Testimonios |
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CATERINA de Antonio Socci
¿Quién es Antonio Socci? Un muy conocido intelectual católico de Italia, miembro de Comunione e Liberazione (fundada por Don Luigi Giussani). Ha escrito importantes libros. Entre los últimos uno sobre Medjugorje, otro sobre Fátima (“Il quarto segreto di Fatima”, cuya tesis se vio confirmada por las recientes declaraciones del Santo Padre en su viaje a Fátima), y sobre Padre Pío. Además es columnista de “Libero” y escribe para otros medios.
Hace menos de un año, su hija Caterina, a una semana de graduarse como arquitecto, cayó imprevistamente en coma y desde entonces no ha salido de él. Caterina era una universitaria católica muy activa. Desde el comienzo de este tremendo drama, Antonio Socci ha escrito sobre ella demostrando una fe firme, una gran esperanza y mucho valor. Ha dado testimonio elocuente de qué significa ser verdaderamente cristiano y ha refrendado con lo que está viviendo lo que había sostenido y sostiene en sus escritos. Antonio es un alma grande, un creyente verdadero además de lúcido intelectual.
SALIÓ MI LIBRO “CATERINA”
Hoy salió en librería mi libro “CATERINA, diario de un padre en la tempestad” (Rizzoli). A continuación anticipo el prefacio donde explico el porqué me metí en esta empresa. Antonio Socci.
Aquellos chicos en el leprosario…
Muchas personas –escribiendo a mi blog– en el curso de los meses continuaron preguntándome cómo está Caterina y cómo se desarrolla su situación. Algunos me cuentan sus propias aflicciones, las pruebas que deben vivir y me preguntan cómo lograr no ser aplastados.
He escrito este libro para ellos, para agradecer a los muchísimos que han rezado y rezan por Caterina. Pero, me atrevo (descaradamente) a mendigar aún oraciones ardientes porque seguimos en la tempestad o –al menos- estamos aún en camino. Un camino larguísimo, dramático y lleno de peligros y de incógnitas.
Este libro quiere ser también un acto de fe en Jesús que nos exhorta a rezar como si ya hubiésemos obtenido lo que pedimos. Por tanto es un acto de agradecimiento.
Junto a ellos quiere ser mi agradecimiento a Dios por habernos dado a Caterina. Le doy gracias por haberla creado y hecha cristiana. Le doy gracias por haberla hecho así tan buena y bella, también en el alma.
Le doy gracias por el espléndido pueblo cristiano en el que creció y que la sostuvo en la terrible prueba presente. A este pueblo aún le pido, con gratitud, oraciones por nuestra princesa…
Quiero, en fin, dar testimonio de lo que hasta ahora me ha sostenido, que me ha confortado, me ha dado valor, fuerza y también alegría, aún entre lágrimas. Porque quizás pueda ser un consuelo, fortaleza, y un abrazo para otros que se encuentran en la prueba.
Es un gesto de amor que quiero hacer con Caterina y por Caterina, hacia muchos sufrientes que están solos, que no tienen la suerte de tener amigos a su lado, como los tenemos nosotros. Querría que se sintiesen cercanos.
La Virgen nos exhorta a tener compasión del sufrimiento de todos como la tenemos por el dolor de nuestros hijos. Como si fuesen todos nuestros hijos.
Desde el inicio del drama de Caterina, decidimos intentar también dar un socorro material, concreto.
Hemos ayudado a los niños del lazareto de un país del Tercer Mundo (no puedo ser más preciso porque el régimen de ese país no tolera que se hable de lepra: pagarían las consecuencias los misioneros) quienes nos han derretido el corazón haciéndonos saber, a través de un maravilloso misionero, de que han rezado por Caterina.
Los sentimos como parte de nuestra familia y de nuestra compañía.
El dolor del mundo es un océano sin límites. Si nosotros hacemos nuestra pequeña parte, lo posible, del resto piensa Ella, la Madre dulce y bendita. También, por eso, con los derechos de autor de este libro, quiero continuar ayudando -mientras respire- a otras obras misioneras de caridad por los más pobres y abandonados.
Por ejemplo, sostendremos el Meeting Point International (partner dell’Associazione Volontari per il Servizio Internazionale, AVSI) de la espléndida Rose Busingye[1] que en Kampala representa una luminosísima esperanza para tantas mujeres paupérrimas y enfermas de Sida[2].
Queremos también ayudar –en recuerdo de Andrea Aziani (de quien hablo en el libro)– a los niños más pobres de las abandonadas periferias de Lima. Perú, para que puedan estudiar.
Y también a una gran obra como es Radio María, que está cumpliendo un admirable esfuerzo misionero en África.
Finalmente querríamos ayudar, con adopciones a distancia, a las pobres muchachitas cristianas de Pakistán, donde ser cristianos condena a una suerte pesadísima, a veces horrenda.
De este modo, de un gran mal que ha golpeado a nuestra familia, por gracia de Dios, puedan nacer un bien y el confortar a tantos que están expuestos a duras pruebas.
Con Caterina, ofrecemos nuestros sufrimientos para la gloria de Jesús, para que sea visible su misericordia ya aquí, y para la salvación de la entera humanidad (comenzando por aquellos que odian).
Antonio Socci
[1] Para comprender quién es Rose aconsejo leer Un’avventura per sé (de Paola Brizzi e Alberto Savorana), BUR 2008, pp. 17-25.
[2] En 2008 fue presentado en el festival de Cannes un documental sobre Rose y las mujeres del Meeting Point, Greater, que fue premiado por el jurado presidido por Spike Lee.
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Por
el Camino de la Gracia
por
Roy Schoeman
Fuente:
"El Regreso a casa", www.chniprodigos.org
Crecí
como judío en un barrio de clase media en la ciudad de New York, hijo de
refugiados judíos que habían huido de Alemania a los inicios del régimen
de Hitler. Mis padres eran activos en la congregación “conservadora”
local, y por el promedio americano, tuve una educación judía bastante
religiosa. Asistí a estudios de religión después de la escuela, desde
el primer grado hasta que llegué a la universidad. Tuve un Bar Mitzvah, y
frecuentemente, aunque no siempre, asistía a los servicios del Sabbath y
a las fiestas religiosas judías. Crecí en contacto con rabinos
extraordinarios, a quienes Dios me dio para mi formación religiosa, y
hasta tuve que debatir si yo tenía vocación religiosa. El verano al
final de mis estudios secundarios, antes de comenzar la universidad, lo
pasé viajando por todo Israel, con un rabino hasídico carismático y
“místico”, el Rabino Shlomo Carlebach, quien todas las noches ofrecía
un concierto, que era en realidad una estática sesión de alabanza hasídica.
Por un tiempo pensé quedarme en Israel para estudiar en alguna de las
yeshivas ultra ortodoxas que allí existen (y que constituyen lo más
cercano del judaísmo a la “vida religiosa”) pero regresé para
iniciar mis estudios en M.I.T. (Massachusetts Institue of Technology) en
Matemática e Informática. En la universidad traté de preservar mi
fervor religioso, y me mantuve activo en una congregación hasídica
local, pero pronto caí en la moral y mentalidad más típica de M.I.T.
Existe una estrecha relación entre la pureza, de mente y de conducta, y
la intimidad con Dios. Aunque al principio Él no sea estricto en sus
reglas, más tarde o más temprano, no puede esperarse que se mantenga la
intimidad, si no se juega según sus reglas. A medida que abandoné sus
reglas, perdí la intimidad. Al final de la universidad, el placer de la
oración no era más que una memoria abstracta, y me había imbuido en los
caminos del mundo. Después de algunos años diseñando sistemas de
computadoras (ordenadores), decidí asistir a la Escuela de Negocios de
Harvard para estudiar una maestría en Administración de Empresas (MBA).
Como resultado de un trabajo excepcional, se me invitó a formar parte de
la facultad, a la vez que continuaba mis estudios hacia un doctorado, en
preparación a una carrera en la enseñanza universitaria.
Mientras
sucedía todo esto, existía, no obstante, otra dimensión más profunda
en mi vida. Al perder contacto con Dios, también perdí el sentido de
propósito y dirección en mi vida. En cada disyuntiva, seleccionaba el
sendero de menor resistencia, el sendero que, a los ojos del mundo,
constituía el éxito (y estar en la facultad de la Escuela de Negocios de
Harvard a los treinta años era casi un éxito). Sin embargo, a medida que
completaba cada meta, me enfrentaba a un sentimiento cada vez más
profundo de vacío, de falta de sentido en los éxitos. Ya para ese
entonces, después de unos cuatro años enseñando en Harvard, me sentía
deprimido interiormente y con una gran falta de sentido en mi vida,
rayando en la desesperación. (Yo no era el único que me sentía así.
Un colega en la facultad me confió que, al día siguiente del día en que
su cátedra se convirtió permanente, después de una década de
esfuerzos, casi renunció, abrumado por el sentimiento de vacío y la
falta de sentido en todo por lo tanto había luchado). A pesar de que hacía
mucho tiempo que había abandonado la vida de oración, mi consuelo mayor
durante este periodo consistía en largas caminatas solitarias entre la
naturaleza. Fue en una de estas caminatas que recibí una de las gracias más
singulares de mi vida.
Era temprano en una mañana a principios de junio, durante un descanso que
me había tomado entre semana, para pasar dos o tres días junto al mar en
Cape Cod, antes que llegaran las multitudes del verano. Estaba caminando
por la playa, en las dunas entre Provincetown y Truro, solitario, junto a
las aves que cantaban antes de que el resto del mundo despertara, cuando,
por falta de mejores palabras, “caí en el cielo”. Me sentí, casi
consciente y físicamente, en la presencia de Dios. Ví pasar mi vida frente a mí,
viéndola como si estuviera repasándola en la presencia de Dios después
de la muerte. Ví todo lo que me agradaría y todo lo que me pesaría. Me dí
cuenta, en un instante, que el significado y el propósito de mi vida era
amar y servir a mi Señor y Dios. Ví cómo Su amor me rodeaba y me sostenía
en cada momento de mi existencia. Ví cómo todo lo que hacía tenía un
contenido moral, para bien o para mal, y cómo todo contaba mucho más de
lo que jamás pude imaginar. Ví cómo todo lo que me había acontecido en
mi vida había sido lo más perfecto que podía haberse preparado para mi
bien, por un Dios que era todo bueno, todo amor, y especialmente aquellas
cosas que me habían causado más sufrimiento cuando sucedieron. Ví que
los dos pesares mayores al momento de mi muerte serían, todo el tiempo y
la energía desperdiciada preocupándome porque nadie me quería cuando
en cada momento de mi existencia me encontraba en medio del inimaginable,
inmenso mar del amor de Dios; y cada una de las horas desperdiciadas, sin
hacer nada de valor a los ojos de Dios. La respuesta a cualquier pregunta
que me surgía era respondida instantáneamente. Es más, no podía
preguntarme nada sin que ya no supiera la respuesta, con una excepción de
gran importancia - el nombre del Dios que se me revelaba como el
significado y propósito de mi vida-. No pensé en Él como el Dios del
Viejo Testamento, a quien llevaba en mi imaginación desde mi infancia. Oré
para que me revelara su nombre, para saber qué religión debía seguir,
para poder adorarlo debidamente. Recuerdo haber rezado diciendo “Permíteme
conocer tu nombre - no me importa si eres Buda, y tengo que hacerme
budista; no me importa si eres Apolo, y tengo que convertirme en un pagano
romano; no me importa si eres Krishna y tengo que convertirme en Hindú;¡mientras
que no seas Cristo y tenga que volverme cristiano!
Esta profunda resistencia al cristianismo se basaba en un sentimiento de
que el cristianismo era el “enemigo”, la perversión del judaísmo que
había sido la fuente de dos mil años de sufrimiento para los judíos.
Como resultado, este Dios que se había revelado a mí en la playa, y
quien había escuchado mi oración, también había escuchado mi rechazo
de conocerlo, y había respetado mi decisión. De modo que no recibí
respuesta alguna a mi pregunta.
Volví a mi casa en Cambridge y a mi vida ordinaria. Sin embargo, todo había
cambiado. Pasaba todas mis horas libres en búsqueda de este Dios, en
silencio en medio de la naturaleza, leyendo, y preguntando a otros sobre
estas experiencias místicas. Como me encontraba en Cambridge, en la década
de 1980, era inevitable el seguir algunas de las sendas de la Nueva Era, y
terminaba leyendo mayormente escritos espirituales hindúes y budistas.
Sin embargo, un día, caminando en la plaza de Harvard, me llamó la
atención la cubierta de un libro en la vitrina de una tienda. Sin saber
nada del libro, ni de su autor, compré “El Castillo Interior” de
Santa Teresa de Avila. Lo devoré, encontrando un gran alimento espiritual
en su interior, pero todavía no creía en las alegaciones del
cristianismo.
Continué en esta trayectoria ecléctica, indiscriminatoria, por
exactamente un año. El día exacto en que se cumplió un año de mi
experiencia en la playa, recibí la segunda gracia extraordinaria de mi
vida. Admito con franqueza que, en todos los aspectos exteriores, lo que
sucedió fue un sueño. No obstante, cuando me quedé dormido sabía muy
poco de, ni tenía ninguna simpatía especial por, el cristianismo, ni
ninguno de sus aspectos. Sin embargo, cuando desperté, me sentía
completamente enamorado de la Santísima Virgen María, y no deseaba más
nada que volverme tan totalmente cristiano como pudiera. En el “sueño”,
fui conducido a una habitación y se me concedió una audiencia con la
joven más bella que jamás podía haber imaginado. Sin mediar palabra,
sabía que era la Santísima Virgen María. Ella estuvo de acuerdo en
contestar cualquier pregunta que le hiciera, y recuerdo que me encontraba
allí, barajando varias posibles preguntas en mi mente, y haciéndole
cuatro o cinco de ellas. Me las contestó, y entonces me habló por varios
minutos, y entonces terminó la audiencia. Mi experiencia de lo sucedido,
y mis recuerdos, son de algo sucedido completamente despierto. Recuerdo
todos los detalles, incluyendo naturalmente, las preguntas y las
respuestas, pero todo palidece en comparación al aspecto más importante
de esta experiencia: el éxtasis de estar en su presencia, en la pureza e
intensidad de su amor.
Cuando desperté, como ya mencioné, me sentía completamente enamorado de
la Santísima Virgen María y sabía que el Dios que se me había revelado
en la playa era Cristo. Todavía no sabía casi nada del cristianismo, y
no tenía ni idea de la diferencia entre protestantes y católicos. Mi
primera incursión en el cristianismo fue en una iglesia protestante, pero
cuando toqué el tema de María con el pastor, su rechazo me hizo decir:
¡me voy de aquí! Mientras tanto, mi amor por María me inspiraba a pasar
el tiempo en santuarios marianos, especialmente los de Nuestra Señora de
La Salette (en el de Ipswich, Massachusetts, y en el de la aparición
original, en los Alpes franceses) . Me encontré, sin anticiparlo, con
frecuencia presente en misas, y aunque todavía no creía en la iglesia
católica, sentía un intenso deseo de recibir la Comunión. Cuando me
acerqué por primera vez a un sacerdote y le pedí que me bautizara, todavía
no tenía ninguna creencia católica. “¿Por qué quieres ser
bautizado?” Molesto, contesté: “¡porque quiero recibir la Comunión
y ustedes no me dejan, si no estoy bautizado!”. Pensé que me agarraría
de la oreja y me echaría de allí; pero por el contrario, me dijo: ¡Ajá,
ese es el Espíritu Santo, que está trabajando en ti!”.
Todavía tuve que esperar varios años y madurar en mi fe antes del
bautismo, pero mi amor a María y mi sed por la Eucaristía me guiaron,
como una brújula, hacia mi meta. Le estoy infinitamente agradecido a Dios
por mi conversión; le estoy infinitamente agradecido por las personas que
ha puesto en mi camino, y le estoy particularmente agradecido por la
oportunidad de haber escrito este libro, y a ti, amable lector, por
haberlo leído.
Referencias
[Nota] La Bienaventurada Virgen María se apareció a dos pastorcitos en
lo alto de los Alpes franceses en 1846, dándoles un mensaje de oración y
arrepentimiento. La aparición, tomó el nombre del poblado más cercano,
y se le conoce como “Nuestra Señora de La Salette”. Para una
descripción, ver por ejemplo, Jean Jouen, A Grace Called La Salette (La
Salette Publications, Attleboro, Mass., 1991), o Hno. Francis
Mary Kalvelage, F.I., Marian Shrines of France (Academy of the Immaculate,
New Bedford, Mass., 1998).
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El
llamado de Dios
por
Claudio de Castro
Fuente: "El
Regreso a casa", www.chniprodigos.org
Solíamos
ver a un hombre enfermo que asistía a misa todos los días y como un niño
se maravillaba por las cosas del Señor. Con un esfuerzo sobrehumano se
levantaba de su banca para ir a comulgar. Casi arrastraba los pies. Todos
esperaban sabiendo que le movía un amor inmenso por Jesús Sacramentado.
Cuando ya no pudo levantrase, el sacerdote le llevaba la comunión a su
banca y al final, cuando era imposible bajarse del auto, el padre caminaba
hasta él y le daba la hostia santa. Su rostro, afligido por el dolor, se
transformaba cuando recibía a Jesús Sacramentado y una leve sonrisa le
iluminaba el rostro.
El dolor, las molestias, la incertidumbre, parecían quedar atrás.
Sin
que él lo supiera, muchos lo observaban. Yo era uno de ellos. A veces me
sentaba a distancia para verlo, pero sobre todo, para recordarlo.
Le conocí bien, era mi papá.
No
sé si te conté, pero fue hebreo. Se convirtió algunos años antes de
morir. Muchas veces me detengo a reflexionar sobre este hecho. Y en la
forma que transformó nuestras vidas.
Dios lo llevó de la mano, desde niño, sin que él lo supiera, hasta el día
en que murió. Y nos envolvió a todos en ese maravilloso misterio que a
muchos les tiene reservado: la conversión.
Se llamó Claudio. Su padre tuvo el nombre de Moisés Frank, y sus
abuelos: Abraham y Samuel. Todos provenían de una familia con raíces
hebreas, y eran profundamente religiosos, respetuosos de la Torá. Me
cuentan que Abraham fue Rabino. Curiosamente mi papá nunca celebró su
Bar Mitz-Vah. Tampoco le recuerdo en la Sinagoga. En cambio, nos acompañaba
a misa.
En algún lado escuché que estabas predestinado a la conversión.
A través de los años recibimos señales de este cambio sobrenatural.
En
Costa Rica ocurrió un hecho significativo. Visitaba con mi mamá a Sor
María Romero Meneses, en la Casa de María Auxiliadora. Una multitud de
personas se preparaba para la procesión. Mi papá se mezcló entre el
gentío.
De repente un descubrimiento asombroso…
—¡Sor María!—exclamó mi mamá. Y señaló hacia la procesión—¡Mire
donde va Claudio!
Era quien cubría al Santísimo con el palio, al frente de la procesión.
—¿Puede creerlo?
—Sí Felicia—respondió sor María—Y también le veremos comulgar.
Esta
profecía se cumplió al pie de la letra.
A
los años nos enteramos de lo ocurrido. La iglesia estaba abarrotada de
gente. Una monjita atraviesa la iglesia con dificultad, llega donde está
mi papá y le pregunta:
—¿Nos haría el favor de llevar el palio?
Sin meditarlo mucho, acepta. ¿Sabía acaso lo que era un palio?
Mientras escribo pienso en él y en ese momento. Ya no puede echar para
atrás. Debió ser impresionante. Siendo Hebreo, lleva el palio en la Casa
de la Virgen.
—¿Qué habrá sentido?
—¿Cómo es que Dios me busca a mí, habiendo tantos a mi alrededor?
Nunca sabré con exactitud lo que sintió o lo que pensó. Seguramente
esta experiencia lo estremeció hasta los huesos. La cercanía de Dios
siempre estremece a las almas. Y las llama a vivir para Él y por Él.
¿Qué lo hizo cambiar? Esto ha sido un secreto celosamente guardado.
Supo
ser reservado. Y esperó.
La cercanía de la muerte derribó las últimas murallas y le hizo dar el
salto definitivo. Dios lo llamó y él respondió sin reservas.
Ambos parecemos escuchar:
—¿Claudio, me amas?
Y ambos respondemos:
—Señor, Tú sabes que Te amo.
La
foto
Dios no escatima medios para salvarnos. El ejemplo que nos brindan los
santos es uno de ellos... Viendo su pequeñez, casi gritaron al unísono:
“Tú eres Dios y nosotros simples mortales, ¿qué puedes esperar de
nosotros? Y el buen Dios, sin hacerse esperar, les hizo entender. “Lo
que busco es tu amor y tu confianza. No pido más”.
Te contaré una anécdota sobre la forma como Dios nos mueve a la santidad
de las maneras más insospechadas:
En
mi oficina tengo una foto. Todo el que llega tiene que ver con ella.
—¿Es usted?—me preguntan.
—No—respondo—Es mi papá.
Aparece feliz, sorprendido y algo ilusionado, al lado de la Madre Teresa.
Es como una foto imposible.
Entonces les cuento la historia:
“Mi papá trabajaba en una aerolínea. Cierta tarde lo llamaron desde el
aeropuerto. El empleado, con voz angustiosa le consultaba. Tenían a una
ancianita que había perdido su vuelo a Guatemala.
—No sabemos qué hacer con ella. ¡Es increíble!... no trae maletas, ni
dinero, ni nada.
Mi papá confundido le preguntó:
—¿Al menos saben el nombre de esta señora?
—Oh sí... es la Madre Teresa de Calcuta.
Ya puedes imaginar lo que sintió mi papá. Abordó el primer taxi que
encontró y se dirigió al aeropuerto. Atendió a la madre Teresa, le
consiguió un vuelo a Guatemala y se fue con ella... Durante el viaje
hablaron. Nunca supimos de qué, pero lo podemos suponer. Mi papá le pidió
algo para recordar su encuentro y ella le escribió esta frase en un
librito de oraciones:
“Sé
santo, porque Jesús que te ama es santo”.
En Guatemala trabajaba el jefe de mi papá. ¿Sabes cuál era la mayor
ilusión de su vida? Pues conocer a la Madre Teresa. Y mi papá se la
presentó. Fue el día de la foto.
El jefe de mi papá dejó todo lo que hacía, y acompañó a la Madre
Teresa hasta su destino final.
Me han contado la alegría inmensa con que este hombre iba, junto a la
Madre Teresa, en ese viaje de horas interminables.
Esa es la historia de la foto.
Hay algo más que debes saber sobre ella. Fue uno de los tesoros que
conservaba mi papá al momento de morir. Por eso la guardo como tal: un
tesoro.
Es increíble, un encuentro casual y ha tocado tantas vidas. La mía, la
de mis hermanos, la de mi mamá, la de mi papá y ahora la tuya.
La santidad de una sola persona nos mueve a todos a la santidad.
Ésta era
una virtud de la Madre Teresa. Su santidad nos envolvía. Esparcía por
doquier el dulce aroma de Jesús. Y no dejaba de recordarnos que Jesús,
el Amado, vive en los pobres. En ellos nos espera.
Tengo la foto aún en mi oficina. Allí la podrás ver. Sin embargo no
olvides que lo verdaderamente importante no se puede ver. Y es el amor que
pones en las cosas pequeñas. En lo sencillo. Esto es lo que nos hace
santos. No la multitud de cosas que hacemos, sino el amor que ponemos en
cada una.
¿Te has dado cuenta? Eres un santo que inicia su camino. La Madre Teresa
lo sabía, por eso su mensaje, el que escribió en una pequeña página,
también era para ti: “Sé santo, porque Jesús que te ama es santo”.
Ser morada de Dios
“El que me ama, guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a
él y haremos morada en él” (Juan 14, 21)
Nos falta ser morada de Dios. Si Dios habitara en nosotros haríamos las
cosas que le agradan. Tendríamos valor y caridad. Iríamos por el mundo
con el corazón puro.
Miraríamos con la mirada del Amor, mirada de caridad, mirada de hermano.
Sin saberlo, mi papá se preparó para esto: “ser morada de Dios”.
Recuerdo la tarde que me telefonearon al trabajo.
—Su papá está grave—me dijeron. Y fui al hospital a verlo.
El cáncer se le había propagado en el cuerpo y no había esperanzas.
Cuando llegué hablé con mi mamá.
—No hay mucho tiempo—le advertí—Pregúntale si desea un rabino o un
sacerdote.
Al rato salió mi madre de la habitación y me dijo:
—Quiere un sacerdote.
Como pude conseguí uno y le expliqué lo que ocurría. Es una situación
delicada. Un hebreo que desea convertirse. El sacerdote necesitaba estar
completamente seguro.
Entró a conversar con mi papá y al rato nos llamó para que pasáramos.
—Se va a bautizar—dijo, mientras se colocaba la estola y sacaba el
agua bendita y el aceite crismal.
Yo fui el padrino. Mi mamá, la madrina.
Ocurrió entonces un hecho sobrenatural. Y a la vez tan humano. Se quedó
dormido, placidamente, en paz.
El médico telefoneó en ese momento para preguntar cómo seguía mi papá.
La enfermera le reportó que dormía y me pasó el teléfono.
—Algo está mal—me dijo el doctor preocupado—Mejor voy para allá.
—Lo que ocurre—le expliqué—, es que se bautizó.
—Ahhhhh—replicó aliviado—Esos son campos en los que no tengo
ingerencia.
Entonces me comentó asombrado:
—Es increíble. Durante tres días le he dado sedantes como para dormir
a un elefante, sin resultados y ahora sencillamente... ¡se ha dormido!
Ya todos hablaban de esto en el hospital cuando otro hecho dio que hablar.
Al día siguiente trasladaron al recién bautizado, por su gravedad, a la
sala de cuidados intensivos. De pronto, desde el pasillo, empezamos a
escuchar los cantos religiosos que entonaba feliz, acompañado por el coro
de las enfermeras, que durante largo rato se le unían y cantaban con él.
Desde aquella maravillosa ocasión, comulgó cada día de su vida y nos
dio ejemplo de fortaleza, confianza y abandono, en la voluntad de Dios.
Cuando el tiempo apremia
Mi vida la signaron los últimos años de mi padre. Su conversión al
Catolicismo. Un proceso lento, con el tiempo de Dios, que llegó a madurar
y dar frutos.Ya lo decía un santo sacerdote: “La conversión es cosa de
un momento, la santidad, de toda la vida”.
Recuerdo que cierto día encontré sobre su mesita de noche una biografía
de San Martín de Porres.
—La habrá comprado en uno de sus viajes—pensé.
El libro tenía sus páginas gastadas por el uso.
Sin que él lo supiera, cuando marchaba al trabajo, tomaba prestado su
libro y me sumergía en el pasado. Así conocí al simpático Fray escoba,
su humildad incomparable, el amor inmenso que le profesaba a Dios y los
muchos milagros que realizó a lo largo de su vida.
Dentro del libro descubrí varias estampitas de la Virgen y de San Martín.
En ese momento no supe valorar y comprender lo que eso significaba.
Creo que mi papá tampoco estaba muy seguro de ello, o aún no tenía
fuerzas para reconocerlo. Pero sabía ya que el buen Jesús lo llamaba.
Por eso su alma andaba inquieta y lo acercaba a la oración.
Cuando murió, mi madre me entregó algunos de sus objetos más preciados:
un rosario, la Biblia, un pequeño devocionario con oraciones, y uno de
sus libros preferidos: “Imitación de Cristo”. Cuántas veces lo habrá
leído y releído. Cuántas veces lo habrá consolado en los momentos
dolorosos de su enfermedad. De él extraigo estos pensamientos marcados
por la entrega y el abandono.
“El Señor: —Hijo, déjame hacer contigo mi voluntad, porque yo sé lo
que te conviene. Tú piensas como hombre y sientes en muchas cosas según
te persuade el afecto humano.
El Siervo: —Señor, es verdad lo que decís: mayor es vuestra solicitud
por mí, que todo el cuidado que yo puedo tener conmigo mismo. Haced de mí
todo lo que os agradare, con tal que mi voluntad sea recta y permanezca
firme en vos, porque no puede ser sino bueno todo lo que dispongáis de mí.
Si queréis que esté en tinieblas, bendito seáis; y si queréis que esté
en luz, seáis también bendito. Si os dignáis consolarme, bendito seáis,
y si queréis atribularme, seáis igualmente bendito para siempre”. Amén.
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¿Y si los bebés
pudieran ver el Cielo?
¡Miren
bien! He aquí dos fotos de dos apariciones de María a la vidente
Ivanka, en Medjugorje.
Los "grandes" no tienen nada para ver y ¡sin embargo
pareciera que el bebé de Ivanka está viendo la misma realidad que su
mamá! Nuestros pequeñitos son preciosos, son todo pureza y quizás
estén todavía completamente abiertos al mundo invisible...
Permanezcamos a la escucha...

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Entrevista
al P. Jozo
Extraído de una entrevista
al P. Jozo Zovko realizada por Jesús G. Sánchez-Colomer para el
dossier del periódico Alba de España (publicada en abril de
2006)
El padre Jozo Zovko fue párroco
de Medjugorje durante diez meses, desde octubre de 1980 hasta que
comenzaron las supuestas apariciones y fue encarcelado por las
autoridades comunistas. Es, por lo tanto, un testigo de excepción de lo
acontecido en Medjugorje durante estos 25 años.
¿Qué
era Medjugorje hace veinticinco años y qué es ahora?
Hace 25 años era un pueblo
campesino con una vida tradicional: se reza, se va a la iglesia, los niños
van a la escuela hasta que hacen carrera y salen del pueblo.
Hoy, veinticinco años después,
es un fenómeno mundial, un gran movimiento al que viene gente de todo
el mundo. Como los aeropuertos de Londres o Chicago Medjugorje es un
aeropuerto mundial de la conversión. Cuando estás en Medjugorje, te
parece que todo el mundo está dentro, que todo el mundo es cristiano,
católico, porque aquí vienen de todas partes para orar y reencontrarse
con Dios. Es una gran escuela de vida cristiana, o una clínica
cristiana donde se están curando las heridas y enfermedades del hombre
moderno, que viene y cambia de vida. La Virgen le cambia la vida, y el
hombre regresa a casa llevando luz y salud.
¿Qué
se le pasó por la cabeza cuando los seis niños dijeron haber visto a
la Virgen?
Lo pasé muy mal. Lo primero
que pensé era que los chicos estaban siendo manipulados por los
comunistas. Luego pensé que estaban bajo el efecto de drogas, pero les
hicieron análisis y estaban sanos. Al comenzar las persecuciones,
eliminé también a los comunistas como promotores de la mentira.
Usted,
contrario al principio a aceptar el testimonio de los niños, de repente
cambió de actitud, ¿por qué?
El domingo después de Misa
pedí a los parroquianos que vinieran por la tarde: la iglesia se llenó
y les dije: “Nuestra fe no puede ser una simple curiosidad. Tenemos a
Jesús aquí. No dudamos que Cristo está presente en la Eucaristía,
pero yo dudo mucho que la Virgen esté en la montaña. Si verdaderamente
se aparece, no hay que tener miedo, lo demostrará con signos. Vamos a
rezar para que el Señor nos haga ver”, y comenzamos a orar. Pero
cuando llegó el momento de la aparición, les dije: “Idos a casa, no
vayáis a la montaña”. Salí tras ellos y nadie me obedeció. Todos
estaban en la montaña.
Me quedé muy triste y
regresé a la iglesia. Abrí la Biblia y comencé a orar por una señal:
“Señor, Tú me has acompañado, me has manifestado siempre tu
presencia, pero ante esta prueba tan dura, necesito una señal muy
clara, como la que le diste a Israel cuando Moisés golpeó con el
cayado y brotó agua”. En ese momento me responde una voz interior que
me dice: “Sal fuera y protege a los niños”. Yo lo siento
claramente. Dejo la Biblia sobre el banco, salgo de nuevo y me topo con
los seis niños, que vienen corriendo y llorando, muy asustados, porque
los perseguían los militares para detenerlos. Me pidieron que los
escondiese, y les dije: “Id a la sacristía y orad”. Enseguida
llegaron los militares, y uno de ellos preguntó: “¿Has visto a los
niños?”. Yo respondí: “Sí, los he visto”, y salieron corriendo
al Podbrdo, sin preguntar nada más.
Un día después la
parroquia estaba de nuevo llena. La gente estaba asustada y los
comunistas, inquietos. Entonces uno de los niños vino corriendo:
“Padre, tengo un mensaje para la parroquia.” Lo puse de pie sobre el
altar. Venía corriendo descalzo y sus huellas se quedaron marcadas
sobre él (era el pequeño Jakov, de diez años). Dijo: “La Gospa les
pide que oren unidos, y Ella les protegerá”.
Esa semana los llevaron a
Mostar, los interrogaron y los amenazaron. Les dijeron que si seguían
diciendo que veían a la Virgen, irían a la cárcel, que sus familias
se quedarían sin trabajo, pero respondieron que no podían mentir,
porque la habían visto. Yo nunca más les volví a preguntar.
Apenas
mes y medio después, se acabó su ministerio en Medjugorje
Me encarcelaron el 17 de
agosto, y ya nunca volví como párroco.
¿Cuánto
tiempo estuvo en prisión?
Dieciocho meses.
¿Qué
pensó al verse encerrado?
Al principio estaba contentísimo,
porque en nuestras cárceles no había sacerdotes, y pude confesar y
hablar con mucha gente. Después detuvieron a otros dos frailes, y como
veían que yo estaba bien, me llevaron a otra cárcel, aislado durante
meses. No tenía contacto con el mundo. Estaba muy solo, pero a pesar de
todo, fui feliz allí dentro.
¿Cómo?
Amaba la oración, me
refugiaba en la meditación, y vi que tenía que sufrir y dar
testimonio. La gente iba a la cárcel por nada. Por ejemplo, un taxista
que había indicado con la mano cómo ir a Medjugorje estuvo dos meses
arrestado. Mucha gente ha sufrido por Medjugorje.
Los comunistas estaban
seguros de que, aislándome, se apagaría todo. Y como veían que
aquello no se venía abajo, me sometieron. Me quitaron el hábito y me
quitaron mi Biblia. Eso fue lo que más daño me hizo, quedarme sin la
Palabra de Dios. La prisión me despojó de mi orgullo. Cuando te
castigan, lo hacen pensando que te van a vencer, pero tan sólo estaban
preparando el terreno para la semilla de la fe, porque todo lo referente
a Medjugorje creció y fue a más.
¿Cuál
es ese mensaje?
El mensaje de Medjugorje se
puede resumir en la parábola del hijo pródigo. Es la vuelta a casa. El
peregrino, acompañado de la Madre y de la Iglesia, vuelve a la fe. No
hay país lejano del que no vengan obispos, cardenales, sacerdotes,
religiosos o fieles, y el mensaje que reciben es que Dios ama al hombre,
no le deja perderse, y desea encontrar apóstoles modernos que expliquen
al hombre que ha sido redimido. Este gran mensaje es la paz entre Dios y
el hombre, y sin conversión no tendrá lugar la paz.
La paz no es una idea, una
cosa que vuela o que está en el aire. La paz va unida a Dios, y por
tanto, encontrarse con Dios y volver a Dios es encontrar la paz. Esto es
Medjugorje, una ocasión para reparar la vida poniendo todo lo que
Cristo ha revelado. Es aquello que ha sido siempre misión para la
Iglesia: anunciar y testimoniar el Evangelio, y hoy Medjugorje es una
misión moderna que transmite el Evangelio. No se trata de ideas, sino
de vida cristiana en la parroquia, de más compromiso en el día a día.
Habla
de un mensaje de retorno a Dios, ¿cuál es el camino para retornar a
Dios?
El primer paso es estar
juntos. Rezar unidos en familia y en la parroquia, como Iglesia. El
segundo, alimentarse con la palabra divina, reconciliarse, dejar el
pecado y unirse a través de la Eucaristía. Este camino que ha mostrado
Cristo desde el inicio en la Iglesia es algo bien visible en Medjugorje.
Esta llamada que se da aquí a vivir la santidad, a vivir como el hombre
nuevo, no sucede por casualidad, no es una cosa cómica, ni un espectáculo,
una provocación. Es una nueva educación cuyo centro es Jesús.
¿Cómo
se puede entender ese mensaje?
Si un sacerdote de cualquier
idioma viene a Medjugorje, encontrará peregrinos que hablen su lengua.
Si se pone a confesar 4 ó 5 horas, enseguida, al día siguiente,
comprenderá lo que es Medjugorje, sólo por el hecho de sentarse en el
confesonario.
Si un hombre sin fe y sin
formación viene a Medjugorje una semana, sólo mirando, enseguida verá
lo que es ser cristiano. Puede verlo y recibirlo a través de la Iglesia
que se une en la parroquia, en familia. Se verá en medio de un océano
de oración, y recibirá la gracia para conocer y acercarse a Dios.
El hombre que no es
practicante aquí se convierte en practicante, porque es una alegría
convertirse y participar como los demás, porque Medjugorje es un lugar
donde el hombre puede ver la otra medalla nueva del cristianismo y de la
Iglesia que está escondida en la vida cotidiana. Medjugorje es un lugar
donde el hombre se encuentra en casa, donde ha ido al origen de su
propia fe. El hombre sin fe es como el hombre que ha perdido los
documentos, un “indocumentado”. No puede explicar quién es, de dónde
viene, no sabe qué hace, no le puede creer nadie, porque no puede
demostrar nada. Es un hombre que “falta”. Pero cuando uno llega a
Medjugorje, enseguida se da cuenta: “¡Éstos son mi nombre y mi
apellido, ésta es mi comunidad, éste es mi camino, ésta es mi
realidad, mi Dios, ésta es mi Iglesia!”
En 25 años, jamás ha
recibido un testimonio de alguien que se arrepienta de haber perdido el
tiempo al venir. No existe ese testimonio. En la playa podéis encontrar
gente desilusionada que esperaba otra cosa de su viaje. En Medjugorje
todos dicen que han encontrado algo más de lo que esperaban o
necesitaban.
¿Cómo
se explica esto?
Medjugorje no tiene
explicación, es un milagro. Es algo superior a nosotros, algo que no
podremos explicar jamás.
Desde
España, llegamos aquí y vemos la iglesia de Medjugorje con una santa
envidia, por cómo se vive la fe. ¿Qué mensaje nos puede dar a los católicos
en España?
Cuando los extranjeros vemos
vuestros santos, estos maestros de la vida cristiana religiosa, grandes
teólogos y predicadores, nos causa envidia y admiración. Como nación
habéis convertido a toda América Latina al cristianismo, la habéis
hecho católica. Habéis hecho bellísimos santuarios, habéis hecho un
país con timbres cristianos que no se pueden quitar. La naturaleza de
España es católica. Sois una nación grande, fuerte y bendita. Pero
ahora es un momento de prueba muy difícil, os faltan esos misioneros de
antes. Sois un pueblo grande, pero sin aquello que tenía antes. Y no se
ve lo que habrá en el futuro próximo, lo que tendrá mañana, porque
ha entrado en una gran crisis.
Siempre me ha llamado la
atención que habéis tenido mil monasterios de clausura. Cuando lo conté
no me creían. Sois una gran nación, abierta al mar por todas partes,
con vuestros caminos abiertos, con un mundo ante vosotros. Y sin
embargo, tenéis al frente un comandante, un Gobierno, que no sabe el
camino. Habéis perdido la brújula. Por eso es importante que ahora se
despierte vuestra nación.
Pero
no se ven muchos peregrinos españoles por aquí...
En Medjugorje falta España.
Aquí se reza en idiomas africanos, asiáticos, han venido peregrinos de
todo el mundo y han rezado en la parroquia, pero siempre ha faltado España.
Yo le digo a la gente que venga y que juzgue por lo que vea, que no haga
prejuicios, que os escuchen a los que han venido. Invitad a vuestros
hermanos a visitar este lugar de gracia, sin prejuicios y abiertos al
Espíritu. Yo estuve una vez en España, pero a la gente de allí no le
interesa el mensaje de Medjugorje, y no fui bien recibido.
¿Puede
enviar un mensaje para nuestras familias?
Yo quiero, en nombre de la Virgen, que la familia no pierda su
autenticidad. La familia es el lugar del amor, donde se da la vida y se
aprenden todos los valores. Pero la familia sin Dios es como la casa sin
ventanas. Es como el árbol sin frutos, seco y egoísta. No se puede
sustituir el amor con el dinero y el bienestar. La familia tiene
bienestar cuando vive el amor, la paz, la alegría, y cuando Cristo
forma parte de ella. La familia debe ser rica porque tiene a Jesús.
Debe vivir con Jesús, hospedar a Jesús. Cuando se cae el rosario de la
mano de la madre de familia, si en su bolso se ven cremas y las llaves
del coche y no se ve un rosario, algo va mal. y los padres que no están
unidos con Dios no pueden mostrarse fuertes ante los hijos y ante la
sociedad. Cuando un país pierde la familia, pierde su propio nombre,
cae en el abismo. La familia es un sacramento del que no se puede
prescindir. Al decir familia decimos Iglesia, y dentro, Cristo, el
rostro de Jesús. La familia es fruto del amor de Dios, y cuando se
corta esto, queda el egoísmo, el orgullo, la miseria. Si el mundo se
queda sin familias cristianas, siempre habrá conflictos y guerra. ¿Qué
quiere la Virgen? Que la familia viva unida, y muestre a todos el camino
hacia Dios.
¿Y
para los periodistas católicos?
Los periodistas son voces y
ojos a través de los que se puede dar Luz y Verdad, o se puede dar
veneno. Además ser periodista no consiste solo en escribir un artículo.
El periodista está siempre escribiendo, siempre anunciando, como san
Pablo. Por eso, un buen periodista es un don de Dios. Podéis liberar a
los demás, quemar la ignorancia. Tenéis que ser apóstoles, y no parar
de escribir la Verdad y transmitir el mensaje de Amor. San Pablo nos dejó
catorce epístolas, dando testimonio. La vuestra es una vocación muy
particular, sois transmisores de la experiencia. Id a servir al Señor,
y que vuestra última palabra, en cada reportaje, sea “Jesús”.
Usted
que ha sido sacerdote perseguido, ¿puede enviar un mensaje para
nuestros sacerdotes?
El
sacerdote es un don, una gracia para los pueblos de Dios. Y le ha
escogido del pueblo porque es un hombre que quiere saber, liberarse de
su egoísmo, del miedo. Cuando los apóstoles cayeron al suelo por miedo
a la luz, escucharon la voz del Hijo, alzaron los ojos y no vieron ni a
Elías ni a Moisés, sólo a Jesús. Así los sacerdotes, en nuestra
vida de consagración, sólo debemos ver a Jesús en todos: en los
pecadores, en los débiles, en los frágiles, en los pobres... Son
siempre Jesús. Está en mis manos la Eucaristía, está en mis ojos con
el prójimo, en mi corazón, en la Biblia, en mi predicación, en mi
vida, Jesús está por todos lados.
Pienso
que el sacerdote, como misterio, no sabemos qué o quiénes somos. Si
somos capaces de entender cómo somos de grandes, cómo somos de
privilegiados, seguro que moriría más de uno del shock, sólo de saber
lo que es. ¿Sabes lo que es la presencia divina a través del
sacerdote? Tú coges un simple pan y dices: “Este es mi cuerpo”, y
es Dios. ¿Sabéis lo que es eso? Nos supera. Supera nuestra capacidad
humana. Pero Dios se ha hecho así de humilde y por eso debo crecer en
humildad. Porque Él se manifiesta siempre más grande.
Cuando
Dios ha decidido vivir entre nosotros, escogió a Jesús, el hombre, y
lo consagró. Y a través del sacerdote, Él está presente. Si falta el
sacerdote, no hay Iglesia, no hay Eucaristía, no hay perdón, faltan
los sacramentos. Ser sacerdote no es una idea, no es un trabajo que se
paga hasta la jubilación. Es un misterio que no tiene fin, que se
esconde en lo divino. No es posible conocerlo aquí. Sólo se puede
aceptar como signo, como gracia, como don.
El
sacerdote es una gran bendición para todos, para los que sufren, los
que buscan, los que no pueden, los que no saben, los que tienen
necesidad, para todos los demás. Como dijeron los apóstoles: todos te
buscan. Ésta es la palabra que vale para el sacerdote. Porque Él es
sacerdote, por eso le han buscado. No porque fuese médico, abogado o
profeta. Él ha sido Jesucristo, el hijo de Dios, toda la revelación.
Por eso le buscan todos. Y esto es continuo en la naturaleza humana, que
sigue buscando. Todos buscan a Jesús, y para encontrarle tiene que ser
a través de la Iglesia, en el testimonio de la vida, la predicación y
en los sacramentos. ¡Es demasiado! No se puede explicar. Sólo sé una
cosa: somos pobres, pecadores, no somos dignos, hemos manchado los ojos
y las manos, necesitamos lavarnos con humildad y crecer en penitencia.
Yo debo disminuir para que el maestro crezca y resulte más grande.
Los
sacerdotes, en España, deberéis como Jesús ser patriotas, humanistas,
amar al hombre, amar a la patria, amar a Dios. Mostrad con vuestra vida
y despertad el amor a Dios y a la patria. Sois responsables de España.
¡id a liberar España! Vayamos a ayudar a España, ayudemos a limpiar
España como un bosque. Con vuestro amor, con una gota de vuestro amor,
se puede hacer una transfusión en el cuerpo de España. Os saludo a
todos. Que Dios os bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
¿Vendría
usted a España?
Yo
estoy deseando ir a España y visitar a mis hermanos. Si me invitan iré.
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Mons.
Hnilica habla sobre Medjugorje
Publicamos a continuación la traducción de la entrevista realizada
en octubre del 2004 por Marie Czernin, de la Revista Pur, al Obispo
Pavel Hnilica, un viejo amigo del Papa Juan Pablo II, que vive en Roma
desde los tiempos de su fuga de Eslovaquia en los años 50.
Recomendamos
su lectura y rogamos su difusión.
Mensajeros
de la Reina de la Paz
Obispo Hnilica, Ud. pasó mucho tiempo cerca del Papa Juan Pablo II y
pudo compartir con él momentos muy personales. ¿Tuvo ocasión de
hablar con el Papa sobre los acontecimientos de Medjugorje?
Cuando en 1984 visité al Papa en Castel Gandolfo y almorcé con él, le
conté acerca de la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María
que había podido cumplir el 25 de marzo de aquel mismo año, en manera
totalmente inesperada, en la Catedral de la Asunción en el Kremlin de
Moscú, así como la Virgen lo había pedido en Fátima. Él quedó muy
conmovido y dijo: “La Virgen te ha guiado hacia allí con su mano” y
yo respondí: “No, Santo Padre, me ha llevado en brazos!”.
Luego me preguntó qué pensaba de Medjugorje y si yo había estado allí.
Respondí: “No. El Vaticano no me lo ha prohibido pero me lo ha
desaconsejado”. Entonces, el Papa me miró con mirada resuelta y dijo:
“Ve de incógnito a Medjugorje, así como fuiste a Moscú. ¿Quién te
lo puede prohibir?”. De este modo el Papa, sin darme un permiso
oficial, había encontrado una solución. Luego, se dirigió a su
estudio y tomó un libro sobre Medjugorje, escrito por René Laurentin.
Comenzó a leerme alguna página y me hizo notar que los mensajes de
Medjugorje están relacionados con los de Fátima: “Ves, Medjugorje es
la continuación del mensaje de Fátima”. Fui tres o cuatro veces de
incógnito a Medjugorje, pero el entonces Obispo de Mostar-Duvno Pavao
Zanic me escribió una carta en la que me intimaba a no ir más a
Medjugorje, en caso contrario le escribiría al Papa. Evidentemente,
alguien le había informado de mis estadías, pero por cierto no tenía
yo miedo del Santo Padre.
¿Tuvo
después alguna otra posibilidad de hablar de Medjugorje con el Papa?
Sí, la segunda vez que hablamos de Medjugorje –lo recuerdo bien- fue
el 1 de agosto de 1988. Una comisión médica de Milán, que por
entonces había examinado a los videntes, visitó al Papa en Castel
Gandolfo. Uno de los médicos hizo notar que el Obispo de la diócesis
de Mostar creaba dificultades. Entonces el Papa dijo: “Dado que es el
obispo de la región, debéis escucharlo” y luego, volviéndose serio,
agregó: “Pero, deberá rendir
cuenta ante al ley de Dios de haber administrado el asunto
justamente.” El Papa permaneció un momento pensativo y después dijo:
“Hoy el mundo está perdiendo el sentido de lo sobrenatural, es decir,
el sentido de Dios. Pero muchos reencuentran este significado en
Medjugorje por medio de la oración, el ayuno y los sacramentos”. Fue
el testimonio más bello y explícito sobre Medjugorje. Me impactó
porque la comisión que había examinado a los videntes (se refiere a la
declaración de Zadar) declaró entonces: Non constat
sobrenaturalitate. Por lo contrario, el Papa había comprendido
desde hacía tiempo que en Medjugorje ocurría algo sobrenatural. De los
más variados relatos sobre los acontecimientos de Medjugorje, el
Papa se había podido convencer que en aquel lugar se encuentra a Dios.
¿No
puede haber ocurrido que mucho de lo que ocurre en Medjugorje haya sido
inventado y que antes o después se verá que el mundo cayó en un gran
fraude?
Hace algunos años. en Marienfried, hubo un gran encuentro de jóvenes
al que también fui invitado. Entonces un periodista me preguntó: “Señor
Obispo, ¿no piensa que todo lo que ocurre en Medjugorje tenga como
origen al diablo?”. Le respondí: “Soy jesuita. San Ignacio nos enseñó
que hay que discernir los espíritus y que cada evento puede tener tres
causas o razones: humana, divina o diabólica”. Al fin tuvo que
admitir que todo lo que ocurre en Medjugorje no es explicable desde el
punto de vista humano, o sea que jóvenes totalmente normales atraigan a
ese lugar millares de personas que llegan cada año para reconciliarse
con Dios. Mientras tanto, a
Medjugorje se lo llama el confesonario del mundo. Ni en Lourdes ni en Fátima
se verifica el fenómeno de tantísimas personas que se confiesan. ¿Qué
ocurre en un confesonario? El sacerdote libera a los pecadores del
demonio. Le respondí al periodista: “Ciertamente, el demonio ha
logrado hacer muchas cosas, pero hay algo que seguramente no puede
hacer. ¿Puede el demonio mandar a las personas a confesarse para
liberarse de sí mismo?”. Entonces el periodista se puso a reír y
comprendió qué quería decir. La única razón que queda, por tanto,
es ¡Dios! Después le referí al Santo Padre también esta conversación.
¿Cómo
podría resumir en un par de frases el mensaje de Medjugorje? ¿Qué
distingue estos mensajes de los de Lourdes o de Fátima?
En todos estos tres lugares de peregrinación la Virgen invita a la
penitencia, al arrepentimiento y a la oración. En esto, los mensajes de
los tres lugares de apariciones se asemejan. La diferencia está en que
los mensajes de Medjugorje duran desde hace 24 años. Esta continuidad
intensa de apariciones sobrenaturales no ha disminuido en los últimos años.
Tanto es así que siempre más intelectuales se convierten en este
lugar.
Para
algunas personas los mensajes de Medjugorje no son dignos de fe porque
luego estalló la guerra. Por lo tanto, no sería lugar de paz sino de
conflictos.
Cuando en 1991 (exactamente 10 años después del primer mensaje: “¡Paz,
paz y sólo paz!”) estalla la guerra en Bosnia-Hergezovina, yo me
encuentro almorzando con el Papa y él me pregunta: “¿Cómo se
explican las apariciones de Medjugorje si ahora en Bosnia está la
guerra?”. La guerra fue verdaderamente algo terrible.
Le respondí al Papa: “Y sin embargo ahora está ocurriendo lo mismo
que aconteció en Fátima. Si entonces hubiésemos consagrado Rusia al
Corazón Inmaculado de María se podría haber evitado la Segunda Guerra
Mundial y también la difusión del comunismo y del ateísmo. Justo
después que Ud., Santo Padre, llevó a cabo esta consagración en 1984,
en Rusia hubieron grandes cambios a través de los cuales comenzó la caída
del comunismo. También en Medjugorje, al
inicio, la Virgen advirtió que habrían de estallar guerras si no nos
convertíamos, pero nadie tomó seriamente estos mensajes. Esto
significa que si los obispos de la ex-Yugoslavia hubieran tomado
seriamente los mensajes –naturalmente aún no puede la Iglesia
conceder un reconocimiento definitivo, ya que las apariciones están en
curso- quizás no se habría llegado a este punto”. El Papa me dijo:
“Entonces el Obispo Hnilica está convencido de que mi consagración
al Corazón Inmaculado de María haya sido válida”, y yo respondí:
“Ciertamente que fue válida, el punto es sólo cuántos obispos han
cumplido esta consagración en comunión (en unión) con el Papa”.
Volvamos
nuevamente al Papa Juan Pablo y a su especial misión...
Sí. Hace algunos años, cuando el Papa estuvo mal de salud y comenzaba
a caminar con el bastón, le volví a contar lo de Rusia durante un
almuerzo. Luego, se apoyó en mi brazo para que lo acompañase al
ascensor. Ya temblaba mucho y repitió durante cinco veces, con voz
solemne, las palabras de la Virgen de Fátima: “Finalmente mi Corazón
Inmaculado triunfará”. El Papa sentía verdaderamente tener esa gran
misión por Rusia. También entonces subrayó que Medjugorje no es otra
cosa que la continuación de Fátima y que debemos redescubrir el
significado de Fátima. La Virgen nos quiere educar en la oración, la
penitencia y en una mayor fe. Es comprensible que una madre se preocupe
de sus hijos que están en peligro y así hace la Virgen en Medjugorje.
Le expliqué también al Papa que el mayor movimiento mariano parte hoy
de Medjugorje. En todas partes hay grupos de oración que se reúnen en
el espíritu de Medjugorje. Y él lo confirmó.
Algunos
se maravillan de que ninguno de los videntes de Medjugorje, una vez
crecidos, haya entrado en el convento o se haya hecho sacerdote. Este
hecho ¿puede ser interpretado como un signo de nuestro tiempo?
Sí, lo veo en modo positivo, porque podemos ver que estas personas que
la Virgen ha elegido son simples instrumentos de Dios. No son ellos los
autores que han elucubrado todo sino que son colaboradores de un más
vasto proyecto divino. Solos no tendrían la fuerza. Hoy es
particularmente necesario que la vida de los laicos se renueve. Hay, por
ejemplo, también familias que viven esta consagración a la Virgen, no
sólo monjas o sacerdotes. Dios nos deja la libertad. Hoy debemos dar un
testimonio al mundo: quizás en el pasado tales testimonios límpidos se
encontraban mayormente en los conventos, pero hoy necesitamos estos
signos también en el mundo. Ahora bien, es sobre todo la familia la que
debe renovarse porque la familia hoy se encuentra en una crisis
profunda. No podemos conocer todos los planes de Dios pero, seguramente,
debemos hoy santificar la familia. ¿Por qué hay menos vocaciones?
Porque hay menos familias santas. También el matrimonio es una gran
vocación.
¿Qué
piensan hoy de Medjugorje sus colegas obispos?
Marija Pavlovic-Lunetti, una de las videntes que aún recibe mensajes de
la Virgen, una vez lloró delante mío porque había sabido que algunos
obispos ponían en duda la autenticidad de los mensajes. El entonces
Obispo de Mostar, Pavao Zanic, hasta había llegado a definirla como una
mentirosa. Mi respuesta al Obispo de Mostar fue: “Usted se equivoca.
Piense sólo en cómo se comportan normalmente los chicos en una gran
familia. Si les es confiado un secreto especial, el día siguiente ya
pelean y le cuentan el secreto a los otros. Si yo fuese la Virgen habría
elegido un chico solo y no seis, porque me habría parecido demasiado
arriesgado. Pero estos chicos fueron durante muchos años torturados
(mentalmente quiere decir) por la policía y sin embargo no revelaron
nada”. Indudablemente, quizás estos mensajes no son tan
profundos y misteriosos como los de Fátima, pero aquí se trata de una
trasposición de los mensajes de Fátima, como lo ha entendido también
el Papa. No bastan sólo grandes mensajes, que luego no pueden ser
divulgados. A través de Medjugorje son divulgadas la oración continua
y también la penitencia. Maravilla que en Medjugorje la gente ayune a
pan y agua, aún dos veces a la semana, se consagre al Corazón de la
Virgen y la veneren.
En los años 80, una vez vinieron a mí seis obispos brasileros porque
habían escuchado decir que yo me interesaba por Medjugorje. Me pidieron
si podía lograr que pudiesen concelebrar una Santa Misa con el Papa.
Luego querían ir a Medjugorje. El Papa accedió recibirlos pero su
secretario, Mons. Stanislaw Dziwicz, dijo inmediatamente: “Os
ruego no digáis que el Papa os ha recibido en una Misa privada porque
vais a Medjugorje, sino que os ha invitado porque habéis venido del
lejano Brasil”. Esto significa que naturalmente el Papa nunca ha
reconocido explícitamente y oficialmente Medjugorje, porque no quiere
anticipar al obispo de la diócesis de Mostar. El mismo Papa habría ido
gustosamente a Medjugorje, pero para eso el Obispo de Mostar debería
haber dado una clara señal.
Cuando hace dos años el Papa fue a Croacia y hubo en Zagreb, en ocasión
de la beatificación del Cardenal Stepinac, un encuentro de unos 50
obispos y del cual participé también yo. Entonces saludé los obispos
que ya conocía. Luego, uno de ellos me dijo con cordialidad: “Soy el
nuevo Nuncio Apostólico en Zagreb, y Ud. vendría a ser entonces ¡el
Legado Apostólico de Medjugorje!”. Lo dijo no en tono despreciativo
sino de amistad.
Aunque el Cardenal Kuharic, de Zagreb, nunca se pronunció públicamente
sobre Medjugorje, me dijo sin embargo: “Allí ocurren cosas muy
interesantes”. En 1994, 10 años después de la solemne consagración
del mundo al Corazón de María, el Papa invitó a rezar especialmente
por Bosnia, donde aún estaba la guerra. Fue entonces que fui a
Medjugorje donde encontré al Obispo de Mostar. Él me preguntó porqué
había ido a lo que respondí: “El Papa nos ha exhortado a rezar por
la paz en Yugoslavia, en los santuarios marianos. Por ello hemos venido
a un lugar de peregrinación que se encuentra próximo a estos
acontecimientos”. El obispo me corrigió diciendo que no era un lugar
de peregrinación sino sólo un lugar de oración. Entonces le pregunté
cuál era la diferencia y le dije también que debíamos reconocer que
la ayuda mayor que llegaba a Croacia y a Bosnia durante la guerra venía
de los grupos de oración de Medjugorje. Aún así, el obispo quiso
minimizar estos hechos. El Obispo de Split, en cambio, tuvo siempre una
actitud muy positiva respecto de Medjugorje y es interesante constatar
que su ciudad fue preservada de la guerra.
En aquel tiempo el Papa me preguntó si era cierto que en Medjugorje y
en Split no pasó nada durante la guerra. Sí, le respondí.
¿Ha
cambiado la posición oficial de la Iglesia con respecto a Medjugorje en
los últimos años?
Sólo en los últimos 10 años, millones de personas han peregrinado a
Medjugorje. Si la Iglesia creyese verdaderamente que en este lugar se
divulga algo contrario a la fe o a la moral, entonces se habría visto
obligada a tomar medidas contra Medjugorje. Habría hecho de todo para
proteger a los hombres de este fenómeno. El hecho de que calla es un
buen signo, un reconocimiento de Medjugorje. Basta deshojar el registro
parroquial para ver cuántos sacerdotes celebran cada año la Santa Misa
en Medjugorje. No vendrían si hubieran descubierto algo que pusiese en
duda la veracidad de los mensajes. De los frutos se reconocerá si aquí
ha crecido un árbol bueno o un árbol malo.
¿Cuál
ha sido su experiencia espiritual personal en Medjugorje?
Tuve la fortuna de poder encontrar personalmente a los videntes y así
poder hacerme una idea clara sobre ellos. Llegué a ganarme la confianza
de ellos y tuve la sensación de ser personalmente introducido a los
misterios de Medjugorje, así como había ocurrido antes con Fátima y
con Lourdes, cuando pude encontrar a Sor Lucía y al Obispo de Fátima.
Fui feliz y me sentí también privilegiado de poder participar tan de
cerca de los eventos de Medjugorje. Aún ahora, cuando a veces hablo con
Vicka Ivankovic-Mijatovic o con Marija Pavlovic-Lunetti, me siento
cercano a ellos. Por ello, pruebo ante ellos también una cierta
responsabilidad, me siento parte de una gran familia.
En
uno de los primeros mensajes, según lo que se dice, la Virgen afirmó
que éstas serían las últimas apariciones. Muchas personas piensan con
esto en el fin del mundo y en el Apocalipsis. ¿Cómo se lo debe
interpretar correctamente?
Sí, lo he escuchado, pero a menudo en las profecías se habla del “último
día”. Ya san Pablo hablaba de ello. Nosotros vivimos en el último día,
pero los verdaderos profetas nunca han indicado una fecha precisa en la
que estas profecías se habrían de verificar. Jesús mismo dijo
que ni siquiera el Hijo del hombre conocía el momento en el que sería
el “segundo adviento” y el “juicio final”: sólo el Padre lo
sabe. Por ello, se puede decir lo mismo que se decía de Fátima:
Medjugorje es la mayor intervención de Dios en la historia de la
humanidad.
(A
este respecto Mirjana ha aclarado recientemente que la Virgen no dijo
que serían las últimas apariciones en absoluto sino que no volvería a
aparecer en el futuro como lo ha hecho en estos tiempos. Se entiende con
tanta frecuencia y en tantas partes del mundo).
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De
Mirjana Dragicevic Soldo
El
24 de junio de 1981 estaba paseando con Ivanka cerca del Podbrdo
cuando la Virgen apareció por vez primera. Desde entonces he tenido
la aparición todos los días hasta la Navidad de 1982. En ese
entonces vivía
en Sarajevo. Aquel día de Navidad de 1982, en el momento de la
aparición estaba sola en
casa y cuando Ella me saludó, me anunció que nos veríamos sólo una
vez al año, el 18 de marzo, y durante otras apariciones
extraordinarias. Yo no quise aceptarlo. Para mi se inició un período
dolorosísimo en el que deseaba morir para estar junto a Ella. De todos
modos, lentamente, en la oración, Dios me dio la fuerza para
comprender Su voluntad. Finalmente lo acepté. Desde 1987 veo a la
Virgen cada día 2 del mes y oro con Ella por aquellos que aún no
conocen el amor de Dios. Muy rara vez me da mensajes especiales. Más
bien son encuentros dolorosos porque la Virgen esta casi siempre
triste y a menudo veo lagrimas en su rostro. Por su comportamiento
percibo cuán importante es orar por aquellos que no han conocido el
amor de Dios. Ella invita a todos a rezar por los no creyentes, quiere
que a través de la oración nos volvamos ejemplo para otros. La Virgen no quiere que vayamos y
prediquemos sino que quiere que los que no creen puedan ver el amor de
Dios en nosotros.
Durante
la aparición de los días 18 de marzo, la Virgen me comunica un mensaje, me
explica el contenido, responde a mis preguntas. Al comienzo creía que
esta aparición estaba vinculada a mi cumpleaños que es en la misma
fecha, pero no es así. Estas dos fechas, el 18 de marzo y el 2
de cada mes tienen un significado del cual no puedo decir nada.
Durante
la aparición no me doy cuenta que lloro, sólo luego caigo en la
cuenta que mi rostro está lleno de lagrimas.
Después
de la aparición debo permanecer en recogimiento y en oración por una o
dos horas. Solamente así recupero fuerzas como para volver a la vida
normal.
Muchas
veces me preguntan acerca de los secretos, pero la Virgen dice que no
debemos hablar de los secretos sino rezar. Quien la acepta a Ella como Madre
y a Dios como Padre, no debe temer nada.
La
Virgen pide oración, conversión, ayuno, confesión, Santa Misa.
Sólo querría repetir lo que nos dijo al inicio de las apariciones:
"Hijitos míos, si debiesen elegir entre verme o la Santa Misa,
decídanse siempre por la Santa Misa, porque allí está Jesús
presente con ustedes".
En
todos estos años jamás ha dicho "oren y les daré o haré todo por
ustedes", sino que siempre ha dicho "oren para que pueda
interceder ante mi Hijo Jesús". Siempre Jesús en el primer
lugar!
Cuando
tuve la última aparición diaria no estaba en Medjugorje sino en viaje,
en Miami. Participaba a un encuentro de oración. Esa tarde la Virgen
me dijo que al día siguiente, 12 de setiembre de 1998, me habría de
revelar el décimo secreto. Sabía que la Virgen había dejado de
aparecérseles a Ivanka y a Mirjana después de esta revelación. Aún
así
cuando, después de revelarme el décimo secreto, la Virgen me dijo que
desde ese momento sólo aparecería el día de Navidad, sentí que el mundo
se venía abajo. Ese día fue un día muy, muy triste para mí, pero con
la oración comprendí que es importante tener a la Virgen en el
corazón.
Ella
dijo que a través de la oración y el ayuno podemos recibir todas las
respuestas que buscamos. Puse mi vida en sus manos.
La
Virgen nos ha pedido orar delante del Crucifijo. Debemos darnos cuenta
de cuánto hemos hecho y cuánto hacemos sufrir a Jesús.
Algo
grandioso: la Reina de la Paz en Medjugorje ha sido maestra de una
generación entera.
Era
un niño y crecí con su presencia. Solamente nuestra generación ha de
tener esta gracia porque un acontecimiento así no será más dado a la
humanidad.
Yo
era una chica simple, común, pero el 24 de junio de 1981 mi vida
cambió completamente. Ese día, habíamos ido a pasear con mi amiga Mirjana. Cuando ya
volvíamos, algo atrajo mi mirada. Miré sobre la
colina y vi a la Madre de Dios. Le dije a Mirjana: "Es la
Virgen!". Mirjana me respondió: "Que tontería estás
diciendo?". No me creyó.
Al día siguiente algo nos impulsó a volver al mismo lugar. Vinieron con
nosotras Marija, Ivan, Vicka, Jakov, los campesinos de nuestra
fracción y también de los alrededores.
Cuando vimos tres veces la luz,
algo ocurrió en nosotros que nos hizo subir a la carrera por la colina,
en medio de las piedras y las zarzas, como si algo nos hubiera
llevado. Cuando llegamos delante de la Virgen pensé que no podía
existir una belleza tal. Cualquier cosa que diga no puede llegar a
describirla.
Dos meses antes había muerto mi madre. Cuando me acerque a la Virgen
estaba segura que era precisamente Ella, la Virgen, y entonces
repentinamente le pregunté: "Virgen mía, dónde está mi mamá?".
"Está conmigo", me respondió.
Del
81 al 85 tuve apariciones diarias. En aquellos años la Virgen me
contó su vida, el futuro de la Iglesia y el futuro del mundo. Yo he
escrito todo esto y el escrito será entregado a quien y cuando la
Virgen me lo diga.
El
7 de mayo de 1985 fue la última aparición diaria para mí. Ese día
la Virgen me confió el 10mo. secreto. Durante la aparición la Virgen
estuvo conmigo una hora. Para mí fue muy difícil después no poder
verla todos los días. Me dijo también que la vería durante toda mi
vida cada 25 de Junio, el día del aniversario de las apariciones.
Me concedió un gran don y yo soy testigo viviente de que la vida del
más allá existe: durante aquella aparición, Dios y la Virgen me permitieron
ver a mi mama! Fue una emoción que no puedo describir!
Digo simplemente: Dios nos ha mostrado el camino (de la paz, la
conversión, la oración, el ayuno, la confesión, la Santa Misa...) y a
nosotros nos toca elegirlo para llegar al Paraíso.
La
Virgen nos invita a respetar el sacramento del matrimonio, a vivir
cristianamente en las familias; nos invita a renovar la oración en
familia, a leer la Biblia, a ir a Misa al menos los domingos; nos
invita a la santa Confesión una vez al mes.
Sólo
con nuestra vida, con nuestro testimonio vivo, podemos ayudar a la
Virgen para que se cumplan sus proyectos.
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| El siguiente
testimonio nos viene de Méjico: |
Jorge tenía 14 años cuando sus padres se divorciaron. Siendo hijo único, esto le causó
un cambio drástico en su carácter. Se volvió agresivo y, tristemente, lleno de odio a
Dios, porque no entendía por qué el Señor permitió la desintegración de su familia.
Como suele ocurrir en estos casos, los padres sintiéndose culpables, le daban y le
permitían todo. Es tristemente común en este tiempo que situaciones de familias
divididas y de hijos descuidados afectivamente, por tal razón, solamente satisfechos
al menos en apariencia- con cosas materiales se conviertan en factores
desencadenantes de delincuencia juvenil.
El caso es que hace un mes, Jorge asesinó a un joven en una
riña. La familia del joven muerto quiso vengarse y le dispararon a Jorge, lo cual
provocó que tuvieran que amputarle una pierna hasta la rodilla. Por otra parte, juzgado
por el homicidio, se lo condenó a prisión por 20 años. Después de la recuperación de
la operación fue a la cárcel. Su papá, que comenzó a acercarse a Dios a raíz de este
triste suceso, le llevó en su primera visita a la cárcel una imagen pequeña de María
Reina de la Paz, que tenían en el reverso las palabras del P. Jozo a los peregrinos de
Latinoamérica:
"Ahora quiero regalarte esta imagen, no como un recuerdo, sino como un testimonio
que tienes que llevar a tu patria, como señal de la presencia de María contigo. Si
mañana te sientes triste, tómala y será tu consuelo; cuando llores, éste será tu
pañuelo. Te la doy como testimonio y como ayuda para tu familia. Es una defensa, un arma,
un guardián para tu familia. Te doy esta imagen para que cuando tengas que bendecir,
bendigas con ella a los tuyos. No tengas miedo, la Virgen irá contigo. Si rezas delante
de esta imagen, yo le pido al Señor para que tu familia sea siempre protegida.
Amén."
El papá de Jorge se percató que en el
momento en que su hijo tomó la imagen en sus manos, algo sucedió en su corazón. Pero no
fue sino hasta la siguiente visita que supo cuán profundamente la Reina de la Paz había
conmovido el corazón de su hijo. Jorge le pidió a su padre que a la siguiente semana le
llevara a un sacerdote, quería confesarse y pedirle perdón a Dios por haberlo odiado y
por el crimen cometido. También le pidió que le suplicara al sacerdote que por favor le
llevara a Jesús en la Eucaristía, porque quería comulgar.
Me tocó en suerte (es nuestra hermana
Helga quien nos relata) ir a la Misa donde el sacerdote pedía oraciones para su
ingreso a la cárcel. Y recordé a una querida amiga que ha hecho mucho para difundir la
imagen de la Reina de la Paz, no sólo en México, sino incluso en Centroamérica y el
Caribe. Ella ha enviado réplicas de la estatua de Tihaljina a Guatemala, El Salvador,
Honduras, Cuba y próximamente a Perú. También difunde las pequeñas imágenes en
tamaño postal con las palabras del P. Jozo. La llamé y amablemente regaló mil imágenes
pequeñas y una bastante más grande empotrada en madera de triplay y cubierta de
acrílico, a fin de que fuera a visitar a los presos.
De tal suerte, pues, que la Virgencita ya está dentro del
reclusorio. Me he enterado que Jorge está fabricando rosarios y estoy segura que pronto
los muchachos paristas tendrán contacto con nuestra Madre Santísima.
Quería comunicarles esto porque creo que no hay forma mayor de
agradecerles su solidaridad y su apoyo espiritual. María misma les está dando las
gracias y además contesta sus oraciones. Le pido a Ella y a su Hijo Jesús, que a nombre
de México los llenen de bendiciones, porque lo que ustedes han orado por nosotros sólo
lo hacen los verdaderos hijos de María.
Posteriormente, recibimos de Helga este agregado al testimonio
original:
Fray Germán, el sacerdote que visitó la cárcel, me dijo
que la Reina de la Paz les abrió las puertas de una manera increíble en el penal. Era
sábado, día de visita y aquello estaba repleto de gente. Pero un vigilante los vio y vio
la imagen e inmediatamente les dijo que pasaran por otro lugar.
Los presos estaban muy conmovidos al recibir a la Virgen y no
sólo se confesó Jorge, sino una veintena más de presos. Las pequeñas imágenes se las
arrebataban esos pobres hermanos que han tenido la desgracia de caer ahí. Y todos ellos
se acercaron a Fray Germán pidiéndole que los bendijera, que los tocara, que hiciera una
oración por ellos.
Aunque una vez al mes celebran la Santa Misa, como son tantos los
que asisten y, por otro lado, en un solo espacio se lleva a cabo y casi al mismo tiempo la
celebración de oficios de Testigos de Jehová, Evangélicos y otras denominaciones, los
presos rara vez tienen oportunidad de acercarse al sacerdote. Por eso agradecieron tanto
esta visita de Fray Germán y cuánto más la de la Madre bendita que se quedó ahí con
ellos.
Ya se está planeando otra visita y el envío de más material,
porque según me contó Fray Germán, esos hombres tienen verdaderamente hambre y sed de
Dios y de Su Palabra. Les ruego que no los olviden en sus oraciones y que sigan
encomendándolos a la Virgencita.
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| Un canto a la vida |
Extraído de una charla que dio el P. Daniel Ange, teólogo y fundador de
comunidades juveniles en Francia, a los jóvenes de la Comunità Cenacolo.
Decía el P. Daniel Ange, en un encuentro con los
chicos de la Comunità Cenacolo (de Sor Elvira) que tuvo lugar en 1997:
"Esta mañana quiero hablarles de la vida...
Ustedes saben que cuando la Virgen María apareció en Fátima, en un momento dado de sus
manos partieron rayos de luz. Son los rayos del Espíritu Santo, y los videntes se vieron
en la luz de Dios. Si vieron como fuego, como Dios los ve y los observa. Eso es lo que
contó Sor Lucía. Hoy querría poner vuestra existencia en la luz del Espíritu Santo,
que esta mañana María está invitando a que venga a habitar dentro de nosotros.
Saben que toda la creación salió de una explosión de alegría y de
amor, porque la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no podían más contener
esa plenitud de amor.
El amor necesita expandirse, darse, comunicarse. La primera creación
es la de todos los ángeles, estos ángeles que son nuestros hermanos mayores y que se
vuelven nuestros pequeños servidores, que son nuestros maestros en la alabanza, en la
adoración. Luego, es la creación de todo el cosmos, la primera Palabra de Dios, el
primer reflejo de la belleza de Dios y es por ello que los santos se han maravillado por
el esplendor de la creación. Después creó el director de orquesta de toda la creación,
para prestarle la voz a cada creatura: ¡el hombre! Las montañas, las flores, toda la
creación no puede hablar, no tiene voz, en cambio nosotros podemos decir: "Abba
Padre" en nombre de todas las creaturas que, al mismo tiempo, liberamos. El
ministerio de la alabanza es importantísimo porque hacemos estremecer de alegría a toda
la creación.....
La creación había abandonado a la fuente del amor, entonces la fuente
del amor viene a penetrar el espacio y el tiempo, y viene dentro de la historia hasta no
dejarle el mínimo espacio vacío, hasta una muchachita, nuestra hermana, María de
Nazaret.
Sólo al llegar al 2000, el misterio de la encarnación de Jesús
vuelve claro el misterio de mi propia concepción. Dios quiere iluminar el misterio de mi
existencia, quiere dar luz nueva al hecho de que yo existo.
Lo primero que diré es que tu concepción fue el primer Pentecostés.
No tu bautismo sino tu concepción, cuando fuiste concebido. Ciertamente, yo no fui
concebido por el Espiritu Santo como Jesús. Jesús recibió su humanidad exclusivamente
de la Virgen María, sin la intervención de ningún hombre. En mi caso, en el tuyo, fue a
través de los padres que Dios mismo nos dio su Espíritu Santo para que tuviésemos vida.
Ahora quiero hacerles una pregunta: ¿Cómo pueden dos creaturas, un
hombre y una mujer, hacer que exista una persona humana que es inmediatamente inmortal,
que comienza a existir y no dejará nunca más de existir, inmortal como Dios?
Juan Pablo II escribió en Evangelium Vitae, que es el documento de la
Evangelización de estos años y que es una gran sinfonía a la belleza de la vida, que el
hombre está llamado a una plenitud de vida que va más allá de su existencia terrenal, y
que consiste en la participación de la misma vida de Dios. Yo soy, tú eres, una
manifestación de Dios. Mi vida es una manifestación, es signo de su presencia, de su
gloria. El hombre que vive es gloria de Dios, tú eres la gloria de Dios, ¡esto es
extraordinario!
Es también Juan Pablo II quien dice que en el hombre resplandece el
reflejo de la misma realidad de Dios. Desde siempre la vida está en Él, la luz de los
hombres consiste en ser generados por Dios y en participar de la plenitud de su amor. Dios
no creó la muerte, no goza de la ruina de los vivientes, sino que todo lo ha creado para
la existencia. Sí, Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, lo hizo a imagen y
semejanza de su propia naturaleza bellísima y estupenda, maravillosa, extraordinaria
naturaleza. Yo no puedo morir para siempre. Un día mi cuerpo también será glorioso en
el Cielo como el cuerpo de María... Estamos hechos para la gloria. ¿Cómo hacen,
entonces, un hombre y una mujer para lograr esto? La gloria eterna es un don personal
porque soy único en el mundo; el rostro es el reflejo del alma, y es así que entre miles
de millones de seres humanos en el mundo no hay dos que tengan el mismo rostro, la misma
mirada, porque no hay dos que tengan la misma alma. Cada uno es totalmente único. Entre
miles de espermatozoides uno solo fecunda el óvulo, uno, uno... y entonces, desde aquel
instante primero que yo existo soy único e inmortal. Ello quiere decir que Dios intervino
y el momento de mi concepción fue una efusión del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es
Dios que da la vida, es el vivificador, y donde esté el Espiritu Santo hay vida.
Hay una palabra de Juan Pablo II que se dirige a aquellas que vivieron
una profunda herida en la femineidad, en la maternidad: "...no os dejéis prender por
el desánimo, no abandonéis la esperanza, el Padre de toda misericordia os espera para
ofreceros el perdón y su paz. En el sacramento de la reconciliación veréis que nada
está perdido, podréis pedir perdón a vuestro niño que ahora vive verdaderamente en la
gloria del Señor..." Tú puedes tener una relación con él, que humanamente vivió
sólo algunas horas en nuestra tierra. Esta pequeña frase es para mí la más
revolucionaria de Juan Pablo II, una de las frases más fulgurantes de todo lo que Pedro
dijo en dos mil años, es una glorificación y una canonización de todas esta pequeñas
víctimas inocentes de nuestros tiempos.
Este año, según cifras de la ONU, a mil millones de niños les ha
sido rechazada la vida, seis veces el número de todas las muertes por las guerras y los
genocidios de este siglo. Mil millones de niños! Juan Pablo II nos dice que todos estos
niñitos están en la gloria del Cielo, son aquellos que nos obtienen la vida de Dios,
aquellos que suplican al Señor para que nos abramos a la plenitud de la vida de Dios; y
serán ellos los que recibirán a sus padres en el Cielo, diciéndoles: "papá,
mamá, ustedes no me quisieron en la tierra, pero yo los quiero en el Cielo. Ustedes
están ante Dios, en mi casa, por ello en vuestra casa, les he preparado un puesto en la
gloria." (Se entiende para los padres que se hayan arrepentido y regresado al
Señor).
Es la afirmación que desde el momento de su concepción un niño es
inmortal. Es Dios quien me ha dado la vida, que me ha amado, porque para Él amar es dar
la vida. Si me dio la vida es porque me deseó... "quiero que tú existas",
aunque mis padres no me hayan deseado. Dios me ha deseado, de otro modo no existiría.
Aunque la vida me hubiese sido transmitida fuera de la plenitud de amor, humanamente
hablando, aunque si la transmisión de esta vida lo fue en un acto de violencia y el
corazón de Dios está revuelto, aún en ese caso Dios me da la vida. Para hacer un
parangón, es como si un sacerdote celebrase la Misa en estado de pecado y no pudo
confesarse. Jesús tiene el corazón trastornado por esto, pero, sin embargo, el pan se
vuelve Jesús a pesar del pecado del sacerdote. Quizás pude haber sido concebido en un
pecado, pero aún así Dios me dio el Espíritu Santo. Y muchos de ustedes, jóvenes de
esta generación, están heridos profundamente porque tal vez no fueron deseados ni
circundados de amor. Un joven llorando me decía: "mi mamá el otro día me dijo que
yo nací por error", y yo respondo en el nombre de Dios, jamás, jamás, jamás tu
eres el fruto de un error. Aún cuando según tus padres eres el fruto de un accidente,
tú, en cambio, eres el fruto del corazón de Dios.
Dios da la vida incesantemente, a cada segundo continúa dándome la
vida porque me ama. Si el Padre no lo amase a Gilberto, en esta fracción de segundo no
estaría más Gilberto. Estarían las gafas por tierra, una pequeña remera, los zapatos.
El vestido es bello, pero lo que está dentro del vestido es infinitamente más bello.
Ciertamente, Dios sabía que llegaría yo a un mundo signado por el mal
y el pecado, sabía perfectamente que quizás lo habría de abandonar, que por años iba a
renegar de Él, que lo traicionaría, que quizás transcurriría toda mi vida fuera de su
luz, y pese a todo me dio la vida porque sabía que su luz vencerían a mis tinieblas, que
su perdón sería más fuerte que mi pecado, que su misericordia es más grande que mi
miseria y que la última palabra espera a la luz, a la misericordia, a la vida, a
Él..."
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| Entrevista a Ivanka |
Ivanka Ivankovic es una de los tres videntes que no tiene más apariciones diarias de la
Virgen.
Fue el 6 de mayo del 85 fecha en que recibió el
décimo secreto- que la Madre Santísima le dijo que desde aquel momento se le aparecería
una vez al año para el aniversario del 25 de junio. En el mes diciembre de ese año
Ivanka se casó con Rajko Elez y en noviembre del 87 tuvo su primer hijo: Kristina.
En la entrevista que transcribimos a
continuación Kristina estaba presente junto a su madre. En un momento, para ilustrar lo
que estaba diciendo, Ivanka puso sus manos sobre los ojos de Kristina y dijo: "El
hecho de que la beba no vea a la madre ello no significa que la madre no vea a su
hija". Obviamente se refería a nuestra situación de hijos con respecto a nuestra
Madre del Cielo. Y agregó que para conocerla debemos abrir nuestros corazones, y por
medio de la fe aceptarla como nuestra Madre amorosa que nos cuida y que siempre está con
nosotros.
Ivanka es de vida simple, oculta, sin pretensiones,
humilde, sin ninguna ostentación hacia su persona. Se contenta con dejar que los mensajes
hablen por sí mismos y trata de vivirlos en obediencia y fidelidad. Es la más alta de
todos, es sosegada y trabajadora, tímida pero sensible a la creencia de los demás.
Transmite la paz que vive en su interior y es capaz también de humor.
Ivanka ¿Por qué la Santísima Madre está acá?
- María es la Madre de Jesús. Está aquí en Medjugorje llamando a todos
los pueblos del mundo al sendero que Jesús nos mostró. Ese sendero es el camino al
Cielo.
¿Qué debemos hacer nosotros?
-Orar. Siempre hacer el bien a los otros. La Gospa nos pidió vivir sus
mensajes de paz, oración, penitencia, ayuno, conversión y reconciliación.
Ivanka, ¿cómo es la Madre Santísima?
-Es inmensamente hermosa. Siempre viene con ángeles. Antes de que venga hay
una gran luz.
¿Tienen los ángeles cuerpo?
-Sí, como bebés. Es posible tocarlos.
¿Alguna vez los tocaste?
-Sí. Los amo mucho.
¿Están a cada lado de la Virgen?
-Están sobre Ella.
Cuando tienes a Kristina entre tus brazos ¿piensas en
los ángeles?
-Sí. Yo les rezo todos los días.
Cuando viene la Madre Santísima ¿está siempre con un
vestido diferente?
-No todas las veces. Pero, para la Navidad usó un vestido de oro. En las
mangas y en el borde del vestido tenía círculos de oro.
¿Era el mismo vestido de oro?
-Era luminiscente con oro que venía del mismo vestido.
¿Está a veces la Virgen triste?
-Sí.
¿Por qué?
-Ella ora por nosotros y espera conducirnos a la conversión pero no todos
en el mundo están prestando atención.
Cuando pecamos, ¿eso hiere a la Santísima Virgen?
-Sí. Porque sabe cuánto nos hiere a nosotros el pecado. Nos ama tanto que
su dolor es muy grande al ver cuánto nos hieren nuestros pecados.
Entonces, la Santísima Madre verdaderamente se preocupa
de nosotros.
-Sí. Sé que Ella ama a cada persona de la tierra. Todos somos sus hijos.
¿Cómo sabes que nos ama a todos?
-Porque yo misma hice la experiencia de su amor. Sé por los años con
la Santa Virgen María- cuánto, como Madre nuestra que es, nos ama a cada uno de
nosotros.
¿Por qué está preocupada por cada uno en el mundo?
-La Santísima Virgen es nuestra Madre. Ella no quiere que a ninguno de sus
hijos le sea negada su presencia por la eternidad. Quiere que todos sus hijos estén con
su Hijo Jesús. Quiere que todos sus hijos gocen de la felicidad del Cielo.
¿Ama Dios a todos en el mundo, aún a aquellos que
pecan?
-Él los ama a todos. Somos sus hijos. Él envió a Jesús para redimirnos a
todos del pecado. Dios perdona a cualquier pecador que le pida su perdón.
++++++++++++++++
Ivanka, ¿viste el Cielo, el Purgatorio y el Infierno?
-Ví el Purgatorio y el Cielo como si fuera en un film. Le dije a nuestra
Madre que no quería ver el Infierno.
¿Cómo es el Cielo?
-Es muy, muy hermoso. Bellísimo.
¿Había casas en el Cielo?
-Yo no ví nada de eso.
¿Había árboles?
-No, yo sólo vi personas.
¿Tenían sus cuerpos?
-Sí, los tenían.
¿Qué usaban?
-Los ví con vestimentas grises.
¿Eran felices?
-Todos los que ví estaban llenos de una felicidad que no puedo explicar ni
puedo olvidar.
¿Anhelas esa felicidad para ti?
-Experimento algo de esa felicidad cuando estoy con la Gospa y cuando oro.
¿Todos usaban vestimentas gris?
-Sí, pero no era la vestimenta lo que contaba. La vestimenta no era parte
de la felicidad.
¿Qué más nos puedes decir acerca del Cielo?
-Dios nos hizo para el Cielo. Si oras lo sabrás.
¿Cómo era el Purgatorio?
-Todo oscuridad.
¿Pensaste que estabas soñando cuando viste todas esas
cosas?
-No. Ví esos lugares como si fuera un film.
¿Por qué te mostró el Cielo y el Purgatorio?
-Quiere recordarles a sus hijos cuáles son los resultados de sus elecciones
aquí en la tierra.
+++++++++++++++++
Ivanka, ¿somos siempre buenos jueces de nuestra propia
santidad?
-No. Nunca somos buenos jueces de nada. Dios es el único Juez. Sólo Dios
conoce nuestro corazón.
Dios, ¿también ama a los no creyentes?
-Dios ama a todos en todo el mundo. Él creo a cada uno. Él ama a cada uno.
¿Qué significa eso?
-Dios es el Creador. Él ama aquello que ha creado.
¿Cómo le retribuimos el amor?
-Nosotros amamos a Dios a través de nuestra oración. Amamos a Dios a
través del amor. Aquellos que ayudan a otros aman a otros como Dios nos ama. A veces se
encuentra mejor gente entre los que piensan que no creen que entre las personas que dicen
que creen. Muchos creyentes no oran. Cuanto más oramos más cerca estamos de Dios.
Ivanka, ¿cómo conocemos la voluntad de Dios?
-Por medio de la oración.
Y ¿qué ocurre con las personas que no oran?
-Las personas saben si están viviendo la voluntad de Dios o no de acuerdo a
la paz que tengan en sí. Si no sienten paz en sus corazones saben que no están haciendo
las cosas correctas. Aquellos que hacen la voluntad de Dios tienen paz. Sus vidas se
colman de gozo y de contento, aún en medio de grandes penas.
Así que la prueba para saber si estamos haciendo las
cosas correctas en la tierra es cuánta paz sentimos.
-Exactamente.
Ivanka, ¿nos puedes contar cuando viste a tu madre?
-Sí, fue al inicio de las apariciones, cuando mi madre hacía poco que
había fallecido subitamente. Yo me sentía muy sola. Le pregunté a la Virgen Santísima
si sabía algo de mi mamá. La Virgen me dijo que sí, que mi madre estaba con Ella.
¡Oh, Ivanka! Eso te debe haber hecho muy feliz.
-¡Me hizo muy feliz!
¿Le preguntaste a la Virgen sobre tu madre?
-Le pedí si podía verla.
¿Ella lo permitió?
-Desde que murió la ví tres veces (esta respuesta es en el momento de
la entrevista. Hasta el momento, agosto de 2000, son cinco las veces que la vio)
¿Me puedes decir cómo la viste?
-La vez que más prefiero es cuando estaba mi mamá con la Santísima
Virgen. Mi madre vino hacia mí, me abrazó y besó y me dijo: "¡Ivanka, estoy tan
orgullosa de ti!"
Sus besos ¿eran diferentes a los besos que te daba
cuando estaba en la tierra?
-No. Era igual.
Ivanka, ¿tu madre se veía igual, la misma?
-Sí, exactamente la misma.
Su cabello ¿era el mismo? Su rostro ¿los mismos gestos,
la misma sonrisa, el mismo aspecto?
-Sí. Lo mismo. Todo era lo mismo.
¿Estaba vestida como en la tierra?
-Oh, no. Usaba un vestido largo gris.
¡Qué extraordinario! Al salir de tu casa, cuando nos
vayamos, habremos de pasar por el cementerio donde tu madre está enterrada. Y sin
embargo, la viste con su cuerpo como era en la tierra. No obstante ella estaba muerta.
¿Te regocijaste al verla?
-Oh, por cierto, tuve un gran gozo.
¿Hizo esto diferencia en tu vida?
-Ahora sé lo que significa "la comunión de los santos" que todos
los días digo en el Credo. Lo sé a través de la experiencia personal.
¿Conoces otras cosas también?
-Sí. Los regalos que la Santísima Virgen me hizo son grandes. Sé que
está el Cielo porque lo he visto. Sé que mi madre está en el Cielo porque la he visto
personalmente tres veces desde que murió. Sé que si obedezco la voluntad de Dios y le
soy fiel también yo estaré en el Cielo.
Ivanka, ¿anhelas el Cielo?
-Anhelo a Dios.
¿Siempre lo anhelaste?
-La Santísima Madre me enseñó cómo orar. Ella me trajo hasta Dios.
Ivanka, ¿es cierto que es la última Aparición de la
Virgen Santísima en la tierra?
-Sí, lo es.
++++++++++++++++
Ivanka, tú que ves cada año a la Virgen Bendita para el
aniversario de las apariciones, ¿puedes describirnos tu aparición del 25 de Junio de
1988?
-La Santísima Virgen estaba muy bella. Esta vez, lucía oro alrededor de
los bordes de su vestido y su velo. En particular me habló del tercer y del cuarto
secreto.
¿Puedes compartir algo con nosotros?
-No.
¿Hay algo acerca de los secretos que nos pueda
aterrorizar?
-No. Nada debe aterrorizarnos excepto desobedecer la voluntad de Dios.
¿Nos puedes contar tu aparición del 25 de Junio de
1989?
-Sí. Hablamos acerca del quinto y del sexto secreto.
¿Cómo se la veía a la Madre del Cielo?
-Inmensamente bella. Nuevamente, tenía oro en los bordes del vestido y del
velo.
¿De qué más habló la Virgen?
-Quiere que oremos más porque satanás quiere apoderarse de nuestras vidas.
Está haciendo todo lo que puede y usando toda ventaja para hacerlo, especialmente en
nuestra vida material. La Santísima Virgen quiere que sigamos orando y ayunando. Ella
intercede ante su Hijo por nosotros.
¿Ella te dio algo más que puedas compartir con
nosotros?
-Ella quiere que cada uno en el mundo viva los mensajes, sobre todo los de
oración y ayuno.
¿Por qué tenemos que ayunar?
-Tenemos que ayunar para tener una mayor libertad. El ayuno nos liberará de
las cosas. La Gospa dijo que la oración y el ayuno pueden hasta detener las guerras.
¿Habrá una guerra?
-La oración y el ayuno pueden detener las guerras.
¿Cómo el ayuno nos da mayor libertad?
-Nos dará libertad para servir a Dios y a la Virgen y a nuestros hermanos y
hermanas cuando dejamos de preocuparnos de nuestras propias necesidades y deseos todo el
tiempo.
¿Me puedes decir cómo ayunas?
-Los miércoles y viernes ayuno a pan y agua.
¿Cómo haces durante Cuaresma?
-Ayuno a pan y agua durante 40 días. Igual que mis parientes lo han hecho
durante 700 años. Comencé haciéndolo porque la Virgen me dijo que el ayuno detiene las
guerras. Conozco el futuro del mundo no sólo mi propia vida sino el futuro del
mundo- .
Cuéntame acerca de este conocimiento que tienes sobre el
futuro del mundo.
-Es una pesada carga. Sé que debemos orar y ayunar como lo pide la
Santísima Madre.
¿Cómo te las arreglas con tal pesada carga?
-Simplemente sigo adelante y vivo mi propia vida. No pienso todo el tiempo
sobre ello. Cada vez que pienso trato de orar más y de ayunar.
Cuando oras y ayunas ¿tienes paz?
-Sí. La Gospa nos dijo que nunca debemos focalizar en las cosas malas.
Siempre nos dijo- debemos centrarnos en Dios, en su Amor por nosotros y en el futuro
que Él proyectó para nosotros en el Cielo.
+++++++++++++++++
Ivanka, ¿nosotros los peregrinos somos una imposición?
-No, para nada. Nuestra Madre me dijo que vendrían personas de todas partes
del mundo. Ella nos pidió que los acogiéramos en nuestros hogares como nosotros
querríamos que nos acogiesen. Nos recordó que cuando Ella y José fueron a Belén,
cuando el Niño Jesús nació, nadie tuvo una habitación para ellos. Siempre estamos
felices de tener peregrinos que vienen porque ellos aman mucho a Dios, aman mucho a la
Santísima Virgen. Y vienen acá en busca de libertad, en busca de verdad. Vienen en
búsqueda de Dios.
¿Qué haces cuando estás cansada, cuando tienes más
trabajo que el que puedes llevar a cabo en el día?
-Siempre oro y nunca me siento así. Cuando oro siento mucha paz.
¿Cuál es tu lugar favorito de oración?
-En la Misa. La Misa es el centro de mi vida.
¿Tienes otros lugares especiales donde te guste orar?
-Sí. Me gusta subir la montaña y orar.
¿Oran en familia?
-Sí. Mi marido y yo y su familia rezamos, todos juntos, el Rosario todos
los días.
¿Te parece que eso tiene mucha importancia en tu vida?
-Obedecemos a la Virgen. Ella nos pidió rezar en familia. Me dijo que las
familias que oran juntas tienen paz.
¿Qué les ocurre a las familias que no oran juntas?
-La Virgen dijo que la oración para las guerras.
Si las familias no rezan ¿podemos esperar que haya
guerra en la familia?
-Ella prometió que si las familias oran juntas tendrán paz.
¿Tienes muchos sufrimientos?
-Mis mayor sufrimiento tiene que ver con los secretos.
¿Qué te dijo la Virgen acerca del sufrimiento?
-Me ha hablado acerca del futuro del mundo. Durante dos años me habló del
futuro. A cada vidente le habla de algo distinto. A mí me habla sobre el futuro del
mundo. A Vicka le habla de su propia vida.
¿Qué te dijo la Virgen? ¿Es un buen futuro?
-Me lo contó todo. Hay cosas buenas y hay cosas malas. Lo importante es
saber que Dios nos ama a cada uno de nosotros. Todos somos sus hijos.
¿Es un largo futuro?
-Para algunos es largo para otros es corto.
Ivanka, he dudado en hacerte esta pregunta pero siento
que debo hacerla ¿Dios destruiría este mundo?
-Nosotros lo estamos destruyendo, no Dios.
¿Es la destrucción del mundo parte de los secretos?
-No puedo hablar de los secretos.
¿Te preocupas mucho de ellos?
-Cuando la Santísima Madre viene cada año hasta mí me habla de los
secretos y comparte cosas conmigo.
Más tarde, cuando los secretos estén por acontecer
¿tienes tú un rol a cumplir en su desenvolvimiento?
-Todos tendremos un rol para llevar a cabo en el desenvolvimiento de los
secretos. Eso es parte del plan de Dios.
Parte del plan de Dios, ¿qué quieres decir?
-Cada persona en la tierra estará involucrada en el desarrollo de los
secretos. Dios nos llama a ser fieles en todas las circunstancias de nuestras vidas. Nos
llama a ser fieles a su voluntad. Por medio de la oración cada uno de nosotros sabe qué
es.
A la luz de tus conocimientos sobre los diez secretos
¿qué nos recomiendas hacer?
-Orar, siempre orar. Tratar de hacer cosas buenas a los otros. Tratar de
vivir los mensajes. Por favor, pídele a las personas que lo tomen seriamente. Por favor
acepten el gran don que Dios nos hace. Por favor, hagan lo que la Santísima Virgen pide a
cada uno. Entonces, tendrán gran paz y gozo en la tierra, aún en el sufrimiento.
Tendrán el Cielo por toda la eternidad. |
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Jelena
Vasilij habla de la oración y el ayuno |
(Jelena es una de las llamadas videntes de la segunda
generación. Ella y Marjana fueron agraciadas, poco tiempo después del inicio de las
apariciones en Medjugorje siendo ambas muy niñas- con manifestaciones espirituales
de la presencia de la Virgen en la misma aldea croata donde ellas vivían. Sus
experiencias difieren de la de los otros videntes en que ellas tienen visiones y
locuciones interiores. Siempre, desde muy pequeña, ha llamado la atención la madurez
espiritual mostrada por Jelena. Por pedido de la Santísima Virgen formó un grupo de
oración que tuvo como guía a la Madre del Cielo y como sacerdotes a los padres Slavko
Barbaric y Tomislav Vlasic, quedando finalmente este último como guía sacerdotal.
Precisamente de este grupo de oración de Jelena habría de nacer la actual Comunidad
Kralica Mira que tiene como director al P. Tomislav).
A continuación ofrecemos parte de una disertación de Jelena y la entrevista que la
sucedió:
Como ya lo he dicho en otras ocasiones la mía no es una
experiencia de "visión" sino una experiencia totalmente interior fruto de la
oración.
¿De qué se trata? De inspiraciones que recibo en la oración. El
Señor no me da la capacidad de entender el futuro del mundo, no son intuiciones que
tienen que ver con los secretos... Este "don" también está muy condicionado a
la apertura y al crecimiento que la persona quiera hacer, por lo tanto, ha de volverse
siempre más profundo y con él más profunda la vida espiritual de la persona.
Nosotros entendemos la fe desde siempre- como una luz que
ilumina nuestra existencia y nuestros pasos porque verdaderamente somos la familia de
Dios. Esta fe debe ser nutrida si es que queremos crecer en la cercanía de Dios; sobre
todo ¡con mucha oración!. Porque en la oración nos abrimos completamente a Él y se
vuelve ése un momento exclusivo para Dios.
Hoy se suele escuchar: "Pero, ¿no es mejor hacer una obra
de caridad?", o bien "quizás sería mejor que hagamos caridad y recemos
menos", o también "oremos mucho y hagamos menos caridad".
¡Como si ambas cosas fuesen contrastantes! Hay quien en la Iglesia hace mucha actividad:
ello es muy bello; otros prefieren una vida más contemplativa. Pero si leemos los
Evangelios, si leemos las Cartas de San Pablo y escuchamos los mensajes que aquí se dan,
vemos que es posible llegar a este equilibrio. Ciertamente que un amor nutre al otro:
más amamos a Dios más somos capaces de amar al hermano; y si estamos cerrados al hermano
por cierto que también estamos cerrados a Dios.
Mientras en nosotros habita el odio no podemos pensar que seremos
transformados por la oración; a Dios debemos buscarlo en la verdad. Entonces, pienso que
la relación que tenemos con Él en la oración nos ayuda a liberarnos de todas las
falsedades que a menudo llevamos con nosotros en las relaciones humanas. Delante de los
otros podemos hasta esconder las cosas, pero delante de Dios debemos abrir el corazón por
completo si es que queremos que Dios lo transforme.
Es por eso que la Virgen siempre nos enseña que lo primero es la
contrición. Verdaderamente debemos pedirle al Señor que nos libere de todos los
impedimentos, porque ha sido dicho que "Cristo es el único huésped que cuando entra
en tu casa no deja nada como era".
Por ello, cuando comenzamos a orar, debemos buscar morir un poco a
nosotros mismos, pedirle al Señor que nos libere de nuestro egoísmo, de nuestro orgullo,
de todo lo que es negativo. Debemos pedirle que nos dé fuerza.....
Esta es la oración del abandono. ¡Es verdaderamente necesario
lograr encontrar la paz en la oración! Mucho no le interesa a Dios lo que podamos recitar
sino que a Él le interesa la persona. Dios quiere nuestro corazón, no nos pide que
seamos subjetivos y que hagamos las cosas como nosotros queremos hacerlas; quiere en
cambio- nuestra total adhesión, nuestra participación.
Por ello, si buscamos a Dios debemos unirnos, por sobre todo, a la
vida sacramental, a la gracia, en especial a la Santa Misa. Nosotros los católicos, a
menudo vivimos hambrientos cuando tenemos, todos los días, este Alimento que se nos da
cada día... Y si hemos olvidado de ir a Misa, o si no pensamos que sea necesario
participar de ella asiduamente, entonces pienso que nos debemos preocupar, porque nuestra
fe está en crisis.....
Quien quiere crecer en la vida espiritual debe adiestrar mucho su
voluntad, su capacidad de decir sí y de morir a sí mismo.
Verdaderamente, debemos hacer este acto de confianza y, luego, los
frutos vendrán. Tenemos a Dios como nuestro garante y no tenemos que preocuparnos si
habremos de ver o no los frutos de nuestra vida espiritual.
La Virgen siempre nos aconseja prepararnos para la Santa Misa,
llegando al menos cinco minutos antes, para preparar nuestro corazón. Y nos aconseja,
también, dar gracias después de la Misa, porque cada uno de nosotros se ha vuelto un
tabernáculo viviente de Dios en el mundo.
La Santísima Virgen nos dio otro consejo: aprender a ofrecernos
nosotros mismos durante la Misa. Ofrecer lo que somos por dentro y presentarlo con el
sacrificio de Cristo.
Luego, Ella pidió el Rosario, el Rosario completo con todos los
15 misterios. Y lo hizo por una razón muy simple: porque más meditamos a Cristo más lo
interiorizamos, más nos volvemos como Él. Por tanto, no tengan miedo de repetir, tenemos
mucha necesidad de la repetición antes de llegar a comprender algo.....
La Virgen nos pide que, sobre todo, agradezcamos. También Ella
nos agradece cada vez que nos habla... Pienso que nuestra relación con Dios debe estar,
sobre todo, fundada en el agradecimiento. Un agradecimiento que es el verdadero fruto del
encuentro con Dios, en la fe. Lo que significa darse cuenta del gran don que el Señor nos
hace, ante todo del gran don de la vida que cada día nos da...
Piensen ustedes: si Dios dejase de animar esta creación ella
dejaría de existir en un instante! Por lo tanto, Él está tremendamente presente en
nuestra realidad! Cuando nos creó lo hizo para que pudiéramos agradecerle y alabarlo.
Esta es nuestra verdadera vocación: ¡Vivir para la gloria de Dios!
Pienso que esta fe de verdad nos libera y nos da la alegría de la
que habla la Virgen en sus mensajes, sin la cual es verdaderamente imposible vivir en este
mundo.
El ayuno nos ayuda, sin dudas, tanto como la oración. Ayuno que
hoy no está de moda. Es bello pensar que entre las obras positivas también se encuentra
el ayuno. Por cierto que es una privación, pero que no vale por sí misma; quiero decir
que si me privo de algo pequeño lo hago para abrirme a algo grande, inmenso: a Dios.
No quiero decir que debemos hacer una competencia heroica para ver
quién puede hacer más renuncias y sacrificios. No, ciertamente. Pero, si no somos
capaces de morir a nosotros mismos quiere decir que quizás hemos puesto demasiado nuestro
yo en el centro de nuestra realidad.
Pienso que el ayuno logra justamente fortificar nuestro espíritu,
que nos ayuda en lo profundo para decirle sí a la voluntad del Señor.
El ayuno nos enseña la humildad, nos hace comprender de qué poco
tenemos necesidad para verdaderamente vivir en la alegría... Es así, sentimos como un
hueco dentro de nosotros que nada lo puede llenar, jamás estamos satisfechos...
El ayuno nos hace comprender que debemos vivir la pobreza
espiritual para encontrar a Dios. Ayunar y hacer penitencia no quiere decir no amar a las
cosas que Dios nos ha regalado sino que quiere decir saber usarlas del modo justo y con
respeto. Pero, por encima de todo, nos hacer comprender que no hemos sido creados para las
cosas sino que hemos sido creados para una Persona, que es Dios, y para las otras
personas, porque la alegría llega sólo por medio de las personas.
Por la tradición sabemos que el ayuno nos asiste en la lucha
contra el mal y Jesús, en el Evangelio, lo dice claramente. Cuando los discípulos le
preguntan: "¿Cómo es que no podemos expulsar estos demonios?", Jesús
responde: "Ciertos espíritus malignos sólo se pueden expulsar con la oración y el
ayuno."
Cierto, el ayuno puede ser a veces algo muy delicado, por eso
encuentren un director espiritual que los siga en el camino del espíritu y busquen
consejo de él.
Querría decirles una última cosa: la Virgen nos hizo entender
que no hacemos solos este camino, no lo hacemos solitariamente; no es sólo una relación
personal que tengo con Dios sino que involucra siempre al prójimo. Claro que podemos ser
llamados a la vida del eremita; pero los que permanecemos en la familia, en las
comunidades, estamos invitados, por la Virgen, a formar pequeños cenáculos de oración y
debemos hacer vida contemplativa junto a la vida activa.
Cuando pensamos en la vida contemplativa, en los monasterios,
pensamos en una pasividad; pero esto no es cierto. Porque es una vida muy activa. Una no
excluye a la otra, una necesita de la otra.
Pregunta: ¿Cómo uno se vence a sí mismo, las pasiones, los
defectos? ¿Basta pedírselo a Dios?
Jelena: Cuando se trata del cambio de la propia vida interior, del crecimiento de
las virtudes, es ahí, entonces, donde es fundamental buscar una guía espiritual.
Confesarse a menudo y buscar la ayuda y la sanación de Cristo, porque debemos sanarnos
por dentro. Después, obviamente, es Dios quien obra en nosotros.
P.: Esta pregunta se refiere a los grupos de oración: ¿Cómo
hacer una buena preparación de la Misa?
J.: Es muy bello prepararse con las Lecturas; leerlas antes. Y luego, al llegar a
la iglesia, debemos permanecer en silencio y buscar recogernos y prepararnos para la Misa.
P.: Para los grupos de oración: A veces la Misa se vive de un
modo un poco impersonal. ¿Está bien hacer una oración sobre el Evangelio que une más a
los corazones?
J.: ¡Es un argumento importantísimo! Debemos darle a esto una importancia
primordial porque no hay nada que nos una más que la Misa. No existe una oración
comunitaria que logre unirnos más. Allí estamos todos reunidos! Y quizás cuántos
millares somos!... Es el momento cuando el Cielo desciende a la tierra. Ahí está la
Virgen, están los ángeles, están los mártires; porque no es sólo el hermano que está
a tu lado con quien debes estar unido sino con toda la Iglesia Universal! Entonces, la que
sufre en el Purgatorio, la que ya está en la Gloria del Paraíso... porque hay una
realidad objetiva, y es aquí que se debe prestar mucha atención. Todos participamos del
Cuerpo de Cristo: Cristo es nuestro principio de unión. Entonces, todos los que recibimos
la comunión tenemos el mismo Cristo dentro nuestro. Por cierto, que estas cosas están
ocultas a nuestros sentidos, pero sin embargo- es esta realidad la que hace mover el
mundo.
P. : Además del sacrificio de la Misa ¿qué más podemos
ofrecer por los difuntos?
J. : No hay nada más grande que la Misa. Sin embargo, también podemos aplicar las
penitencias, otras oraciones, indulgencias. De todos modos, pienso que no hay nada más
agradable que podamos presentar al Padre que el sacrificio de su Hijo.
P.: En la oración de sanación interior ¿qué es lo que más
vale, la cantidad o la calidad?
J.: Me parece que el término "sanación interior" es muy complejo.
Ciertamente, no debe considerarse como una fuerza mágica que actúa en un momento...
Claro, Dios puede también hacer un milagro. Cada uno de nosotros lleva consigo cosas de
las que debe sanar todos los días. Algo es cierto: si no oramos no es posible sanar,
porque es Dios quien entra en nuestra vida y transforma todo con su gracia. Sobre todo,
tenemos el Sacramento de la Santa Confesión que es el que verdaderamente nos sana. Desde
luego que podemos emprender una búsqueda para lograr entender; sin embargo, no es el
saber lo que nos hace libres sino la gracia de Dios. La dirección espiritual es
ciertamente fundamental. Por tanto, la respuesta sería: cantidad y calidad, porque no
existe una calidad sin perseverancia.
P.: ¿Cómo podemos resolver el problema de las distracciones
durante las oraciones repetitivas, y también durante la Misa?
J.: Personalmente a mí me ayuda mucho el cerrar los ojos. No es fácil combatir
las distracciones. Si se trata de distracciones que nos llevan al pecado, entonces es
necesario cortar de inmediato el pensamiento. Si no es así, buscamos hablarle a Dios de
nuestras distracciones. ¿Estás preocupado por tu hijo? Preséntale tu hijo a Dios,
porque ¡a Él le interesa todo lo que está dentro de nosotros!... Las distracciones
están también vinculadas a la vida que vivimos, vida movida, fatigada... Entonces,
busquen vivir una vida tranquila, más en paz, sosegada. Si se está muy cansado ¿qué
hacer?. A ese punto sólo se puede ofrecer el cansancio a Dios... no se puede meditar...
Busquemos ofrecer estas distracciones como oraciones.
P.: ¿Cómo se hace en lo concreto para vivir la vida de
oración y la vida de familia?
J.: Cada uno de nosotros necesita de Dios para lograr mantener una vida cualquiera
sea esa vida. No es que la vida de oración quite algo a la vida cotidiana, más bien
pienso que es algo que debemos vivir para poder comprender.
________________________________________________________________________ |
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| Oren por los no creyentes |
De un encuentro con
Mirjana en Modesto (California) en ocasión de la Conferencia Mariana de Agosto de 1999.
Lo que sigue es parte de la charla dada por la vidente:
"...Yo quiero decirles, con
todo mi corazón, por favor oren por los no creyentes. Oren por nuestros hermanos y
hermanas que no tienen la dicha que nosotros tenemos de reconocer el amor de Dios. Oremos
por ellos y la Madre Santísima rezará por nosotros. Muchas veces Ella me ha dicho: 'Soy
tu Madre. No necesitas repetirme tus deseos porque toda madre lee el corazón de sus
hijos'. María Santísima conoce lo que nosotros queremos... Debemos nosotros oran por
nuestros hermanos y hermanas y Ella lo hará por nosotros. Cada oración nuestra enjuga
las lágrimas de su rostro causada por nuestros hermanos y hermanas que no creen. En julio
pasado, durante mi aparición, la Virgen extendió por vez primera- sus manos así
(con las palmas hacia fuera) y yo ví luz que salía de sus manos hacia todos nosotros.
Ella dijo, 'Esta es mi luz y les estoy dando esta luz. Hoy ustedes han de ser esta luz'.
"Lo mismo quiero decirles a ustedes. Saben qué la Santísima Virgen María quiere de
ustedes. Sean esa luz. Ayuden a María. Vivan sus mensajes. Sean sus apóstoles..."
En su mensaje mensual del 25 de octubre, 1996 Ella nos habló de esta luz:
"... Por medio de ustedes deseo renovar el mundo. Comprendan, hijos
queridos, que ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo..."
"Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas
buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes, que está en el Cielo."
(Mt 5,16)
El 25 de febrero de 1995 la Reina de
la Paz nos decía:
"... Hijos queridos, los invito a que se vuelvan paz donde no hay paz y
luz donde hay oscuridad, y así enseñar a cada corazón que acepte la luz y el camino de
salvación..."
Y el 5 de junio de 1986:
"Queridos hijos, hoy los llamo a que se decidan si desean vivir los
mensajes que les estoy dando. Deseo que sean activos en vivir y transmitir los mensajes.
Especialmente, hijos queridos, deseo que sean el reflejo de Jesús, quien ilumina al mundo
infiel que camina en la oscuridad. Deseo que todos ustedes puedan ser luz para todos y
testigos de la luz. Hijitos, ustedes no son llamados a la oscuridad sino a la luz y a
vivir la luz en sus vidas. Gracias por haber respondido a mi llamado."
Y en el mensaje a Mirjana del 2 de enero del 2000:
"Nunca como hoy mi corazón pide vuestra ayuda. Yo, vuestra Madre,
ruego a mis hijos para que puedan ayudarme a realizar aquello por lo que el Padre me ha
envíado. Él me ha enviado en medio de vosotros porque su amor es grande. En este
tiempo grande y santo en el que habéis entrado orad de un modo especial por aquellos que
no han sentido el amor del Señor. Orad y esperad."
|
| Testimonio sobre el poder del Rosario |
(El
siguiente relato sobre el P. Schiffer de Hiroshima se debe al P. Paul Ruge O.F.M.I)
En medio de la noche, a las 2.45
del 6 de agosto de 1945, un bombardero B-29 despegó de la isla de Tinian llevando la
bomba atómica que debía lanzar sobre Japón. A las 8.15 de la mañana la bomba explotó
a 8 cuadras de la iglesia jesuita Nuestra Señora de la Asunción, en Hiroshima. Medio
millón de personas fueron aniquiladas. Sin embargo, la iglesia y cuatro padres jesuitas
que allí estaban sobrevivieron. Eran los padres Hugo Lassalle, Kleinsorge, Cieslik y
Schiffer. De acuerdo con todos los expertos, ellos deberían estar muertos ya que se
encontraban dentro del radio de la explosión de una milla. Nueve días más tarde, el 15
de Agosto, día de la Fiesta de la Asunción de la Virgen, las fuerzas de los EEUU
recibieron la orden de cese el fuego.
La que sigue es la increible
historia del Padre Huberto Schiffer tal como figura en el relato del Padre Paul Ruge:
"Me encontré con el P.
Schiffer al final de la década del 70 en el aeropuerto Tri-City de Saginaw (Michigan),
cuando él se dirigía al Triduo/Novena del Ejército Azul para dar una charla. En aquella
ocasión me tocó hacer de chofer del Padre y fue entonces que me contó su vida,
especialmente lo de la explosión atómica en Hiroshima.
En la mañana del 6 de agosto de 1945 él acababa
de terminar la Misa cuando entró en la rectoría y se sentó a la mesa para desayunar.
Apenas había cortado el pomelo y hundido la cuchara en él, cuando se vio inmerso en un
brillante resplandor de luz. Su primer pensamiento fue el que era una explosión en el
puerto (se trataba de un puerto importante donde los submarinos japoneses se reabastecían
de combustible). Entonces, en las propias palabras del P. Schiffer: - de inmediato una
terrorífica explosión llenó el aire con la fuerza devastadora de un trueno. Una fuerza
invisible me levantó de la silla, me lanzó por el aire, me sacudió, me golpeó, me
arremolinó haciéndome dar vueltas y vueltas como si fuese una hoja en una ráfaga de
otoño -.
Lo siguiente que recuerda fue que abrió los ojos y
que estaba tendido sobre el piso. Miró alrededor y no vió nada en ninguna dirección a
la que dirigía la vista: la estación de trenes y todos los edificios habían sido
levantados de cuajo. El único daño físico que tenía era que podía sentir clavados
unos pocos trozos de vidrio en el cuello, debajo de la nuca. Por lo que podía constatar
no había ningún otro daño físico en él.
Muchos miles habían muerto o sido mutilados por la
explosión.
Después de la conquista americana, médicos del
ejército y científicos le explicaron que su cuerpo iría a deteriorarse por causa de la
radiación. Muchos japoneses se habían ampollado y escamado la piel por efecto de la
radiación. Sin embargo, para estupor de los médicos, el cuerpo del P. Schiffer no
exhibía traza alguna de radiación ni tampoco ninguno de los malos efectos provocados por
la bomba. El P. Schiffer lo atribuye a la devoción a la Santísima Virgen y a su Rosario
diario. Siente que recibió el escudo protector de la Madre Santísima que lo preservó de
toda radiación y de sus efectos".
(Todo esto coincide con lo
ocurrido tras el bombardeo de Nagasaki, donde San Maximiliano Kolbe había establedido un
convento franciscano el cual tampoco sufrió daño alguno por estar protegido
especialmente por la Madre de Dios. Allí también los frailes rezaban diariamente el
Rosario y tampoco sufrieron ninguno de los efectos de la bomba.)
Referencias:
1. Rev. Albert J.M. Shamon, The Power of the Rosary, pp. 29-30.
2. Hubert F. Schiffer, S.J., The Rosary of Hiroshima, p. 10.
__________________________________________________________
S er fuertes en el Señor
(Extraído del libro de Janice Connell "The visions of the
Children", parte de una entrevista a Jelena Vasilj, realizada en agosto de 1990 en
Medjugorje. Jelena tiene visiones y locuciones interiores de la Santísima Virgen y en esa
época tenía un grupo de oración, del cual nacería luego la Comunidad "Reina de la
Paz" que dirige el P. Tomislav Vlasic)
P. Padre Slavko es tu director espiritual ¿no es así?
R. Sí, junto con el Padre Tomislav Vlasic.
P. En 1985 él analizó la experiencia que tú y Marjana comparten (se
refiere a las locuciones y visiones interiores). ¿Cuáles son los mensajes que la
Santísima Virgen te da a ti y a tu grupo de oración?
R. Son muchos. Incluyen oración, ayuno y conversión. Nuestra Señora quiere que leamos
Mateo 6,24-34 todos los jueves ante el Santísimo Sacramento.
Mt 6,24-34:
Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se
entregará a uno y despreciará al otro. No podréis servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán, ni por su cuerpo, con qué
se vestirán. ¿No vale acaso la vida más que el alimento y el cuerpo más que el
vestido? Miren las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni recogen en graneros; y el
Padre de ustedes del Cielo las alimenta. ¿ No valen ustedes más que ellas? Por lo
demás, ¿quién de ustedes puede añadir un instante al tiempo de su vida? Y del vestido,
¿por qué se preocupan? Observen los lirios del campo, cómo crecen, no se fatigan ni
hilan. Pero yo les digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
Pues si la hierba del campo, que hoy está y mañana es echada al horno, Dios así la
viste, ¿no lo hará mucho más con ustedes, hombres de poca fe? No vayan, pues,
preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a
vestirnos? Que por todas esas cosas se preocupan los paganos; pues ya sabe el Padre
Celestial que tienen necesidad de todo eso. Busquen primero el Reino y su justicia, y
todas esas cosas les serán dadas por añadidura. Así que no se preocupen del mañana: el
mañana se preocupará de sí mismo. A cada día le basta su pena.
P. ¿Siempre leen este pasaje frente al Santísimo Sacramento los
jueves, así como la Virgen se los pidió?
R. Cuando no podemos ir a la iglesia leemos el pasaje en casa, en familia, los jueves.
P. La Virgen ¿les habla de la Iglesia?
R. Ella quiere que la Santa Misa sea el mayor don de nuestro día. Nos enseñó que Jesús
se da a nosotros durante la Misa. Dice, también, que si vamos a Misa tibios volveremos a
casa con el corazón vacío.
P. ¿Cómo recibes a Jesús?
R. Por medio de una oración profunda que despierta un inmenso deseo de su presencia.
P. Si tu oración decae ¿tu deseo de Dios disminuye?
R. Sí.
P. ¿Por qué la Santísima Madre quiere que absorban con tanta
profundidad la enseñanza de su Hijo Jesús? (Se refiere al pedido de leer ese pasaje de
Mateo todas las semanas y delante del Santísimo).
R. Nos ayuda a desenmascarar una de las grandes mentiras de Satanás.
P. ¿Cuál mentira, Jelena?
R. Mañana.
P. ¿Mañana? ¡Qué interesante! ¿Quieres decir que una de las
grandes mentiras de Satanás es la ilusión de mañana?
R. Sí.
P. La mente y los apetitos humanos son capaces de muchas ilusiones.
¿No es así?
R. Nuestra Madre y Jesús nos ayudan a conocer que la oración y el ayuno son los que
liberan la mente humana de sus ilusiones.
A continuación
ofrecemos 4 mensajes de la Reina de la Paz que nos ayudan a deshacer la ilusión de
mañana.
Mensaje del 25 de julio de 1987
"Queridos hijos, les ruego que desde hoy sigan el camino de santidad. Los amo, por
eso deseo que sean santos. No quiero que Satanás los obstaculice en el camino.
Queridos hijos, oren y acepten todo lo que Dios les pone en este camino, que es doloroso,
pero que para quien comienza a recorrerlo Dios le revela toda la dulzura, de modo que
responderá con gusto a cada llamado Suyo.
No le den importancia a las pequeñas cosas de la tierra. ¡Tiendan a las del Cielo!
Gracias por haber respondido a mi llamado."
Del 25 de Marzo de 1988
"Queridos hijos, hoy también los invito al total abandono en Dios. Ustedes, hijos
queridos, no son conscientes del gran amor con que Dios los ama; es por ese amor que Él
me permite estar con ustedes, para instruirlos y ayudarlos a encontrar el camino de la
paz. Sin embargo, si no oran no encontrarán ese camino. Por ello, hijos queridos,
déjenlo todo y dedíquenle el tiempo a Dios, y Dios los recompensará y los bendecirá.
Hijitos pequeños, no olviden que sus vidas pasan como una florecilla de la primavera, que
hoy es maravillosa y mañana no se encuentra rastros de ella. Por ello oren, de modo tal
que la oración y el abandono en Dios se vuelvan una señal del camino. Así, sus
testimonios no tendrán solamente valor ahora para ustedes sino para toda la eternidad.
Gracias por haber respondido a mi llamado."
Del 25 de mayo de 1988
"Queridos hijos, los invito al total abandono en Dios. Oren, hijitos, para que
Satanás no los sacuda como ramas al viento. Sean fuertes en Dios. Deseo que a través de
ustedes el mundo entero conozca al Dios de la alegría. Den testimonio con sus vidas del
gozo divino. No estén ni angustiados ni preocupados. Dios los ayudará y les mostrará el
camino. Deseo que amen a todos, a buenos y a malos, con mi amor. Sólo así el amor
vencerá en el mundo.
Hijitos, ustedes son míos; los amo y deseo que se abandonen en mí para que pueda yo
conducirlos hasta Dios. Oren incesantemente para que Satanás no pueda sacar ventajas de
ustedes. Oren para que comprendan que son míos. Los bendigo con la bendición de la
alegría.
Gracias por haber respondido a mi llamado."
Del 25 de mayo de 1989
"Queridos hijos, los invito a abrirse a Dios. Miren, hijitos, cómo la naturaleza se
abre y da vida y frutos; también yo los invito a la vida con Dios y al abandono total en
El. Hijitos, estoy con ustedes y deseo continuamente iniciarlos en la alegría de la vida.
Deseo que cada uno descubra la alegría y el amor que sólo en Dios se encuentran y que
sólo Dios puede dar. Dios no quiere nada de ustedes, sólo el abandono. Por tanto,
hijitos queridos, decídanse seriamente por Dios, porque todo el resto pasa pero solamente
Dios permanece. Oren para poder descubrir la grandeza y la alegría de la vida que Dios
les da.
Gracias por haber respondido a mi llamado"
__________________________________________________________
Acerca de los
Grupos de Oración
De una entrevista a Ivan aparecida en el libro "The visions of
the children" de Janice Cornell pág. 149-151)
P. Ivan, tú guías un grupo ¿no es así?
R. Yo estoy en un grupo de oración. La Santísima Virgen es quien lo dirige.
P. ¿Por qué fundaste el grupo de oración?
R. Fue el deseo de la Madre Santísima.
P. ¿Por qué oran en tu grupo de oración?
R. Rezamos por las intenciones de la Virgen Santísima y a Ella le dedicamos nuestros
sacrificios y ayunos.
P. ¿Es la Virgen la que realmente dirige al grupo?
R. Sí. Totalmente. Ella nos guía diciéndonos qué hacer y cómo alcanzar ciertas cosas.
P. Dínos algunas de las cosas que tu grupo ha hecho.
R. Oramos por la paz del mundo. Por las personas enfermas y los que recién nacidos
abandonados, por los no nacidos, por los que sufren el hambre, los que no tienen casa, los
pobres, los que están solos. También hacemos obras corporales de misericordia.
P. ¿Con cuánta frecuencia se reunen?
R. Los lunes por la noche en el Podbrdo y los viernes por la noche en el Krizevac.
P . Ivan, muchos peregrinos han experimentado favores extraordinarios
al trepar esas montañas durante los encuentros de tu grupo de oración. La Virgen
¿aparece siempre?
R . Sí, y Ella ora por todos los que han venido y bendice a todos los presentes.
P. Quiere nuestra Madre grupos de oración?
R. Es su deseo que todas las personas de la tierra esté en grupos de oración.
P. ¿Por qué?
R. Ella sabe qué hay por delante.
P. Ivan, a menudo se ve que hay mucha división y a veces hasta luchas internas en los
grupos de oración.
R. Ello demuestra el odio que tiene satanás por los grupos de oración. Donde hay mucha
tentación hay que estar atentos. Tomen las disensiones como un alerta para el futuro. Si
satanás trabaja tan duro ahora para destruir pueden estar seguros que está poniéndose
en posición para obtener una futura victoria para si.
P. ¿Qué es lo que quiere?
R. Las almas humanas. Los grupos de oración son una protección ante el triunfo de
satanás. En donde haya disenso oren más y ayunen con mayor frecuencia.
P. ¿Qué tipo de oración, Ivan?
R. Para mí, en casos extremos, es la misa diaria, la adoración eucarística, los tres
rosarios.
P. Todo eso no dejaría mucho tiempo para dormir.
R. El demonio nunca duerme.
P. Y ¿qué tipo de ayuno?
R. Sólo a pan y agua, tres días a la semana, hasta que la disensión pare.
P. ¿Por qué oración y ayuno? ¿Por qué no sólo oración?
R. Oración sin ayuno es como un soldado con una pierna Es derrotado fácilmente.
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