabas soñando cuando viste todas esas cosas?
-No. Ví esos lugares como si fuera un film.

¿Por qué te mostró el Cielo y el Purgatorio?
-Quiere recordarles a sus hijos cuáles son los resultados de sus elecciones aquí en la tierra.

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Ivanka, ¿somos siempre buenos jueces de nuestra propia santidad?
-No. Nunca somos buenos jueces de nada. Dios es el único Juez. Sólo Dios conoce nuestro corazón.

Dios, ¿también ama a los no creyentes?
-Dios ama a todos en todo el mundo. Él creo a cada uno. Él ama a cada uno.

¿Qué significa eso?
-Dios es el Creador. Él ama aquello que ha creado.

¿Cómo le retribuimos el amor?
-Nosotros amamos a Dios a través de nuestra oración. Amamos a Dios a través del amor. Aquellos que ayudan a otros aman a otros como Dios nos ama. A veces se encuentra mejor gente entre los que piensan que no creen que entre las personas que dicen que creen. Muchos creyentes no oran. Cuanto más oramos más cerca estamos de Dios.

Ivanka, ¿cómo conocemos la voluntad de Dios?
-Por medio de la oración.

Y ¿qué ocurre con las personas que no oran?
-Las personas saben si están viviendo la voluntad de Dios o no de acuerdo a la paz que tengan en sí. Si no sienten paz en sus corazones saben que no están haciendo las cosas correctas. Aquellos que hacen la voluntad de Dios tienen paz. Sus vidas se colman de gozo y de contento, aún en medio de grandes penas.

Así que la prueba para saber si estamos haciendo las cosas correctas en la tierra es cuánta paz sentimos.
-Exactamente.

Ivanka, ¿nos puedes contar cuando viste a tu madre?
-Sí, fue al inicio de las apariciones, cuando mi madre hacía poco que había fallecido subitamente. Yo me sentía muy sola. Le pregunté a la Virgen Santísima si sabía algo de mi mamá. La Virgen me dijo que sí, que mi madre estaba con Ella.

¡Oh, Ivanka! Eso te debe haber hecho muy feliz.
-¡Me hizo muy feliz!

¿Le preguntaste a la Virgen sobre tu madre?
-Le pedí si podía verla.

¿Ella lo permitió?
-Desde que murió la ví tres veces (esta respuesta es en el momento de la entrevista. Hasta el momento, agosto de 2000, son cinco las veces que la vio)

¿Me puedes decir cómo la viste?
-La vez que más prefiero es cuando estaba mi mamá con la Santísima Virgen. Mi madre vino hacia mí, me abrazó y besó y me dijo: "¡Ivanka, estoy tan orgullosa de ti!"

Sus besos ¿eran diferentes a los besos que te daba cuando estaba en la tierra?
-No. Era igual.

Ivanka, ¿tu madre se veía igual, la misma?
-Sí, exactamente la misma.

Su cabello ¿era el mismo? Su rostro ¿los mismos gestos, la misma sonrisa, el mismo aspecto?
-Sí. Lo mismo. Todo era lo mismo.

¿Estaba vestida como en la tierra?
-Oh, no. Usaba un vestido largo gris.

¡Qué extraordinario! Al salir de tu casa, cuando nos vayamos, habremos de pasar por el cementerio donde tu madre está enterrada. Y sin embargo, la viste con su cuerpo como era en la tierra. No obstante ella estaba muerta. ¿Te regocijaste al verla?
-Oh, por cierto, tuve un gran gozo.

¿Hizo esto diferencia en tu vida?
-Ahora sé lo que significa "la comunión de los santos" que todos los días digo en el Credo. Lo sé a través de la experiencia personal.

¿Conoces otras cosas también?
-Sí. Los regalos que la Santísima Virgen me hizo son grandes. Sé que está el Cielo porque lo he visto. Sé que mi madre está en el Cielo porque la he visto personalmente tres veces desde que murió. Sé que si obedezco la voluntad de Dios y le soy fiel también yo estaré en el Cielo.

Ivanka, ¿anhelas el Cielo?
-Anhelo a Dios.

¿Siempre lo anhelaste?
-La Santísima Madre me enseñó cómo orar. Ella me trajo hasta Dios.

Ivanka, ¿es cierto que es la última Aparición de la Virgen Santísima en la tierra?
-Sí, lo es.

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Ivanka, tú que ves cada año a la Virgen Bendita para el aniversario de las apariciones, ¿puedes describirnos tu aparición del 25 de Junio de 1988?
-La Santísima Virgen estaba muy bella. Esta vez, lucía oro alrededor de los bordes de su vestido y su velo. En particular me habló del tercer y del cuarto secreto.

¿Puedes compartir algo con nosotros?
-No.

¿Hay algo acerca de los secretos que nos pueda aterrorizar?
-No. Nada debe aterrorizarnos excepto desobedecer la voluntad de Dios.

¿Nos puedes contar tu aparición del 25 de Junio de 1989?
-Sí. Hablamos acerca del quinto y del sexto secreto.

¿Cómo se la veía a la Madre del Cielo?
-Inmensamente bella. Nuevamente, tenía oro en los bordes del vestido y del velo.

¿De qué más habló la Virgen?
-Quiere que oremos más porque satanás quiere apoderarse de nuestras vidas. Está haciendo todo lo que puede y usando toda ventaja para hacerlo, especialmente en nuestra vida material. La Santísima Virgen quiere que sigamos orando y ayunando. Ella intercede ante su Hijo por nosotros.

¿Ella te dio algo más que puedas compartir con nosotros?
-Ella quiere que cada uno en el mundo viva los mensajes, sobre todo los de oración y ayuno.

¿Por qué tenemos que ayunar?
-Tenemos que ayunar para tener una mayor libertad. El ayuno nos liberará de las cosas. La Gospa dijo que la oración y el ayuno pueden hasta detener las guerras.

¿Habrá una guerra?
-La oración y el ayuno pueden detener las guerras.

¿Cómo el ayuno nos da mayor libertad?
-Nos dará libertad para servir a Dios y a la Virgen y a nuestros hermanos y hermanas cuando dejamos de preocuparnos de nuestras propias necesidades y deseos todo el tiempo.

¿Me puedes decir cómo ayunas?
-Los miércoles y viernes ayuno a pan y agua.

¿Cómo haces durante Cuaresma?
-Ayuno a pan y agua durante 40 días. Igual que mis parientes lo han hecho durante 700 años. Comencé haciéndolo porque la Virgen me dijo que el ayuno detiene las guerras. Conozco el futuro del mundo –no sólo mi propia vida sino el futuro del mundo- .

Cuéntame acerca de este conocimiento que tienes sobre el futuro del mundo.
-Es una pesada carga. Sé que debemos orar y ayunar como lo pide la Santísima Madre.

¿Cómo te las arreglas con tal pesada carga?
-Simplemente sigo adelante y vivo mi propia vida. No pienso todo el tiempo sobre ello. Cada vez que pienso trato de orar más y de ayunar.

Cuando oras y ayunas ¿tienes paz?
-Sí. La Gospa nos dijo que nunca debemos focalizar en las cosas malas. Siempre –nos dijo- debemos centrarnos en Dios, en su Amor por nosotros y en el futuro que Él proyectó para nosotros en el Cielo.

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Ivanka, ¿nosotros los peregrinos somos una imposición?
-No, para nada. Nuestra Madre me dijo que vendrían personas de todas partes del mundo. Ella nos pidió que los acogiéramos en nuestros hogares como nosotros querríamos que nos acogiesen. Nos recordó que cuando Ella y José fueron a Belén, cuando el Niño Jesús nació, nadie tuvo una habitación para ellos. Siempre estamos felices de tener peregrinos que vienen porque ellos aman mucho a Dios, aman mucho a la Santísima Virgen. Y vienen acá en busca de libertad, en busca de verdad. Vienen en búsqueda de Dios.

¿Qué haces cuando estás cansada, cuando tienes más trabajo que el que puedes llevar a cabo en el día?
-Siempre oro y nunca me siento así. Cuando oro siento mucha paz.

¿Cuál es tu lugar favorito de oración?
-En la Misa. La Misa es el centro de mi vida.

¿Tienes otros lugares especiales donde te guste orar?
-Sí. Me gusta subir la montaña y orar.

¿Oran en familia?
-Sí. Mi marido y yo y su familia rezamos, todos juntos, el Rosario todos los días.

¿Te parece que eso tiene mucha importancia en tu vida?
-Obedecemos a la Virgen. Ella nos pidió rezar en familia. Me dijo que las familias que oran juntas tienen paz.

¿Qué les ocurre a las familias que no oran juntas?
-La Virgen dijo que la oración para las guerras.

Si las familias no rezan ¿podemos esperar que haya guerra en la familia?
-Ella prometió que si las familias oran juntas tendrán paz.

¿Tienes muchos sufrimientos?
-Mis mayor sufrimiento tiene que ver con los secretos.

¿Qué te dijo la Virgen acerca del sufrimiento?
-Me ha hablado acerca del futuro del mundo. Durante dos años me habló del futuro. A cada vidente le habla de algo distinto. A mí me habla sobre el futuro del mundo. A Vicka le habla de su propia vida.

¿Qué te dijo la Virgen? ¿Es un buen futuro?
-Me lo contó todo. Hay cosas buenas y hay cosas malas. Lo importante es saber que Dios nos ama a cada uno de nosotros. Todos somos sus hijos.

¿Es un largo futuro?
-Para algunos es largo para otros es corto.

Ivanka, he dudado en hacerte esta pregunta pero siento que debo hacerla ¿Dios destruiría este mundo?
-Nosotros lo estamos destruyendo, no Dios.

¿Es la destrucción del mundo parte de los secretos?
-No puedo hablar de los secretos.

¿Te preocupas mucho de ellos?
-Cuando la Santísima Madre viene cada año hasta mí me habla de los secretos y comparte cosas conmigo.

Más tarde, cuando los secretos estén por acontecer ¿tienes tú un rol a cumplir en su desenvolvimiento?
-Todos tendremos un rol para llevar a cabo en el desenvolvimiento de los secretos. Eso es parte del plan de Dios.

Parte del plan de Dios, ¿qué quieres decir?
-Cada persona en la tierra estará involucrada en el desarrollo de los secretos. Dios nos llama a ser fieles en todas las circunstancias de nuestras vidas. Nos llama a ser fieles a su voluntad. Por medio de la oración cada uno de nosotros sabe qué es.

A la luz de tus conocimientos sobre los diez secretos ¿qué nos recomiendas hacer?
-Orar, siempre orar. Tratar de hacer cosas buenas a los otros. Tratar de vivir los mensajes. Por favor, pídele a las personas que lo tomen seriamente. Por favor acepten el gran don que Dios nos hace. Por favor, hagan lo que la Santísima Virgen pide a cada uno. Entonces, tendrán gran paz y gozo en la tierra, aún en el sufrimiento. Tendrán el Cielo por toda la eternidad.

Jelena Vasilij habla de la oración y el ayuno

(Jelena es una de las llamadas videntes de la segunda generación. Ella y Marjana fueron agraciadas, poco tiempo después del inicio de las apariciones en Medjugorje –siendo ambas muy niñas- con manifestaciones espirituales de la presencia de la Virgen en la misma aldea croata donde ellas vivían. Sus experiencias difieren de la de los otros videntes en que ellas tienen visiones y locuciones interiores. Siempre, desde muy pequeña, ha llamado la atención la madurez espiritual mostrada por Jelena. Por pedido de la Santísima Virgen formó un grupo de oración que tuvo como guía a la Madre del Cielo y como sacerdotes a los padres Slavko Barbaric y Tomislav Vlasic, quedando finalmente este último como guía sacerdotal. Precisamente de este grupo de oración de Jelena habría de nacer la actual Comunidad Kralica Mira que tiene como director al P. Tomislav).
A continuación ofrecemos parte de una disertación de Jelena y la entrevista que la sucedió:

     Como ya lo he dicho en otras ocasiones la mía no es una experiencia de "visión" sino una experiencia totalmente interior fruto de la oración.
     ¿De qué se trata? De inspiraciones que recibo en la oración. El Señor no me da la capacidad de entender el futuro del mundo, no son intuiciones que tienen que ver con los secretos... Este "don" también está muy condicionado a la apertura y al crecimiento que la persona quiera hacer, por lo tanto, ha de volverse siempre más profundo y con él más profunda la vida espiritual de la persona.
     Nosotros entendemos la fe –desde siempre- como una luz que ilumina nuestra existencia y nuestros pasos porque verdaderamente somos la familia de Dios. Esta fe debe ser nutrida si es que queremos crecer en la cercanía de Dios; sobre todo ¡con mucha oración!. Porque en la oración nos abrimos completamente a Él y se vuelve ése un momento exclusivo para Dios.
     Hoy se suele escuchar: "Pero, ¿no es mejor hacer una obra de caridad?", o bien "quizás sería mejor que hagamos caridad y recemos menos", o también "oremos mucho y hagamos menos caridad". ¡Como si ambas cosas fuesen contrastantes! Hay quien en la Iglesia hace mucha actividad: ello es muy bello; otros prefieren una vida más contemplativa. Pero si leemos los Evangelios, si leemos las Cartas de San Pablo y escuchamos los mensajes que aquí se dan, vemos que es posible llegar a este equilibrio. Ciertamente que un amor nutre al otro: más amamos a Dios más somos capaces de amar al hermano; y si estamos cerrados al hermano por cierto que también estamos cerrados a Dios.
     Mientras en nosotros habita el odio no podemos pensar que seremos transformados por la oración; a Dios debemos buscarlo en la verdad. Entonces, pienso que la relación que tenemos con Él en la oración nos ayuda a liberarnos de todas las falsedades que a menudo llevamos con nosotros en las relaciones humanas. Delante de los otros podemos hasta esconder las cosas, pero delante de Dios debemos abrir el corazón por completo si es que queremos que Dios lo transforme.
     Es por eso que la Virgen siempre nos enseña que lo primero es la contrición. Verdaderamente debemos pedirle al Señor que nos libere de todos los impedimentos, porque ha sido dicho que "Cristo es el único huésped que cuando entra en tu casa no deja nada como era".
     Por ello, cuando comenzamos a orar, debemos buscar morir un poco a nosotros mismos, pedirle al Señor que nos libere de nuestro egoísmo, de nuestro orgullo, de todo lo que es negativo. Debemos pedirle que nos dé fuerza.....
     Esta es la oración del abandono. ¡Es verdaderamente necesario lograr encontrar la paz en la oración! Mucho no le interesa a Dios lo que podamos recitar sino que a Él le interesa la persona. Dios quiere nuestro corazón, no nos pide que seamos subjetivos y que hagamos las cosas como nosotros queremos hacerlas; quiere –en cambio- nuestra total adhesión, nuestra participación.
     Por ello, si buscamos a Dios debemos unirnos, por sobre todo, a la vida sacramental, a la gracia, en especial a la Santa Misa. Nosotros los católicos, a menudo vivimos hambrientos cuando tenemos, todos los días, este Alimento que se nos da cada día... Y si hemos olvidado de ir a Misa, o si no pensamos que sea necesario participar de ella asiduamente, entonces pienso que nos debemos preocupar, porque nuestra fe está en crisis.....
     Quien quiere crecer en la vida espiritual debe adiestrar mucho su voluntad, su capacidad de decir sí y de morir a sí mismo.
     Verdaderamente, debemos hacer este acto de confianza y, luego, los frutos vendrán. Tenemos a Dios como nuestro garante y no tenemos que preocuparnos si habremos de ver o no los frutos de nuestra vida espiritual.
     La Virgen siempre nos aconseja prepararnos para la Santa Misa, llegando al menos cinco minutos antes, para preparar nuestro corazón. Y nos aconseja, también, dar gracias después de la Misa, porque cada uno de nosotros se ha vuelto un tabernáculo viviente de Dios en el mundo.
     La Santísima Virgen nos dio otro consejo: aprender a ofrecernos nosotros mismos durante la Misa. Ofrecer lo que somos por dentro y presentarlo con el sacrificio de Cristo.
     Luego, Ella pidió el Rosario, el Rosario completo con todos los 15 misterios. Y lo hizo por una razón muy simple: porque más meditamos a Cristo más lo interiorizamos, más nos volvemos como Él. Por tanto, no tengan miedo de repetir, tenemos mucha necesidad de la repetición antes de llegar a comprender algo.....
     La Virgen nos pide que, sobre todo, agradezcamos. También Ella nos agradece cada vez que nos habla... Pienso que nuestra relación con Dios debe estar, sobre todo, fundada en el agradecimiento. Un agradecimiento que es el verdadero fruto del encuentro con Dios, en la fe. Lo que significa darse cuenta del gran don que el Señor nos hace, ante todo del gran don de la vida que cada día nos da...
     Piensen ustedes: si Dios dejase de animar esta creación ella dejaría de existir en un instante! Por lo tanto, Él está tremendamente presente en nuestra realidad! Cuando nos creó lo hizo para que pudiéramos agradecerle y alabarlo. Esta es nuestra verdadera vocación: ¡Vivir para la gloria de Dios!
     Pienso que esta fe de verdad nos libera y nos da la alegría de la que habla la Virgen en sus mensajes, sin la cual es verdaderamente imposible vivir en este mundo.

     El ayuno nos ayuda, sin dudas, tanto como la oración. Ayuno que hoy no está de moda. Es bello pensar que entre las obras positivas también se encuentra el ayuno. Por cierto que es una privación, pero que no vale por sí misma; quiero decir que si me privo de algo pequeño lo hago para abrirme a algo grande, inmenso: a Dios.
     No quiero decir que debemos hacer una competencia heroica para ver quién puede hacer más renuncias y sacrificios. No, ciertamente. Pero, si no somos capaces de morir a nosotros mismos quiere decir que quizás hemos puesto demasiado nuestro yo en el centro de nuestra realidad.
     Pienso que el ayuno logra justamente fortificar nuestro espíritu, que nos ayuda en lo profundo para decirle sí a la voluntad del Señor.
     El ayuno nos enseña la humildad, nos hace comprender de qué poco tenemos necesidad para verdaderamente vivir en la alegría... Es así, sentimos como un hueco dentro de nosotros que nada lo puede llenar, jamás estamos satisfechos...
     El ayuno nos hace comprender que debemos vivir la pobreza espiritual para encontrar a Dios. Ayunar y hacer penitencia no quiere decir no amar a las cosas que Dios nos ha regalado sino que quiere decir saber usarlas del modo justo y con respeto. Pero, por encima de todo, nos hacer comprender que no hemos sido creados para las cosas sino que hemos sido creados para una Persona, que es Dios, y para las otras personas, porque la alegría llega sólo por medio de las personas.
     Por la tradición sabemos que el ayuno nos asiste en la lucha contra el mal y Jesús, en el Evangelio, lo dice claramente. Cuando los discípulos le preguntan: "¿Cómo es que no podemos expulsar estos demonios?", Jesús responde: "Ciertos espíritus malignos sólo se pueden expulsar con la oración y el ayuno."
     Cierto, el ayuno puede ser a veces algo muy delicado, por eso encuentren un director espiritual que los siga en el camino del espíritu y busquen consejo de él.
     Querría decirles una última cosa: la Virgen nos hizo entender que no hacemos solos este camino, no lo hacemos solitariamente; no es sólo una relación personal que tengo con Dios sino que involucra siempre al prójimo. Claro que podemos ser llamados a la vida del eremita; pero los que permanecemos en la familia, en las comunidades, estamos invitados, por la Virgen, a formar pequeños cenáculos de oración y debemos hacer vida contemplativa junto a la vida activa.
     Cuando pensamos en la vida contemplativa, en los monasterios, pensamos en una pasividad; pero esto no es cierto. Porque es una vida muy activa. Una no excluye a la otra, una necesita de la otra.

Pregunta: ¿Cómo uno se vence a sí mismo, las pasiones, los defectos? ¿Basta pedírselo a Dios?
Jelena: Cuando se trata del cambio de la propia vida interior, del crecimiento de las virtudes, es ahí, entonces, donde es fundamental buscar una guía espiritual. Confesarse a menudo y buscar la ayuda y la sanación de Cristo, porque debemos sanarnos por dentro. Después, obviamente, es Dios quien obra en nosotros.

P.: Esta pregunta se refiere a los grupos de oración: ¿Cómo hacer una buena preparación de la Misa?
J.: Es muy bello prepararse con las Lecturas; leerlas antes. Y luego, al llegar a la iglesia, debemos permanecer en silencio y buscar recogernos y prepararnos para la Misa.

P.: Para los grupos de oración: A veces la Misa se vive de un modo un poco impersonal. ¿Está bien hacer una oración sobre el Evangelio que une más a los corazones?
J.: ¡Es un argumento importantísimo! Debemos darle a esto una importancia primordial porque no hay nada que nos una más que la Misa. No existe una oración comunitaria que logre unirnos más. Allí estamos todos reunidos! Y quizás cuántos millares somos!... Es el momento cuando el Cielo desciende a la tierra. Ahí está la Virgen, están los ángeles, están los mártires; porque no es sólo el hermano que está a tu lado con quien debes estar unido sino con toda la Iglesia Universal! Entonces, la que sufre en el Purgatorio, la que ya está en la Gloria del Paraíso... porque hay una realidad objetiva, y es aquí que se debe prestar mucha atención. Todos participamos del Cuerpo de Cristo: Cristo es nuestro principio de unión. Entonces, todos los que recibimos la comunión tenemos el mismo Cristo dentro nuestro. Por cierto, que estas cosas están ocultas a nuestros sentidos, pero –sin embargo- es esta realidad la que hace mover el mundo.

P. : Además del sacrificio de la Misa ¿qué más podemos ofrecer por los difuntos?
J. : No hay nada más grande que la Misa. Sin embargo, también podemos aplicar las penitencias, otras oraciones, indulgencias. De todos modos, pienso que no hay nada más agradable que podamos presentar al Padre que el sacrificio de su Hijo.

P.: En la oración de sanación interior ¿qué es lo que más vale, la cantidad o la calidad?
J.: Me parece que el término "sanación interior" es muy complejo. Ciertamente, no debe considerarse como una fuerza mágica que actúa en un momento... Claro, Dios puede también hacer un milagro. Cada uno de nosotros lleva consigo cosas de las que debe sanar todos los días. Algo es cierto: si no oramos no es posible sanar, porque es Dios quien entra en nuestra vida y transforma todo con su gracia. Sobre todo, tenemos el Sacramento de la Santa Confesión que es el que verdaderamente nos sana. Desde luego que podemos emprender una búsqueda para lograr entender; sin embargo, no es el saber lo que nos hace libres sino la gracia de Dios. La dirección espiritual es ciertamente fundamental. Por tanto, la respuesta sería: cantidad y calidad, porque no existe una calidad sin perseverancia.

P.: ¿Cómo podemos resolver el problema de las distracciones durante las oraciones repetitivas, y también durante la Misa?
J.: Personalmente a mí me ayuda mucho el cerrar los ojos. No es fácil combatir las distracciones. Si se trata de distracciones que nos llevan al pecado, entonces es necesario cortar de inmediato el pensamiento. Si no es así, buscamos hablarle a Dios de nuestras distracciones. ¿Estás preocupado por tu hijo? Preséntale tu hijo a Dios, porque ¡a Él le interesa todo lo que está dentro de nosotros!... Las distracciones están también vinculadas a la vida que vivimos, vida movida, fatigada... Entonces, busquen vivir una vida tranquila, más en paz, sosegada. Si se está muy cansado ¿qué hacer?. A ese punto sólo se puede ofrecer el cansancio a Dios... no se puede meditar... Busquemos ofrecer estas distracciones como oraciones.

P.: ¿Cómo se hace en lo concreto para vivir la vida de oración y la vida de familia?
J.: Cada uno de nosotros necesita de Dios para lograr mantener una vida cualquiera sea esa vida. No es que la vida de oración quite algo a la vida cotidiana, más bien pienso que es algo que debemos vivir para poder comprender.
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Oren por los no creyentes

De un encuentro con Mirjana en Modesto (California) en ocasión de la Conferencia Mariana de Agosto de 1999.
Lo que sigue es parte de la charla dada por la vidente:

"...Yo quiero decirles, con todo mi corazón, por favor oren por los no creyentes. Oren por nuestros hermanos y hermanas que no tienen la dicha que nosotros tenemos de reconocer el amor de Dios. Oremos por ellos y la Madre Santísima rezará por nosotros. Muchas veces Ella me ha dicho: 'Soy tu Madre. No necesitas repetirme tus deseos porque toda madre lee el corazón de sus hijos'. María Santísima conoce lo que nosotros queremos... Debemos nosotros oran por nuestros hermanos y hermanas y Ella lo hará por nosotros. Cada oración nuestra enjuga las lágrimas de su rostro causada por nuestros hermanos y hermanas que no creen. En julio pasado, durante mi aparición, la Virgen extendió –por vez primera- sus manos así (con las palmas hacia fuera) y yo ví luz que salía de sus manos hacia todos nosotros. Ella dijo, 'Esta es mi luz y les estoy dando esta luz. Hoy ustedes han de ser esta luz'.

"Lo mismo quiero decirles a ustedes. Saben qué la Santísima Virgen María quiere de ustedes. Sean esa luz. Ayuden a María. Vivan sus mensajes. Sean sus apóstoles..."


En su mensaje mensual del 25 de octubre, 1996 Ella nos habló de esta luz:

"... Por medio de ustedes deseo renovar el mundo. Comprendan, hijos queridos, que ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo..."
"Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes, que está en el Cielo." (Mt 5,16)

El 25 de febrero de 1995 la Reina de la Paz nos decía:
"... Hijos queridos, los invito a que se vuelvan paz donde no hay paz y luz donde hay oscuridad, y así enseñar a cada corazón que acepte la luz y el camino de salvación..."

Y el 5 de junio de 1986:
"Queridos hijos, hoy los llamo a que se decidan si desean vivir los mensajes que les estoy dando. Deseo que sean activos en vivir y transmitir los mensajes. Especialmente, hijos queridos, deseo que sean el reflejo de Jesús, quien ilumina al mundo infiel que camina en la oscuridad. Deseo que todos ustedes puedan ser luz para todos y testigos de la luz. Hijitos, ustedes no son llamados a la oscuridad sino a la luz y a vivir la luz en sus vidas. Gracias por haber respondido a mi llamado."

Y en el mensaje a Mirjana del 2 de enero del 2000:
"Nunca como hoy mi corazón pide vuestra ayuda. Yo, vuestra Madre, ruego a mis hijos para que puedan ayudarme a realizar aquello por lo que el Padre me ha envíado. Él me ha enviado en medio de vosotros porque su amor es grande. En este tiempo grande y santo en el que habéis entrado orad de un modo especial por aquellos que no han sentido el amor del Señor. Orad y esperad."


Testimonio sobre el poder del Rosario

(El siguiente relato sobre el P. Schiffer de Hiroshima se debe al P. Paul Ruge O.F.M.I)

     En medio de la noche, a las 2.45 del 6 de agosto de 1945, un bombardero B-29 despegó de la isla de Tinian llevando la bomba atómica que debía lanzar sobre Japón. A las 8.15 de la mañana la bomba explotó a 8 cuadras de la iglesia jesuita Nuestra Señora de la Asunción, en Hiroshima. Medio millón de personas fueron aniquiladas. Sin embargo, la iglesia y cuatro padres jesuitas que allí estaban sobrevivieron. Eran los padres Hugo Lassalle, Kleinsorge, Cieslik y Schiffer. De acuerdo con todos los expertos, ellos deberían estar muertos ya que se encontraban dentro del radio de la explosión de una milla. Nueve días más tarde, el 15 de Agosto, día de la Fiesta de la Asunción de la Virgen, las fuerzas de los EEUU recibieron la orden de cese el fuego.

     La que sigue es la increible historia del Padre Huberto Schiffer tal como figura en el relato del Padre Paul Ruge:

     "Me encontré con el P. Schiffer al final de la década del 70 en el aeropuerto Tri-City de Saginaw (Michigan), cuando él se dirigía al Triduo/Novena del Ejército Azul para dar una charla. En aquella ocasión me tocó hacer de chofer del Padre y fue entonces que me contó su vida, especialmente lo de la explosión atómica en Hiroshima.
     En la mañana del 6 de agosto de 1945 él acababa de terminar la Misa cuando entró en la rectoría y se sentó a la mesa para desayunar. Apenas había cortado el pomelo y hundido la cuchara en él, cuando se vio inmerso en un brillante resplandor de luz. Su primer pensamiento fue el que era una explosión en el puerto (se trataba de un puerto importante donde los submarinos japoneses se reabastecían de combustible). Entonces, en las propias palabras del P. Schiffer: - de inmediato una terrorífica explosión llenó el aire con la fuerza devastadora de un trueno. Una fuerza invisible me levantó de la silla, me lanzó por el aire, me sacudió, me golpeó, me arremolinó haciéndome dar vueltas y vueltas como si fuese una hoja en una ráfaga de otoño -.
     Lo siguiente que recuerda fue que abrió los ojos y que estaba tendido sobre el piso. Miró alrededor y no vió nada en ninguna dirección a la que dirigía la vista: la estación de trenes y todos los edificios habían sido levantados de cuajo. El único daño físico que tenía era que podía sentir clavados unos pocos trozos de vidrio en el cuello, debajo de la nuca. Por lo que podía constatar no había ningún otro daño físico en él.
     Muchos miles habían muerto o sido mutilados por la explosión.
     Después de la conquista americana, médicos del ejército y científicos le explicaron que su cuerpo iría a deteriorarse por causa de la radiación. Muchos japoneses se habían ampollado y escamado la piel por efecto de la radiación. Sin embargo, para estupor de los médicos, el cuerpo del P. Schiffer no exhibía traza alguna de radiación ni tampoco ninguno de los malos efectos provocados por la bomba. El P. Schiffer lo atribuye a la devoción a la Santísima Virgen y a su Rosario diario. Siente que recibió el escudo protector de la Madre Santísima que lo preservó de toda radiación y de sus efectos".

     (Todo esto coincide con lo ocurrido tras el bombardeo de Nagasaki, donde San Maximiliano Kolbe había establedido un convento franciscano el cual tampoco sufrió daño alguno por estar protegido especialmente por la Madre de Dios. Allí también los frailes rezaban diariamente el Rosario y tampoco sufrieron ninguno de los efectos de la bomba.)

Referencias:
1.
Rev. Albert J.M. Shamon, The Power of the Rosary, pp. 29-30.
2.
Hubert F. Schiffer, S.J., The Rosary of Hiroshima, p. 10.

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Ser fuertes en el Señor

(Extraído del libro de Janice Connell "The visions of the Children", parte de una entrevista a Jelena Vasilj, realizada en agosto de 1990 en Medjugorje. Jelena tiene visiones y locuciones interiores de la Santísima Virgen y en esa época tenía un grupo de oración, del cual nacería luego la Comunidad "Reina de la Paz" que dirige el P. Tomislav Vlasic)

P. Padre Slavko es tu director espiritual ¿no es así?
R. Sí, junto con el Padre Tomislav Vlasic.

P. En 1985 él analizó la experiencia que tú y Marjana comparten (se refiere a las locuciones y visiones interiores). ¿Cuáles son los mensajes que la Santísima Virgen te da a ti y a tu grupo de oración?
R. Son muchos. Incluyen oración, ayuno y conversión. Nuestra Señora quiere que leamos Mateo 6,24-34 todos los jueves ante el Santísimo Sacramento.

Mt 6,24-34:
Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podréis servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán, ni por su cuerpo, con qué se vestirán. ¿No vale acaso la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni recogen en graneros; y el Padre de ustedes del Cielo las alimenta. ¿ No valen ustedes más que ellas? Por lo demás, ¿quién de ustedes puede añadir un instante al tiempo de su vida? Y del vestido, ¿por qué se preocupan? Observen los lirios del campo, cómo crecen, no se fatigan ni hilan. Pero yo les digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si la hierba del campo, que hoy está y mañana es echada al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con ustedes, hombres de poca fe? No vayan, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se preocupan los paganos; pues ya sabe el Padre Celestial que tienen necesidad de todo eso. Busquen primero el Reino y su justicia, y todas esas cosas les serán dadas por añadidura. Así que no se preocupen del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. A cada día le basta su pena.

P. ¿Siempre leen este pasaje frente al Santísimo Sacramento los jueves, así como la Virgen se los pidió?
R. Cuando no podemos ir a la iglesia leemos el pasaje en casa, en familia, los jueves.

P. La Virgen ¿les habla de la Iglesia?
R. Ella quiere que la Santa Misa sea el mayor don de nuestro día. Nos enseñó que Jesús se da a nosotros durante la Misa. Dice, también, que si vamos a Misa tibios volveremos a casa con el corazón vacío.

P. ¿Cómo recibes a Jesús?
R. Por medio de una oración profunda que despierta un inmenso deseo de su presencia.

P. Si tu oración decae ¿tu deseo de Dios disminuye?
R. S
í.

P. ¿Por qué la Santísima Madre quiere que absorban con tanta profundidad la enseñanza de su Hijo Jesús? (Se refiere al pedido de leer ese pasaje de Mateo todas las semanas y delante del Santísimo).
R. Nos ayuda a desenmascarar una de las grandes mentiras de Satanás.

P. ¿Cuál mentira, Jelena?
R. Mañana.

P. ¿Mañana? ¡Qué interesante! ¿Quieres decir que una de las grandes mentiras de Satanás es la ilusión de mañana?
R. Sí.

P. La mente y los apetitos humanos son capaces de muchas ilusiones. ¿No es así?
R. Nuestra Madre y Jesús nos ayudan a conocer que la oración y el ayuno son los que liberan la mente humana de sus ilusiones.

     A continuación ofrecemos 4 mensajes de la Reina de la Paz que nos ayudan a deshacer la ilusión de mañana.

Mensaje del 25 de julio de 1987
"Queridos hijos, les ruego que desde hoy sigan el camino de santidad. Los amo, por eso deseo que sean santos. No quiero que Satanás los obstaculice en el camino.
Queridos hijos, oren y acepten todo lo que Dios les pone en este camino, que es doloroso, pero que para quien comienza a recorrerlo Dios le revela toda la dulzura, de modo que responderá con gusto a cada llamado Suyo.
No le den importancia a las pequeñas cosas de la tierra. ¡Tiendan a las del Cielo!
Gracias por haber respondido a mi llamado."

Del 25 de Marzo de 1988
"Queridos hijos, hoy también los invito al total abandono en Dios. Ustedes, hijos queridos, no son conscientes del gran amor con que Dios los ama; es por ese amor que Él me permite estar con ustedes, para instruirlos y ayudarlos a encontrar el camino de la paz. Sin embargo, si no oran no encontrarán ese camino. Por ello, hijos queridos, déjenlo todo y dedíquenle el tiempo a Dios, y Dios los recompensará y los bendecirá. Hijitos pequeños, no olviden que sus vidas pasan como una florecilla de la primavera, que hoy es maravillosa y mañana no se encuentra rastros de ella. Por ello oren, de modo tal que la oración y el abandono en Dios se vuelvan una señal del camino. Así, sus testimonios no tendrán solamente valor ahora para ustedes sino para toda la eternidad.
Gracias por haber respondido a mi llamado."

Del 25 de mayo de 1988
"Queridos hijos, los invito al total abandono en Dios. Oren, hijitos, para que Satanás no los sacuda como ramas al viento. Sean fuertes en Dios. Deseo que a través de ustedes el mundo entero conozca al Dios de la alegría. Den testimonio con sus vidas del gozo divino. No estén ni angustiados ni preocupados. Dios los ayudará y les mostrará el camino. Deseo que amen a todos, a buenos y a malos, con mi amor. Sólo así el amor vencerá en el mundo.
Hijitos, ustedes son míos; los amo y deseo que se abandonen en mí para que pueda yo conducirlos hasta Dios. Oren incesantemente para que Satanás no pueda sacar ventajas de ustedes. Oren para que comprendan que son míos. Los bendigo con la bendición de la alegría.
Gracias por haber respondido a mi llamado."

Del 25 de mayo de 1989
"Queridos hijos, los invito a abrirse a Dios. Miren, hijitos, cómo la naturaleza se abre y da vida y frutos; también yo los invito a la vida con Dios y al abandono total en El. Hijitos, estoy con ustedes y deseo continuamente iniciarlos en la alegría de la vida. Deseo que cada uno descubra la alegría y el amor que sólo en Dios se encuentran y que sólo Dios puede dar. Dios no quiere nada de ustedes, sólo el abandono. Por tanto, hijitos queridos, decídanse seriamente por Dios, porque todo el resto pasa pero solamente Dios permanece. Oren para poder descubrir la grandeza y la alegría de la vida que Dios les da.
Gracias por haber respondido a mi llamado"

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Acerca de los Grupos de Oración

De una entrevista a Ivan aparecida en el libro "The visions of the children" de Janice Cornell pág. 149-151)

P. Ivan, tú guías un grupo ¿no es así?
R. Yo estoy en un grupo de oración. La Santísima Virgen es quien lo dirige.

P. ¿Por qué fundaste el grupo de oración?
R. Fue el deseo de la Madre Santísima.

P. ¿Por qué oran en tu grupo de oración?
R. Rezamos por las intenciones de la Virgen Santísima y a Ella le dedicamos nuestros sacrificios y ayunos.

P. ¿Es la Virgen la que realmente dirige al grupo?
R. Sí. Totalmente. Ella nos guía diciéndonos qué hacer y cómo alcanzar ciertas cosas.

P. Dínos algunas de las cosas que tu grupo ha hecho.
R. Oramos por la paz del mundo. Por las personas enfermas y los que recién nacidos abandonados, por los no nacidos, por los que sufren el hambre, los que no tienen casa, los pobres, los que están solos. También hacemos obras corporales de misericordia.

P. ¿Con cuánta frecuencia se reunen?
R. Los lunes por la noche en el Podbrdo y los viernes por la noche en el Krizevac.

P . Ivan, muchos peregrinos han experimentado favores extraordinarios al trepar esas montañas durante los encuentros de tu grupo de oración. La Virgen ¿aparece siempre?
R . Sí, y Ella ora por todos los que han venido y bendice a todos los presentes.

P. Quiere nuestra Madre grupos de oración?
R. Es su deseo que todas las personas de la tierra esté en grupos de oración.

P. ¿Por qué?
R. Ella sabe qué hay por delante.

P. Ivan, a menudo se ve que hay mucha división y a veces hasta luchas internas en los grupos de oración.
R. Ello demuestra el odio que tiene satanás por los grupos de oración. Donde hay mucha tentación hay que estar atentos. Tomen las disensiones como un alerta para el futuro. Si satanás trabaja tan duro ahora para destruir pueden estar seguros que está poniéndose en posición para obtener una futura victoria para si.

P. ¿Qué es lo que quiere?
R. Las almas humanas. Los grupos de oración son una protección ante el triunfo de satanás. En donde haya disenso oren más y ayunen con mayor frecuencia.

P. ¿Qué tipo de oración, Ivan?
R. Para mí, en casos extremos, es la misa diaria, la adoración eucarística, los tres rosarios.

P. Todo eso no dejaría mucho tiempo para dormir.
R. El demonio nunca duerme.

P. Y ¿qué tipo de ayuno?
R. Sólo a pan y agua, tres días a la semana, hasta que la disensión pare.

P. ¿Por qué oración y ayuno? ¿Por qué no sólo oración?
R. Oración sin ayuno es como un soldado con una pierna Es derrotado fácilmente.


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